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martes, 28 de enero de 2014

Estisolercia

(Sustantivo. Del latín stylus = punzón y sollertia = astucia para los negocios)

Habilidad excesivamente puntual y virtualmente inútil. 

Si usted es un experto en esquivar las balas enemigas en un juevo de naves del año 1989, pero no puede esquivar balas en ningún otro juego (y ni siquiera sabe jugar a otros juegos); si conoce a la perfección la tabla del 147, pero no encuentra en qué caso aplicarla y desconoce casi todas las otras tablas; si se ha vuelto un erudito de la página 215 del manuscrito original de la Crítica de la Razón Pura de Immanuel Kant, pero no sabe casi una palabra del resto; si puede recitar de memoria dos páginas de nombres y teléfonos de una vieja guía telefónica: en todos estos casos, usted sufre de estisolercia. Ha cultivado, con insistencia y una considerable inversión de tiempo, una destreza que (cree usted) asombraría a quienes lo rodean, si se presentara la lejana oportunidad de demostrarla, si no le exigieran aplicar esa pericia en algún ámbito ligeramente diferente y si alguna vez le pudiera interesar a alguien. No caben dudas de que usted es una especie de genio mínimo; un Einstein de lo puntual e intrascendente, pero -a diferencia de los verdaderos genios- su maestría no será nunca reconocida. Por fortuna.

La estisolercia tiene puntos de contacto con la esconognosia.

miércoles, 8 de enero de 2014

Exocarcinoma

(Sustantivo. Del griego exo = por fuera; carkínos = cangrejo y -oma = tumor)

Cáncer que se desarrolla fuera del cuerpo, en un objeto inanimado. 

Aunque los tumores malignos están asociados a las células vivientes, podrían existir casos en los que a un almohadón, a una taza o a una camisa les crecieran bultos de un material duro, fibroso y ligeramente húmedo que o bien se va secando con el paso de los días, o bien aumenta de tamaño hasta deformar e inutilizar el objeto sobre el que actúa. Estos tumores externos aparecerían sobre los objetos que ciertas personas utilizan a diario: utensilios domésticos y ropa. Algunos dirían que los exocarcinomas son proyecciones tumorales que realiza la persona que usa esos objetos, como si un cáncer que debiera tener uno mismo, lo pudiera arrojar afuera y convertirlo en algo relativamente inofensivo. Otros dirán que el exocarcinoma es, en realidad, una prueba de que todas las cosas están misteriosamente vivas.
Se podría crear una técnica para hacer crecer a los exocarcinomas de una manera ordenada y útil. Por ejemplo, si a su pantalón le sale un tumor, usted podría conservarlo, dejarlo crecer, cortarlo adecuadamente, secarlo en el momento justo y de ese modo, con el material duro y fibroso, hacer esculturas o herramientas. Quizás sirva, incluso, para emprendimientos culinarios: un exocarcinoma cultivado, disecado y rehidratado podría ser el ingrediente selecto de una cocina gourmet.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Exóbalo

(Sustantivo. Del griego exó = hacia afuera y bállo = arrojar. Sustantivo: exobalia)

Dícese de quien tiene la costumbre de desarmar y desarticular violentamente algo que se está desarrollando.

La imagen más gráfica del exóbalo es el de un futbolista que patea la pelota afuera, muy muy lejos de la cancha. Su acción no permite que el juego se desarrolle; es más, interviene para que todo cese. Desde luego, es posible encontrar exóbalos en muchos otros rubros. Si usted está conversando con alguien ocasional durante una fiesta y solo trata de ser amable, tal vez pregunte: "¿Le gusta a usted más el vino tinto o el blanco?" El exóbalo interviene -es decir, no se rehúsa a responder-, pero su participación le quita todo el estímulo a la charla: "A mí me gusta más Dios". Su respuesta equivale a patear la pelota afuera, y ya no tiene sentido seguir dialogando.
No es que al exóbalo le interese poner su impronta en el ámbito en el que participe (fútbol, conversación o lo que fuera): mas bien parece tener una torpeza proverbial para compartir ciertos códigos. Rompe las reglas de tal modo que, después de su intervención, ya no hay juego posible.
A veces la exobalia es una estrategia retórica para desenfocar drásticamente el ángulo de la conversación: "¿Sabés cuánto me costó esta camisa?". "No sé. Pero parece que el que te la vendió se está culiando a tu esposa".  

