(Adjetivo. Del latín complicare = enrollar e insolens = excéntrico, extravagante)
Dícese de la persona que tiene problemas rarísimos.
Nunca podemos contar con el tío Alberto, porque se le duermen las piernas cuando atiende el teléfono y sus gatos aúllan desesperados cada vez que sale de su casa, y de hecho algunos han llegado al suicidio. A Juan Carlos le pedimos que nos salga de garantía, pero él no puede, porque tuvo un entredicho de propiedad con el rey de Inglaterra y ahora cada vez que sale de garante le llega una citación real desde Gran Bretaña para justificar su patrimonio. Roberto no se queja nunca, pero cuando le preguntamos cómo está, nos cuenta la insólita historia del orificio anal que se le cierra y cada tanto debe operárselo. A la doctora Martina le comunicaron que jamás había aprobado tercer grado, así que ahora está en un feroz enredo burocrático para validar sus títulos y sus estudios. Si a todas estas personas le ocurren cosas extrañas muy seguido, diremos que son complínsolas: parecen condenadas a que el mundo conspire jocosamente contra ellas. A veces la sucesión de problemas inverosímiles es difícil de explicar si no se cuenta la historia con detalle. A veces, claro, el complínsolo es un mentiroso, un empoquetador cuyas mentiras mal urdidas generan más sospechas que compasión.
Definiciones y términos que no figuran en el diccionario ("Exonario" no figura en el diccionario, pero sí figura en Exonario)
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martes, 10 de septiembre de 2013
lunes, 2 de septiembre de 2013
Autotruncia
(Sustantivo. Del griego autós = por sí mismo y del latín truncare = amputar, mutilar)
Mutilación espontánea.
Cuando se encuentra un cuerpo descuartizado, no siempre se debe suponer que alguien lo descuartizó. Así como aparentemente existe la combustión espontánea, es posible también que a una persona se le caigan los brazos, las piernas y la cabeza sin que haya una fuerza violenta externa que provoque tal suceso. Aunque parezca insólito, durante la edad media y parte de la moderna, en Europa, algunos acusados de homicidio alegaron la autotruncia. Era común que algunos esposos mataran a su mujer con un hacha y luego hicieran el descargo judicial, argumentando que habían encontrado el cuerpo "con signos inequívocos de autotruncia". El caso más sorprendente ocurrió en 1654 en Colmar (Alsacia, Francia): el ejército mató y descuartizó a varias docenas de personas, las apiló en un descampado y, cuando los civiles descubrieron los cuerpos, se adujo una "masiva mutilación espontánea seguida de un apilamiento post mórtem espontáneo"
Mutilación espontánea.
Cuando se encuentra un cuerpo descuartizado, no siempre se debe suponer que alguien lo descuartizó. Así como aparentemente existe la combustión espontánea, es posible también que a una persona se le caigan los brazos, las piernas y la cabeza sin que haya una fuerza violenta externa que provoque tal suceso. Aunque parezca insólito, durante la edad media y parte de la moderna, en Europa, algunos acusados de homicidio alegaron la autotruncia. Era común que algunos esposos mataran a su mujer con un hacha y luego hicieran el descargo judicial, argumentando que habían encontrado el cuerpo "con signos inequívocos de autotruncia". El caso más sorprendente ocurrió en 1654 en Colmar (Alsacia, Francia): el ejército mató y descuartizó a varias docenas de personas, las apiló en un descampado y, cuando los civiles descubrieron los cuerpos, se adujo una "masiva mutilación espontánea seguida de un apilamiento post mórtem espontáneo"
miércoles, 21 de agosto de 2013
Nictótopo
(Adjetivo y sustantivo. Del griego nyx = noche y tópos = lugar)
1. Recinto al que solo se lo conoce en penumbras.
2. Recinto que solo merece conocerse en penumbras.
Las discotecas, los cabarets y algunos bares son nictótopos. De noche tienen cierta magia y misterio. De día son lugares miserables, raídos, despintados y tristes. Por definición son espacios preparados para la media luz. Construidos como están para ser invisibles, el sol y las lámparas hieren su esencia, convirtiéndolos en ambientes de paredes descascaradas, suelos polvorientos con colillas de cigarrillos y cielorrasos con telarañas. La vista tiene la mala costumbre de buscar (y encontrar) detalles desagradables. Los nictótopos eligen combatir esos detalles apagándolos, haciéndolos inaccesibles a la frenética y puntillosa máquina analítica que son los ojos. Por eso, bajo el amparo del nictótopo podemos fingir que estamos en un mundo hecho de sombras, no de paredes con humedad, vitrinas sucias, celulares con linterna o rostros con vitiligo.
Conviene marcharse del nictótopo antes del amanecer, pues es muy probable que nos embargue un crudo antesolo.
1. Recinto al que solo se lo conoce en penumbras.
2. Recinto que solo merece conocerse en penumbras.
Las discotecas, los cabarets y algunos bares son nictótopos. De noche tienen cierta magia y misterio. De día son lugares miserables, raídos, despintados y tristes. Por definición son espacios preparados para la media luz. Construidos como están para ser invisibles, el sol y las lámparas hieren su esencia, convirtiéndolos en ambientes de paredes descascaradas, suelos polvorientos con colillas de cigarrillos y cielorrasos con telarañas. La vista tiene la mala costumbre de buscar (y encontrar) detalles desagradables. Los nictótopos eligen combatir esos detalles apagándolos, haciéndolos inaccesibles a la frenética y puntillosa máquina analítica que son los ojos. Por eso, bajo el amparo del nictótopo podemos fingir que estamos en un mundo hecho de sombras, no de paredes con humedad, vitrinas sucias, celulares con linterna o rostros con vitiligo.
