(Sustantivo. Del griego genós = género y agoréuo = mostrar, exhibir. Adjetivo: genágoro)
Ostentación de la propia condición sexual.
La genagoría suele ser practicada por los varones heterosexuales, aunque no tienen el monopolio exclusivo. A veces un hombre se siente en la patética obligación de dejar en claro su heterosexualidad, especialmente en contextos donde él cree que pudiera haber alguna duda: "Yo trabajo en un cabaret para trolos, pero soy bien macho, ¿eh?" o "Tengo camisa rosa, pero no te creas que yo también soy rosa... A mí me gustan las minas". El genágoro, sin embargo, va más allá de esa aclaración circunstancial: cree que en cualquier situación y ante cualquier desconocido es su deber salir al paso con información sobre sus gustos sexuales: "Mi nombre es Alberto, soy ingeniero y soy heterosexual". A veces cambia "soy heterosexual" por "soy normal en todos los aspectos". Considera que su carta de presentación está incompleta si no ratifica en mayúsculas y a los gritos su condición de varón semental que solo mira y toca mujeres y nunca hombres. Si el contexto no le permite exhibirse abiertamente como macho, hará algún chiste machista o buscará a otro varón para comentarle lo fuerte que está la rubia que subía por el ascensor, para que quede bien claro que él no es mariquita.
En todos los casos, el genágoro siente que sus preferencias amatorias ocupan el primer lugar en la información sobre su persona. Le desespera imaginar que alguien anda por ahí creyendo que él es gay (siendo que es bien macho) o que es heterosexual (siendo que es ruidosamente gay) y dedica un enorme esfuerzo mental en desambiguar la sola posibilidad de esa impresión.
Definiciones y términos que no figuran en el diccionario ("Exonario" no figura en el diccionario, pero sí figura en Exonario)
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martes, 26 de marzo de 2013
martes, 1 de mayo de 2012
Gagasajar
(Verbo. De gagá y agasajar)
Ofrecer reiteradas veces un refrigerio o convite que es sistemáticamente rechazado.
No es casualidad que quienes se dedican a gagasajar sean personas mayores: abuelos, tíos o padres de avanzada edad: son ellos quienes chochean por la edad y están cerca de ser considerados gagá. "¿Querés un tecito?", ofrece la abuela a su nieto. "No" es la respuesta. Cinco minutos después, la abuela repite el ofrecimiento: "¿Un tecito calentito?". "No". Esta invitación puede darse muchas veces con exasperante insistencia, e incluso inmediatamente de haberla rechazado -es decir: sin que pase un prudente tiempo para reformular el ofrecimiento: "Pero no te vendría mal un tecito con tanto frío". "No, abuela, gracias, ya te dije que no quiero". "Un tecito de boldo, que es más digestivo, aunque sea una taza chiquita"; "No, abuela, me voy a lo de mi novia". "Ah, ya que vas a salir, mejor tomate un tecito antes".
Ofrecer reiteradas veces un refrigerio o convite que es sistemáticamente rechazado.
No es casualidad que quienes se dedican a gagasajar sean personas mayores: abuelos, tíos o padres de avanzada edad: son ellos quienes chochean por la edad y están cerca de ser considerados gagá. "¿Querés un tecito?", ofrece la abuela a su nieto. "No" es la respuesta. Cinco minutos después, la abuela repite el ofrecimiento: "¿Un tecito calentito?". "No". Esta invitación puede darse muchas veces con exasperante insistencia, e incluso inmediatamente de haberla rechazado -es decir: sin que pase un prudente tiempo para reformular el ofrecimiento: "Pero no te vendría mal un tecito con tanto frío". "No, abuela, gracias, ya te dije que no quiero". "Un tecito de boldo, que es más digestivo, aunque sea una taza chiquita"; "No, abuela, me voy a lo de mi novia". "Ah, ya que vas a salir, mejor tomate un tecito antes".
lunes, 5 de diciembre de 2011
Geochauvinismo
(Sustantivo. De geo, prefijo que significa "Tierra" y chauvin, del apellido de Nicolás Chauvin, patriota francés de la era napoleónica)
Creencia según la cual los hechos ocurridos en la Tierra marcan el parámetro de lo que debe ocurrir en todos los planetas.
El geochovinismo tiene una vertiente ingenua y otra un poco más sofisticada.