martes, 3 de septiembre de 2013

Encratosis

(Sustantivo. Del griego en = prefijo que indica dirección interna; krátos = poder, fuerza y -osis: patología)

Situación en la que, por condiciones externas, un individuo o grupo de individuos se ve en una situación de poder de la que no puede renunciar.

Los individuos afectados de encratosis se encontraron, quizás de modo inesperado, al mando de un país, de un ejército o de una empresa. Tal vez porque, antes, renunciaron el presidente y el vicepresidente; quizás porque murieron los generales a cargo o se fugaron los integrantes del directorio. El hecho es que, sin saber cómo, una persona que hasta ayer cumplía con un puñado de órdenes rutinarias, hoy asume el mando absoluto y es responsable de todas las decisiones importantes. Sabe que no está preparada para afrontar las vicisitudes de un poder no deseado, y espera con alivio el momento de su renuncia. Sin embargo, se le hace saber que, si renuncia, todo será peor; el país caerá en las garras de la anarquía; el ejército se desbandará o la empresa dejará a miles de trabajadores en la calle. Así, el súbito y temeroso empoderado se encuentra preso de una continua y tortuosa situación de poder de la que no puede desprenderse.  

La encratosis es la contracara del síndrome de Hybris. En este último caso, el síndrome se caracteriza por una distorsión de la propia imagen y una necesidad de perpetuarse en el poder. En la encratosis, en cambio, la necesidad de esa perpetuación no surge del individuo que ejerce el poder, sino de un entorno que lo obliga a seguir ejerciéndolo. Hay que distinguir, también la encratosis de la microarquía.

miércoles, 10 de julio de 2013

Egoma

(Sustantivo. Del griego egó = yo y -oma = tumor)

Tumor que tiene el aspecto de la persona que lo posee. 

Los egomas son como pequeños hermanos gemelos de uno mismo que crecen en el propio cuerpo. Inicialmente son pequeños bultos sin forma definida. Con el tiempo, el bulto adquiere una marcada fisonomía y comienza a tener rasgos: ojos, nariz, boca, cabello. Esos rasgos son idénticos al de la persona a quien le crecen. En muchos casos no solo imitan los rasgos, sino también la voz y las opiniones de su portador. En la historia de la medicina, se cuenta que los egomas a veces crecían hasta reemplazar a la persona original: el tumor crece hasta fagocitar a su huésped, y se convierte en un ser autónomo. Dado que el egoma es idéntico a su huésped, una persona derivada de un egoma es idéntica a la persona original, de modo que no habría manera de distinguirlos. La esposa de un hombre que tuvo un egoma podría convertirse automáticamente en la esposa de un egoma, si el egoma ganara autonomía suficiente y si la persona original se desvaneciera al ritmo de crecimiento de su egoma.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Esconognosia

(Sustantivo. Del griego skoné = polvo y gnósis = conocimiento)

Conocimiento detallado y profundo de algo que ha quedado obsoleto o anacrónico.

