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viernes, 14 de febrero de 2014

Incicuestión

(Sustantivo. Del latín inscita = inocente [también, quizás de insidiosa = insidiosa] y quaestio = interrogación, asunto. Variantes: inscicuestión, inscicuestia, incicuestia)

Pregunta ingenua bien formulada que sin embargo no puede responderse de manera satisfactoria.

Cuando se expone un conocimiento o una ciencia ante un público, es muy común que surjan preguntas difíciles e inabordables de parte de ese público. Esto no ocurre porque el alumnado sepa más que el expositor, sino porque existe un sinnúmero de cuestiones básicas que quienes son expertos ni siquiera se han planteado.

En una clase sobre biología, el profesor dice que los renos pelean si saben que los cuernos de su oponente no son más grandes que los propios. Un alumno pregunta, ingenuamente, cómo sabe un reno de qué tamaño son sus propios cuernos. El profesor enmudece: nunca se ha preguntado esto, y en rigor no sabría cómo responder. A su vez, en una exposición sobre física básica, un asistente podría preguntar por qué caen los cuerpos. Se le explicará, con cierto detalle, las leyes de la gravedad y la historia de la física desde Galileo hasta Newton. Pero el alumno podría insistir, cuestionándose por qué los cuerpos siguen esas leyes y no otras. Un profesor de matemática podrá explicar con solvencia el teorema de pitágoras, pero quizás no pueda responder a la más inocente requisitoria: ¿Qué es un número?

Muchos docentes temen a las incicuestiones y utilizan la deplorable estrategia de atacar a quienes las formulan: "No estamos hablando de eso"; "Con esas preguntas no llegamos muy lejos"; "Si nos detenemos en planteos de este tipo nunca vamos a terminar con el programa" o el más agresivo "Hay que estar muy al pedo para preguntar eso". En algunos ámbitos educativos, la incicuestión irrita y enoja. A veces (raramente), el docente acepta su desconocimiento. Eso sí, si el docente es religioso tendrá un respuesta comodín para todo: Dios lo quiso así.


jueves, 6 de febrero de 2014

Dalequeísmo

(Sustantivo. De la expresión "dale que")

Hábito de inventar situaciones y roles mediante el uso de la expresión "dale que"

Los niños en sus juegos utilizan el dalequeísmo como una llave para recrear mundos posibles e incluso imposibles. "¿Dale que teníamos un hermanito, y que el hermanito era de aire¨?", propone una niña. "Sí, ¿y dale que nosotros éramos los ponies de Ponyville?". "Sí, ¿Y dale que mi habitación es Ponyville?". El dale-que es una herramienta creadora; instaura aquello que propone como si fuera un imperativo. No dice "Es posible que estemos en Ponyville". No dice "Hay un mundo posible y en ese mundo posible somos ponies": el verdadero dalequeísmo convierte a esta realidad presente en otra mediante una función (fusión) lingüística.
Algo importante en el dalequeísmo es el diálogo y el consenso. El dalequeísmo no puede darse en soledad: debe haber alguien a quien preguntarle.  A cada pregunta de dale-que, debe suceder una respuesta afirmativa o correctiva: "Dale, pero estamos en Ponyville de noche, y hay un arco iris". Pero sin la respuesta, el dalequeísmo se queda trunco, sin materialización completa. La intersubjetividad parece una condición necesaria para que el lenguaje traiga otros mundos a esta casa.

martes, 11 de junio de 2013

Conceptonear

(Verbo intransitivo. De concepto.)

1. Utilizar conceptos bien definidos de manera caprichosa y arbitraria, sin aclarar en qué sentido se los está usando. "Sí, yo ayer dije que violé a una mujer, pero yo uso la palabra 'violar' de una manera distinta, no como un delito"

2. Definir un concepto de acuerdo a una acepción personal no justificada por el diccionario: "Cuando digo 'ideología' me refiero al sentimiento de piedad que tienen los perros cuando no muerden a las personas"

3. En una discusión, esgrimir un concepto complicado cuyo significado difícilmente pueda conocer el rival: "Ah, lo que vos estás diciendo se puede tipificar en el egolentismo declético. ¿Sabés vos lo que es el egolentismo declético? Qué vas a saber... No tenés ni idea. ¿Ves que sos un ignorante?"