Según la vertiente ingenua, el hecho de que el cielo en la Tierra sea celeste durante el día, o que la superficie esté cubierta por agua salada, son pautas de que en otros planetas también debe ser así. El geochauvinista considera que aquellos planetas cuyo cielo luce de otro color, o cuyos mares no contienen agua sino sulfuro, son anómalos, o escasos. Así, al geochauvinista le parece que las características físicas de nuestro planeta son ejemplares. Este sentido de geochauvinismo es apenas atendible, teniendo en cuenta que se basa en un desconocimiento elemental de la estructura física de los planetas.
En la vertiente sofisticada, el geochauvinismo se expresa en términos biológicos: el geochauvinista cree que la vida extraterrestre podrá tener grandes diferencias con respecto a la vida terrestre; sin embargo supone que toda vida debe contener ADN. No se da cuenta de que la estructura desoxirribonucleica de la vida es sólo un modelo posible de replicación, casualmente el que se dio en la Tierra. Quien, además, supone que toda vida en el universo constará de seres individuales que se replican, se alimentan y mueren, ha caído víctima de un geochauvinismo. En todos estos casos, el geochauvinista estará entendiendo la palabra "vida" de acuerdo a los parámetros terrestres, y pretenderá proyectar esos parámetros a todo el universo.
Algo parecido podría ocurrir con la palabra "conciencia". ¿Es posible encontrar seres conscientes en otros planetas? Parece plausible, pero la definición de "conciencia" deberá adaptarse para que pueda aplicársele a seres de una naturaleza completamente diferente de la nuestra. Seres conscientes cuyos estados mentales difirieran ampliamente de los nuestros, serían conscientes en un sentido todavía inexplorado. La segunda acepción del término "Melanobio" da una idea de lo que se quiere decir aquí.
El geochauvinismo se produce cuando se utilizan ciertos términos fijando la referencia únicamente con los hechos que se dan en nuestro planeta. No se tiene en cuenta que esos términos podrían utilizarse aun cuando la referencia fuese radicalmente diferente de la usual.
Términos relacionados: Biogeomorfo, Ciberchovinismo.
Creencia según la cual los hechos ocurridos en la Tierra marcan el parámetro de lo que debe ocurrir en todos los planetas.
El geochovinismo tiene una vertiente ingenua y otra un poco más sofisticada.
Según la vertiente ingenua, el hecho de que el cielo en la Tierra sea celeste durante el día, o que la superficie esté cubierta por agua salada, son pautas de que en otros planetas también debe ser así. El geochauvinista considera que aquellos planetas cuyo cielo luce de otro color, o cuyos mares no contienen agua sino sulfuro, son anómalos, o escasos. Así, al geochauvinista le parece que las características físicas de nuestro planeta son ejemplares. Este sentido de geochauvinismo es apenas atendible, teniendo en cuenta que se basa en un desconocimiento elemental de la estructura física de los planetas.
En la vertiente sofisticada, el geochauvinismo se expresa en términos biológicos: el geochauvinista cree que la vida extraterrestre podrá tener grandes diferencias con respecto a la vida terrestre; sin embargo supone que toda vida debe contener ADN. No se da cuenta de que la estructura desoxirribonucleica de la vida es sólo un modelo posible de replicación, casualmente el que se dio en la Tierra. Quien, además, supone que toda vida en el universo constará de seres individuales que se replican, se alimentan y mueren, ha caído víctima de un geochauvinismo. En todos estos casos, el geochauvinista estará entendiendo la palabra "vida" de acuerdo a los parámetros terrestres, y pretenderá proyectar esos parámetros a todo el universo.
Algo parecido podría ocurrir con la palabra "conciencia". ¿Es posible encontrar seres conscientes en otros planetas? Parece plausible, pero la definición de "conciencia" deberá adaptarse para que pueda aplicársele a seres de una naturaleza completamente diferente de la nuestra. Seres conscientes cuyos estados mentales difirieran ampliamente de los nuestros, serían conscientes en un sentido todavía inexplorado. La segunda acepción del término "Melanobio" da una idea de lo que se quiere decir aquí.
El geochauvinismo se produce cuando se utilizan ciertos términos fijando la referencia únicamente con los hechos que se dan en nuestro planeta. No se tiene en cuenta que esos términos podrían utilizarse aun cuando la referencia fuese radicalmente diferente de la usual.
