viernes, 2 de octubre de 2009

Cataleco,a

(Adjetivo. De catálogo)

Quien en sus conversaciones tiene tendencia a dar una profusión de datos o instrucciones precisas y puntillosas.

Con el cataleco no se puede tener una conversación distendida y amable. Si le preguntamos "¿Qué vas a hacer hoy?", él nos contará con lujo de detalles cada uno de los eventos que tiene planeado para ese día, discriminados por hora y actividad. "A las once u once y cuarto voy a caminar al parque unos cuarenta y cinco minutos, a las doce o doce y diez me compro una ensalada de frutas, me la como en diez minutos, luego descanso frente al arroyo otros cinco minutos, salgo a caminar una hora más, vuelvo a casa, a la una y media me tiro a dormir una siestita; cuarenta y cinco minutos después me doy un baño de no más de diez minutos y después voy a recorrer las vidrieras para comprarme un traje para la fiesta de casamiento de Juan y Angélica, y un par de zapatos para ir a cenar esta noche con mi novia"

Cuando un jefe es cataleco suele ser complicado cumplir sus órdenes. Sus instrucciones siempre tienen una gran cantidad de datos que sería imposible recordar si no se anotan. Sin embargo, él cree que con sólo dar las directivas de manera oral, podemos cumplir con su pedido: "Cuando llegue a su computadora, abra el archivo XDEX, luego vaya a la pestaña "Configuración avanzada", tilde la casilla "Siempre preguntar" y luego, cuando se habilite el menú a partir del tilde, ponga en el segundo casillero el número de IP de la computadora del servidor que es 192.164.1.11, o también puede ser 192.164.1.10; luego le aparecerá automáticamente el valor de las puertas de enlace que no deben ser diferentes entre sí. Después acepte, vaya a "Cargar configuración" y copie los valores que estaban en la parte de abajo de la pestaña anterior, los que aparecen en la pestaña "IP Externo"; péguelos en el casillero de control y le aparecerá una pregunta, apriete "sí" y se abrirá un nuevo menú en el que se le pedirá la clave de registro que es TOPACIO23. Cuando introduce esta clave le va a aparecer un mensaje de error, usted acepte y le va a dar lugar a poner una nueva clave. En ese caso, ponga CALIGULITA y se abrirá la otra barra del menú -la que estaba bloqueada-. Ahí ponga el tilde a la casilla "siempre preguntar" y luego, cuando se habilite el menú a partir del tilde, ponga en el tercer casillero el segundo número de IP de la primera computadora que está conectada en red. Bueno, bueno, ¡A laburar, vamos!"

jueves, 1 de octubre de 2009

Poscordia

(Sustantivo. Del latín post = posterior y cor = corazón)

Tendencia a recordar algo cuando ya no sirve o cuando es difícil de ejecutar.

Podemos estar durante horas visitando blogs, viendo videos y dejando comentarios. Pero en el preciso instante en el que pulsamos el botón "apagar" de la computadora, recordamos que debíamos imprimir un trabajo o terminar una planilla. Basta con que Windows se esté cerrando para que el recuerdo de las obligaciones se active de inmediato. Seguramente, si no cerrábamos la computadora, jamás habríamos recordado las tareas pendientes.

Este fenómeno puede extenderse a una multitud de ámbitos. Nuestro jefe nos hace una pregunta y no sabemos qué contestar. Cuando ya se ha alejado furioso por nuestra inoperancia, recordamos la respuesta. También, solemos recordar que había algo importante para decir cuando nuestro interlocutor ya se subió al ómnibus o al avión, o nos damos cuenta de que debíamos pasar por el supermercado recién cuando ya hemos guardado el auto en el garage.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Nulipsismo

(Sustantivo. Del latín nullus = ninguno, nadie e ipse = mismo. Adjetivo: nulipsista)

Si el solipsismo es la doctrina según la cual "sólo existo yo" (solus ipse), el nulipsismo es aquella posición filosófica según la cual nada ni nadie existe, ni siquiera quien emite el enunciado de que nada existe.

Si bien la propia formulación del nulipsismo parece contradictoria en su enunciado (después de todo, el simple hecho de creer en el nulipsismo parece implicar que hay algo que cree), existen sensaciones nulipsistas.

Los estadíos de amnesia temporal parecen estar cerca del nulipsismo. Sin embargo, existe un mejor ejemplo: quienes sufren ataques de pánico, suelen sentir que no están aquí, pero que a su vez no están en ninguna parte. Esa vertiginosa sensación -en la que el yo se desconoce a sí mismo- es patentemente nulipsista.

Las doctrinas filosóficas que buscan desenmascarar los procesos cognitivos del yo suelen ser nulipsistas. Daniel Dennett propone que nuestra conciencia es en verdad un gran teatro que se monta a partir de elementos puramente físicos. Un teatro que nos "hace creer" que somos seres conscientes, pero en verdad sólo somos unos robots muy complicados. Tras las bambalinas de ese teatro, no hay actores sino neuronas, sinapsis, intercambios químicos y eléctricos que actúan por puro poder causal, sin saber siquiera el papel que están desempeñando en la obra.

(Nota: me asombra que este término no se le haya ocurrido a algún filósofo. Como siempre, hice una búsqueda en Google para saber si "nulipsismo" existía, y me encuentro con esto. Me resulta curioso; del solipsismo al nulipsismo hay un solo paso. ¿Por qué nadie lo dio a través de esta palabra?)

martes, 29 de septiembre de 2009

Hiérago

(Sustantivo. Del griego hierós = sagrado o hierón = templo)

1. Masa de agua líquida que flota en el aire como una nube.

2. Monstruo mitológico flotante de agua caliente.

El agua líquida suele estar contenida en ríos o mares; el agua gaseosa suele flotar en forma de nube. Si alguien hubiera visto grandes cantidades de agua líquida voladora, habría visto un hiérago.
No hay informes documentados acerca de este fenómeno, pero siempre es bueno tener una palabra para nombrarlo en caso de que se diera.

Existe una acepción más afín con la etimología:

3. Templo sagrado con paredes, columnas y techo de agua líquida.

Los hiéragos se mantendrían en pie gracias a la fe de los visitantes del templo, o bien gracias a un milagro divino.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Fonófeno

(Sustantivo. Del grigeo phoné = voz y fáino = manifestarse)

Sonido o voz escuchada sin que nadie la haya articulado.

Un hombre está en la habitación del fondo y escucha que su mujer lo llama desde el comedor. Cuando el hombre va al comedor y pregunta qué necesita, la mujer se encoge de hombros y dice que nunca lo llamó. El hombre ha sufrido esa desconcertante alucinación acústica llamada fonófeno.

A veces el fonófeno es impreciso; es sólo un grito o una voz que se parece a la de alguien conocido. Otras veces, en cambio, se escucha claramente una secuencia de palabras bien definida: "Raúl, vení al comedor que ya están los ravioles con salsa putanesca".

No siempre se escuchan voces de alguien que está presente, o de alguien humano. Podemos escuchar la voz de un muerto o el ladrido de un perro. A veces el fonófeno puede ser colectivo: muchas personas escuchan claramente la voz de otra que en realidad no habló. Pero el fonófeno más desconcertante es el que consiste en escuchar la propia voz hablando desde otro lugar de la casa.