Un profesor de estenografía puede recordar con precisión los estenogramas, sus combinaciones y sus significados, aunque ya jamás vuelva a tener sentido aplicarlos, enseñarlos o tan siquiera pensar en ellos. El disc jockey tal vez conozca de memoria en qué disco de vinilo esté cada canción, aunque ahora puede encontrar las canciones mediante una búsqueda en su computadora. El reciente viudo recordará durante mucho tiempo las dosis, las marcas y los componentes genéricos de los medicamentos que tomaba su ahora difunda esposa. Nuestra vida es una ingente colección de pormenores que en algún momento se volverán inútiles para siempre, y a medida que envejecemos casi todo lo que pasa por nuestra cabeza es esconognosia. 




miércoles, 17 de abril de 2013

Ericurria

(Sustantivo. Del latín aes = dinero, cobre y excurrere = escurrir)

Sensación de que el dinero recién retirado del cajero o del banco ya no debe contabilizarse como parte del capital que uno posee.

Suponga que usted revisa el saldo en el cajero automático y le dice "3000 pesos". Saca 1000, imprime el comprobante y el saldo final le queda "2000 pesos". En realidad, usted sigue teniendo 3000. La diferencia es que hay 1000 en su mano y 2000 en la cuenta. Pero por culpa de la ericurria tendemos a creer que los 1000 fuera de la cuenta ya están gastados; no forman parte de nuestro patrimonio y desaparecerán de un segundo para el otro.
La ericurria es la sospecha de que el único dinero real es, paradójicamente, el dinero virtual depositado en el banco. 


miércoles, 20 de marzo de 2013

Egodulia

(Sustantivo. Del griego egó = yo y doulós = esclavo. Adjetivo: egodúlico)

 Tiranía con uno mismo.


A veces nuestro yo se convierte en enemigo; queremos que desaparezca, que se calle por un momento y nos deje disfrutar de la soledad, de unos minutos de vagancia o de un sueño profundo. Pero no nos hace caso; está siempre aquí (y dónde iba a estar) para recordarnos cuáles placeres no debemos permitirnos; cuántas obligaciones tenemos, cómo actuar, qué decir, en qué momento, a quién y por qué y, por si fuera poco, nos obliga a adoptar actitudes, estados de ánimo y opiniones. "No puedo estar a favor del peronismo", "Si no te ponés a estudiar, me voy a sentir triste", "Tengo que ser fuerte", "No me puedo quedar tirado en la cama", "Si no lo llamo, pensará que no me importa", "Tengo que bañarme", "No debo tardar más de cinco minutos", "Acabo de cometer una estupidez", "No te peinaste correctamente". El egodúlico no solo escucha continuamente las admoniciones de su yo, sino que también les hace caso. Tuvo la mala suerte de tener un yo exigente, agresivo y manipulador, y no puede evitar que el cuerpo y la conciencia respondan a sus incesantes demandas. Quien padece de egodulia querría eliminar a ese feroz guardián y quedarse sólo disfrutando (o padeciendo) la vida sin la vigilancia de esa voz perpetua e insonora. Pero en lugar de ello, le da lugar y se somete sin cuestionarla.

(Estoy llamando "yo exigente" a lo que en la psicología freudiana se denomina "superyó". Si tomo este último término, debería haber dicho que la egodulia es el hábito de obedecer las órdenes de un superyó exigente y demandante. Recuérdese que 'superyó' y 'egodulia' no son sinónimos, pues se puede tener un gran superyó y sin embargo se podría no actuar de acuerdo a sus severos dictados)

lunes, 24 de diciembre de 2012

Onodoro

(Adjetivo. Del griego oinós = vino y dóron = regalo. Puede usarse también enodoro)

Dícese de la persona a la que todos le suelen regalar vinos. 