4. Pretender un concepto sumamente preciso en un contexto en el cual la exactitud no es necesaria: "Ah, ¿vos decís que tiene calvicie? Pero tiene algunos pelos. Lo que tiene no es calvicie, es alopecía" ; "¿Te bañaste en la pileta? Yo no vi ninguna pileta. En cambio, sí vi una piscina. ¿No estarás confundiendo 'piscina' con 'pileta'¨?
En esta última acepción, el que conceptonea es un legóptero.

5. Exigir un entendimiento riguroso de un concepto sumamente vago: "¿Qué entendiste cuando te dije que debíamos enfrentar la sistematicidad oprimente de la ideología burguesa mediante la reflexión y el desengaño de las conductas autocomplacientes? Se ve que no entendiste nada, porque te fuiste a hacer la comida"

martes, 2 de abril de 2013

Catonógramo

( Del griego catá = por entero; ónoma = nombre y grámma = letra)

Deletreo que se realiza para desambiguar el propio nombre y, especialmente, el propio apellido. 

Cuando nos piden que digamos nuestro nombre, por lo general debemos especificar algunas letras para que no quede mal escrito: "Mazzetti, con dos zeta y dos té"; "Mux, con equis final"; "Lópes, con acento en la 'o' y 's' final"; "Jadzianagnosti. Sí, sí. Con jota, dé, una zeta después de la d, y 'agnosti' al final, como suena". Todas estas aclaraciones, a veces rimbombantes y estrafalarias, son catonógramos. Una peculiaridad del catonógramo es que se convierte en una rutina: quien dice su apellido, de inmediato tiene aprendido su catonógramo, el cual se convierte en una especie de coda obligada posterior a la enunciación del nombre.

martes, 5 de marzo de 2013

Amoviloquio

(Sustantivo. Del latín amoveo = desviar y loquor = hablar) 

Expresión que relata una circunstancia que sería imposible de relatar si de hecho estuviera ocurriendo.

Si usted se quedó mudo, es difícil que pueda decirlo a los gritos. Si se quedó dormido, no podrá informarlo. Si está teniendo un accidente cerebro vascular (en especial, si compromete las áreas cerebrales de Broca y de Wernicke, encargadas de procesar el lenguaje) sería imposible que pudiera expresarlo. Por eso, las expresiones como "Estoy mudo", "Estoy profundamente dormido", "En este momento estoy inconsciente" o "Estoy teniendo un ACV", dichas a viva voz, no tienen ninguna forma de ser verdaderas cuando se las emite en primera persona y en tiempo presente. Son amoviloquios . Si alguien enuncia un amoviloquio tenemos que pensar que habla en broma o que está teniendo algún raro y curioso fenómeno mental. Por el contrario, si de verdad le están ocurriendo esos sucesos, debería estarlos padeciendo en una completa imposibilidad de articulación de lenguaje sonoro y en la mayoría de los casos (no en el de la mudez) también de lenguaje escrito.

Los amoviloquios pueden ocurrir en otros contextos, aunque aquí no podemos hablar de imposibilidad, sino de algo manifiestamente extraño que parece ocultar otras finalidades.
Si a usted le están robando el teléfono celular, sería muy extraño que los ladrones le permitieran mandar un mensaje comunicando ese mismo suceso. Ahora bien, si usted ha enviado un mensaje que dice "Aaaaah, me están afanando el celular", de inmediato ese mensaje se vuelve sospechoso. 

La conducta del amoviloquio se desvía de lo esperable en el juego del lenguaje. Un filósofo como Hilary Putnam califica de "expresiones desviadas" aquellas emisiones que no tienen convencionalmente ninguna condición de verdad. De ahí su etimología. 

martes, 26 de febrero de 2013

Poquifable

(Adjetivo. Del latín paucus = poco y for = hablar)

Mientras lo inefable es aquello de lo que no se puede hablar, lo poquifable puede definirse como aquello de lo que no hay mucho para decir. 