Conviene marcharse del nictótopo antes del amanecer, pues es muy probable que nos embargue un crudo antesolo.
martes, 4 de junio de 2013
Poquijoquio
(Sustantivo. Del latín paucus = poco y iocus = chanza, juego)
Chiste o broma que tiene escasa o nula posibilidad de ejecutarse.
Quizás a usted se le ocurran relaciones semánticas graciosas e ingeniosos juegos de palabras. Pero jamás puede decirlas en público, porque la oportunidad es casi inexistente. Si tiene un arsenal de chascarrillos para burlarse de títulos nobiliarios, quizás necesite conocer a un duque o un marqués (quienes no abundan) para que su broma pueda dar curso. "Ah, a usted, conde, lo metieron preso por robar toallas de los hoteles. Es un conde - nado". "El barón es bastante afeminado. De barón tiene poco". O quizás haya pergeñado una broma para asustar a su abuela, quien murió hace treinta años. O tal vez tuvo la ingeniosa idea de asociar el apellido de un actor con una conocida marca de vinos, y está esperando a que el actor se vuelva alcohólico para poder usar ese malsonante mote.
En todos estos casos, usted sería un humorista genial (o un humorista a secas) en algún universo paralelo, donde se hicieran realidad las asociaciones que se le ocurren. Pero en este mundo, es alguien que desperdicia su coeficiente en improvisados y escasamente graciosos devaneos.
Chiste o broma que tiene escasa o nula posibilidad de ejecutarse.
Quizás a usted se le ocurran relaciones semánticas graciosas e ingeniosos juegos de palabras. Pero jamás puede decirlas en público, porque la oportunidad es casi inexistente. Si tiene un arsenal de chascarrillos para burlarse de títulos nobiliarios, quizás necesite conocer a un duque o un marqués (quienes no abundan) para que su broma pueda dar curso. "Ah, a usted, conde, lo metieron preso por robar toallas de los hoteles. Es un conde - nado". "El barón es bastante afeminado. De barón tiene poco". O quizás haya pergeñado una broma para asustar a su abuela, quien murió hace treinta años. O tal vez tuvo la ingeniosa idea de asociar el apellido de un actor con una conocida marca de vinos, y está esperando a que el actor se vuelva alcohólico para poder usar ese malsonante mote.
En todos estos casos, usted sería un humorista genial (o un humorista a secas) en algún universo paralelo, donde se hicieran realidad las asociaciones que se le ocurren. Pero en este mundo, es alguien que desperdicia su coeficiente en improvisados y escasamente graciosos devaneos.
lunes, 8 de abril de 2013
Anicio
(Sustantivo. Del latín a = privación, separación e ire = ir, moverse hacia un lugar. Verbo transitivo: aniciar)
Si el inicio marca la primera fase de un proceso, el anicio es la indefinición, interrupción o indeterminación de un proceso en sus primeras fases.
El fenómeno del anicio es sumamente cotidiano, aunque la definición quizás no permita verlo. Supongamos que usted ha comenzado las vacaciones en su oficina, pero de todos modos debe seguir yendo a limpiarla, a ordenar papeles y a terminar con un trabajo pendiente. En ese caso, oficialmente usted está de vacaciones, pero de hecho ese inicio se ha visto impedido o demorado: sus vacaciones no han comenzado; han aniciado.
Si los alumnos comienzan las clases pero en los primeros días se anuncian huelgas docentes por tiempo indeterminado, podemos decir que no se ha dado inicio al ciclo lectivo, sino que se ha aniciado.
Si se levanta muy temprano a la mañana y a la media hora le da un sueño terrible de manera que duerme cinco o seis horas más, diremos que su día anició temprano, pero se inició luego de esa larga siesta.
La palabra "anicio" permite distinguir entre el comienzo oficial de algo y el comienzo real. A veces las cosas se inician oficialmente sin que se inicien en la realidad: en esos casos no tenemos inicios, sino anicios.
Aunque hay cercanía semántica con la palabra "aborto", esta última se distingue del anicio en que el aborto presupone un nacimiento futuro (de ahí la raíz "orior", 'nacer', presente en "aborto"), mientras que el anicio implica que el nacimiento de algo ya ocurrió, pero las cosas dejan de estar claramente definidas después de ese nacimiento.
Si el inicio marca la primera fase de un proceso, el anicio es la indefinición, interrupción o indeterminación de un proceso en sus primeras fases.
El fenómeno del anicio es sumamente cotidiano, aunque la definición quizás no permita verlo. Supongamos que usted ha comenzado las vacaciones en su oficina, pero de todos modos debe seguir yendo a limpiarla, a ordenar papeles y a terminar con un trabajo pendiente. En ese caso, oficialmente usted está de vacaciones, pero de hecho ese inicio se ha visto impedido o demorado: sus vacaciones no han comenzado; han aniciado.