El fonófeno es la contrapartida acústica del escófeno.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Extegrante

(Término y definición enviados por Daniel Os, blog: Lo más importante se quedó afuera)

(Adjetivo. De exo = por fuera y tego = cubrir)

Miembro de un plantel que cumple sus funciones eludiendo la condición de integrarse formalmente en un grupo y participar de su dinámica.

Un extegrante suele ser un profesional comprometido aunque sus funciones las cumple sólo luego de ser convocado telefónicamente, ya que en la oficina jamás se encuentra. Jamás forma parte de la gestación de las novedades aunque luego se lo entere de todo, y es amigable aunque sistemáticamente haya rechazado todos los compromisos sociales a que fue convocado.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Nomaspito

(Adjetivo femenino. De no, más y pito)

Mujer madura que en su juventud fue conocida por su escandalosa vida sexual y que, con el paso del tiempo y los desengaños ha optado por vivir en castidad y sin pareja, y se dedica a actividades ecológicas, asistenciales o religiosas.

La nomaspito suele ser una mujer de inusitada belleza y glamour. Es común que esta mujer se vuelque a la vida solitaria cuando la belleza empieza a declinar, y no en el momento más esplendoroso de su atractivo.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Farmacosemia

(Sustantivo. Del griego pharmakós = medicamento y sema = signo)

Reparación o restauración de la riqueza semántica de un término.

Cuando el paso de los siglos produce semiólisis en ciertas palabras, cada tanto aparecen analistas del lenguaje que deciden restaurar el valor original de esos términos, olvidado por los usos restringidos o desviados.
El término "prejuicio" recibió farmacosemia de parte del filófoso Gadamer: en Verdad y Método, pretende restaurar el valor de "juicio no fundamentado", sin necesidad de agregarle valoraciones negativas.
Trabajos similares se han hecho a lo largo de la historia con otras palabras: "Física", que originalmente se refería a toda la naturaleza y en el siglo XVII pasó a denominar una ciencia o un tipo de educación corporal; "Dios", que en su acepción originaria significa un ente concreto y palpable que actúa en el mundo para referirse con el tiempo al ente abstracto e invisible del cristianismo.

Mientras muchos personajes de la política, economistas, periodistas y en general todo aquel que aparece en televisión se dedican a la semiólisis, algunos lingüistas, sociólogos y filósofos trabajan en la farmacosemia.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Semiólisis

(Sustantivo. Del griego séma = signo y lisis = disolución)

Destrucción o disminución de la riqueza semántica de una palabra.

Existen palabras que fueron gestadas para referirse a amplios y variados contextos semánticos, pero que con el paso de los siglos pasaron a referirse a uno o dos de esos contextos originales, o a otro muy diferente. En todos estos casos, la palabra pierde fuerza semántica y se convierte en un signo cuya referencia se ha disminuido y fosilizado. Muchos signos pasan a tener una existencia casi inerte en las bocas de sus hablantes, quienes no tienen en cuenta toda la amplitud semántica que ese término supo tener.
"Máquina" originalmente se refería a todo "ingenio de la imaginación" (El griego "mechané" tiene en cuenta esa acepción, y queda algún resto de ella en la palabra "maquinación") Sin embargo, hoy se la usa para referirse sólo a aquellos ingenios que poseen pautas mecanizadas. Por eso, llamaríamos "máquina" a un automóvil, pero no a una novela. Sin embargo, ambos son productos del "ingenio de la imaginación". La semiólisis ha afectado a esta palabra, puesto que su campo semántico se ha visto restringido por nociones mecanicistas: sólo es máquina lo que posee comportamiento autómata.
Con el término "prejuicio" ocurre algo parecido: se suele pensar en un juicio de valor negativo. "Tengo prejuicios raciales" se interpreta, indefectiblemente, como "Tengo prejuicios raciales negativos". Sin embargo, en la noción de "prejuicio" están contenidas tanto las valoraciones negativas como las positivas. La semiólisis ha trabajado para que este término perdiera la mitad de su referencia, esto es: la interpretación del prejuicio con valor positivo.

Existen otras palabras para las cuales el proceso de semiólisis ha seguido un camino inverso: palabras para las cuales la referencia se ha ampliado y diversificado tanto que poseen una multitud de significados. Tal es el caso de "política", "dialéctica", "ecología", "ideología", "filosofía", "perspectiva", "ser" y muchas otras. La diversificación opera de tal manera que parecen referirse a todo o a casi todo, pero con un grado de inespecificidad tal que se vuelven inaplicables. Quienes deseen usar estos términos, muchas veces deben aclarar en qué sentido los usan (y se exponen a que los interlocutores critiquen ese sentido), o bien pueden usar sin aclarar (y se exponen a que sus interlocutores los critiquen por ambiguos o por usar palabras vacías)

Una palabra que ha sido afectada por semiólisis se denomina semiolito. El semiolito es el despojo semántico que quedó después de siglos de semiólisis.

martes, 22 de septiembre de 2009

Semiastenia

(Sustantivo. Del griego sema = signo y astheneía = debilidad)

Incapacidad de referirse a algo con corrección, exactitud y/o profundidad por insuficiencia de vocabulario.

El lenguaje y la realidad comparten sus pliegues. Parece imposible encontrar una diferencia en el mundo si el lenguaje no moldea nuestro pensamiento, y casi siempre un repertorio pequeño de palabras condiciona íntimamente las posibilidades de encontrarse con el mundo. "¿Cómo estuvo la fiesta?", "¿Qué te parece este arco iris que tenemos frente a nosotros?", "¿Cómo es el rostro de esa mujer?", "¿Qué opinás de la casa que se pudo comprar Joaquín con tanto esfuerzo?", "¿Qué te parece mi anillo?". Si ante esta variada batería de preguntas sólo podemos responder "lindo", estamos sufriendo de semiastenia.

Un semiasténico no podría hacer distinciones importantes o, de poder hacerlas, no las sabría expresar. La utilización de bastos términos comodín (como "coso", "lindo", "bueno") revelan una profunda semiastenia.

Existe una semiastenia natural del propio lenguaje y que no tiene que ver con la falta de vocabulario: la propia realidad supera con creces al lenguaje, y la vida nos impone situaciones nuevas para las que no hay palabra posible. En este caso, la semiastenia no tiene que ver con la falta de vocabulario, sino con la falta de fuerza semántica del lenguaje humano: mucho de lo que quisiéramos expresar es imposible, y cuando hablamos sólo damos una pálida figura de lo que hubiéramos querido decir.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Psicrótico,a

(Adjetivo. Del griego psiché = alma y chréma = cosa)

Persona poseída por un objeto inanimado.

Si bien sólo pueden tener alma los seres vivos, podría pensarse que de algún modo misterioso cada objeto inanimado tiene cierto tipo de esencia que podría invadir y enquistarse en un cuerpo humano. Si el alma humana puede animar un muñeco de plástico (como en la película Chucky), o una casa (como en Monster House), ¿por qué no creer que el alma o la esencia de un muñeco, o de una casa, podrían poseer el cuerpo de una persona?
El psicrótico podría estar poseído por un vaso, una mesa, el mar Caspio, una galaxia, una colección de latas de cerveza o alguna parte de su propio cuerpo.

¿Es paradojal que alguien esté poseído por su propio cerebro?

domingo, 20 de septiembre de 2009

Comificar

(Palabra y definición enviadas por Circe)

(Verbo. De coma. Adjetivo: comificador)

Acción de colocar comas innecesarias en los escritos.