Términos relacionados: Biogeomorfo, Ciberchovinismo.
martes, 5 de abril de 2011
Gelotocracia
(Sustantivo. Del griego geláo = reír y krátos = poder. Adjetivo: gelotócrata)
Capacidad de imponer la voluntad mediante la risa.
Quien suelta una risa malévola y cacogelótica puede intimidar a una audiencia y hacerla sentir subyugada y sometida. Aquel de quien se está riendo el gelotócrata tal vez haga todo lo posible por evitar la burla: su único objetivo consistirá en escapar de la interminable y aterradora carcajada.
La voluntad no sólo puede imponerse por la aversión a la risa ajena. A veces es justamente por la razón contraria: queremos complacer a un niño o una mujer, y deseamos cumplirles todos sus caprichos sólo para escucharlos reír una vez más.
Capacidad de imponer la voluntad mediante la risa.
Quien suelta una risa malévola y cacogelótica puede intimidar a una audiencia y hacerla sentir subyugada y sometida. Aquel de quien se está riendo el gelotócrata tal vez haga todo lo posible por evitar la burla: su único objetivo consistirá en escapar de la interminable y aterradora carcajada.
La voluntad no sólo puede imponerse por la aversión a la risa ajena. A veces es justamente por la razón contraria: queremos complacer a un niño o una mujer, y deseamos cumplirles todos sus caprichos sólo para escucharlos reír una vez más.
viernes, 7 de enero de 2011
Gugaritmo
(Sustantivo. De googol, término inglés para designar a un uno seguido de cien ceros y del griego arithmóo = contar)
Modo de cortar las cifras largas para enunciarlas.
Si nuestro número de teléfono es una cifra de siete caracteres, no la leemos "cuatro millones setecientos treinte y siete mil seiscientos treinta y dos". Es probable que cortemos las cifras de a tres, de a dos o de a una, y digamos algo como "cuarenta y siete, treinta y siete ciento treinta y dos". Cuando no se enuncia la cifra como un número completo, sino como una composición sucesiva (y no aditiva*) de pequeñas cifras, se está haciendo un gugaritmo.
Los gugaritmos tienden a ser regulares: por lo general, cortamos las cifras de la misma manera cada vez que las enunciamos. Cuando el número es demasiado largo, el gugaritmo nos ofrece una rítmica menmotécnica. De hecho, muchas personas recuerdan su gugaritmo cortando de a dos cifras, pero son incapaces de recordar cifra por cifra.
¿Tiene usted algún gugaritmo?
*No aditiva significa que cuando decimos "cuarenta y siete, treinta y seis, ciento treinta y dos", no pretendemos que se interprete como una suma: "cuarenta y siete más treinta y seis más ciento treinta y dos", sino como una pura sucesión nominal.
Modo de cortar las cifras largas para enunciarlas.
Si nuestro número de teléfono es una cifra de siete caracteres, no la leemos "cuatro millones setecientos treinte y siete mil seiscientos treinta y dos". Es probable que cortemos las cifras de a tres, de a dos o de a una, y digamos algo como "cuarenta y siete, treinta y siete ciento treinta y dos". Cuando no se enuncia la cifra como un número completo, sino como una composición sucesiva (y no aditiva*) de pequeñas cifras, se está haciendo un gugaritmo.
Los gugaritmos tienden a ser regulares: por lo general, cortamos las cifras de la misma manera cada vez que las enunciamos. Cuando el número es demasiado largo, el gugaritmo nos ofrece una rítmica menmotécnica. De hecho, muchas personas recuerdan su gugaritmo cortando de a dos cifras, pero son incapaces de recordar cifra por cifra.
¿Tiene usted algún gugaritmo?
*No aditiva significa que cuando decimos "cuarenta y siete, treinta y seis, ciento treinta y dos", no pretendemos que se interprete como una suma: "cuarenta y siete más treinta y seis más ciento treinta y dos", sino como una pura sucesión nominal.
miércoles, 21 de julio de 2010
Glacioso
(Adjetivo. De glaciar y gracioso)
Dícese de quien con asiduidad hace bromas que no causan gracia.
