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viernes, 11 de octubre de 2013

Bruxólogo

(Sustantivo. Del griego brougmós = mordedura y lógos = discurso)

Discurso dado con los dientes apretados. 

Quienes emiten bruxólogos son, por lo general, personas de sexo masculino en un momento de enojo. "¡Rajá de acá hijo de una gran puta!", dice con los dientes apretados el tío a su sobrino travieso. Es muy común, también, en la manera de insultar a los jugadores de un partido de fútbol: "¡Nooooo, el arco queda para el otro lado, la puta madre que te parió!". A la necesidad de emitir un bruxólogo se le acompaña, en general, el deseo por romper algo.

lunes, 30 de julio de 2012

Bulanero


(Adjetivo. Contracción de Bulanerótico. Del griego boulé = voluntad; an- = prefijo negativo y eros = deseo, amor)

Quien cree que dejó de ser atractivo por una cuestión circunstancial. 

Si una mujer dice: "Desde que me cambié el peinado los hombres ya no me dicen cosas por la calle", esta mujer es bulanera. Si un hombre dice: "Las chicas ya no se fijan en mí. Es que mis músculos están caídos, porque hace tres días que no voy al gimnasio", es un bulanero. El bulanero sospecha que el cambio de una variable única y fácilmente reversible, lo convertirá de nuevo en objeto de deseo. En verdad no tiene en cuenta que su atractivo ha ido disminuyendo de modo paulatino, y que existe un conjunto de hechos que se fueron confabulando para dejar minusválido a su poder de seducción: calvicie, pelo pajoso, sobrepeso, piel descuidada, olor a sudor, arrugas, rasgos de tristeza o preocupación, descuido en la vestimenta, un contexto poco propicio para el cortejo, muchos hijos pequeños, falta de ingenio y pesadez en el habla. El esplendor y la gracia que se tenía a los veinte y quizás a los treinta, ha ido mermando sin detenimiento a partir de los treinta y cinco. Sin embargo, algunas trampas mentales nos hacen creer que el atractivo perdido está al alcance del gimnasio, del maquillaje, de la ropa. Decimos: "Si hiciera unas abdominales todos los días, en un mes estoy hecha un bombón nuevamente"; "Si me maquillara una maquilladora profesional, volvería a ser una belleza"; "Si me pongo el pantalón blanco y el cárdigan rojo, mato mil". Y de vez en cuando ponemos manos a la obra, pero con resultados deplorables: la panza no baja con las abdominales; los granos no se ocultan con el maquillaje, y el cárdigan rojo sólo quedaba bien durante los años ochenta en las fiestas del secundario. 
Algunos bulaneros asumen una actitud sorprendente: deciden que no quieren ser atractivos, y que por ello no hacen gimnasia, o no se maquillan, o descuidan su ropa. "Yo prefiero seguir siendo gorda. Porque si bajo unos kilos, se me tiran los hombres encima"; "No, yo ya ni voy al gimnasio. Mirá, la última vez que hice bíceps un montón de chicas me pidieron el número de teléfono. Yo ya tengo novia; no quiero serle infiel". Esta clase de bulaneros convierte a su fealdad en un supuesto escudo contra los perjuicios de la belleza. Fingen que el sex appeal es un mal que los obliga a ser infieles, y por eso asumen que la calvicie, la obesidad y el descuido personal son anclas de la fidelidad. Por eso, los bulaneros chantajean a sus parejas: "¿Me quieres a tu lado, María? Entonces déjame estar gordo, pelado y mugriento. Pues si empiezo a estar más lindo otra querrá estar conmigo, y yo no soy de fierro"

lunes, 9 de abril de 2012

Benevicio

(Sustantivo. Del latín bene = de buen modo y vitium = defecto)

Vicio adquirido cuya práctica genera beneficios. 