¿A qué cosas se puede calificar de "poquifables"?
Las sensaciones podrían ser llamadas así. Si usted intenta describir una sensación a alguien que nunca la tuvo, se dará cuenta de que cualquier adjetivo será insuficiente, insatisfactorio o vagamente descriptivo. Si trata de explicar cómo es ver el color rojo a alguien que nunca lo vio, podrá utilizar una analogía como: "Es un color contundente, apasionado, que deja una marca profunda en la retina". Pero esa descripción no puede generar en el otro la representación del rojo, a menos que haya visto alguna vez ese color. Haga la prueba con otras sensaciones más complejas: un orgasmo, el dolor de un infarto, las mariposas en el estómago.
Algunos filósofos y científicos han dicho que las sensaciones son inefables: nada podemos decir de ellas. Sin embargo, el filósofo Daniel Dennett objeta que se ha dicho que son inefables, pero nunca se deja de hablar de ellas. Aun así, -objetando a Dennett- es poco lo que podemos describir de las sensaciones. Quizás, porque la mayoría de las cosas inefables son, en realidad, poquifables. 
En rigor, Dios, el Más Allá, la Nada y cualquier otra entidad metafísica no es inefable: es poquifable. Pues ya el solo hecho de nombrarla nos informa que algo puede decirse. Al menos el nombre. Y si no podemos nombrarla, también es poquifable: pues al menos sabemos que no puede nombrarse. Lo único que es realmente inefable es lo que nunca se ha dicho y no podría decirse por ningún medio.  

jueves, 10 de enero de 2013

Memar

(Verbo intransitivo. De la letra eme. Sustantivo: memación)

1. Responder anteponiendo la expresión "mmmh" con sentido ligeramente negativo.

Cuando se mema, se está expresando algún tipo de reparo con respecto a lo que se está afirmando. El siguiente diálogo lo ejemplifica:

- ¿Vamos a hacer las compras?
- Mmmmvamos.

El segundo interlocutor responde afirmativamente ("vamos"), pero al anteponer la expresión "mmmm" a la respuesta, está mostrando que no se siente convencido con ella. El "mmmm" funciona como un marcador de demora: el oyente debe entender que quien responde desearía no hacerlo y, en particular, no ahora o no de modo afirmativo. Sin embargo, cuando responde, lo hace de modo afirmativo, contradiciendo la intención inicial expresada en la memación. Esto suele provocar irritación en los interlocutores, quienes a veces exigen una respuesta directa en lugar de ese circunloquio no verbal. "Si no querés acompañarme a hacer las compras, decímelo de frente", es una respuesta posible al "mmmmvamos" del ejemplo.

2. Utilizar la expresión "mmmmh" para expresar una duda o una sospecha sin hacerla explícita.

Si alguien dice "Cómo te gusta defender a los putos... mmmmhh...", está memando para dar a entender que esa defensa esconde intereses inconfesables.  

Puede verse que en ambos casos las memaciones son exclusivamente pragmáticas: sus contenidos semánticos son volátiles, y sólo funcionan a partir de supuestos en un contexto enunciativo determinado. Por ello, determinar de manera unívoca el significado de una memación es una tarea que no tiene sentido.

Existe un caso de memación que no se encuadra dentro de las dos definiciones anteriores, y es aquella en la que se mema para llenar vacíos en un discurso oral. En este caso, las memaciones van de la mano con otras expresiones como "esteeemmm" o "eeeeh". "La bolsa... mmmmhh... cerró en... estemmm... en alza... mmmmhhh... pero en general.... eeeehhh... en general viene bajando". En rigor esta memación se encuadra en una definición general de los fenómenos paralingüísticos relacionados con el nerviosismo y la inseguridad en un acto de habla.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Disconominia

(Sustantivo. Del latín dis = con dificultad y cognominatus = sinónimo. Adjetivo: disconómino)