El glacioso tiene la voluntad de un humorista, pero su humor resulta insípido o irritante. Por lo general provoca mínimas y gélidas sonrisas de compromiso o de ligero bochorno. Quienes lo rodean no participan de la complicidad de sus chistes, ni festejan sus ocurrencias. Sin embargo, él sigue insistiendo con predecibles rimas guarangas, chistes lavados y viejos, coplas sin ingenio ni estilo y apodos anodinos y ligeramente insultantes. Causa más incomodidad que gracia, aunque no llega a ser abiertamente vergonzoso. Por lo general pretende hacer una intervención graciosa en la historia que cuenta otro, y su previsible intervención llega a destiempo o resulta forzada. "Pasé el fin de semana por Tarija", cuenta un amigo que hizo un viaje. "Y te agarraste la pija", agrega el glacioso para, inmediatamente, empañar la anécdota con una risotada fingida que nadie acompaña. Es de esperar que el solo hecho de ser el único en festejar sus chistes lo desmoralizaría. Pero el glacioso se empeña en ser el humorista de la reunión y, por tanto, sus ocurrencias acompañarán cada resquicio de rima chusca que se le presente. En cada ocasión del relato, hará su solitaria intervención cuasicómica.
Los docentes, los políticos y los jefes suelen ser glaciosos cuando bromean (respectivamente) acerca de sus exámenes, de la situación de sus gobernados y del sueldo de sus empleados.
Dícese de quien con asiduidad hace bromas que no causan gracia.
El glacioso tiene la voluntad de un humorista, pero su humor resulta insípido o irritante. Por lo general provoca mínimas y gélidas sonrisas de compromiso o de ligero bochorno. Quienes lo rodean no participan de la complicidad de sus chistes, ni festejan sus ocurrencias. Sin embargo, él sigue insistiendo con predecibles rimas guarangas, chistes lavados y viejos, coplas sin ingenio ni estilo y apodos anodinos y ligeramente insultantes. Causa más incomodidad que gracia, aunque no llega a ser abiertamente vergonzoso. Por lo general pretende hacer una intervención graciosa en la historia que cuenta otro, y su previsible intervención llega a destiempo o resulta forzada. "Pasé el fin de semana por Tarija", cuenta un amigo que hizo un viaje. "Y te agarraste la pija", agrega el glacioso para, inmediatamente, empañar la anécdota con una risotada fingida que nadie acompaña. Es de esperar que el solo hecho de ser el único en festejar sus chistes lo desmoralizaría. Pero el glacioso se empeña en ser el humorista de la reunión y, por tanto, sus ocurrencias acompañarán cada resquicio de rima chusca que se le presente. En cada ocasión del relato, hará su solitaria intervención cuasicómica.
Los docentes, los políticos y los jefes suelen ser glaciosos cuando bromean (respectivamente) acerca de sus exámenes, de la situación de sus gobernados y del sueldo de sus empleados.
miércoles, 9 de junio de 2010
Guasquerón
(Adjetivo. De guascazo, golpe dado con algo blando y doloroso y, posiblemente, de asqueroso. Es voz malsonante)
Quien cuenta con innecesarios detalles un hecho escatológico.
"Estuve vomitando todo el día. No paré de vomitar casi un segundo"; "No sabés la diarrea que tuve; me agarró incontinencia anal incluso mientras dormía" ; "Perdón, tengo un moco que me está tapando la fosa nasal derecha. Es un moco enorme, de esos verdes. Necesito un pañuelo". Todos estos son relatos que puede realizar un guasquerón. No pretende ser ni parecer asqueroso: simplemente, cree que su historia es digna de ser contada, y lo hace con un interés casi científico, aun cuando su terminología rara vez supera a la del lenguaje coloquial.
El guasquerón más típico es el que anuncia lo que hizo o lo que va a hacer en el baño. "Perdón, tengo que ir a hacer pis urgente"; "Hice una caca del tamaño de un perro" o incluso la más inelegante "Paso al baño, tengo un sorete en puerta" son ejemplos en este sentido.