Hay una edad en la que el hombre es objeto de regalos variados: tablas de surf, libros, suéters, zapatillas, tarjetas o anillos. Pero llega un momento de la vida en la que el hombre se transforma en onodoro.
Los onodoros suelen ser hombres (y no mujeres) de edad media o maduros, que lo tienen todo o cuyas preferencias desconocemos. Para sus cumpleaños o fiestas navideñas, un buen vino (o quizás no tan bueno) es el único obsequio que a todos se nos ocurre: ni amigos ni parientes piensan en regalarle pantalones, remeras, sombreros, tiradores, confituras, escopetas o vouchers con cremas rejuvenecedoras.
Cuando descubrimos que al onodoro le venimos regalando vinos desde hace diez onomásticos, solemos cambiar levemente la estrategia: ya no le compramos botellas, sino accesorios para destaparlas, para medir su temperatura o para conservarlas. Siempre, siempre, nuestros regalos giran en torno al vino, aun cuando el homenajeado nunca manifestó un especial interés por ellos.

martes, 2 de octubre de 2012

Éxogo

(Sustantivo. Del griego exo = fuera y egó = yo)

Dispositivo con el cual puede enviarse al propio yo a un lugar diferente, sin trasladar el cuerpo. 

¿Cuánto tiempo faltará para que se invente un éxogo?
Imagine que usted está en su casa aburrido y desea hacer un viaje excitante por lugares desconocidos y lejanos. Quizás, en poco tiempo, se invente una especie de cámara viajera que pueda mostrarnos, en vivo y en directo, un viaje través del mundo o incluso del espacio. Pero la cámara viajera no es un éxogo: para que lo sea, es necesario que toda la conciencia esté viajando con la cámara, y que nuestro yo perciba los sucesos de esos lugares lejanos in situ. En otras palabras: no sería la representación virtual de un lugar lejano, sino la representación real de los sucesos de ese lugar lejano mediante una especie de yo virtual inserto en el dispositivo.
Las personas postradas, enfermas o muy ancianas, que no pueden siquiera salir de su casa tendrían la posibilidad de desprender el yo de su dolorido cuerpo y situarlo en el éxogo para disfrutar de un viaje placentero. Los éxogos, además, podrían utilizarse para explorar espacios remotos sin comprometer el cuerpo de los investigadores. Los cosmonautas contemplarían la superficie de los planetas situando su yo en el éxogo espacial y dejando su cuerpo en la Tierra.

Existe, desde luego, un pequeño problema, y es que todavía no se ha hallado ningún método para desacoplar el yo de una persona y trasladarlo a la mente virtual de un dispositivo. Es posible, también, que buscar un método así sea producto de algún error conceptual en lo que se refiere a la interacción entre la mente y el cuerpo. Es posible, también, que el propio yo sea una ficción.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Euquicia

(Del griego eu = bueno y skízein = dividir)

1. Capacidad de cortar un objeto en partes o porciones equitativas.

A veces, quienes están encargados de repartir las porciones del asado, no suelen reparar en que algunos comensales reciben una porción generosa y con mucha carne, mientras que a otros se les adjudica un pequeño e incomible chicharrón de grasa con hueso. El buen administrador del asado deberá tener euquicia: tratará de cortar la carne de manera que las porciones tengan similar tamaño y aprovechabilidad. Si tiene que repartir una pizza, la cortará en partes lo más idénticas posible, sin mezquinar aceitunas o tomates en cada parte. Si debe servir vino, buscará la manera de que todas las copas contenga la misma cantidad. La euquicia, a veces, puede demandar un gran esfuerzo y mucho tiempo. Medir milimétricamente las porciones es algo trabajoso y no siempre se da con un buen resultado. Por eso es conveniente optar por un grado moderado de euquicia, para evitar injusticias groseras, sin caer en el fanatismo de la equidad absoluta e ideal.


2. Capacidad de elegir exactamente las cosas que otro no elige.

Otra manera de definir la euquicia en este segundo sentido es: la ausencia de conflictos en la elección de los bienes escasos. Cuando una familia compra un pollo, suele haber pequeñas disputas por los muslos o la pechuga. Pero si a un integrante le gustan los muslos, a otro las pechugas, a otro el rancho y al último sólo los menudos, entonces hay euquicia, pues no hay conflicto a la hora de la cena.
Existe una euquicia sincera y otra insincera. La primera ocurre cuando, en verdad, cada integrante desea elegir justmente lo que el otro deja. La euquicia insincera ocurre cuando, en realidad, algún integrante debe conformarse con lo que hay, o debe fingir que le gusta un corte de pollo determinado para evitar el conflicto. 




martes, 14 de agosto de 2012

Escomicrófolo


(Adjetivo y sustantivo. Del griego skoupídi = basura, mykrós = pequeño y phaulós = defectuoso)

Objeto o sistema que deja de tener funcionalidad absoluta cuando tiene un pequeño desperfecto. 