1. Incapacidad o dificultad para encontrar sinónimos de una palabra.

2. Cualidad de un texto en el cual se repite muchas veces una misma palabra. 

Según la definición 1, la disconominia es un padecimiento subjetivo. En cambio, la definición 2 no hace referencia a una persona, sino a un texto. Dado que en un mismo discurso se suele apelar muchas veces a un mismo concepto, quien padece de disconominia utilizará siempre el mismo término para referirse a ese concepto. Esto genera una clara cacofonía, disminuye la calidad del enunciado, y se hace difícil de leer o escuchar: "Los perros son animales domésticos. Los perros duermen en cuchas para perros, aunque muchas veces los perros duermen en una alfombra para perros o en un almohadón para perros, pero los perros prefieren dormir sobre camas, aunque algunos perros no se dejan domesticar y hay ciertos perros que sólo duermen fuera de la casa a la intemperie"

Debe aclararse que, para que exista disconominia no es necesario que la palabra se repita muchas veces: con que en un mismo renglón o en un mismo párrafo esté en dos ocasiones, ya podemos aplicarle el nombre.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Agéfiso

(Adjetivo. Del griego á = negación, géfyra = puente y phýsis = naturaleza)

Dícese de la teoría o conjunto de hipótesis que no tienen contacto con las leyes de la ciencia natural. 

Cuando se elabora una teoría de "alto nivel" (por ejemplo, una teoría política o una teoría de la mente), es deseable que los conceptos de la teoría tengan algún tipo de correlación con la biología, la química y la física. Este tipo de correlaciones se denominan "principios puente" (bridge laws). Pero existen teorías que no especifican o que no admiten tal correlación: los conceptos de dichas teorías no pueden involucrar ningún aspecto de la biología, ni de la física, ni de la química: sus elementos son, muchas veces, abstracciones sin carnadura ni genealogía material de ningún tipo. Un ejemplo de teoría agéfisa está dada por cierta variedad de psicoanálisis en la cual las tópicas freudianas se utilizan como modelos explicativos de la mente, pero esas mismas tópicas no pueden conectarse ni con partes específicas del cerebro, ni con una teoría funcional de la mente. Cuando se estudia al hombre como animal político, soslayando -y no permitiendo- el contacto con otros aspectos de la "animalidad" humana, se está haciendo una teoría agéfisa. Cuando se establece una teoría sociológica en la que las nociones de "patriarcado", "injusticia social", "pobreza", "egoísmo" no admiten ninguna hipótesis biológica, estamos ante una teoría agéfisa.
Por lo general, las hipótesis agéfisas funcionan como guetos conceptuales: los términos de dichas hipótesis deben interpretarse como primitivos dentro de la teoría; no se admite contacto de esos términos ni con la biología, ni con la física, ni con la química. Un ejemplo de gueto conceptual está dado por el término "egoísmo". Si pensamos el egoísmo sólo como un producto social y no permitimos una vinculación con una teoría biológica, hemos establecido a priori que no pueden estudiarse las bases biológicas de la conducta egoísta, con lo cual se cierran las puertas para cualquier principio puente que pueda tenderse entre el estudio sociopsicológico del egoísmo y el estudio biológico.

A veces, los partidarios de una teoría agéfisa deciden no establecer ese contacto por un prejuicio metodológico: suponen que tender los puentes hacia la biología o la física es abrir la puerta hacia un reductivismo científico. Se suele suponer erróneamente, por añadidura, que la incorporación de principios puente con la ciencia natural le conferiría a la ciencia social una explicación determinista y sumamente estrecha.

(Sospecho que este problema ya tiene nombre)

miércoles, 24 de octubre de 2012

Antigelmo

(Sustantivo. Del griego anthí = contrario y aggelma = mensaje)

Aviso o mensaje cuyo contenido es nulo o contradice a la forma misma del mensaje.