El vicio es, por lo general, un hábito pernicioso o inmoral. Es probable que una persona no elija sus vicios y que nuestros hábitos negativos sean el resultado de involuntarias prácticas negativas que acumulamos con los años. Pero, ¿qué ocurriría si, por azar, alguno de nuestros vicios comienza a capitalizarse y a generar inesperadas consecuencias positivas?
Por ejemplo, usted pasa horas jugando en internet a cualquier entretenimiento del tipo Tower Defense. Ha perdido trabajos y ha malogrado relaciones sociales por culpa de ese vicio. Sin embargo, un día participa de un torneo internacional y se convierte en campeón de algún Tower Defense. Una conocida marca de videojuegos lo contrata para promocionarse. A usted le hacen notas los diarios y se convierte en una especie de gurú de los Tower Defense. Sin proponérselo, ha capitalizado un hábito negativo y se ha convertido en un benevicio.
Otro ejemplo: usted bebe una determinada marca de vinos especiales y sumamente caros. Se gasta buena parte de su salario en esa bebida. En algún momento se hace un chequeo médico, y el doctor dice, ante los análisis, que gracias a ese hábito de beber vinos caros su colesterol ha disminuido considerablemente y su sistema cardiológico está en perfecto estado. La bebida lo ha salvado de morir con las arterias tapadas, y es su benevicio.

Desde luego, los benevicios aportan algo favorable, pero sin lugar a dudas tienen consecuencias indeseadas. En los ejemplos dados, un vicioso de los videojuegos continuará alienándose de sus relaciones sociales, y un bebedor inevitablemente se emborrachará. Pero en definitiva todo lo que hagamos -sea o no un vicio; sea trabajar, estudiar, adorar a los dioses, bañarse, comer sano, tener sexo monogámico- tiene alguna consecuencia negativa, de modo que esta no puede ser una objeción seria.

viernes, 14 de octubre de 2011

Bulamnesis

(Sustantivo. Del griego boulé = voluntad; a = negación y mnéme = memoria)

Olvido voluntario.

Existen dos situaciones para las cuales la actividad consciente es inútil e incluso perjudicial: el sueño y el olvido. Piense con toda su atención en dormirse ahora mismo u olvidar el nombre de un pariente muy cercano: cuanto más esfuerzo consciente invierta en ello, más lejos estará de alcanzar su objetivo. El olvido voluntario tiende a malograrse por la conciencia del objeto que se pretende olvidar.
Sin embargo, si usted desarrolla una técnica eficaz para olvidar lo que desea (y no otra cosa, y no de manera aleatoria), habrá alcanzado la bulamnesis. El olvido voluntario es muy útil cuando se ve por segunda vez una película, se lee por segunda vez un libro o se escucha un mismo chiste una y otra vez: desearíamos olvidar el desenlace y la trama, para sorprendernos una vez más. Olvidar a la persona amada para enamorarse (o decepcionarse) cada vez que aparece es, también, una experiencia interesante.

Aunque existen estudios acerca del olvido voluntario, este fenómeno parece confundirse con el del olvido selectivo. Mientras un olvido voluntario obedece a la decisión consciente de olvidar algo, el olvido selectivo puede operar de manera inconsciente, aun contra la voluntad del olvidador.

jueves, 18 de agosto de 2011

Bichigún

(Sustantivo. De la interpretación errónea que realiza el teclado predictivo de un celular cuando se escribe la palabra "bichito")

Interpretación errónea, arbitraria y sin sentido que realiza el teclado predictivo de un teléfono celular o IPhone. 

Cuando se escriben mensajes de texto muchas veces es conveniente desactivar la opción predictiva, porque al tipear una palabra que no está en el diccionario del teléfono, comienzan a aparecer opciones inverosímiles y sin significado. Así, si usted tipea "cocoliche", le aparecerá "cocochd"; si tipea "busarda", el teléfono le pondrá "curaseb", y si tipea "aaskhdaoie" aparecerá "carlidange". Como puede observarse, aun si tipeamos algo que no tiene sentido, el resultado será igualmente una frase sin sentido, pero diferente a la que quisimos tipear.  A veces, el teclado predice un resultado que no existe a partir de una palabra muy común y de mucho uso. Si uno tipea las teclas para formar la preposición "en", es esperable que la primera opción sugerida sea, precisamente, esa preposición. Sin embargo, algunos teclados proponen "eo", como en este ejemplo, sin dar lugar a otra posibilidad.