También llamamos guasquerón al que cuenta de manera vívida y detallada el acontecimiento en el cual una persona muere, o sufre la amputación de un brazo o le extraen un tumor. Nuevamente, aquí, la intención no es el morbo, sino la lisa y llana información. El guasquerón se siente en falta si no relata los pormenores. Para él, es necesario que sepamos cómo la víctima de un choque, antes de salir disparada por el parabrisas, se desgarró el estómago con el cinturón de seguridad, se rompió el dedo gordo del pie con un golpe, se quebró la mandíbula y se cortó la lengua, y los vidrios se le clavaron en los globos oculares. Y luego de salir disparada, por supuesto, debe relatar con datos precisos cuántos segundos voló por el aire y cuántos minutos de agonía estuvo entre el asfalto y la banquina hasta que muriera arrollada por un camión.
Quien cuenta con innecesarios detalles un hecho escatológico.
"Estuve vomitando todo el día. No paré de vomitar casi un segundo"; "No sabés la diarrea que tuve; me agarró incontinencia anal incluso mientras dormía" ; "Perdón, tengo un moco que me está tapando la fosa nasal derecha. Es un moco enorme, de esos verdes. Necesito un pañuelo". Todos estos son relatos que puede realizar un guasquerón. No pretende ser ni parecer asqueroso: simplemente, cree que su historia es digna de ser contada, y lo hace con un interés casi científico, aun cuando su terminología rara vez supera a la del lenguaje coloquial.
El guasquerón más típico es el que anuncia lo que hizo o lo que va a hacer en el baño. "Perdón, tengo que ir a hacer pis urgente"; "Hice una caca del tamaño de un perro" o incluso la más inelegante "Paso al baño, tengo un sorete en puerta" son ejemplos en este sentido.
También llamamos guasquerón al que cuenta de manera vívida y detallada el acontecimiento en el cual una persona muere, o sufre la amputación de un brazo o le extraen un tumor. Nuevamente, aquí, la intención no es el morbo, sino la lisa y llana información. El guasquerón se siente en falta si no relata los pormenores. Para él, es necesario que sepamos cómo la víctima de un choque, antes de salir disparada por el parabrisas, se desgarró el estómago con el cinturón de seguridad, se rompió el dedo gordo del pie con un golpe, se quebró la mandíbula y se cortó la lengua, y los vidrios se le clavaron en los globos oculares. Y luego de salir disparada, por supuesto, debe relatar con datos precisos cuántos segundos voló por el aire y cuántos minutos de agonía estuvo entre el asfalto y la banquina hasta que muriera arrollada por un camión.
sábado, 16 de enero de 2010
Gelidopectitud
(Palabra y definición enviadas por Wolfgang)
(del lat. gelidus, frío y del lat. pectus, pecho, con terminación -itud, propia de sustantivos abstractos):
Cualidad que poseen las personas poco apasionadas, que son incapaces de entusiasmarse y dar lo mejor de sí en la actividad que desarrollan. El adjetivo relativo es gelidopéctido.
Se observa sobre todo en algunos deportistas, de gelidopectitud tan exaltada, que la parcialidad no deja de reprochárselo, utilizando muchas veces la variante rioplatense del vocablo: "¡Andá, pecho frío!".
(del lat. gelidus, frío y del lat. pectus, pecho, con terminación -itud, propia de sustantivos abstractos):
Cualidad que poseen las personas poco apasionadas, que son incapaces de entusiasmarse y dar lo mejor de sí en la actividad que desarrollan. El adjetivo relativo es gelidopéctido.
Se observa sobre todo en algunos deportistas, de gelidopectitud tan exaltada, que la parcialidad no deja de reprochárselo, utilizando muchas veces la variante rioplatense del vocablo: "¡Andá, pecho frío!".
jueves, 29 de octubre de 2009
Gosnirar
(Del griego geúsein = saborear y oneíros = sueño)
Quedarse paladeando un sueño luego de despertarse.
Cuando nos despertamos con una fracción de recuerdo de un sueño, no queremos que la realidad de vigilia nos invada de manera repentina. Los tenues hilos de una compleja trama onírica requieren de reflexión y esfuerzo para salir a la luz.Queremos unos cuantos minutos de cierta atmósfera onírica, de silencio, de inmovilidad para recordar por qué el payaso salía del carrito con hormigas; por qué había gente famosa comiendo en la cocina de casa (que no era la cocina de casa) y por qué los extraterrestres mataban sólo a los que no salían del hotel. Sólo después de mucho trabajo, de inducciones fracasadas y de tanteos provisorios, aparecen las sucesivas revelaciones: el payaso era mi amigo Roberto que hacía una rutina en la que volaba porque sus hijos querían pochoclo (y por eso el carrito con hormigas); la gente famosa comía pochoclo con hormigas para levantar la autoestima (en una fase anterior del sueño, los famosos no eran famosos; eran amigos de la infancia y un plomero y otro payaso); los extraterrestres estaban en un patio escondidos tras las madreselvas y sólo eran gatos o telarañas, o una especie de gatos de plasma y telaraña y payasos.