Muchos juguetes electrónicos se vuelven inútiles cuando se sale la soldadura de un cablecito que resulta imposible volver a pegar. Algunos paraguas se convierten en escomicrófolos cuando se rasga levemente la tela impermeable o alguna de sus varillas se dobla. Un pequeño agujerito en el fondo del vaso ya lo convierte en un objeto incómodo e inútil. Ciertas relaciones se terminan cuando uno de los amantes descubre que su pareja posee un pequeño vicio que no está dispuesta a abandonar.
Ante un escomicrófolo, sólo nos queda esperar que se convierta en anastolpio. Pero, por lo general, nos veremos obligados a omniriciar.




viernes, 3 de agosto de 2012

Entrolectualismo


(Sustantivo. De entropía y del latín lego = leer. Adjetivo: entrolectual: quien sostiene el entrolectualismo)

Hipótesis según la cual el aumento de conocimiento produce mayor estupidez o tiene resultados perniciosos.

El entrolectual supone que cualquier forma de aprendizaje sólo empeora el conocimiento de las cosas. Cree que las actividades humanas deben realizarse de modo improvisado, a partir de la intuición momentánea. Desconfía de los instructivos, de las carreras universitarias y de los maestros. Con respecto a estos últimos, sospecha que son mucho más tontos que el resto de los trabajadores. Esta sospecha se hace extensiva a cualquier trabajador intelectual: según el entrolectual, los libros nos vuelven más estúpidos; la educación sólo desvía la atención en lo verdaderamente importante, y la erudición es solo una forma afectada de la ignorancia. Por eso, el entrolectual desconfía de todo aquel que tiene un título o que se presenta como experto en alguna materia. "Este tipo dice que toda la vida construyó aviones. Pero yo te apuesto que construyo un avión mejor que el de él". "¿Hacer una carrera para aprender ingeniería? Si yo me pongo, construyo un puente sin haber leído un solo libro". "Uf, si yo quisiera, escribo la Crítica de la Razón Pura sin haber leído un libro de filosofía". A veces, desde luego, las personas que saben se comportan de un modo tan estúpido (y tan contrario a su supuesto conocimiento), que el entrolectual parece tener razón: está lleno de supuestos expertos que sólo hacen juicios banales y totalmente pedestres. Si un médico, al examinarnos, sólo se limita a decir: "Esto no está bien", sin agregar absolutamente nada más y sin prescribir exámenes ni recetas, nos veremos tentados a desconfiar de los profusos diplomas que cuelga en su consultorio. Por estos casos (en los que el entrolectual parece tener razón), el conocimiento y la ciencia en general suelen verse como complicadas y monstruosas veleidades cuya verdadera sustancia podría resumirse en dos o tres palabras cotidianas. 

Existe una forma especial de entrolectualismo, propia de personas que trabajan en un proceso creativo. Esta forma especial se da cuando un escritor trata de no leer para evitar "contaminarse" del estilo de otro escritor. De acuerdo con esta idea, la adquisición de nuevos conocimientos o estilos es perjudicial para la gestación de la propia obra, y por ello debe evitarse todo contacto con los libros.

En ambas acepciones, existe la noción de que cierta virginidad intelectual es mucho más deseable y fructífera que un arduo recorrido por el saber.

jueves, 21 de junio de 2012

Escopuloquio

(Sustantivo. Del latín scopulus = roca, escollo y loquor = hablar)

Conjunto de argumentos que se interponen para mostrar las dificultades de ejecución de un proyecto.