El comificador desconoce totalmente las convenciones sobre los signos de puntuación. Asimismo, la coma se ha constituido en su razón de ser y justificativo de su escritura. Tanto así que desconoce por completo al punto y coma, ningunea al punto y los guiones o los paréntesis aclaratorios han sido prácticamente desterrados de los escritos.
Por otra parte es un persona muy insegura y continuamente corrige lo que comificó. Ejemplo:
el perro ladra debajo de la mesa.
El gran comificador pondrá: El perro, ladra debajo de la mesa.
Cuando se le explica que, por convención, no va coma antes del verbo, devuelve el escrito tachoneado y así: El, perro, ladra, debajo de la mesa. Se le vuelve a explicar y así sucesivamente con excesivos gastos de papel y tinta.
Para el comificador la posibilidad de tachonear los escritos de los otros y generar nuevos usos de las comas es una muestra de poder y definde sus comas con su vida y a los gritos. Finalmente, si se le hace notar su error con algún diccionario o mostrándole la página de la RAE el comificador aduce que están completamente equivocados y continua insistentmente y hasta el final del día colocando comitas arbitrarias en todo aquello que cae en sus manos

sábado, 19 de septiembre de 2009

Fobofobia

(Palabra y definición enviadas por Pablo Conte, Unservidor)

(del griego phóbos: miedo)

Trastorno de salud emocional que se caracteriza por un pánico intenso y/o rechazo desproporcionado ante situaciones de trastornos de salud emocional que se caracterizan por un pánico intenso y/o rechazo desproporcionado.

Así como quien padece francofobia tiene sentimientos de odio o miedo para con los francamente franceses, el fobifóbico sentirá lo mismo para con todo tipo de fobia.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Vércubo

(Adjetivo. Del latín versus= dado vuelta y cubo = yacer)

Si el íncubo es el demonio masculino que se posa sobre la mujer para tener relaciones y el súcubo es el demonio femenino que yace bajo el hombre, el vércubo es el demonio que adopta la forma de un hombre para tener relaciones con un hombre, o de una mujer para tener sexo con otra mujer.
Según ciertas creencias, la homosexualidad puede ser producto, o bien de una posesión, o bien de una seducción demoníaca. En el primer caso, el "demonio de la homosexualidad" está dentro del cuerpo de quien se ve atraído por personas del mismo sexo, y ese demonio puede ser expulsado con exorcismos. En el segundo caso, un vércubo ha despertado pasiones homosexuales mediante una inducción externa, sin necesidad de poseer el alma de su víctima, pero seduciéndolo mediante la consumación de un acto sexual que despertará para siempre la pasión por el mismo sexo. Esta pasión, al contrario de la que surge por la posesión, no puede exorcizarse, pues es la propia alma del individuo la que siente apetitos homosexuales.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Obsector / Obsectriz

(Adjetivo. Del latín ob = por, a causa de y seco = cortar, segar. Sustantivo: obsección)

Dícese de la unidad, arma, pieza o elemento que provoca un desequilibrio en un juego y que vuelve obsoletas o virtualmente inútiles al resto de las unidades, armas, piezas, o elementos.

Quienes no estén familiarizados con los videojuegos de estrategia en tiempo real, podrán entender este concepto por analogía con el ajedrez.
En el ajedrez existen tres piezas con poderes diferentes pero valores aproximadamente similares: el caballo, la torre y el alfil. Existe, además, una pieza cualitativamente superior que es la dama. La dama combina en una sola pieza las funciones de una torre y de un alfil, de modo que en el momento de la coronación de un peón, siempre es preferible una dama antes que un alfil o una torre. La dama se convierte, entonces, en una opción obligada y dominante para desplegar todo el potencial agresivo del juego: es la obsectriz del ajedrez.

En los videojuegos la variedad posible de obsectores es casi infinita. Si existe un arma o una unidad que conviene utilizar en todos los casos, hemos encontrado un obsector en el juego. Si de tres opciones (cuchillo, hacha y rayo láser) siempre va a ser preferible una de ellas (por ejemplo, el rayo láser), entonces las otras dos son obsoletas y la preferible se convierte en la obsectora. En los juegos de estrategia en tiempo real, existen unidades o estrategias obsectoras. Quizás hay una variedad de tanques, aviones y soldados para construir, pero puede ser conveniente dejar de lado toda esa variedad para construir un tipo particular de tanques que resulta claramente superior frente a cualquier ataque enemigo. Las unidades obsectrices, debido al particular desequilibrio que generan, motivan estrategias dominantes: no importa qué haga el enemigo; siempre será preferible construir o equipar esas unidades en vez de elegir otra estrategia.

Ejemplo concreto: en el Command & Conquer Zero Hour (un juego de estrategia del año 2004), existe una unidad llamada Humvee que puede equiparse con cinco soldados y así ganar el poder de fuego de cada uno de ellos. Dado que al principio del juego (cuando las defensas enemigas no son lo suficientemente poderosas) esta unidad es casi letal, siempre será conveniente equipar un humvee con soldados y atacar tempranamente al enemigo. Esta unidad no tiene rival, y por lo tanto se convierte en obsectriz. La estrategia que se puede realizar con ella es una estrategia dominante: siempre es preferible a cualquier otra estrategia.

Conviene hacer notar que todo juego realmente interesante contiene unidades o piezas equilibradas. Las piezas obsectrices hacen que se reduzca el número de estrategias viables: si mediante la creación de tal o cual unidad queda garantizada una ventaja clara, ¿por qué apelar a otra estrategia?

(Nota: la palabra "obsección", sustantivo derivado de "obsector", aparece en internet, pero en todos los casos por un error ortográfico: han querido poner "obsesión". Curioso: 949 páginas en las que se comete el mismo error)

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Ergomorfizar (se)

(Verbo. Del griego ergon = trabajo y morphé = forma)

Adquirir la personalidad típica y esperable de acuerdo al empleo o actividad que se realiza.

Cada ámbito de trabajo impone una serie de pautas de conducta. Con el tiempo, esas conductas se internalizan y en la personalidad del trabajador se genera una mímesis con su actividad. Si, además de esas pautas de conducta, el trabajador adquiere opiniones, gustos e ideologías que son típicamente esperables por su actividad laboral, decimos que el trabajador se ha ergomorfizado: ya no puede ver el mundo desde otra perspectiva que no sea la relacionada con el trabajo.
Si el empleado burocrático entiende que debe maltratar a los que hacen cola para pedir un sello; si piensa que todos los que hacen trámites son idiotas; si está convencido de la utilidad y grandeza de su actividad laboral; si cree que los sellos, los formularios, las formas y los artículos son de vital importancia no sólo para su desempeño, sino para la vida humana en general; si pasa el día sentado y se va enchuleguizando, el empleado se ha ergomorfizado.
Si el maestro se ensarmienta, compra revistas de actividades prácticas para recortar, tiene ideas ingenuas y fascistoides acerca de los alumnos y la educación, habla mal de otros docentes, utiliza con sus alumnos un puñado de estrategias y actividades fosilizadas que ha conservado a lo largo de las décadas y cree que su trabajo es el más importante del mundo, este docente se ha ergomorfizado.
Si el disc jockey cree que los enganches de música y las luces son de vital importancia; si escucha los rankings musicales, si está atento al tema del momento, si entabla disputas musicales con otros disc jockeys, si usa vestimenta típica, si tiene una postura tomada acerca de cuál música se debe bailar y cuál no; si no puede entender que otros desconozcan (o no les importe) último tema de Thalía o el nuevo paso de baile, este disc jockey se ha ergomorfizado.