Si los alumnos comienzan las clases pero en los primeros días se anuncian huelgas docentes por tiempo indeterminado, podemos decir que no se ha dado inicio al ciclo lectivo, sino que se ha aniciado.
Si se levanta muy temprano a la mañana y a la media hora le da un sueño terrible de manera que duerme cinco o seis horas más, diremos que su día anició temprano, pero se inició luego de esa larga siesta.
La palabra "anicio" permite distinguir entre el comienzo oficial de algo y el comienzo real. A veces las cosas se inician oficialmente sin que se inicien en la realidad: en esos casos no tenemos inicios, sino anicios.
Aunque hay cercanía semántica con la palabra "aborto", esta última se distingue del anicio en que el aborto presupone un nacimiento futuro (de ahí la raíz "orior", 'nacer', presente en "aborto"), mientras que el anicio implica que el nacimiento de algo ya ocurrió, pero las cosas dejan de estar claramente definidas después de ese nacimiento.
lunes, 11 de marzo de 2013
Crudelario
(Sustantivo. Del latín crudelis = cruel, sanguinario)
Recinto al que las personas van voluntariamente para ser torturadas y / o asesinadas.
Conviene resaltar que quienes visitan un crudelario lo hacen de manera consciente y no esperan obtener placer a través del dolor de una tortura. No son masoquistas ni ingenuos ni penitentes religiosos: deciden impartirse un dolor insoportable a cambio de nada y por ninguna razón (o tal vez por una razón: una especie de turismo exótico de las propias sensaciones dolorosas: "Quiero sentir una vez en la vida cómo es que te arranquen un brazo") En algunos casos, quizás deban abonar sumas enormes para obtener un tormento (y ya el pago excesivo es parte del suplicio) Lo curioso de los crudelarios es que sus visitantes se dirigen a ellos con serenidad, como quien va a hacer un trámite insípido, sabiendo que quizás les esperan meses de una aleatoria, gratuita e incesante mortificación psíquica y carnal de la que querrán huir una vez que haya comenzado.
De una manera metafórica, se denomina crudelarios a los lugares que en principio no están hechos para torturar a las personas pero que en definitiva terminan haciéndolo: "No sé para qué mandás a tu hijo a la escuela. Eso es un crudelario, y los maestros son los verdugos".
Recinto al que las personas van voluntariamente para ser torturadas y / o asesinadas.
Conviene resaltar que quienes visitan un crudelario lo hacen de manera consciente y no esperan obtener placer a través del dolor de una tortura. No son masoquistas ni ingenuos ni penitentes religiosos: deciden impartirse un dolor insoportable a cambio de nada y por ninguna razón (o tal vez por una razón: una especie de turismo exótico de las propias sensaciones dolorosas: "Quiero sentir una vez en la vida cómo es que te arranquen un brazo") En algunos casos, quizás deban abonar sumas enormes para obtener un tormento (y ya el pago excesivo es parte del suplicio) Lo curioso de los crudelarios es que sus visitantes se dirigen a ellos con serenidad, como quien va a hacer un trámite insípido, sabiendo que quizás les esperan meses de una aleatoria, gratuita e incesante mortificación psíquica y carnal de la que querrán huir una vez que haya comenzado.
De una manera metafórica, se denomina crudelarios a los lugares que en principio no están hechos para torturar a las personas pero que en definitiva terminan haciéndolo: "No sé para qué mandás a tu hijo a la escuela. Eso es un crudelario, y los maestros son los verdugos".
martes, 8 de mayo de 2012
Engueto
![]() |
| ¿Por qué los periodistas de este programa se disfrazan y se pintan el rostro? |
Serie o proceso que progresivamente se va haciendo más difícil de entender si no se sigue cada una de sus partes.
La definición es un poco oscura, pero se refiere a un fenómeno bastante común. Pongamos ejemplos.
Usted mira todos los días un programa de televisión porque le resultan interesantes las notas que hacen los conductores. Hablan -supongamos- acerca de automóviles raros, de caminos complicados al tránsito y de puentes peligrosos. De a poco, los conductores dejan de mostrar automóviles, caminos y puentes, y van incorporando una jerga, chistes internos, bloques en los que hacen referencia a hechos ocurridos en otros programas, guiños, miradas cómplices. Si usted ha visto todos y cada uno de los programas, entiende de qué se está hablando. Pero para quien empieza a verlo hoy mismo, la emisión resulta ininteligible. El programa se ha convertido en un engueto (se ha enguetado); sólo lo disfrutan y lo entienden a pleno quienes lo vienen siguiendo desde hace mucho.
Cuando se está ante un engueto, resulta imposible comenzar a seguirlo desde cualquier punto arbitrariamente.
No debe confundirse al engueto con una serie empezada. Una novela por capítulos no es un engueto: su propia estructura obliga a mirarla desde el principio para no perder la trama. Un engueto, en cambio, no tiene necesariamente una secuencia narrativa, sino un conjunto obtuso de subtramas autorreferentes que giran en torno de las vicisitudes de cada emisión. El conductor que hablaba acerca de los caminos, un día dijo "caninos". Desde ese día, le ponen sonido de perros que ladran. Usted enciende el televisor hoy y no entiende qué tienen que ver los ladridos de perro con los caminos. No lo entiende, porque no tiene acceso al origen de esa bromita tonta, y por lo tanto no participa del guetto de quienes la conocen.