Cuando una persona quiere poner en práctica una idea, a veces no conviene comentarlo. "Quiero poner un quiosco", dice un entusiasta microemprendedor. "Pero te vas a pasar todo el día encerrado trabajando; te pueden asaltar, es aburrido, no deja ganancias, te vas a fundir", responde un pariente preocupado. "Me voy a comprar un auto", dice A. B le replica: "Gasta nafta; hay conflicto con hidrocarburos, tenés que pagar patente, podés chocar y morirte" En esas respuestas tenemos escopuloquios: discursos que no alientan ni apoyan; sólo se limitan a enfatizar los posibles problemas, elevados incluso a un grado hiperbólico.
Algunos escopuloquios son especialmente irritantes: aquellos que nos señalan objeciones redundantes o inherentes a la propia ejecución del proyecto; objeciones para las cuales no habíamos visualizado ningún problema. "Voy a poner un negocio con Carlitos", dice A. De inmediato, B le interpone un escopuloquio: "Pero... ¿te das cuenta de que, si estás con Carlitos, vas a tener que dividir las ganancias con él?". Como puede verse, ya en el proyecto de sociedad con Carlitos estaba presente la necesidad de dividir las ganancias, de modo que el escopuloquio enunciado presenta una objeción que es anterior a cualquier proyecto con Carlitos. ¡Y es obvio que, si decidimos emprender un proyecto con Carlitos, ya habíamos evaluado que dividiríamos las ganancias!

Es conveniente rodearse de personas que se entusiasmen con nuestros proyectos; que tengan una visión positiva de sus resultados y oportunidades; que nos inciten a llevarlos a cabo y que fantaseen con nosotros sobre los maravillosos destinos que se abrirán. Evitemos, entonces, a los temerosos, llorones e inmóviles; a quienes desde lugares cómodos y poco arriesgados nos advierten sobre peligros inverosímiles y retorcidos. El que tiene un proyecto no debe temerle a los peligros: solo debe temerle a quienes los subrayan con resaltador y los convierten en protagonistas de nuestra vida.

martes, 5 de junio de 2012

Edímera

(Sustantivo femenino y adjetivo. Del griego a = negación; éidos = forma y hémera = día)

Día sin forma. 

Mientras la hemeromorfia es la estructura que posee un día de la semana (la hemeromorfia del lunes es muy diferente a la del domingo), la edímera es un día que escapa a cualquier estructuración y que transcurre sin que las horas se marquen de un modo contundente y preciso. En las edímeras solemos sentir que estamos en la mañana, cuando ya son las cinco de la tarde. O nos parece que es la hora de acostarse y sin embargo apenas está atardeciendo. Por lo general, nos acompaña todo el día el mismo estado de ánimo: las lagañas, los bostezos y la sensación obnubilada y torpe del ayuno se prolongan hasta el anochecer como si recién nos hubiésemos levantado. El día sin forma tiene sus ejes corridos; la luz del sol (o su ausencia) nos desorienta y los relojes marcan confundidos una hora que no se condice con nuestro somnoliento tiempo interior.

Las edímeras son, casi siempre, necrómeros.

martes, 15 de mayo de 2012

Exogenario

(Adjetivo y sustantivo. Del griego exo- = por fuera; gené = origen, nacimiento; y desinencia -ario que indica ordenamiento)

Dícese de quien está fuera de clasificación etaria. 

Es común que no se le pregunte la edad a las mujeres, o que cuando se supera una determinada cantidad de años (por lo general, entre treinta y cinco y ochenta) se pretenda olvidar la cuenta y confundir a quienes especulan con nuestros abriles. La torta de cumpleaños tiene velitas que no delatan el número total, y la fecha de nacimiento se recela ante cualquier circunstancia. El exogenario vive en una franja etaria indefinida; se ha eximido de registrar las crudas cifras de su propio tiempo vital y finge -para los demás, y quizás no tanto para sí mismo- que sus onomásticos ya no se molestan en sumar por estar tan cargados de decenas.