También, por extensión, un bichigún es cualquier palabra que elija poner el teclado predictivo o el corrector automático de un procesador de textos y que cambie drásticamente el sentido original de la frase. En este caso, los bichigunes tienen sentido, pero está tan desfigurado de la intención inicial que puede generar estupor y malentendidos feroces. Si usted tipea "Estoy con Zulma en el patio" y el procesador interpreta: "Estoy con sunga en el patio", es posible que alguien crea que usted es un pervertido. 

jueves, 14 de abril de 2011

Babatáiay

(Sustantivo. De la expresión en inglés "But... but... I... I...: pero... pero... yo... yo...")

Balbuceo de una persona que es sorprendida en una actitud sospechosa. 

El babatáiay es como un ensayo vocal que permite ganar tiempo mientras se inventa una excusa. Sin embargo, ese evidente intento por demorar la respuesta termina destruyendo la posibilidad de que tal respuesta resulte aceptable. En el fondo, el babatáiay le sirve al interlocutor como una corroboración de un intento por mentir; y finalmente el balbuceo se convierte en una vacilación ruinosa cuya articulación llena un inocultable vacío explicativo.
Ejemplo de uso: "Lo encontré encerrado en el baño contando billetes de cien dólares. ¿De dónde salieron?, le pregunté. Y me respondió con un largo babatáiay"

Hay personas que se especializan en inventar excusas con rapidez para no delatarse mediante babatáiays. Independientemente de la verosimilitud de la excusa, el hecho de dar una respuesta rápida produce un efecto de duda en el interrogador, y esto puede dar más tiempo para mejorar la respuesta.

lunes, 16 de agosto de 2010

Bibliofugia

(Sustantivo. Del griego biblios = libro y del latín fugio = huir)

Paulatina desaparición de libros de una biblioteca. 

Existe un principio general con respecto a la costumbre de prestar libros: un libro prestado jamás se devuelve. Por eso, quienes prestan libros suelen recorrer su biblioteca con cierto pesar: los títulos más atesorados han desaparecido de los estantes, sin que se pueda calcular con certeza quién se ha llevado cada uno. Sólo quedan los libros nuevos, los desconocidos -esos que están ahí pero jamás hojeamos- o los demasiado viejos. Además de esta desaparición por préstamo indebido (de la cual somos en parte responsables), hay que sumarle la desaparición por robo, por lo que otro ha prestado en nuestro nombre, y por lo que nosotros mismos hemos perdido.
Hay bibliotecas que, con mucho celo, pueden preservarse parcialmente de la bibliofugia. Sin embargo, aun el más quisquilloso guardián de las letras cada tanto se encontrará con misteriosos faltantes cuya causa no puede establecer.
Una biblioteca sana debe contar con un bajo índice de bibliofugia y un moderado y paulatino incremento de bibliografía. La bibliofugia se convierte en una plaga cuando las desapariciones dejan huecos en los estantes y algunos de los pocos libros que quedan caen de costado dando un espectáculo penoso.

miércoles, 23 de junio de 2010

Biolinfacia

(Sustantivo. Del griego psiché = alma; bios = vida y lymphatos = locura, enajenación. Surge el término "psibiolinfacia" del cual se deriva "biolinfacia")


Capacidad de invocar el espíritu de una persona que todavía está viva.