El inmenso placer (y la sorpresa) que causa ir descubriendo las disparatadas conexiones causales entre lo que simula ser una única trama onírica (al menos así lo entendemos a través de la ísula); la curiosa mística de bucear en un recuerdo que lucha por escaparse de nosotros es lo que llamamos gosnirar.
A veces de tanto bucear recuperamos (o inventamos) algunas hebras del sueño perdido. Otras veces somos víctimas de la xenometamorfia y recordamos sueños que han soñado otras personas.
Quedarse paladeando un sueño luego de despertarse.
Cuando nos despertamos con una fracción de recuerdo de un sueño, no queremos que la realidad de vigilia nos invada de manera repentina. Los tenues hilos de una compleja trama onírica requieren de reflexión y esfuerzo para salir a la luz.Queremos unos cuantos minutos de cierta atmósfera onírica, de silencio, de inmovilidad para recordar por qué el payaso salía del carrito con hormigas; por qué había gente famosa comiendo en la cocina de casa (que no era la cocina de casa) y por qué los extraterrestres mataban sólo a los que no salían del hotel. Sólo después de mucho trabajo, de inducciones fracasadas y de tanteos provisorios, aparecen las sucesivas revelaciones: el payaso era mi amigo Roberto que hacía una rutina en la que volaba porque sus hijos querían pochoclo (y por eso el carrito con hormigas); la gente famosa comía pochoclo con hormigas para levantar la autoestima (en una fase anterior del sueño, los famosos no eran famosos; eran amigos de la infancia y un plomero y otro payaso); los extraterrestres estaban en un patio escondidos tras las madreselvas y sólo eran gatos o telarañas, o una especie de gatos de plasma y telaraña y payasos.
El inmenso placer (y la sorpresa) que causa ir descubriendo las disparatadas conexiones causales entre lo que simula ser una única trama onírica (al menos así lo entendemos a través de la ísula); la curiosa mística de bucear en un recuerdo que lucha por escaparse de nosotros es lo que llamamos gosnirar.
A veces de tanto bucear recuperamos (o inventamos) algunas hebras del sueño perdido. Otras veces somos víctimas de la xenometamorfia y recordamos sueños que han soñado otras personas.
martes, 23 de junio de 2009
Guiñeñé
(Voz onomatopéyica)Balbuceo inentendible y a bajo volumen de algunos hombres cuando pasa una mujer.
El guiñeñé es el esbozo de un piropo guarango susurrado cerca del oído. A veces no tiene contenido semántico; es apenas un gruñido modulado, una expresión inarticulada de libido. Por lo general es oportunista; el guiñeñero no suele seguir a su víctima para acosarla con guiñeñés a lo largo de un camino, aunque por supuesto hay excepciones.
jueves, 18 de junio de 2009
Glupotear
(Verbo. De glub = onomatopeya del sonido de algo viscoso)Hacer sonar una sustancia espesa con los pies o con las manos.
Si chapotear proviene de la onomatopeya "chap" y su referencia es el sonido característico de las palmas en contacto con el líquido, a medida que la sustancia se condensa debemos modificar la onomatopeya inicial, pues el sonido cambia. En el dulce de leche, en la mayonesa, en la preparación para tortas antes de hornear o en el plástico semilíquido no se puede chapotear; sólo se glupotea.
Imagine usted que acaba de quedar atrapado en una habitación con cemento líquido llegándole hasta su pecho.
Usted chapotea para escapar.
El líquido se va condensando y empieza a glupotear.
Si cuando se seca el cemento usted puede aun golpear algo, estará tupoteando -el cemento endurecido hará un sonido de tup tup o algo similar.
¿Qué haría usted si el cemento se evaporara de repente? ¿Cuál es la onomatopeya por la que reemplazamos el "chap", el "glup" o el "tup" cuando se "golpea" una sustancia gaseosa?
jueves, 11 de junio de 2009
Guachanlerno
(Adjetivo. Del inglés watch and learn = "mira y aprende")1. Dícese de quien es incapaz de explicar algo con palabras y que sólo puede enseñar mostrando concretamente cómo se hace.