En otra acepción, un exogenario es algún imposible ser, que viviese en una eternidad (o temporalidad paralela) cuyo modo de existencia esté por fuera de cualquier paso del tiempo. Un exogenario, aun cuando pudiera existir en nuestro universo, nunca cumpliría años.

martes, 8 de mayo de 2012

Engueto

¿Por qué los periodistas de este programa se disfrazan y se pintan el rostro?
(Sustantivo. De en y guetto)

Serie o proceso que progresivamente se va haciendo más difícil de entender si no se sigue cada una de sus partes. 

La definición es un poco oscura, pero se refiere a un fenómeno bastante común. Pongamos ejemplos.
Usted mira todos los días un programa de televisión porque le resultan interesantes las notas que hacen los conductores. Hablan -supongamos- acerca de automóviles raros, de caminos complicados al tránsito y de puentes peligrosos. De a poco, los conductores dejan de mostrar automóviles, caminos y puentes, y van incorporando una jerga, chistes internos, bloques en los que hacen referencia a hechos ocurridos en otros programas, guiños, miradas cómplices. Si usted ha visto todos y cada uno de los programas, entiende de qué se está hablando. Pero para quien empieza a verlo hoy mismo, la emisión resulta ininteligible. El programa se ha convertido en un engueto (se ha enguetado); sólo lo disfrutan y lo entienden a pleno quienes lo vienen siguiendo desde hace mucho.
Cuando se está ante un engueto, resulta imposible comenzar a seguirlo desde cualquier punto arbitrariamente.
No debe confundirse al engueto con una serie empezada. Una novela por capítulos no es un engueto: su propia estructura obliga a mirarla desde el principio para no perder la trama. Un engueto, en cambio, no tiene necesariamente una secuencia narrativa, sino un conjunto obtuso de subtramas autorreferentes que giran en torno de las vicisitudes de cada emisión. El conductor que hablaba acerca de los caminos, un día dijo "caninos". Desde ese día, le ponen sonido de perros que ladran. Usted enciende el televisor hoy y no entiende qué tienen que ver los ladridos de perro con los caminos. No lo entiende, porque no tiene acceso al origen de esa bromita tonta, y por lo tanto no participa del guetto de quienes la conocen.

(Exonario intenta por todos los medios no ser un engueto. Espero que quienes ingresen hoy al blog entiendan el objetivo del mismo modo que quienes ingresaron el veinte de noviembre del dos mil seis.)

viernes, 20 de abril de 2012

Explanógrafo

(Adjetivo. Del latín explanare = explicar y del griego gráphos = esquema, gráfico, ilustración)


Quien se limita a explicar un fenómeno en lugar de solucionarlo.

Usted llama desesperado al servicio de atención al cliente, y cuenta que internet dejó de funcionar. La operadora, con una parsimonia exasperante, le detalla el problema: "Ah, lo que ocurre es que se desconectó un chip de la central y se quemó un puente TH6. Además, el sol calienta los cables que transportan la señal, y hay mucho viento y el Wifi se vuela para cualquier lado". Usted recibe una perorata extensa para que entienda por qué el servicio funciona mal. Pero nadie le dice una palabra acerca de cómo solucionarlo, ni cuándo estará reparado, ni por qué razón usted, que paga puntualmente, no tiene internet. A veces la operadora le pide que espere un momento y al rato le responde: "Sí, efectivamente, hemos comprobado que la señal de internet en este momento no está siendo direccionalizada hacia su domicilio", lo cual ni siquiera es una explicación, sino un rebuscado giro para decir lo que usted ya sabe: que no anda internet.