Cuando una sesión espiritista tiene éxito, el médium es poseído por un espíritu descarnado. Este espíritu manifiesta sus pensamientos y sus estertores a través del cuerpo y la voz del médium. Por lo general, el espíritu convocado es el de un muerto. Rara vez, sin embargo, se convocan a ángeles, demonios o al mismo Diablo.
Sin embargo, ¿es factible que un médium convoque a un alma que actualmente está unida a un cuerpo, es decir, el alma de una persona viva? Si tal cosa pudiera ocurrir, tendríamos un caso de biolinfacia . Eso significa que en algún lugar del mundo habría un cuerpo vivo, pero momentáneamente sin alma (al menos, hasta que el médium deje de convocarla)

Sería curioso que un médium convocara y manifestara en su propio cuerpo a los espíritus de quienes lo acompañan en la sesión, alrededor de la mesa. Se trataría de una posesión totalmente inoperante.
Existe un término para referirse a la invocación y posesión de uno mismo por uno mismo: la autonergucia. Si el médium fuera poseído por objetos inanimados, se ha convertido en un psicrótico. Si es poseído por el alma de una muy mala persona (que lo obliga a hacer cosas horribles o humillantes), el médium se ha convertido en un patotero.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Balbinodiar

(Verbo intransitivo. Del latín balbus = tartamudo e inodia = enfado)

Tartamudear de ira.

Cuando alguien comete una injusticia, nos sentimos obligados a intervenir. Queremos que el injusto entienda nuestra contundente opinión sobre su proceder. Sin embargo, por culpa del enojo, las palabras se agolpan en la lengua; el discurso incisivo y oportuno se convierte en un balbuceo forzado y gritón; apenas se entienden dos o tres palabras airadas que el injusto escucha con sorpresa y sonrisa socarrona, y por último, en el paroxismo de la rabia (la rabia provocada por nuestra propia incompetencia en el manejo discursivo) nos sale un "Andá a la co co co concha de tu her her her hermana" que malogra definitivamente y sin remedio el propósito de la intervención.

viernes, 5 de febrero de 2010

Brasibio

(Sustantivo. Del griego bráse = cocido y bios = vida)

Alimento que queda vivo después de cocido. 

Normalmente diríamos que no hay lugar conceptual para esta palabra. Si algo está cocido, evidentemente no puede estar crudo y mucho menos vivo. Pero si hubiera alguna posibilidad de que un animal o vegetal comestible estuviera vivo y cocido a la vez, podríamos nombrarlo con esta palabra.

Si los animales para faena pudiesen ser cocinados sin matarlos, podríamos hervirlos o freírlos en su nacimiento. De ese modo, al crecer sólo sería cuestión de carnearlos y llevarlos al plato sin necesidad de pasar por el engorroso proceso de cocción. No necesitaríamos comprar leña para el asado: bastaría con comprar una vaca viva ya asada e ir cortándola de a poco para nuestros festines.

lunes, 18 de enero de 2010

Brapito


(Adjetivo. De Brad Pitt, actor estadounidense)

Hombre rubio, de ojos claros, rostro de rey y muy feo. 

El brapito tiene una apariencia engañosa. Muchos coinciden en que, dadas sus características faciales, se trata de una persona que tiene gran éxito para seducir al sexo opuesto. Sin embargo, cada uno de los que afirman eso -incluso las mujeres- se cuida de aclarar: "a mí me parece muy feo".
Existe un prejuicio muy difundido consistente en creer que el cabello rubio y los ojos claros por sí solos bastan para configurar un rostro bello. Las personas que poseen ese prejuicio tratan de seducir al brapito porque más que un símbolo sexual lo consideran un referente de estatus social. Muchas madres y abuelas quisieran que sus hijas se casaran con un brapito.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Buataflora


(Adjetivo. De buata = panza, estómago y Flora = nombre propio. No cambia de desinencia por género: es un buataflora; es una buataflora)

Así como el gataflora nunca sabe lo que quiere, el buataflora es aquel que tiene gustos culinarios contradictorios y exhibe una conducta alimentaria caprichosa.

El buataflora manifiesta su deseo urgente de comer helado de vainilla. Cuando le sirven el helado se siente hastiado y asqueado después de unas pocas cucharadas, y de inmediato declara su repugnancia por el helado. Se sirve agua y bebe con fruición, pero al instante hace un rictus de asco y dice que el agua tiene gusto a cloro o que le encuentra un sabor horrible, a pesar de que se tomó casi dos litros sin respirar.