A veces recibimos facturas de servicios, con código de barras, en las que el saldo es de cero pesos. No debemos pagarlas; ni siquiera guardarlas: alguien emitió la factura como un mensaje de que por esta vez no hay que pagar. Dado que la factura es un instrumento de pago, el hecho de que se la use para avisarnos que no debemos pagar contradice a su naturaleza. La factura se convierte en un antigelmo: no nos da la información esperada, sino la negación de dicha información. Algo similar puede ocurrir si le llegan mensajes o llamados de advertencia a su celular: "Usted tiene una deuda impaga de cero pesos con cero centavos. Por favor, evite quedar con saldo deudor". Esperaríamos que el aviso se emitiera sólo si hay una deuda positiva, pero no si tal deuda es inexistente.
También podría ocurrirle que le llegara una citación judicial en la que le indican que usted no está citado, o una invitación en la que le comunican que no está invitado al casamiento de un desconocido, o un telegrama de despido en el que le avisan que no lo han despedido de su trabajo, o una resolución del concejo municipal de un pueblo sudafricano en la que le explican los motivos por los cuales usted no fue elegido intendente de ese lugar (lugar que usted no conoce y con el cual jamás tuvo relación). En estos casos el medio utilizado es un trabajo oneroso e inútil; un enredo burocrático redundante, enfáticamente inerte y un poco cómico. Uno recibe el antigelmo y solo le queda guardarlo como curiosidad para mostrarlo a amigos y parientes: "Miren, me llegó un papel en el que me felicitan porque no tengo deudas con el fisco de Laponia"; "Amigos, mi vida es un desastre: una mujer con la que jamás tuve contacto me mandó un mail para advertirme que no quiere tener sexo conmigo". "Señores, según este acta judicial, mañana tengo que ir temprano al juzgado a firmar un cheque por una multa. El cheque es por cero pesos. Si no lo firmo, me inician una demanda"


martes, 28 de agosto de 2012

Nominazgo


(Sustantivo. Del latín nomen = nombre y sufijo -azgo: capacidad)

Poder para ponerle nombre a las cosas. 

Platón en el texto "Cratilo" suponía que algunas personas (llamados "nominadores" [Nomotethés, en griego]) se encargaban de poner los primeros nombres a las cosas, y que de ese modo el resto de la sociedad los aprendía y los usaba. Para poner estos nombres, según Platón, había que seguir reglas muy estrictas. En particular, el nominador debía establecer una relación natural entre el significado y la sonoridad. La palabra que nombrara al mar, por ejemplo, debía construirse teniendo en cuenta el sonido del mar, el movimiento del mar, la naturaleza líquida del mar. Por eso, en su construcción debía haber letras que diera cuenta de esas características. Platón suponía que, con el tiempo, se han ido modificando las palabras de ese lenguaje natural, y que ya (en su época) no quedaban rastros de ese lenguaje natural primitivo.

Pero la idea de una persona encargada de crear el idioma sigue pareciendo atractiva. Si alguien tiene el suficiente poder para crear e imponer nombres, incluso a cosas que ya lo tienen, se dice que ese alguien tiene un nominazgo. Si, por la sola voluntad de una persona, dejamos de llamar "mesa" a la mesa, y popularizamos el nombre que esa persona le dio, diremos que, de modo inequívoco, esa persona tiene el nominazgo.

Hay quienes dicen que el nominazgo no depende de los individuos. Los nombres de las cosas aparecen una vez, por algún hecho fortuito, y se popularizan sin tener en cuenta el capricho de las personas individuales. En la mayoría de los casos esto es cierto. Intente el lector inventar una palabra y tratar de imponerla en el uso social.

Cabe aclarar que el nominazgo no se refiere sólo a la sistematicidad en la creación de palabras, sino, además, a la capacidad de popularizar dichas palabras. Crear un idioma que no habla nadie no es tener un nominazgo. Crear un exonario tampoco.

jueves, 21 de junio de 2012

Escopuloquio

(Sustantivo. Del latín scopulus = roca, escollo y loquor = hablar)

Conjunto de argumentos que se interponen para mostrar las dificultades de ejecución de un proyecto.