(Exonario intenta por todos los medios no ser un engueto. Espero que quienes ingresen hoy al blog entiendan el objetivo del mismo modo que quienes ingresaron el veinte de noviembre del dos mil seis.)
jueves, 23 de febrero de 2012
Cronopenia
(Sustantivo. Del griego chrónos = tiempo y penía = pobreza)
Exiguo tiempo libre que no alcanza siquiera para una actividad breve y menor.
El bebé por fin se durmió, pero faltan solo cinco minutos para ir al trabajo. No nos queda tiempo para tomar un café, peinarnos o ver el final de una serie de televisión. El profesor faltó a clase, pero nos enteramos diez minutos antes de que terminara su hora. Esos diez minutos apenas pueden aprovecharse para ir rápidamente al baño o acomodarse en el banco a esperar la siguiente clase. Nuestra madre anciana a quien cuidamos con esmero durante décadas se murió, pero nosotros ahora estamos viejos, achacosos y ya no tenemos tiempo para estudiar medicina y convertirnos en profesionales exitosos.
La cronopenia es la exacta contrapartida de la cronotiquia.
Exiguo tiempo libre que no alcanza siquiera para una actividad breve y menor.
El bebé por fin se durmió, pero faltan solo cinco minutos para ir al trabajo. No nos queda tiempo para tomar un café, peinarnos o ver el final de una serie de televisión. El profesor faltó a clase, pero nos enteramos diez minutos antes de que terminara su hora. Esos diez minutos apenas pueden aprovecharse para ir rápidamente al baño o acomodarse en el banco a esperar la siguiente clase. Nuestra madre anciana a quien cuidamos con esmero durante décadas se murió, pero nosotros ahora estamos viejos, achacosos y ya no tenemos tiempo para estudiar medicina y convertirnos en profesionales exitosos.
La cronopenia es la exacta contrapartida de la cronotiquia.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Cronotiquia
(Sustantivo femenino. Del griego chrónos = tiempo y tyché = azar, suerte)
1. Momento libre inesperado.
El profesor no vino a clase; su hijo pequeño se acostó temprano y quedó dormido; hubo un incendio en la oficina y no hay que ir a trabajar; la abuela enferma que debía cuidar esta noche se murió: algunas horas que usted pensaba invertir en una actividad estresante, ahora las puede aprovechar para mirar películas, comer una pizza con cerveza, tomar un largo baño caliente y escuchar música.
2. Actividad inesperadamente gratuita.
Los trabajadores del subte están de huelga y lo dejan pasar sin pagar. Pasó por el zoológico con sus hijos y justo hoy -el día del animal- la entrada es gratis. Compró una entrada para ir al cine, y le ofrecen una sesión gratis en un spa. En todos los casos, usted no lo buscaba, pero le han abierto las puertas para pasar un buen momento sin gastar un centavo.
1. Momento libre inesperado.
El profesor no vino a clase; su hijo pequeño se acostó temprano y quedó dormido; hubo un incendio en la oficina y no hay que ir a trabajar; la abuela enferma que debía cuidar esta noche se murió: algunas horas que usted pensaba invertir en una actividad estresante, ahora las puede aprovechar para mirar películas, comer una pizza con cerveza, tomar un largo baño caliente y escuchar música.
2. Actividad inesperadamente gratuita.
Los trabajadores del subte están de huelga y lo dejan pasar sin pagar. Pasó por el zoológico con sus hijos y justo hoy -el día del animal- la entrada es gratis. Compró una entrada para ir al cine, y le ofrecen una sesión gratis en un spa. En todos los casos, usted no lo buscaba, pero le han abierto las puertas para pasar un buen momento sin gastar un centavo.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Cratocripto
(Sustantivo. Del griego krátos = poder y krýbo = esconder)
Poder desconocido que tienen los superhéroes.
Nos enteramos de que Supermán puede volar, tiene una gran fuerza y una enorme capacidad sensorial. Estaríamos tentados a suponer que conocemos la lista completa de sus superpoderes, pero no es así: cada tanto, muy de vez en cuando, tira rayos por los ojos. Si la historia lo requiere, Supermán adquirirá aun más poderes ad hoc, de acuerdo a las necesidades narrativas: se convertirá en pez, atravesará mares de lava líquida, leerá el pensamiento, retrocederá en el tiempo, volverá a la vida una vez muerto; luchará no solo contra supervillanos y alienígenas, sino incluso contra espíritus o dioses. Así, parece que la cantidad de poderes es infinita o maleable según la circunstancia: cada uno de los nuevos e inesperados poderes que aparecen son nuevos cratocriptos.
Aun cuando Batman es un típico superhéroe que no tiene poderes propios, gracias a complicadas tecnologías puede desplegar poderes nuevos e impredecibles, y casi cada superacción es un cratocripto.
A veces ocurre que el propio superhéroe no conoce sus propios poderes, o debe hacer una larga práctica antes de adquirirlo. Es el caso del Avatar Ang, el último maestro aire, quien descubrirá el dominio de las fuerzas de la naturaleza a medida que aprende técnicas. En este caso, el cratocripto está incluido en la necesidad narrativa de la historia.
Poder desconocido que tienen los superhéroes.