La sensación de que el propio trabajo tiene una importancia trascendente es propia de quien ha sido ergomorfizado: ya se es incapaz de tomar distancia de la propia actividad, y se mira con un dejo de desprecio a otros gremios. Según el taxista ergomorfizado, los docentes son vagos y su trabajo es denigrante. Según el almacenero ergomorfizado, el taxista es un demente enloquecido que corre por la calles atropellando peatones. Según el docente ergomorfizado, el almacenero es un pobre tipo mediocre, codicioso e inflacionista que vive encerrado en un lugar lleno de latas y fideos. Cada trabajador ergomorfizado, desde su lugar alienado, piensa que los alienados son los demás.

No todo trabajador se ergomorfiza. Sin embargo, la presión de los patrones, del entorno y de los compañeros que en muchos casos es efectiva, sistemática y masiva, genera una fuerte tendencia a la ergomorfización.

Existen trabajos que generan mayor propensión a la ergomorfización.

martes, 15 de septiembre de 2009

Revorflejar

(Verbo intransitivo. Del latín reverto = regresar y flecto = doblar. Sustantivo: revorflexión)

Desandar el camino de una multitud de asociaciones mentales aparentemente arbitrarias.

El concepto es árido, de modo que trataremos de aclararlo con algún ejemplo.
A veces nos sorprendemos a nosotros mismos por la idea que ocupa actualmente nuestra mente: ¿Por qué extraño motivo estoy pensando en Beatriz Olave, la madre de Rodrigo el cantante de cuarteto? De inmediato, tratamos de desandar el camino de las asociaciones, y unimos ese pensamiento con otros: quise saber qué hora era, busqué el reloj, hay un tema del grupo "8:40" que se llama "El Reloj"; el grupo "8:40" está o estaba integrado (entre otros) por uno de los hermanos del cantante Rodrigo; en ese grupo la señora Beatriz Olave participaba activamente pidiendo palmas en los recitales. La cadena de asociaciones fue espontánea, no premeditada ni totalmente consciente; sólo cobra inteligibilidad en el momento en que se desanda el camino.

Aun en los momentos de mayor pereza, nuestra mente no se detiene. Cada idea o situación nos remite a un recuerdo o una emoción, y esa nueva circunstancia a su vez nos remite a otros recuerdos. La propia dinámica mental nos permite unir en un instante una enorme cantidad de ideas y no siempre somos conscientes de la exacta concatenación que vamos haciendo.
De vez en cuando, sin embargo, detenemos el fluir para observar nuestro proceso mental y a partir de ese proceso recontruimos la tortuosa génesis de la idea presente. A ese acto de reconstrucción de la retrospectiva mental la llamamos revorflejar.

Cuando la revorflexión se aplica a los sueños, se denomina hipnorancia.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Más noticias

Gracias a la nota que me hizo Patricio Barton en el Diario Crítica, unos cuantos medios se pusieron en contacto conmigo.

El Diario "El Día" de La Plata, en el programa "Arde la Ciudad"; Radio Belgrano AM 950; Canal 3 de Rosario, programa "Plan A" (En vivo vía Skype); Rock & Pop (Rosario);

Locales: Denis Navarrete de FM La Red; Fm Universal; Ricardo Margo en "Café x medio".

Y para la semana que viene tengo una nota para Radio Vitoria del País Vasco y una nota televisiva que había quedado pendiente del lunes anterior.

Y gracias a la nota para la Agencia Efe, Exonario ha tenido su difusión en Revista Eñe (Edición digital y Edición impresa), Diario El País y una gran cantidad de periódicos digitales.

No tengo los enlaces a las radios ni al programa televisivo, pero en cuanto los tenga, los colocaré en el blog.

Gonzalo del Valle Inclán me ha mandado un enlace hacia su particular "Revoluccionario", un exonario ilustrado, algunas de cuyas palabras tienen una notable cercanía con este exonario. (Por ejemplo, "Dorminguear" es apenas una variante gramatical de "Dormingo", término que participara del concurso Exonario del año 2007)

Muchas gracias a todos.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Zorrajero,a

(Adjetivo. Probablemente de zorro y cerrajero, esta última haciendo referencia a la capacidad para abrir conversaciones. Quizás, y de manera un poco más improbable, de forrajero, en el sentido de forraje que hace alusión a la mezcla y abundancia de cosas poco sustanciosas.)

Quien aprovecha un breve diálogo de cortesía para contar una historia trágica.

Al zorrajero lo saludamos por la calle o en cualquier encuentro ocasional. Él, sin embargo, con su historia al acecho, no entiende la retórica de las preguntas de cortesía. "¿Cómo estás? ¿Qué tal está tu familia?", preguntamos con inocencia. "Uy, no sabés... Si te contara. El otro día vino mi hermana de España y se murió". Muchas veces su relato queda allí, truncado, a la espera de otra obligada pregunta de nuestra parte: "¡Cuánto lo siento! ¿Y cómo fue?"... "Mirá, no me quiero ni acordar, pero mientras bajaba por la escalera del avión se le engancharon los dos cordones de los zapatos y terminó rodando. Se le quebraron las costillas. La llevaron al hospital y estuvo tres días internada hasta que el día que le iban a dar de alta se atragantó con el hueso de un pollo y se murió". Sin quererlo, a partir de un saludo, nos hemos visto sumergidos en un maremagnum de detalles escabrosos acompañados de lágrimas y sollozos. Ya no podemos irnos sin antes ensayar un pésame, dar un abrazo reconfortante o un improvisado discurso en el que se resalte lo hermoso que es vivir a pesar de las tragedias.

El zorrajero no suele ser cronocléptico: su historia es breve y concisa; somos nosotros quienes nos vemos en la obligación de profundizar en sus detalles para no ser descorteses.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Noctifremio

(Sustantivo. Del latín nox = noche y fremitus = vibración palpable y audible)

Crujido espontáneo que suelen hacer los muebles y, en general, los objetos inanimados.

Las cosas que en apariencia están quietas y mudas de vez en cuando nos recuerdan que en verdad todo se mueve y nos sorprenden con su curiosa y perpetua dinámica. Las maderas, los plásticos y los metales se retuercen, se contraen, se tensan y cada tanto dejan oir su queja espectral en la oscuridad.

Es frecuente que escuchemos los noctifremios en el silencio sombrío de la noche, y de esa circunstancia se deriva su nombre. Sin embargo, todo el tiempo las cosas están crujiendo, rechinando y chirriando, sólo que esos agónicos resuellos quedan opacados por los ruidos habituales del día.

En momentos de silencio absoluto, un placard o una alacena crujen una o varias veces, de manera irregular y discontinua, y nos sobresaltamos por un segundo. Luego recordamos que los placares también tienen alma: un alma hecha de moléculas inquietas, de electrones frenéticos y de asombrosos quarks. Toda estructura quieta, doblemente quieta por el silencio y por la noche, tiene sin embargo una existencia extenuante y revolucionada como el centro ígneo de una estrella.