El buataflora es antojadizo. Va por la calle y de pronto tiene inmensos deseos de comer mariscos. Como no encuentra marisquerías cerca, se frustra y maldice por un momento. Luego cambia de ambición: ahora quiere comer chocolates. Compra una enorme barra de chocolate con leche y se la zampa. Cuando termina de comerla, se lamenta de no haber conseguido mariscos, y se queja de que el chocolate le va a caer mal. Al instante ve una publicidad de chocolate blanco y sale corriendo a comprar un nuevo chocolate -blanco- y lo devora. Momentos después volverá a quejarse. 

Si en un restaurante el buataflora pide ravioles en lugar de pollo, se imagina que el pollo hubiera estado mejor que las pastas. Si pide pollo en lugar de pastas, fantasea con que los ravioles hubieran sido mucho más apetecibles. En todo caso, sólo come dos o tres bocados y, entre resoplidos, revela que la comida (pollo o pastas) le ha caído como una piedra, y que tal vez ahora le vendría bien una ensaladita.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Bisoliña

(Sustantivo. Del latín bi = dos y solis = sol)

1. Semejanza que poseen los días feriados con un domingo.

2. Sentimiento de confusión derivado de creer que un determinado día feriado es domingo. 

Los días, habitualmente, tienen una forma. Un martes es parecido a un jueves, pero ninguno de ellos es igual a un domingo o un sábado. Sin embargo, a veces, los días hábiles se disfrazan de otros; con una camaleónica apariencia de fin de semana nos inducen a relajar costumbres y a desvirtuar nuestra percepción del paso de los días.

Cuando un feriado cae martes, miércoles o jueves, la ciudad adquiere el mismo aspecto que el que suele tener cuando es domingo: los negocios están cerrados y hay pocos autos en la calle. Las rutinas de la gente, además, se modifican: muchos duermen hasta muy tarde, apagan el teléfono celular, o se levantan para cortar el césped y preparar un asado. Uno puede caer en la trampa y "sentirse como en domingo", sin reparar en que el día anterior no fue sábado y en que el día siguiente no será lunes. El domingo se ha vuelto a colar en mitad de la semana, dejando a la ciudad mortecina y a nuestra voluntad despistada.
Sin embargo, en algún momento del día alguien enciende el televisor y, en vez de esas películas de dinosaurios de los fin de semana, están dando el informativo como cualquier día laboral. Entonces nos damos cuenta de que hemos sufrido bisoliña: fuimos atrapados por la melancólica y oportunista tranquilidad de un falso domingo.

El término se deriva de "dies solis" (día del sol), tal como llamaban al domingo en la Roma de los primeros siglos. "Bisoliña" puede traducirse con cierta liberalidad como "domingo doble", en alusión a una semana que tiene un día feriado que parece domingo y que, por lo tanto, tiene dos domingos.

Palabras relacionadas: Hemeromorfia, Huicar.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Biogeomorfo,a

(Adjetivo. Del griego bios = vida; gea = tierra y morphé = forma)

Aplícase a seres extraterrestres: que tiene la apariencia de algún ser vivo de la Tierra.

No sólo es muy improbable que un extraterrestre se parezca a un ser humano. Tampoco es de esperar que tenga algún rasgo de alguna de las múltiples formas de vida de la Tierra.
Si solamente en nuestro planeta hay una diversidad de especies cuya morfología es casi imposible de imaginar, ¿por qué un extraterrestre, quien no comparte nuestro tronco evolutivo ni (presumiblemente) nuestra composición química, debiera parecerse aunque sea un poco a cualquier ser vivo conocido?
Sin embargo, si un extraterrestre tuviera algún parecido ya no con los seres humanos, sino con cualquier otro ser vivo -desde una bacteria hasta un pez abisal-, diremos que es biogeomorfo.

A veces se aplica este término de una manera más restringida. Quizás -se admite- un extraterrestre se pudiera parecer a algún ser vivo, pero sólo diremos que es biogeomorfo si se parece en muchos aspectos a alguna de las especies superiores con las que los humanos tenemos más familiaridad. Por ejemplo, será biogeomorfo si se parece a un caballo, y no lo será si semeja un Saccopharynx lavenbergi o un Mertensia ovum, raros animales marinos.