Cuando una persona quiere poner en práctica una idea, a veces no conviene comentarlo. "Quiero poner un quiosco", dice un entusiasta microemprendedor. "Pero te vas a pasar todo el día encerrado trabajando; te pueden asaltar, es aburrido, no deja ganancias, te vas a fundir", responde un pariente preocupado. "Me voy a comprar un auto", dice A. B le replica: "Gasta nafta; hay conflicto con hidrocarburos, tenés que pagar patente, podés chocar y morirte" En esas respuestas tenemos escopuloquios: discursos que no alientan ni apoyan; sólo se limitan a enfatizar los posibles problemas, elevados incluso a un grado hiperbólico.
Algunos escopuloquios son especialmente irritantes: aquellos que nos señalan objeciones redundantes o inherentes a la propia ejecución del proyecto; objeciones para las cuales no habíamos visualizado ningún problema. "Voy a poner un negocio con Carlitos", dice A. De inmediato, B le interpone un escopuloquio: "Pero... ¿te das cuenta de que, si estás con Carlitos, vas a tener que dividir las ganancias con él?". Como puede verse, ya en el proyecto de sociedad con Carlitos estaba presente la necesidad de dividir las ganancias, de modo que el escopuloquio enunciado presenta una objeción que es anterior a cualquier proyecto con Carlitos. ¡Y es obvio que, si decidimos emprender un proyecto con Carlitos, ya habíamos evaluado que dividiríamos las ganancias!

Es conveniente rodearse de personas que se entusiasmen con nuestros proyectos; que tengan una visión positiva de sus resultados y oportunidades; que nos inciten a llevarlos a cabo y que fantaseen con nosotros sobre los maravillosos destinos que se abrirán. Evitemos, entonces, a los temerosos, llorones e inmóviles; a quienes desde lugares cómodos y poco arriesgados nos advierten sobre peligros inverosímiles y retorcidos. El que tiene un proyecto no debe temerle a los peligros: solo debe temerle a quienes los subrayan con resaltador y los convierten en protagonistas de nuestra vida.

martes, 24 de abril de 2012

Plenilismo

(Sustantivo. Del latín plenum = lleno y nihil = nada)

Tendencia a nombrar como positivo algo que es negativo o nulo.

Periodistas, economistas, técnicos de márketing, vendedores, empresarios y políticos recurren a curiosas circunvoluciones semánticas para decir, simplemente, que algo "no hay" o "no tiene": "Hay faltante de aceite"; "Está ausente en las góndolas el bacalao"; "La cantidad de bienes que posee mi defendido puede contabilizarse en cero"; "La señal direccionada hacia su teléfono está momentáneamente congestionada"; "El saldo de su tarjeta tiene una cantidad de cero pesos con cero centavos, y dispone de un crédito extra de cero pesos, junto con una cuenta corriente en dólares con cero pesos. Tiene un préstamo preaprobado de cero pesos".

lunes, 12 de marzo de 2012

Zambayonismo

(Sustantivo. Del músico cantautor Zambayonny)

Perfecto equilibrio entre la grosería, la pornografía y la poesía.

La definición no da cuenta del verdadero poder del zambayonismo, pues en ese contexto la "grosería" deja de ser tal. Podríamos mejorarla diciendo que, más que un equilibrio, es una lucha entre la poesía y la grosería, batalla despareja en la cual el último elemento se convierte en un instrumento de infinita riqueza lírica al servicio de la poesía.
También podemos definir al zambayonismo como una corriente literario - poética que busca el asombro metafísico a través de ingeniosas y rebuscadas imágenes de crudo contenido erótico. Es muy fácil confundir un zambayonismo con una guarangada. Mientras esta última sólo busca provocar asco o excitación, el zambayonismo pretende cabalgar por encima (y a través) de la carnalidad explícita para remontarse hacia una reflexión sobre los límites del deseo, de la voluntad y de la existencia. El léxico prohibido se abre no hacia la codificación puramente grosera o erótica, sino hacia el encuentro con la vulnerable y tragicómica naturaleza humana.

jueves, 8 de marzo de 2012

Ultrapostilla

(Sustantivo. Del latín ultra = que rebasa y post illa = 'después de aquellas cosas', nota al margen. Sinónimo: ultracotación)

Interrupción de un relato para hacer un comentario extenso e inoportuno que desbarata el relato original.