Nos enteramos de que Supermán puede volar, tiene una gran fuerza y una enorme capacidad sensorial. Estaríamos tentados a suponer que conocemos la lista completa de sus superpoderes, pero no es así: cada tanto, muy de vez en cuando, tira rayos por los ojos. Si la historia lo requiere, Supermán adquirirá aun más poderes ad hoc, de acuerdo a las necesidades narrativas: se convertirá en pez, atravesará mares de lava líquida, leerá el pensamiento, retrocederá en el tiempo, volverá a la vida una vez muerto; luchará no solo contra supervillanos y alienígenas, sino incluso contra espíritus o dioses. Así, parece que la cantidad de poderes es infinita o maleable según la circunstancia: cada uno de los nuevos e inesperados poderes que aparecen son nuevos cratocriptos.
Aun cuando Batman es un típico superhéroe que no tiene poderes propios, gracias a complicadas tecnologías puede desplegar poderes nuevos e impredecibles, y casi cada superacción es un cratocripto.
A veces ocurre que el propio superhéroe no conoce sus propios poderes, o debe hacer una larga práctica antes de adquirirlo. Es el caso del Avatar Ang, el último maestro aire, quien descubrirá el dominio de las fuerzas de la naturaleza a medida que aprende técnicas. En este caso, el cratocripto está incluido en la necesidad narrativa de la historia.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Taquinicia
(Sustantivo. Del griego taxús = veloz y niké = victoria. Adjetivo: taquinítico)
Capacidad de lograr una victoria en el inicio del juego.
El boxeador taquinítico abate a su oponente en los primeros segundos del primer round. El ajedrecista taquinítico ejecuta un jaque mate con unas pocas movidas iniciales (El mate pastor es un ejemplo de táctica taquinítica). En el Mortal Kombat, Sub Zero derrota a Reptile con taquinicia con dos combos y un uppercut apenas iniciada la lucha.
La taquinicia se vale de un ataque sorpresivo y audaz en el instante en que el oponente apenas está elaborando sus estrategias. Si ese ataque falla y la victoria no se concreta, es posible que el oponente pueda recobrarse y ganar una ventaja decisiva.
En algunos juegos se realiza un pacto de no agresión por algún tiempo (táctica conocida como "no rush", es decir: "no arrasar de entrada") para que ambas partes puedan desplegar sus estrategias sin desgastarse repeliendo ataques repentinos, virulentos y sin cuartel.
Capacidad de lograr una victoria en el inicio del juego.
El boxeador taquinítico abate a su oponente en los primeros segundos del primer round. El ajedrecista taquinítico ejecuta un jaque mate con unas pocas movidas iniciales (El mate pastor es un ejemplo de táctica taquinítica). En el Mortal Kombat, Sub Zero derrota a Reptile con taquinicia con dos combos y un uppercut apenas iniciada la lucha.
La taquinicia se vale de un ataque sorpresivo y audaz en el instante en que el oponente apenas está elaborando sus estrategias. Si ese ataque falla y la victoria no se concreta, es posible que el oponente pueda recobrarse y ganar una ventaja decisiva.
En algunos juegos se realiza un pacto de no agresión por algún tiempo (táctica conocida como "no rush", es decir: "no arrasar de entrada") para que ambas partes puedan desplegar sus estrategias sin desgastarse repeliendo ataques repentinos, virulentos y sin cuartel.
viernes, 27 de mayo de 2011
Narcomedia
(Sustantivo)
1. (Del griego narké = adormecimiento y kommoedia = obra dramática)
Representación teatral en la cual cada uno de los actores está dormido y ejecuta sus intervenciones en un estado de sonambulismo.
Por extensión, se llama narcomedia a cualquier interacción entre sonámbulos: si dos o más personas que padecen sonambulismo se encuentran en una plaza durante la madrugada, se sientan en un banco, se convidan caramelos, y mantienen un diálogo coherente y prolongado, se dice que han interpretado una narcomedia.
Las narcomedias tienen un curioso efecto: ninguno de sus protagonistas tiene conciencia de haber participado de ellas.
De manera derivada, también, puede llamarse narcomedia a la obra de teatro intencionadamente aburrida y monótona que provoca el sueño de la mayoría de su público.
2. (Del griego narké = adormecimiento y del latín media = medios de expresión. Úsase como sustantivo colectivo)
Sistemas de comunicación que dejan sus mensajes mientras sus destinatarios duermen.
Canales de televisión cuyos televidentes son personas que están dormidas serían ejemplos de narcomedia. Se puede justificar la necesidad de narcomedia apelando a esa dudosa y no corroborada hipótesis según la cual, mientras se duerme, se aprende (o se adoctrina) mejor porque la información se almacena sin filtros en el inconsciente.
1. (Del griego narké = adormecimiento y kommoedia = obra dramática)
Representación teatral en la cual cada uno de los actores está dormido y ejecuta sus intervenciones en un estado de sonambulismo.
Por extensión, se llama narcomedia a cualquier interacción entre sonámbulos: si dos o más personas que padecen sonambulismo se encuentran en una plaza durante la madrugada, se sientan en un banco, se convidan caramelos, y mantienen un diálogo coherente y prolongado, se dice que han interpretado una narcomedia.
Las narcomedias tienen un curioso efecto: ninguno de sus protagonistas tiene conciencia de haber participado de ellas.