(En la foto, un pulpo dumbo o grimpoteuthis. ¿Qué tan parecida a este pulpo será alguna de las inimaginables criaturas extraterrestres que pudieran estar visitando nuestro planeta ahora mismo?)

miércoles, 8 de julio de 2009

Bonomajo, a

(Adjetivo. Del francés bon homme = buen hombre)

Dícese de la persona a la que se considera buena y noble, pero cuya presencia se trata de evitar por todos los medios.

Hay ciertas personas de las que sólo se puede alabar sus virtudes. "Es un tipo excelente", "No sabés cuánto me ayudó", "Tiene un corazón de oro". Sin embargo, no queremos que ese tipo excelente esté presente en nuestras reuniones, en nuestra vida cotidiana o incluso en nuestro pensamiento. Es apenas un ejemplo irrenunciable en los diálogos con nuestros conocidos. Pero si sabemos que esa noble persona vendrá a visitarnos nos sentimos aburridos, fastidiados o enojados por su inminente presencia.
A veces nos fastidia la gran altura moral desde donde el bonomajo nos mira sin juzgarnos (somos nosotros mismos quienes nos comparamos y nos juzgamos). A veces sólo nos aburre tanta bondad y su nobleza nos inspira una biarexia mostafónea.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Biblofeta

(Sustantivo. Del griego biblos = libro y del latín for = hablar)

Dícese de quien habla como si estuviese recitando pasajes bíblicos.

Cuando el biblofeta habla, en su lenguaje coloquial intercala términos que suenan a admonición bíblica. Aunque esté comentando un partido de fútbol o comprando frutas en la verdulería, sus palabras tienen el tenor, la gravedad y la rareza lingüística de una antigua traducción de las Escrituras. Amigo de la segunda persona del plural, de la profusión de mayúsculas, de las frases de gramaticalidad tambaleante y dueño de una retórica apocalíptica, el biblofeta utiliza expresiones como "Advendrá El Elegido por entre vosotros", "El Inicuo tiene sed de Vuestra Buena Voluntad" y "Seréis Salvos Sólo en Jesucristo". Su particularidad consiste en que pretende usar ese pomposo argot aun en situaciones banales y cotidianas: "Alcanzadme esa Manzana, Alimento de Cristo"; "Sabréis que mi hijo ha sacado la mejor Nota en la Escuela pues es un Elegido" "El Inicuo me ha tendido una trampa y ¡Por Jehová!, he pisado bosta de perro"

El biblofeta suele ser una persona que se ha volcado con irracional devoción a alguna creencia religiosa ya muy de adulto, luego de haber cometido todo tipo de actos aberrantes a lo largo de su vida. Lo curioso es que está convencido -y feliz por ello- de que Dios lo ha perdonado. Por eso, ahora se encarga de evangelizar. A su modo.

martes, 21 de abril de 2009

Bercleyo,a

(Adjetivo. De Berkeley, por George Berkeley, filósofo irlandés del siglo XVIII)

Dícese del mundo virtual que se rige con reglas similares o cercanas a las que postulaba Berkeley para el mundo real.

Según el pensador George Berkeley, los objetos sólo existen mientras son percibidos por un sujeto: si cesa la percepción del sujeto, todo el mundo desaparece.

Existen videojuegos que adoptan alguna variante de esta filosofía. En esos juegos, el mundo en el que se mueve el personaje principal se configura y reconfigura de acuerdo a la posición que ocupa ese personaje.
En el clásico juego Super Mario Bros, el personaje principal -Mario- se mueve a través de pantallas. El mundo que existe es el que se ve en la pantalla. Mario puede recoger una flor e irse. Pero luego, si vuelve a esa pantalla, la flor puede estar allí nuevamente. En otras palabras: el mundo no se comporta como autónomo; parece resurgir de manera idéntica cada vez que Mario avanza y retrocede por el recorrido: aun si Mario recogió un item, el item está nuevamente allí en el mismo lugar de la pantalla en donde ya no debería estar.
Los mundos bercleyos no tienen entropía: gracias a la reaparición continua de un mismo objeto, se puede intentar cumplir infinitas veces con una misión: basta con ir a la pantalla donde recogimos el item necesario, y ese item estará allí, esperándonos.