Es muy frecuente que cuando alguien decide contar algo, es interrumpido innúmeras veces por las innecesarias acotaciones de su oyente, cada una de las cuales puede extenderse por circunloquios y meandros semánticos muy lejanos a los de la intención original de quien inició el relato. "Ayer discutí con Andrés porque...", dice A. B hace una ultracotación: "No te conviene discutir con A. A es una persona muy inestable, y puede llegar a acuchillarte. Además discutir te hace mal; vos tenés problemas de presión, y últimamente estás comiendo muchas comidas saladas. De hecho, no sé cuánto salamín comiste anoche. ¿Dejaste algo de salamín, o te lo comiste todo?". A tenía la intención de narrar las razones de la discusión, pero B lo interrumpe para opinar acerca de las primeras palabras del relato. Sin embargo, después de esa ultrapostilla no tiene sentido hablar acerca de la disputa en sí: la conversación se encauza violentamente por el terreno de los salamines y la presión arterial.

martes, 24 de enero de 2012

Paleosemia

(Sustantivo. Del griego paláios = antiguo y sema = señal, signo, significado)

Lo que dicen las palabras a través de su etimología.

La mayoría de los términos de un idioma tienen su origen en palabras cuyo significado era muy diferente al actual. Por ello, cada vez que pronunciamos una oración en español hacemos un espontáneo, inconsciente y ligeramente absurdo poema en latín, griego o árabe. Quien dice, por ejemplo, "Estoy entusiasmado con ir a la capital", traducido a paleosemia está diciendo "Estoy poseído por un dios con ir a la cabeza", dado que "entusiasmado" proviene del griego en-theós-tymós, que puede traducirse por "tener un dios en el alma", y capital proviene del latín caput, que significa cabeza. "Me copié en el examen" se traduciría, curiosamente, por "Me hice de una gran provisión de enjambres", pues "copia" en latín significa "aprovisionamiento" y "examen" significa "enjambre". "En la antártida no hay canícula" se traduciría por "En el lugar donde no hay osos, no hay perritas", pues "Antártida" significa "lugar contrario al ártico", y "ártico" viene de "arktos", que significa "oso" en griego y "canícula" (en alusión al verano) significa "can pequeño" en latín (pues en el hemisferio norte se ve la constelación del Canis Minoris en verano). "Tiene un cáncer en el hígado" se transforma en "Tiene un cangrejo en el higo".

jueves, 1 de septiembre de 2011

Huoquitoqui

(Adjetivo y sustantivo. De la fonética de la voz inglesa "walkie talkie", transmisor - receptor portátil)

Dícese de quien habla moviéndose a través de varios ambientes sin tener en cuenta la distancia, el volumen o el ruido. 

Muchas personas dialogan mientras realizan las tareas hogareñas; van de la habitación al baño, del baño al lavadero y del lavadero al patio del fondo. No se dan cuenta de que su interlocutor está sentado sobre el sofá, o trabajando en la computadora del estudio, o se está duchando y en algún momento ya no pueden oírlas. Sin embargo, no se inmutan: continúan con su relato sin levantar el volumen ni hacer pausas, sin importarles que desde mucho rato antes están hablando solas. A los huoquitoquis hay que seguirlos por toda la casa, porque cuando descubren que nadie los oye se sienten ofendidos.  Si les decimos "no puedo escucharte", nos pedirán que abandonemos nuestro lugar puntual para peregrinar junto a ellos a lo largo de la casa.
El término se aplica, también, al caso contrario: al que habla desde un punto fijo mientras su interlocutor tiene que moverse por las actividades que realiza. Por eso, necesitamos exponer la definición complementaria:

Dícese de quien habla desde un lugar puntual sin tener en cuenta que su interlocutor se está moviendo a través de varios ambientes y no puede oirlo.


jueves, 18 de agosto de 2011

Bichigún

(Sustantivo. De la interpretación errónea que realiza el teclado predictivo de un celular cuando se escribe la palabra "bichito")

Interpretación errónea, arbitraria y sin sentido que realiza el teclado predictivo de un teléfono celular o IPhone. 