2. Dícese de quien sólo puede aprender algo si se lo enseñan con acciones concretas, porque es incapaz de entender con palabras.
El guachanlerno puede suplir su poca destreza con el lenguaje sólo si dispone de los elementos concretos con los cuales brindar (o recibir) su conocimiento. El grave problema es que sólo una mínima parte del saber puede comprenderse de manera suficiente con unos pocos ejemplos cercanos y visibles.
martes, 2 de junio de 2009
Gamaceto
(De las letras griegas gamma y dzeta)Orden diferente de una cosa que le da apariencia de aleatoriedad.
Si el alfabeto es el orden sucesorio de las letras, el gamaceto es un tipo de orden no siempre camuflado con intención. Las sucesión de las letras de un teclado son un gamaceto para quien no sabe dactilografía.
Los sucesivos gamacetos de nuestra vida conforman un idiocosmos: un orden personal, particular, parcialmente intraducible y sólo descifrable por nosotros mismos.
lunes, 25 de mayo de 2009
Gruyo
jueves, 7 de mayo de 2009
Garcholindo
(Adjetivo masculino)Hombre maduro y afable que seduce a mujeres de su edad con alguna anticuada habilidad práctica.
El garcholindo casi siempre trabaja de manera autónoma. Repara veletas, o arregla muñecas viejas, o sabe cómo arreglar un combinado, o fabrica gomina casera, o conoce el arte de la poesía de rima melosa, o pinta cuadros de ocasos y rústicos paisajes agrestes. Las señoras grandes sienten que el garcholindo es amoroso y admirable, y secretamente fantasean con pasar una romántica noche entre las herramientas de su taller.
Normalmente, el garcholindo es viudo, vive solo y se dedica casi de forma exclusiva a desarrollar la habilidad que lo hace famoso. Por lo general se baña poco, pero anda perfumado y con raídas ropas acpetablemente limpias.
jueves, 2 de abril de 2009
Gatojayjay
(Sustantivo y adjetivo masculino. De gato y jota, y ésta de pija = pene)Hombre que imposta la voz y se comporta de manera sensual cuando se encuentra frente a un grupo de mujeres.
El gatojayjay se hace el "especial" cuando se encuentra con cualquier mujer que le resulte ligeramente atractiva: habla con voz gruesa, hace chistecitos con doble sentido y, si hubiere algún otro hombre presente que pudiera verse como competidor, hará un patético juego de rivalidades retóricas: lo pondrá en aprietos con algún cómico acertijo y tratará de generar una íntima complicidad con las mujeres. Si puede, hará quedar mal al resto de los hombres contando alguna historia vergonzosa o anticipando cierta información como "vos no te hagas el vivo que tenés novia", con lo cual pretende dejar fuera del juego de seducción a otro hombre presente. Este término se aplica sólo al hombre heterosexual.
Puntualmente, el adjetivo "gatojayjay" hace referencia a la pose seductora, no tanto al hecho de que el gatojayjay, además de seducir, pretende dejar fuera del juego al resto de los supuestos competidores. Conviene aclarar que muchas veces esos rivales están en la imaginación del gatojayjay.
sábado, 28 de marzo de 2009
Gúglico,a
(Término y definición enviados por Julio David Auster)(adj., mejor que googlico, a; de Google (R))
Aplícase a la memoria increíble que tienen algunas personas que les permite recordar una multitud de datos que a los demás mortales se les escapa.
Una persona con memoria gúglica no solo no necesita consultar ningún tipo de agenda para recordar los números de teléfono de doscientas personas o más, sino que también recuerda muchísimos detalles de la vida de los demás.
Ejemplo:
El escritor novel YZ se encuentra con un amigo, ZW, que es crítico literario (y tiene una memoria gúglica ) y le dice:
-Estoy escribiendo un ensayo sobre la vinculación literaria entre Kafka y Cervantes. Hasta ahora no se le había ocurrido a nadie.
-No creas, la semana pasada encontré en Wikipedia un artículo en checo y otro en alemán que hablaban justamente de eso. Parece que hubo un simposio en Praga donde se trató ese asunto. Todos los diarios checos publicaron una cantidad de artículos sobre el tema.