Existen noctifremios irregulares y poco marcados; hay otros rítmicos y claramente perceptibles. A veces el noctifremio parece una voz, y a veces la voz dice cosas coherentes. A veces no es el alma del placard la que habla; a veces es un alma humana o demoníaca que vaga por la casa y se vale de noctifremios y de placares para comunicarse o para atormentarnos.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Quísero

(Sustantivo. De la interpretación de una palabra mal escuchada)

Palabra mal escuchada que le otorga un sentido absurdo o improbable a una frase.

"Estuve todo el día haciendo abominables"; "Deberías matarte el cabello"; "Estos tomates son ricos y pulgosos"; "Me compré un fierro guardián"; "Hagan el examen sin hablar y sin callarse". En todos estos casos hay una palabra que se malentiende, pero por el contexto general suele ser posible reconstruir el sentido correcto, a menos que la interpretación sea muy malintencionada.

Muchas veces percibimos quíseros en las conversaciones fragmentadas que por casualidad escuchamos por la calle, en la cola para un banco o en una sala de espera. "... Y no tuvo falsa protesta, comió pero entre cadáver y cadáver le dio un ataque de frescura..." . En estos casos, los diálogos son enigmáticos y ridilóquicos y suele ser muy difícil reconstruir una interpretación que no sea descabellada.

El quísero es la contrapartida oral del escarrín.

Los quíseros también permiten asuciar.

martes, 8 de septiembre de 2009

Reseptancia

(Sustantivo. Del latín assectari = acechar y reptare = reptar. Variante: resechanza. Adjetivo: reseptántico,a)

Sensación de que hay alguien escondido en algún lugar de la casa, o detrás de uno mismo.

Muchas veces tenemos la certeza de que alguien se está moviendo a nuestras espaldas. Sentimos la vibración del aire, intuimos una presencia en el placard o al otro lado de la puerta. Sin flores de gazol ni escófenos ni builgoñas que sirvan de manifestación, podemos asegurar que no estamos solos.
Las películas de terror coquetean con la reseptancia. Un individuo solo, en la oscuridad, mira hacia los costados sin querer ver si efectivamente el monstruo está en su habitación. Muchas veces, ese monstruo es sólo el gato, que salta repentinamente para crear un efecto de terror vacío y espurio. Así, la reseptancia puede verse defraudada: no sólo no hay alguien acechando; sino que su capacidad para intuir seres ocultos bajo la cama o dentro del sótano se revela como ilusoria.

La reseptancia suele sentirse en soledad, aunque puede haber casos de empatía reseptántica: dos o más personas sienten inexplicablemente la presencia de alguien escondido y acechante en algún lugar cercano.

Conviene aclarar que la reseptancia sólo es tal si no hay ningún indicio sensorial de que alguien está escondido. Si escuchamos ruidos en la alacena, no hay reseptancia: los ruidos delatan que efectivamente hay alguien (un hombre, una rata o un kiliópsico), pero para que exista reseptancia sólo hace falta la repentina e incorroborable certeza intuitiva sin mediación de los sentidos.

Los terfocarios suelen ser lugares de gran reseptancia.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Noticias

En primer lugar, me han publicado una nota sobre Exonario en la versión impresa del diario Crítica.
Aquí la nota.

En segundo lugar, y a raíz de esta nota, me han llamado de algunas radios para hacerme entrevistas: Radio Provincia (No sé si este es el link), de Radio Mitre (Córdoba) y de FM Soldados, "La primera en el Dial".

Asimismo, la periodista Elena Arsuaga de la agencia EFE me hizo una entrevista telefónica que luego aparecerá en algunos medios digitales.

Y esta tarde, a las 18 horas, la periodista Virginia Pascual me hace una entrevista para un canal de cable local.

En cuanto tenga los enlaces para escuchar estas entrevistas, lo informaré.

Y, además, ¡Gané el concurso para profesor!

Muchos saludos y gracias por pasar.

(La foto que aparece arriba es del diario Crítica)
Todavía no tengo el dictamen definitivo, pero por los comentarios preliminares parece que salió todo bien.
Si es así o no, lo podré saber recién mañana.
A menos que el jurado haya sido irónico, la clase para el concurso les pareció buena.
Además, era el único concursante, pero siempre existe la posibilidad de que declaren desierto el cargo, si consideran que no estoy lo suficientemente calificado.
La materia por la cual concursé: Filosofía del Lenguaje.
Es una materia que estoy dando actualmente en la Universidad del Sur, pero este concurso me ratifica como profesor ordinario y no interino (es decir, provisorio) como estaba hasta ahora.
Se trató de un concurso nacional, por lo cual vinieron jurados especialistas de otras universidades a evaluarme.
El tema que tuve que exponer: "La dimensión ontológica del problema hermenéutico en Gadamer", tema del que no soy especialista ni mucho menos.
Veremos qué pasa.

Mañana Exonario retomará su cauce habitual.
Muchas gracias.

lunes, 31 de agosto de 2009

Es muy probable que durante esta semana Exonario no se actualice.

Tengo que rendir un concurso para profesor que puede definir el futuro de mi vida económica y laboral, y para ello no quiero compromenterme demasiado con actividades que demandan atención y tiempo extra.

Tengo guardados en mis manuscritos tal vez cien palabras nuevas. Todos los días surge una, dos o tres, de modo que seguirá habiendo Exonario para rato.

Nos vemos la semana que viene.
Muchas gracias.

sábado, 29 de agosto de 2009

Manumalugesticular

(Palabra y definición enviadas por Ignacio Pérez Constanzó)

(Del latín manu = mano, malus = mal y gesticulari = gesticular) y de éste, el sustantivo Manumalugesticulación: acción de manumalugesticular.

Gesticular con ambas manos planeando algún mal. El gesto implica movimientos suaves que indican anticipadamente el regocijo ante el deleite de un futuro acto maligno.

La manumalugesticulación suele realizarse lentamente. El mal planificado puede ser pequeño, como pensar en cómo hacer trampa jugando a las cartas con un sobrino, o grande, como planificando el dominio de todo el universo. La manumalugesticulación es un recurso muy utilizado por la industria de los dibujos animados, siendo así una característica típica del malo.

Las dos varibles más comunes son: unir y separar las puntas de los dedos o, el más efectivo —según muchos—, frotarse ambas manos, como al quitarse el jabón después de lavarse las manos, pero con mayor lentitud.

Es usual que quien manumalugesticule, lo haga mirando hacia el infinito o hacia ninguna parte, pues su mente vislumbra ya la fruición de su botín, y es posible que no sea consciente de su manumalugesticulación. También es usual que quien manumalugesticule lo haga con una expresión entre risueña y bobalicona, similar a una vercesi. En el imaginario popular, la manumalugesticulación antecede una risa maléfica, pero en la vida real no es indispensable, ni suele darse.

En la vida real, el traidor no suele anticipar sus actos y, si éste manumalugesticula, tal acción se reduce a un acto privado, y jamás público pues lo delataría. En cambio, suele ser utilizada por sus connotaciones ya conocidas, y así puede ser, por ejemplo, un buen recurso teatral.

jueves, 27 de agosto de 2009

Legóptero,a

(Adjetivo. Del griego logos = discurso y -pteros = que observa)

Quien observa puntillosamente el lenguaje oral utilizado.