De manera derivada, también, puede llamarse narcomedia a la obra de teatro intencionadamente aburrida y monótona que provoca el sueño de la mayoría de su público.
2. (Del griego narké = adormecimiento y del latín media = medios de expresión. Úsase como sustantivo colectivo)
Sistemas de comunicación que dejan sus mensajes mientras sus destinatarios duermen.
Canales de televisión cuyos televidentes son personas que están dormidas serían ejemplos de narcomedia. Se puede justificar la necesidad de narcomedia apelando a esa dudosa y no corroborada hipótesis según la cual, mientras se duerme, se aprende (o se adoctrina) mejor porque la información se almacena sin filtros en el inconsciente.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Monagonía
(Sustantivo. Del griego monos = único y agón = lucha. Adjetivo: monagónico)
Situación de contienda en la que hay un único participante.
Es claro que, por muy pobre que sea el desempeño, un contendiente único tiene casi todas las chances de adjudicarse la victoria. Si es una solitaria carrera pedestre, el corredor deberá observar una única regla: transitar el camino estipulado, sin tener en cuenta el tiempo que se tarde en recorrerlo ni la cantidad de veces que se detenga. Si se trata de rendir un concurso para adjudicarse un cargo, el postulante deberá ser conciso y convincente en su examen y en su exposición, sin necesidad de esgrimir grandes credenciales ni títulos rimbombantes que pudieran dar una ventaja ante un rival. La monagonía se realiza en un clima de distensión y por lo general tiene la victoria cantada, aunque las cosas no siempre son tan lineales. En la monagonía se compite contra los propios nervios y la propia resistencia. Aun en la carrera más corta el monagónico puede sufrir un calambre. Siempre es posible que, en un partido de fútbol sin rivales, se pierda por goles en contra.
Situación de contienda en la que hay un único participante.
Es claro que, por muy pobre que sea el desempeño, un contendiente único tiene casi todas las chances de adjudicarse la victoria. Si es una solitaria carrera pedestre, el corredor deberá observar una única regla: transitar el camino estipulado, sin tener en cuenta el tiempo que se tarde en recorrerlo ni la cantidad de veces que se detenga. Si se trata de rendir un concurso para adjudicarse un cargo, el postulante deberá ser conciso y convincente en su examen y en su exposición, sin necesidad de esgrimir grandes credenciales ni títulos rimbombantes que pudieran dar una ventaja ante un rival. La monagonía se realiza en un clima de distensión y por lo general tiene la victoria cantada, aunque las cosas no siempre son tan lineales. En la monagonía se compite contra los propios nervios y la propia resistencia. Aun en la carrera más corta el monagónico puede sufrir un calambre. Siempre es posible que, en un partido de fútbol sin rivales, se pierda por goles en contra.
viernes, 16 de julio de 2010
Abhumar
(Verbo intransitivo. Del latín ab = separación y humus = tierra. Adjetivo [participio de presente]: abhumante)
Si exhumar significa "desenterrar" e inhumar es "poner en la tierra", abhumar significa alejar (a algo o a alguien) de la tierra firme.
El trashumante es el que vaga a través de la tierra. El abhumante, en este caso, es aquel que no pisa la tierra (sea por una imposibilidad física o por una prohibición)
Quien sólo ha vivido en el interior de un barco, o en una nave espacial, o flotando por el aire, es un ahbumante.
La palabra desterrar no es sinónimo de abhumar. El desterrado no puede pisar una tierra en particular, pero sí puede pisar otras tierras. El abhumado, en cambio, debe evitar cualquier tierra y sólo tiene permitido mantener los pies flotando en el mar (sin hacer pie) o elevándolos.
Puede aceptarse que también es abhumante aquel que no ha pisado tierra, aunque sí pudo haber pisado cemento, baldosas, cerámico, parquet, asfalto o alfombras. Por eso, los niños que se crían en departamentos sin patio, no visitan plazas y no juegan en canteros, son también abhumantes.
Si exhumar significa "desenterrar" e inhumar es "poner en la tierra", abhumar significa alejar (a algo o a alguien) de la tierra firme.
El trashumante es el que vaga a través de la tierra. El abhumante, en este caso, es aquel que no pisa la tierra (sea por una imposibilidad física o por una prohibición)
Quien sólo ha vivido en el interior de un barco, o en una nave espacial, o flotando por el aire, es un ahbumante.
La palabra desterrar no es sinónimo de abhumar. El desterrado no puede pisar una tierra en particular, pero sí puede pisar otras tierras. El abhumado, en cambio, debe evitar cualquier tierra y sólo tiene permitido mantener los pies flotando en el mar (sin hacer pie) o elevándolos.
Puede aceptarse que también es abhumante aquel que no ha pisado tierra, aunque sí pudo haber pisado cemento, baldosas, cerámico, parquet, asfalto o alfombras. Por eso, los niños que se crían en departamentos sin patio, no visitan plazas y no juegan en canteros, son también abhumantes.
viernes, 14 de mayo de 2010
Tiquiatría
(Sustantivo. Del griego tyché = suerte y iatros = médico. Adjetivo: tiquiatra)
Capacidad de recomendar un medicamento al azar y curar a un paciente.