Cuando se escriben mensajes de texto muchas veces es conveniente desactivar la opción predictiva, porque al tipear una palabra que no está en el diccionario del teléfono, comienzan a aparecer opciones inverosímiles y sin significado. Así, si usted tipea "cocoliche", le aparecerá "cocochd"; si tipea "busarda", el teléfono le pondrá "curaseb", y si tipea "aaskhdaoie" aparecerá "carlidange". Como puede observarse, aun si tipeamos algo que no tiene sentido, el resultado será igualmente una frase sin sentido, pero diferente a la que quisimos tipear.  A veces, el teclado predice un resultado que no existe a partir de una palabra muy común y de mucho uso. Si uno tipea las teclas para formar la preposición "en", es esperable que la primera opción sugerida sea, precisamente, esa preposición. Sin embargo, algunos teclados proponen "eo", como en este ejemplo, sin dar lugar a otra posibilidad.

También, por extensión, un bichigún es cualquier palabra que elija poner el teclado predictivo o el corrector automático de un procesador de textos y que cambie drásticamente el sentido original de la frase. En este caso, los bichigunes tienen sentido, pero está tan desfigurado de la intención inicial que puede generar estupor y malentendidos feroces. Si usted tipea "Estoy con Zulma en el patio" y el procesador interpreta: "Estoy con sunga en el patio", es posible que alguien crea que usted es un pervertido. 

lunes, 15 de agosto de 2011

Picarajo

(Sustantivo. De pícaro, ajo, picar, carajo, pizca, rajo, pis, pizza, cara y barajo)

Palabra formada por una multitud de componentes etimológicos superpuestos. 

Si uno rastrea la etimología de la palabra "nostalgia", puede encontrar que contiene dos étimos: "nostos" y "algéo". Ambos componentes no se superponen: "nost-" deriva de "nostos", y "-algia" de "algéo". Cada parte de la palabra tiene una etimología separada, sin que haya superposición. Sin embargo, algunas palabras (por lo general neologismos informales inventados con un propósito humorístico) tienen derivaciones superpuestas, como vinculiar (de vincular y culiar) y carcagada (conformada por carcajada y cagada). En Exonario tenemos averracante (conformada por verraco y aberrante), catastráfico (formada por catastrófico y tráfico), carcagada (conformada por carcajada y cagada), o la propia palabra picarajo.


jueves, 11 de agosto de 2011

Sondograma

(Sustantivo. Del griego soma = cuerpo; endos = interior y gráma = escritura)

Letra, palabra o mensaje escrito en algún órgano o parte inaccesible del cuerpo.

En la película Un hombre serio (A Serious Man, 2009) de Joel y Ethan Coen, un dentista descubre que uno de sus pacientes tiene un mensaje escrito en el lado posterior de sus dientes: una letra hebrea por cada pieza dentaria. Ese mensaje es un sondograma. Si descubriéramos que nuestros huesos, pulmones, corazón o hígado contienen una clara conjunción de letras en algún idioma, también los llamaríamos sondogramas. Para que califiquen como tales, es menester que no hayan sido escritos por el individuo que los posee (esta condición se cumple debido a la inaccesibilidad del mensaje), ni por una mano externa en algún momento de nuestra vida, y que estén impresos en algún lenguaje natural. No cuenta como sondograma el tatuaje hecho en el cráneo durante la lactancia y que se descubre sólo a los cuarenta años cuando se declara la calvicie, ni la interpretación arbitraria que podría hacerse del trazado de nuestras venas y arterias (quizás entre los ríos y deltas de nuestra sangre puede encontrarse una conjunción de letras en algún idioma, pero esto sería puramente casual). 
Puede pensarse que los sondogramas tienen origen divino. Así se lo interpreta al menos en la película Un hombre serio. Sin embargo, puede que en un futuro no muy lejano las personas nazcan con alguna condición extraordinaria gracias a ciertos avances en la genética, y en ese caso es posible que los niños lleven alguna marca identificatoria en sus órganos que indique cuál es la modificación genética a la que fueron expuestos antes de nacer o incluso antes de ser concebidos.