El legóptero no escucha lo que le dicen sus interlocutores; se detiene en la forma de las expresiones utilizadas y corrige. Su favorita es la concordancia verbal: "No es habría dicho, sino hubiera dicho", pero disfruta mucho cuando descubre un mal uso de la letra s final: "No es entendistes, es entendiste", "Martes, martesssss, con ese final". Se siente satisfecho cuando los demás le dicen que aprenden con él o cuando le piden disculpas por hablar mal y odia a muerte a quienes no aceptan una corrección o a quienes no se equivocan jamás.

Lo curioso es que las expresiones del legóptero no siempre se rigen por esa puntillosidad que sí exige a otros.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Focarizar

(Verbo. Del latín focarius = hogar. Adjetivo: focarista)

1. Valorar las actividades propias de la vida hogareña por encima de cualquier otra actividad.

El focarista siente un inmenso placer en permanecer todo el día en su casa. No hace planes para pasear, ni para encontrarse con amigos en bares, ni para jugar al fútbol, ni para ir de compras. El tiempo libre lo destina a cualquier actividad que pueda hacerse dentro de la casa, ya se trate de actividades lúdicas, de reparación o de aseo.
Derivada de esta acepción podemos encontrar otra:

2. Llevarse trabajo a casa.

Con esta acepción existen dos tipos de focaristas:
a) El que tiene un trabajo para el cual no se requiere su presencia en un lugar determinado y, por lo tanto, elige su propio hogar como ámbito laboral; o bien
b) El que, a pesar de que trabaja cumpliendo un horario en un lugar, debe llevarse parte de la tarea a su casa.

Los docentes focarizan con la tarea que se llevan para corregir, con las planificaciones y los programas. Un docente sería un ejemplo de focarista en la acepción b). En cambio, un traductor free lance que trabaja con una computadora conectada a internet sería un buen ejemplo de la acepción a).

Los focaristas a) habitualmente aman labofar, cosa que odian los del tipo b).

martes, 25 de agosto de 2009

Morfomorfia

(Sustantivo. Del griego morpheos = sueño y morphé = forma)

Actividades que hay que realizar antes de ir a dormir.

Cuando por la noche el sueño nos está venciendo se activan algunas alertas. No se trata, simplemente, de acostarse y punto.
El cansancio y la noche nos obligan a apurar actividades impostergables como sacar la basura, lavar los platos o llevar a pasear al perro. Estas acciones están dentro de las obligaciones previas al descanso. Uno no suele permitirse la relajación entre sábanas si no cumplió con esas actividades que indican la finalización del día.

Además de las obligaciones, existe una gran cantidad de rituales que garantizan (o, al menos, no impiden) un sueño satisfactorio y una moderada tranquilidad durante las horas de dormir.
Los rituales típicos son: bañarse, lavarse los dientes, ponerse un pijamas, cerrar las llaves de gas, controlar que la puerta no quede abierta, tomar un vaso de leche tibia. Además de los rituales estereotípicos, están también los que conforman idionidias de cada persona: pequeñas sugestiones que nos sirven como amuleto para hacerle creer a la mente que ya es la hora de dormir: dejar encendida la luz de la mesa de noche; ponerse tapones en los oídos o antifaces en los ojos, tomar melatonina o té de hierbas, bajar las persianas y dejar la cama bien tersa y mullida.

Exonario es parte de la morfomorfia idionídica de mis noches.

lunes, 24 de agosto de 2009

Liminencia

(Sustantivo. Del latín limen = límite e immineo = pender, estar a punto de caer)

Sensación de que hay algo urgente e importante por hacer.

Hay alguien que me está necesitando ahora, pero no sé quién es ni cómo podría ayudarlo.
Hay un trabajo que debo realizar ya mismo, pero no puedo recordar de qué se trata ni por qué es tan urgente. La liminencia es esa certeza ciega y angustiada de sentir que uno no debe estar donde está, ni debe estar haciendo (o no estar haciendo) lo que está (o no está) haciendo.

viernes, 21 de agosto de 2009

Tafónimo,a

(Adjetivo. Del griego táfos = escondido y ónoma = nombre)

Nombre del que se reniega y se trata de ocultar.

Es costumbre que en Argentina las personas tengan al menos dos nombres. Sin embargo, suele ser común que las personas no se sientan identificadas con su segundo nombre y tienden a no incluirlo cuando se les pregunta cómo se llaman.
Hay nombres que provocan vergüenza porque son demasiado anticuados, ampulosos o fáciles de provocar una rima procaz.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Micranasemia

(Sustantivo. Del griego micros = pequeño; ana = contra, sobre y semáino = señalar)

Mínima diferencia de significado entre dos o más términos.

Estrictamente hablando, los sinónimos no existen. En ciertos contextos podemos intercambiar la palabra "caballo" por la de "potro", pero ambos términos no tienen el exacto mismo significado. Sin embargo, la diferencia puede ser tan sutil e imperceptible que, en la práctica, podamos usar ambos términos de manera intercambiable. A esa diferencia que en la práctica puede no afectar la comunicación la denominamos micranasemia.

Muchas de las palabras de un diccionario (y de un exonario) pueden tener definiciones muy semejantes entre sí y en la práctica tal vez no encontremos un contexto en el cual usaríamos una sin intercambiarla por la otra. "Nosocomio" y "hospital" parecen fácilmente intercambiables. Sin embargo, hay diferencias: en "nosocomio" está presente la raíz "nosos" que significa "enfermedad". En "hospital", en cambio, se hace más hincapié en el "hospes", es decir, el huésped.
Aun cuando se trata de perspectivas diferentes, los contextos de uso parecen ser muy similares y las diferencias de significado entre cada concepto es casi inexistente.

Cuando hay micranasemia es común que los términos se usen como sinónimos.
¿Cuánta diferencia semántica debe haber entre dos términos para que dejen de considerarse como sinónimos? ¿Cómo se mide la diferencia semántica?
¿Hay muchos términos en Exonario que sufran de micranasemia?

martes, 18 de agosto de 2009

Ecomatía

(Sustantivo. Del griego oikos = casa y manthano = aprender)

Habilidad para encontrar la correcta distribución de las instalaciones y utensilios de un lugar.

La definición es árida, pero unos pocos ejemplos podrán dar a entender a qué nos referimos.

Una cocinera que trabaja siempre en la misma cocina, conoce dónde está cada alacena, qué hay dentro de ellas y cómo debe moverse a través de la cocina para preparar una torta. Si esta cocinera no debe hacer tanteos para encontrar la harina, el azúcar y los huevos, es porque tiene una familiaridad con el lugar y por lo tanto tiene ecomatía. Por el contrario, si le toca cocinar en un sitio nuevo, es posible que se detenga, revise, busque, se pregunte dónde está cada cosa e insuma mucho más tiempo.

Cuando frecuentamos un lugar, al poco tiempo adquirimos ecomatía: más allá de cualquier desorden aparente (idiocosmos) somos capaces de identificar dónde está cada cosa; sin embargo, basta con que nos mudemos o alguien modifique levemente algunos objetos para que perdamos esa preciada habilidad.

En cierto modo, la ecomatía es una habilidad automática. La familiaridad con un lugar produce una especie de "memoria corporal": sabemos qué movimientos hay que hacer para alcanzar la harina, o los huevos, o el azúcar, y podemos hacer esos movimientos con el mínimo esfuerzo y casi sin intervención de la conciencia.