Conviene aclarar que un mundo bercleyo no debe ser, necesariamente un "Mundo de Berkeley" en todos los sentidos. En otras palabras, puede ser que un mundo bercleyo sólo en algún aspecto tome los postulados de Berkeley, y en otro aspecto, en cambio, se comporte como un mundo autónomo.

jueves, 12 de febrero de 2009

Biarexia

(Sust. Del griego biá = violencia y orexis = apetito)

Necesidad de observar o desplegar violencia.

Un viejo mito dice que las personas deben descargar una acumulación de energías negativas que son producto de frustraciones, incomodidades, rencores y estresores ocasionales. Si esas energías no se descargan, sobrevienen enfermedades repentinas y fulminantes. Una buena manera de descargar ese potencial negativo es manifestar violencia. La manifestación puede darse en cualquier ámbito: puede ser de manera indirecta y sublimada mediante artes, juegos y deportes; o de una manera directa participando de orgías sangrientas, grupos de tareas, terrorismo y asesinatos.

Otra manera de descargar la biarexia es mediante la visión de episodios violentos (sea en directo, sea a través de una ficción televisiva) Una persona puede sentir alivio después de observar una morbosa carnicería.

sábado, 18 de octubre de 2008

Beneviolencia

(Término y definición enviados por Pablo Conte)

Dícese de una particular forma de buena voluntad hacia las personas, que se manifiesta en forma agresiva.

Por ejemplo, una persona que agarra a un famélico, lo ata a una columna, le pone un caño en la boca para mantenérsela abierta y le introduce por ella su dosis necesaria de nutrientes, vitaminas, proteínas y minerales, está ejerciendo la beneviolencia.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Crunchobangia / Bangocruncha

(Sustantivos. De las voces inglesas crunch y bang, para referirse al "Big Crunch" y al "Big Bang": procesos de implosión y de expolsión que marcan los límites de existencia del universo)

Crunchobangia: Acción y efecto de mantener por un tiempo algo oculto en un lugar reducido para luego difundirlo rápidamente por una zona.

Para que se cumpla la crunchobangia, debe notarse un alto contraste entre el prolongado ocultamiento y la posterior veloz irradiación del objeto.
Las "células dormidas" terroristas practican la crunchobangia: pasan desapercibidas durante largo tiempo hasta que un día se inmolan y cometen asesinatos en masa. Ciertas enfermedades del cuerpo también son crunchobángicas: no pueden ser detectadas hasta que, un día se manifiestan y se vuelven rápidamente devastadoras. El dinero puede ser crunchobángico: una persona puede guardar una fortuna en plazo fijo durante diez años, y un buen día decide gastar absolutamente todo en un tour de compras por el mundo.

Bangocruncha: Acción y efecto de ocultar algo durante largo tiempo después de haberlo expuesto y difundirlo hasta el cansancio.

Los artistas, los actores y las personas que viven del escándalo mediático suelen practicar la bangocruncha. Su rostro, su voz, sus opiniones pueden quedar a veces escrachadas durante un breve lapso de fama, tiempo en el cual aparecen en todos los canales y en todas las radios. Luego de esa fama de papel, desaparecen de la escena y ya no vuelve a saberse de ellos hasta el día de su muerte.
Este fenómeno también es extensivo a ciertos objetos domésticos que suelen usarse mucho y exhaustivamente durante un corto tiempo. Luego el objeto se pierde y ya no vuelve a usarse ni a hablarse de él. Es muy común en juguetes infantiles: los niños suelen tener un breve entusiasmo por todo lo nuevo; al poco tiempo pierden interés por el rompecabezas o el robot y lo abandonan en algún cajón anónimo para formar parte de un planelocio.

A veces, entender por qué ocurren los fenómenos de crunchobangia o de la bangocruncha es difícil de grampumbar.