Por supuesto, el explanógrafo aparece en todos los ámbitos. Si vamos al almacenero y le decimos, con la botella en lamano: "Mire, el vino que me vendió estaba picado", el almacenero explanógrafo nos dirá: "Sí, no sé qué pudo haber pasado, toda esa partida de vinos fue mala", sin sugerir jamás que nos devolverá el dinero o nos dará un vino bueno. Si vamos al médico y decimos "Me duele la herida de la operación", el doctor explanógrafo nos responderá: "Lo que ocurre es que te hicimos la operación con un bisturí chino y te pusimos alcohol de baja graduación alcohólica y anestesia clase B3. Además, los gérmenes andan dando vueltas por la herida, y tal vez se te esté infectando. Son ochenta pesos. No trabajo con obra social. Ah, mañana salgo de vacaciones por seis meses. Que te mejores"

lunes, 2 de abril de 2012

Enjesusado

(Adjetivo. De Jesús)

1. Dícese de quien se parece a la imagen icónica de Jesús de Nazareth.

Los hombres jóvenes que se dejan el pelo largo, usan barba y se visten con ropas largas y de color claro, a veces pretenden con ello parecerse a Jesús. A veces lo logran de manera involuntaria.

2. Dícese de quien repentinamente se vuelve devoto de Jesús de Nazareth. 

Nunca supimos que Alberto tuviera un gran apego por lo religioso -o, mas bien, suponíamos todo lo contrario: su insulto favorito era "me cago en la concha de Dios". Pero desde hace unos meses, se persigna, a veces se detiene en medio de una conversación para rezar, y en cada charla utiliza una parábola cuyo protagonista es Cristo. "Está cada día más enjesusado" no significa que se haya vuelto un gran religioso, sino que ha adoptado misteriosamente los rituales y el lenguaje de alguien que sí lo es. Es importante destacar este matiz: cuando se dice que alguien está enjesusado, en el fondo se desconfía de su repentino fervor.

martes, 27 de marzo de 2012

Elastopecia

(Sustantivo del latín elasticus = dúctil y peto = exigir, reclamar)

1. Capacidad de estirar el dinero para llegar a fin de mes.

En esta acepción, la elastopecia es una virtud. Pero el término cobra toda su dimensión cuando se lo interpreta en el segundo sentido:

2. Tendencia a creer que las cifras monetarias con las que uno cuenta son infinitamente flexibles. 

Los vendedores de automóviles y de bienes inmobiliarios practican muy a menudo la elastopecia. Con mucho esfuerzo llegamos a juntar treinta mil pesos, entre ahorros, la venta de unos muebles, el préstamo de un banco, una tía con algo de dinero y algunas privaciones. Cuando llegamos a la concesionaria de autos, el vendedor nos pregunta si "no podemos estirarnos" hasta cuarenta, cincuenta o incluso ochenta mil pesos para comprar un modelo mejor: "Si te estirás veinte lucas, te llevás un modelo dos mil diez". Él supone que la disponibilidad de nuestro dinero es versátil e ilimitada, y que si no compramos algo mejor es simplemente porque no tenemos ganas de gastar más dinero (o porque somos amarretes). Quizás, cuando nos pide "un estirón", espere que le digamos: "¡Oh! ¡Podría sacar más dinero del banco y no me había dado cuenta!", o "¡Le voy a pedir más a mi tía!", o tal vez "Ah, sí, mire, tenía doscientos mil pesos debajo del colchón y no lo recordaba".

Hay personas que practican la elastopecia consigo mismas. Para ellos, la exigua cifra de sus salarios no representa un límite a la hora de proyectar gastos. Por eso, consiguen todas las tarjetas de crédito que pueden; hacen compras en veinticuatro cuotas aunque tengan que pagar una alta tasa de interés y sacan préstamos usurarios con tal de "estirarse" y comprar lo que de otro modo habría sido inalcanzable. A pesar de que su deudas aumentan de modo irracional, vuelven a practicar la elastopecia al mes siguiente cuando les depositan el ya minusválido sueldo.