La tiquiatría, a veces, puede ser fruto del error. Un médico que receta una inyección equivocada podría, por azar, curar al enfermo porque se había equivocado de diagnóstico. Dada su equivocación inicial, la inyección errónea resulta ser casualmente la correcta, pero ni él ni el paciente lo saben: se trata de un feliz azar.
Otras veces, la tiquiatría puede ser intencional. Si un médico recomienda una aspirina a un paciente hipocondríaco, en realidad le está recetando algo vagamente inofensivo para curar su obsesión por las enfermedades.
Por extensión, se puede denominar tiquiatría a la costumbre de recomendar medicamentos aunque no se sea médico y no se conozcan con exactitud los efectos secundarios, los síntomas ni sus causas. En todas las familias suelen haber algunos tiquiatras: abuelas, tíos o madres que poseen un botiquín con amplia variedad de remedios, y no dudan en administrarlos a sus parientes ante la aparición de ciertos síntomas que consideran relevantes. El tiquiatra guarda en su botiquín un amplio espectro: desde aspirinas hasta psicofármacos.
Los quiosqueros de barrio suelen ser tiquiatras en este último sentido.
Capacidad de recomendar un medicamento al azar y curar a un paciente.
La tiquiatría, a veces, puede ser fruto del error. Un médico que receta una inyección equivocada podría, por azar, curar al enfermo porque se había equivocado de diagnóstico. Dada su equivocación inicial, la inyección errónea resulta ser casualmente la correcta, pero ni él ni el paciente lo saben: se trata de un feliz azar.
Otras veces, la tiquiatría puede ser intencional. Si un médico recomienda una aspirina a un paciente hipocondríaco, en realidad le está recetando algo vagamente inofensivo para curar su obsesión por las enfermedades.
Por extensión, se puede denominar tiquiatría a la costumbre de recomendar medicamentos aunque no se sea médico y no se conozcan con exactitud los efectos secundarios, los síntomas ni sus causas. En todas las familias suelen haber algunos tiquiatras: abuelas, tíos o madres que poseen un botiquín con amplia variedad de remedios, y no dudan en administrarlos a sus parientes ante la aparición de ciertos síntomas que consideran relevantes. El tiquiatra guarda en su botiquín un amplio espectro: desde aspirinas hasta psicofármacos.
Los quiosqueros de barrio suelen ser tiquiatras en este último sentido.
lunes, 19 de abril de 2010
Mutivicción
(Sustantivo. Del latín mutus = mudo y victum = victorioso)
Muerte que acontece en el mismo instante en que se mata al adversario.
En un duelo, a veces la victoria es puramente simbólica. Si se lucha para sobrevivir, la victoria implica seguir vivo después de eliminar al rival. Sin embargo, muchas veces el contendiente muere en el mismo momento, o unos instantes después de haber inflingido una herida fatal a su adversario. Sea por las heridas recibidas en combate o por una indisposición ajena al duelo, el vencedor no puede siquiera disfrutar de la victoria. Su objetivo se cumple, pero al precio de convertirse en algo inoperante y abstracto.
En la mayoría de los juegos de lucha (particularmente, en videojuegos), muchas condiciones están hechas para que siempre venza uno de los contendientes y sobreviva. Sin embargo, a veces ocurren esos raros casos en los que ambos mueren y el resultado quede indeciso o se decrete un empate.
El nombre "mutivicción" hace referencia al silencio de los contendientes después de la batalla, en la que ninguno de ellos realiza un ruidoso festejo, sino una solemne y callada mueca quieta.
Muerte que acontece en el mismo instante en que se mata al adversario.
En un duelo, a veces la victoria es puramente simbólica. Si se lucha para sobrevivir, la victoria implica seguir vivo después de eliminar al rival. Sin embargo, muchas veces el contendiente muere en el mismo momento, o unos instantes después de haber inflingido una herida fatal a su adversario. Sea por las heridas recibidas en combate o por una indisposición ajena al duelo, el vencedor no puede siquiera disfrutar de la victoria. Su objetivo se cumple, pero al precio de convertirse en algo inoperante y abstracto.
En la mayoría de los juegos de lucha (particularmente, en videojuegos), muchas condiciones están hechas para que siempre venza uno de los contendientes y sobreviva. Sin embargo, a veces ocurren esos raros casos en los que ambos mueren y el resultado quede indeciso o se decrete un empate.
El nombre "mutivicción" hace referencia al silencio de los contendientes después de la batalla, en la que ninguno de ellos realiza un ruidoso festejo, sino una solemne y callada mueca quieta.
martes, 5 de enero de 2010
Compungado
(Sustantivo colectivo. De punga y esta de punguista = ladrón que roba sin que la víctima lo note)
Conjunto de víctimas de un robo.
El término no sólo debe restringirse a las víctimas de un punguista: puede aplicarse también a las víctimas de cualquier otra clase de ladrón. Si en un restaurante un grupo de delincuentes realiza un asalto y roba a los clientes de las mesas diez, doce, quince y veintiuno, esos clientes pasan a ser el copungado del asalto. El resto de los parroquianos, si bien estaban presentes y padecieron las órdenes de los ladrones sin ser víctimas de despojo por parte de ellos, puede decirse que sufrieron el golpe, pero no forman parte del compungado.
A su vez, el número total de personas a las que un delincuente robó a lo largo de toda su vida es el compungado para ese delincuente.