En general, en cualquier circunstancia en la que a partir de una heterogeneidad de objetos se puede seleccionar rápidamente uno o varios de ellos con precisión, tenemos ecomatía. Un disc jockey que encuentra el disco que le piden entre varios miles de discos también tiene ecomatía. Sin embargo, si quitamos la asociación con un recinto y sus instalaciones, el término deja de tener su especificidad y se puede equiparar simplemente con la palabra experiencia.

lunes, 17 de agosto de 2009

Termógoro,a

(Adjetivo. Del griego terma = temperatura, calor y agoréuo = hablar, exhibir. Sustantivo: termogoria)

Quien hace gala de su resistencia al frío o al calor.

Existen dos clases de termógoros:
- Los que creen que, gracias a su ascendencia, han heredado genes que les permiten resistir las altas o bajas temperaturas.
- Los que creen que la resistencia al calor y -en especial- al frío es característica de un macho.

En la primera clase encontramos al rutanero: un tatarabuelo supuestamente esquimal o nativo de Siberia le habría transmitido al termógoro los genes para resistir al frío. Por eso, el termógoro anda en camiseta durante las heladas de invierno, despreciando a los termópatas que usan campera y bufanda. A veces este termógoro no apela a su ascendencia sino a su propia experiencia en otros lugares del mundo: quizás vivió dos años en la cálida zona ecuatorial, y cuando llega a Buenos Aires finge que el calor del verano porteño no le afecta.

La segunda clase de termogoria es casi exclusiva de los sujetos masculinos. A pesar de que sienten frío y calor como termópatas, se dicen a sí mismos y a los demás que abrigarse, encender la estufa, bañarse en la pelopincho o prender el ventilador son cosas de maricas. Para probar que no le prestan atención a las temperaturas entran desnudos en una cámara frigorífica, o se ofrecen para hacer el asado al sol en pleno verano.
Consecuentemente, este termógoro piensa que en invierno sólo se enferman quienes usan abrigo, y en verano sólo se deshidratan los que permanecen quietos frente al ventilador.

Conviene aclarar que hay ciertas personas que tienen una especial resistencia a la temperatura; el término "termógoro" hace referencia al hecho de hacer gala de tal resistencia. Algunas veces, esa resistencia puede ser cierta, y otras, como en los ejemplos dados arriba, es espuria.

domingo, 16 de agosto de 2009

Policografía

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(sust. f.; de pólice (forma poco usada de indicar el dedo pulgar) y grafía, escritura):

Habilidad de escribir utlizando nada más que el dedo pulgar de una sola mano, surgida a partir del uso de los teléfonos celulares.

La necesidad de abreviar el tiempo de redacción de los mensajes hace que se usen numerosas abreviaturas no siempre claras para el que no esté habituado; existe además el inconveniente de que si se deben repetir letras que se escriben con una misma tecla, muchas veces se termina reemplazando la letra apenas escrita.

viernes, 14 de agosto de 2009

Termópata

(Adjetivo. Del griego terma = calor, temperatura y pathos = padecimiento, afección)

Quien tiene una excesiva sensibilidad para el frío o el calor.

El termópata en invierno padece el frío con un gran sufrimiento; ningún abrigo ni actividad física le alcanzan para entrar en calor. Durante el verano necesita estar en sitios con ventilador o aire acondicionado, y frecuentemente se descompone o se desmaya si se queda unos segundos al sol o en lugares muy calurosos.
Una persona puede ser termópata con respecto al frío pero no con respecto al calor, o viceversa. Para el termópata, la hipercontratermia es el estado ideal de un ambiente.

También se llama termópata a quien no puede tocar, comer o beber objetos calientes ni demasiado fríos.

jueves, 13 de agosto de 2009

Lucetisolio

(Sustantivo. Del latín locus = lugar; laetitia = alegría y solus = solo)

Sensación de regocijo y misterio que provoca el quedarse solo en un lugar que habitualmente está lleno de gente.

Para quienes trabajan hasta tarde en su oficina, cuando todos ya se han ido, esta sensación es familiar. Los lugares que durante la jornada tienen celosos guardianes (la fotocopiadora, el cuarto de la limpieza, la oficina del jefe, el cajón del escritorio de la secretaria) se convierten en pequeñas cajas de Pandora; revelan su intimidad y nos permiten espiar, manipular, revisar, practicar un anónimo vandalismo o un pequeño hurto sin testigos.
Esta sensación también se tiene cuando se anda en la semipenumbra por los pasillos vacíos del edificio. Hay algo inusual, extraño y poco familiar en esa ausencia absoluta del otro que vigila, que juzga, que cuida. De ahí el regocijo: por unas horas, todo lo que los demás han dejado me pertenece. Pero, a su vez, todo eso está transfigurado; la momentánea soledad y las luces casi ausentes les confieren un aire de calidez y misterio.

También tendremos esta sensación si vamos a nuestra oficina una tarde de domingo para huicar.

El lucetisolio puede sentirse también en un shopping, en una escuela o en cualquier otro recinto que haya sido concebido para contener una muchedumbre y que se encuentre momentáneamente solitario.

martes, 11 de agosto de 2009

Occiundo,a

(Adjetivo. Del latín occidere = caer)

Si el oriundo es, según el diccionario la RAE, aquel que tiene su origen en algún lugar, el occiundo es quien tiene su muerte en algún lugar.

A veces deseamos saber no sólo de dónde viene una persona, sino también dónde murió. Podemos preguntar: ¿De dónde es oriundo y occiundo San Martín?

lunes, 10 de agosto de 2009

Optoparoncio

(Del griego optasía = aparición, visión y pareltontikós = pasado)

Objeto que se ha vuelto inútil porque forma parte de proyectos que se han tenido en el pasado y se han abandonado.

No se trata de ronodetros ni de propratos. Los primeros se conservan sin motivo; los segundos se conservan debido a su utilidad futura. Los optoparoncios, en cambio, ocupan un lugar en nuestras casas debido a una utilidad que pertenece a alguno de los mundos posibles por los que no hemos transitado.

Ejemplo 1: Cuando se nos estaba cayendo el pelo compramos un tratamiento capilar. Por pereza, no realizamos el tratamiento y con el tiempo quedamos completamente calvos. Los frascos del tratamiento capilar siguen ocupando un lugar en el botiquín. No son completamente inútiles -a alguien le podrían servir-, pero ya no nos sirven a nosotros.

Ejemplo 2: Usted en algún momento de su vida quiso ser disc jockey y se compró una mezcladora de sonido o un preamplificador, pero luego decide no trabajar de eso y, por lo tanto, no compra nada más. Esos aparatos quedan en su casa convertidos en optoparoncios, guardados en un placard en su casi intacto envoltorio original.

Ciertos objetos nos suscitan un problema de clasificación semántica: la guitarra que hemos abandonado en el placard, o el atril y los pinceles que dejamos en el galpón del fondo, ¿son optoparoncios? En algún sentido sí: si ya hemos decidido nunca más tocar guitarra o pintar, los instrumentos se convierten en optoparoncios. Pero si los guardamos con la secreta esperanza de algún día retomar por el camino artístico, entonces dejan de serlo. Cualquier objeto al que conservamos en vista de su utilidad futura (real o imaginaria) no puede ser optoparoncio. Por lo tanto, el hecho de que algo sea o no optoparoncio depende de la intencionalidad que una persona proyecta sobre los objetos que la rodean.
Cuando un padre dice a su hijo: "¿Para qué guardás esa guitarra si nunca la tocás? ¡Está ahí para juntar mugre!", le está diciendo: "Harías bien en admitir que tu guitarra se ha convertido en un ominoso optoparoncio, a despecho de lo que quieres hacernos creer a nosotros tus padres y a tí mismo". O, de una forma aun más rebuscada: "Optoparoncio escualiforme es lo que tienes y pronto tomará el destino de los nedrictos que mueren por oxcidio "

La diferencia entre "nedricto" y "optoparoncio" consiste en que los primeros son un tipo de basura, mientras que los segundos sólo son inútiles para su dueño.

jueves, 6 de agosto de 2009

Ronodetro

(Sustantivo. De la expresión latina "hanc rem non detrudit": esa cosa no se tira)

Objeto inútil que se conserva sin motivo.