Vos sabés que en Europa Central sienten adoración por Cervantes.
Otro más:
Un compositor se encuentra con un pianista (el gúglico de turno) y le dice:
-¿Qué te parece este Lied que compuse?
-Es muy lindo, me resulta parecidísimo a uno de los Rückert-Lieder que compuso Gustav Mahler a principios del siglo pasado. Me imagino que se te debe haber cruzado por la mente cuando lo compusiste.
Último ejemplo:
El Sr. XY (poseedor de una memoria gúglica) se encuentra con su hermana, la Srta. XX. Ella está llorando y él le pregunta qué le pasa. Ella le contesta:
-Me peleé con mi novio. Estoy muy desilusionada. Vos sabés que este era el primer novio que yo tuve.
-Bueno, en realidad era el quinto, no el primero. Ya pasaron cinco años, dos meses y tres días desde que te peleaste con el primero.
-Sí, bueno pero el primero en serio era este último...
-Y si me apurás un poco, te voy a decir que hubo otros tres que no se animaron, o sea que ya habrían podido ser ocho.
domingo, 22 de marzo de 2009
Gigántulo,a
(Adj. Del latín gigas = gigante y -ulum = terminación de diminutivo)1. Gigante pequeño.
Un gigántulo tiene estatura y contexturas pequeñas. Su esencia parece contradictoria, aunque no hay paradoja en ser un gigante pequeño.
Durante los años '50 del siglo XX, un gran filósofo llamado Willard Quine estableció que no existen definiciones inquebrantables. "Gigante = persona de tamaño enorme" no es un enunciado necesario y analítico. Si se establecieran ciertos cambios semánticos en el concepto de "gigante", habría lugar para incluir en su definición precisamente aquello que parece contradecirlo.
¿Podría el agua no estar compuesta por H2O? (El agua que consumimos, después de todo, contiene otros elementos -impurezas, nitritos, nitratos, amonio, calcio, magnesio, fosfato- y sin embargo insistimos en llamarla "agua"). ¿Puede un gigante ser pequeño? Basta con descubrir que ciertos enanos, en realidad, son esencialmente gigantes que no crecieron lo suficiente para que tengamos un gigántulo. Paralelamente, quizás algunos gigantes parezcan gigantes, pero tal vez sean enanos con gigantismo. No debe confundirse al gigántulo con el enano, ni al gigante con el enanón.
2. Persona de gran porte y gran altura, pero con apariencia de niño o de enano.
A veces las proporciones corporales y faciales de las personas parecen contener alguna clase de oxímoron.
lunes, 26 de enero de 2009
Gastropía
(Sust. Del griego gasterós = estómago y entropía = medida de desorden de un sistema)Deterioro en el placer culinario a través del tiempo.
Un niño adora agregar salsa de chocolate, dulce de leche y merengue al helado. Ese mismo niño, cuando es adolescente, puede comer medio kilo de helado, pero le resulta empalagoso subrayar algo dulce con otra cosa dulce. Ese adolescente, cuando es adulto, no comería medio kilo de helado, sino apenas un pequeño vasito de oblea. En la vejez, sólo comerá obleas sin agregado de dulces. Para que se produzca la gastropía, es necesario que en cada etapa resulte repugnante el placer que se obtenía en la etapa anterior: "Ahora ni loco como crema chantilly", dice como si se hubiera quitado la venda de los ojos. El gastrópico, a pesar de la repugnancia que siente, puede sentir cierta nostalgia: "Antes me tomaba diez cervezas y no me hacía nada. Ahora tomo medio litro y caigo redondo"
jueves, 4 de diciembre de 2008
Guelogio
(Sust. Del griego geláo = reír y lógos = discurso)Querer hablar en serio mientras se tiene un acceso de risa.
Quien sufre de un guelogio, debe detenerse muchas veces durante su anuncio para decir: "esto que digo es en serio". Lo cual, por supuesto, le provocará aun más risa.
Etimológicamente, guelogio y ridiloquio significan exactamente lo mismo. Sin embargo, como "guelogio" es palabra de origen griego, y "ridiloquio" es de origen latino, podemos utilizar ambos términos con acepciones diferentes, tal como ocurre con los términos "ética" ("costumbre" en griego) y "moral" ("costumbre", en latín).
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