¿Fue usted parte de un compungado?
Conjunto de víctimas de un robo.
El término no sólo debe restringirse a las víctimas de un punguista: puede aplicarse también a las víctimas de cualquier otra clase de ladrón. Si en un restaurante un grupo de delincuentes realiza un asalto y roba a los clientes de las mesas diez, doce, quince y veintiuno, esos clientes pasan a ser el copungado del asalto. El resto de los parroquianos, si bien estaban presentes y padecieron las órdenes de los ladrones sin ser víctimas de despojo por parte de ellos, puede decirse que sufrieron el golpe, pero no forman parte del compungado.
A su vez, el número total de personas a las que un delincuente robó a lo largo de toda su vida es el compungado para ese delincuente.
¿Fue usted parte de un compungado?
lunes, 28 de diciembre de 2009
Anaprocacia
(Sustantivo femenino. Del griego ána = hacia arriba, arriba pro = adelante, hacia adelante y katá = hacia abajo. Adjetivo: anaprócata)
Imperiosa necesidad de derribar cosas.
El anaprócata ve una provocación en la verticalidad: cualquier objeto que sobresalga en forma enhiesta desafiando el horizonte le insufla el deseo de abatirlo. Una pila de libros, un árbol de navidad, un jenga son clásicos blancos de la anaprocacia.
La anaprocacia se genera, habitualmente, ante la visión no de un único objeto vertical, sino de muchos de ellos en forma de pila, o uno que contiene a otros de manera heterogénea y abigarrada. La anaprocacia se genera por la sensación de equilibrio inestable de los objetos apilados o combinados de manera vacilante y temblorosa.
Existen, desde luego, personas anaprócatas de temperamento. Para estos últimos, cualquier objeto vertical es digno de ser derribado. No importa si está bien firme en el suelo, o si resulta difícil o casi imposible: un poste de luz, un árbol, una montaña, un edificio.
Cuando una persona se enoja, a veces, da rienda suelta a su anaprocacia y derriba todo lo que encuentra a su paso con su furia.
Los niños suelen ser anaprocáticos por excelencia: levantan torres de rasti o de juguetes, y luego sienten un enorme placer en derribarlos.
Imperiosa necesidad de derribar cosas.
El anaprócata ve una provocación en la verticalidad: cualquier objeto que sobresalga en forma enhiesta desafiando el horizonte le insufla el deseo de abatirlo. Una pila de libros, un árbol de navidad, un jenga son clásicos blancos de la anaprocacia.
La anaprocacia se genera, habitualmente, ante la visión no de un único objeto vertical, sino de muchos de ellos en forma de pila, o uno que contiene a otros de manera heterogénea y abigarrada. La anaprocacia se genera por la sensación de equilibrio inestable de los objetos apilados o combinados de manera vacilante y temblorosa.
Existen, desde luego, personas anaprócatas de temperamento. Para estos últimos, cualquier objeto vertical es digno de ser derribado. No importa si está bien firme en el suelo, o si resulta difícil o casi imposible: un poste de luz, un árbol, una montaña, un edificio.
Cuando una persona se enoja, a veces, da rienda suelta a su anaprocacia y derriba todo lo que encuentra a su paso con su furia.
Los niños suelen ser anaprocáticos por excelencia: levantan torres de rasti o de juguetes, y luego sienten un enorme placer en derribarlos.
lunes, 19 de octubre de 2009
Decacocho
Alimento que se recicla y se vuelve a cocinar varias veces.
Un tomate puede ser parte de una ensalada. Si queda algo de ese tomate, puede utilizarse -junto con otros tomates- para hacer un tuco.El tuco puede ser parte de una tallarinada. Si sobran tallarines y algo de tuco, es posible hacer una tortilla de tallarines. Los restos de la tortilla pueden mezclarse con brócoli, zapallito, cebolla, berenjena y huevo, y de ese modo hacer un salteado de vegetales. Si a los restos de esa comida se le agregan más vegetales, vinagre, salsa de soja y arroz, tenemos un chop suey. Lo que sobre del chop suey podría procesarse y convertirse en el relleno de un sushi. Las sucesivas transformaciones del alimento inicial y de los agregados conforman un decacocho.
La palabra tiene una similitud etimológica con "bizcocho", que se deriva de "Bis" y "coctus": "cocido dos veces".
Hoy tenemos la certeza de que las tortillas de vegetales y las albóndigas de los restaurantes chinos son peligrosos decacochos, de dudosa higiene y procedencia. Nuestras bisabuelas, en cambio, alimentaban a sus familias numerosas gracias al ingenio para procesar cuidadosamente una y otra vez las mismas sobras hasta volverlas irreconocibles.
En la olla donde se cuece un decacocho pueden haber restos de comida que ha itinerado de sartén en cacerola desde hace quizás uno o dos meses atrás. Parte de lo que uno come en un decacocho tiene orígenes remotos e inciertos.
martes, 11 de agosto de 2009
Occiundo,a
(Adjetivo. Del latín occidere = caer)Si el oriundo es, según el diccionario la RAE, aquel que tiene su origen en algún lugar, el occiundo es quien tiene su muerte en algún lugar.
A veces deseamos saber no sólo de dónde viene una persona, sino también dónde murió. Podemos preguntar: ¿De dónde es oriundo y occiundo San Martín?
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