Mientras los propratos se conservan en vista de una posible utilidad futura de sus piezas, y los souvenires de casamiento se guardan debido a su valor afectivo o estético, los ronodetros simplemente están ahí. No tienen función, no se cree posible asignarles una y ni siquiera se repara en ellos.
A veces están en medio de otros objetos que sí tienen utilidad y se camuflan con ellos. Esa ingeniosa estrategia, sumada a nuestra pereza, hacen que los ronodetros tengan una supervivencia insólitamente prolongada.
Sabemos que un día hay que hacer limpieza y que ese día deberán irse para siempre de nuestras vidas. Pero los ronodetros nunca son los primeros en una lista de aseo porque -a diferencia de los planelocios- suelen tener un lugar estable y definido.

Los ronodetros más frecuentes son los bolígrafos que no andan. Es normal que en los escritorios haya cuatro o cinco bolígrafos, y entre ellos, uno que no funciona. Nuestra primera reacción -al notar que no escribe- es dejarlo a un lado y buscar entre los otros tres o cuatro hasta dar con el que sí funciona. Luego de escribir, juntamos a todos -el que no funciona y los que sí funcionan- y los llevamos nuevamente al lapicero o al cajón del escritorio.
Otros ronodetros son las cucharitas rotas -junto al resto de los cubiertos que están sanos-, las herramientas oxidadas en el cajón -junto con otras herramientas que no estan oxidadas- y los frascos de cosméticos, productos de tocador o medicamentos que se acumulan sin uso en el botiquín, de los cuales ya no estamos seguros de su efecto (tal vez hace un lustro que están en ese lugar) y no reparamos en que están allí, ocupando un espacio importante.
La lista puede continuar de manera indefinida.

Hay veces en los que identificamos a los ronodetros y los sentenciamos a muerte. Son días en los que, además de esa, podemos tomar otras decisiones importantes. Como renunciar al trabajo, declararle amor a la vecina o suicidarnos.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Propriorismo

(Sustantivo. Del latín pro = en favor de y prius = primero. Adjetivo: propriorista)

Actitud de señalar con insistencia prioridades que no son tales.

"Tenés que pintar esta pared", dice el propriorista con tono de grave sentencia y dictamen inapelable. No se da cuenta de que la pared despintada es el último eslabón de una larga cadena de refacciones previas. El propriorista insiste: ¡Hay que pintar! ¡No puede ser que hayan pasado tantos meses y no hayas pintado la pared! ¡No es tan caro!. Siente que está dando un consejo genuino y de fácil cumplimiento, y no se explica cómo al dueño de la pared no se le ocurrió pensar en eso como una prioridad suma.
Muchas veces el propriorista no ve que uno ha invertido grandes esfuerzos en otras prioridades. Si compramos el televisor pero no compramos la mesita, nos dirá: ¡Tenés que comprarte una mesita!. Si compramos la mesita y el televisor, pero no el reproductor de DVD, el propriorista lo señalará con insistencia. ¿Y si tenemos todo pero no el home theater? ¡Pues allí estará el propriorista para señalarnos que nos falta algo, que es urgente y muy necesario tenerlo y que no entiende cómo no lo tuvimos en cuenta!

martes, 4 de agosto de 2009

Condesilia

(Sustantivo. Del latín condo = esconder, fundar y desilio = saltar hacia abajo)

Tendencia de ciertos objetos a caer en lugares virtualmente inaccesibles.

Cuando se nos cae al suelo la tapa de un frasco, una goma de borrar, una pelota o un llavero, es casi imposible evitar que se escabulla debajo del sillón, de la mesada o de la heladera. Gracias a la condesilia, ningún objeto quedará al alcance inmediato de la mano o de un leve estirón del antebrazo: es necesario agacharse, escudriñar rincones, tantear en una oscura profundidad y, a veces, desistir. El objeto ha quedado debajo del horno, bien en el fondo, allí donde ni un palo de escoba puede llegar. Otras veces cae debajo de un mueble que está detrás de otro y, para poder sacarlo hay que correr un pesado sillón, para lo cual previamente se debe correr una mesa, dos jarrones y un modular con cristalería fina. A veces no vale la pena tanto esfuerzo.
Lo curioso es que esos objetos tienen una condesilia tan fuerte que, una vez que los hemos recuperado, si se llegaran a volver a caer, volverían a quedar en otro lugar tan inaccesible como el anterior.

Gracias a la condesilia podemos perder un objeto sabiendo dónde está.

La calsulecia es una forma atenuada de condesilia.

lunes, 3 de agosto de 2009

Nosivuá


(Adjetivo. De las expresiones "no, si va a..." y "no, si voy a")

Dícese de ciertas respuestas que, con ironía, recalcan el carácter obvio de una pregunta.

Existe una gran cantidad de chistes breves cuyo remate comienza con un "nosivuá". Típicamente asociado con la provincia de Córdoba, Argentina, el nosivuá es un juego retórico picaresco que responde con ingenio a una pregunta. Por lo general, la respuesta que sigue al "nosivuá" es un remate absurdo o altamente improbable. Ese remate hace ver lo contradictorio que sería aceptar la negación de lo que se pregunta, por lo que debe inferirse que la evidente respuesta es "sí".

Veamos un ejemplo:
Si un pariente nuestro tuvo una lipotimia, llamamos al médico y llega a nuestra casa un hombre con un delantal blanco, estetoscopio y portafolios con una cruz roja, se puede suscitar el siguiente diálogo nosivuá:

- ¿Es usted el médico?
- Nosivuá ser el sodero.


De acuerdo a la definición que hemos dado, una respuesta nosivuá no necesariamente debe comenzar con la expresión "no, si voy a". Ejemplo de respuesta nosivuá sin expresión típica puede ser:

A- ¿De qué están hechas las bombas de papa?
B- Están hechas de fideos.


La respuesta es irónica y trata de reducir al absurdo la pregunta; por lo cual puede considerarse "nosivuá".

(Cuando busqué el término en internet para corroborar que esta palabra no haya sido definida, me encontré con que el único lugar en el que se la utilizó fue en esta entrada del blog de Esteban Podeti, en un comentario)

Actualización: a pesar de que -para mi sorpresa- este término apenas aparece en internet, los lectores Lale y Unser han dejado dos comentarios muy ilustrativos acerca de la difusión y acuñamiento de este término que luego se convirtió en marca registrada de Córdoba. Por eso, esta palabra queda en una cuarentena semántica y en cuanto aparezca un diccionario de modismos que la incluya, deberá irse de Exonario. El señor Unservidor agrega y corrige aspectos de esta definición. No se pierdan su aclarador comentario.