Definiciones y términos que no figuran en el diccionario ("Exonario" no figura en el diccionario, pero sí figura en Exonario)
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martes, 10 de julio de 2012
Vestiplecio
(Sustantivo. Del latín vestis = ropa, vestimenta y plexus = tejido, entrelazado)
Abrazo que se dan las prendas de vestir cuando están en el lavarropas o colgadas en la soga.
Cuando vamos a sacar la ropa de la lavadora, ya retorcida por la fuerza centrífuga, descubrimos que las mangas de la camiseta se han anudado como enredaderas alrededor del pantalón; que los calzoncillos terminaron embrollados con las medias; que los cordones de las zapatillas se han revolcado con los trapos rejilla . Luego, en el tendedero, el viento coloca las botamangas del pantalón sobre la campera; la camisa pasa sus puños por el trasero de la minifalda y la sunga se dobla en pliegues frenéticos hasta quedar encimada sobre el corpiño. Las prendas lavadas y luego tendidas al sol muestran entre sí una especie de amor que es a la vez impúdico, desinhibido, abstracto y silencioso.
lunes, 13 de febrero de 2012
Vidivicho
![]() |
| - Tu problema es que comés demasiada acelga. |
Dícese de la persona que aparece durante un momento y con sólo dar una mirada superficial y un par de indicaciones generales cree que puede solucionar un problema complejo.
El vidivicho llega a una reunión de profesores donde se debaten los nuevos contenidos curriculares del próximo año. No dialoga, no se interioriza, no le preocupa, pero dictamina desde lo alto: "Hay que examinar los contenidos de la reunión ministerial del año 1985. Ahí está todo". Cree que con esa directiva arbitraria y sesgada -que nadie tiene por qué cumplir, porque el vidivicho no es jefe- abre un camino de luz a la complejísima problemática del consenso, coordinación y articulación de contenidos. No se da cuenta -ni le interesa saber- que su consejo es obsoleto, parcial e inaplicable.
Si estamos enfrascados en un juego y no podemos pasar cierto nivel, el vidivicho aparece de manera repentina y dictamina: "Tenés que generar más energía eléctrica. Más poder". Supone que da con la única clave de un problema que ocupó nuestra mente durante un buen tiempo y que nosotros no supimos ver (¡Como si nosotros mismos no nos hubiésemos dado cuenta de esa estrategia!).
Si buscamos una salida entre todos los miembros de la familia para recortar gastos; si llevamos una hora tratando de identificar las compras superfluas o innecesarias, si no nos ponemos de acuerdo con respecto a qué gastos son verdaderamente importantes, el vidivicho llega y sentencia: "Acá el verdadero problema es que ustedes gastan mucho dinero en comida para gatos". Soberbio y propriorista, el vidivicho se comporta con un enorme aire de suficiencia, como si fuese un experto o un iluminado sobre algunos problemas en los que, por cierto, nunca se mete de lleno.
viernes, 3 de febrero de 2012
Vicego
(Sustantivo. Del latín vice = suplente y ego = yo)
Persona que ocupa el lugar de uno mismo en una reunión a la que no se puede asistir.
¿Usted es el gracioso de los cumpleaños? ¿Justo hoy no puede ir al festejo de la tía Elsa? No se preocupe, si llega a ir el primo segundo, quédese tranquilo. La reunión será tan divertida como si hubiera estado usted. Es posible que el primo cuente algunos chistes que tenía reservados para la ocasión. ¿Es usted el que discute sobre política? Si no puede asistir al evento, su tío Andrés lo sustituirá. ¿Siempre llora de manera histérica en los casamientos? ¿Y justo hoy no puede ir a la boda de su mejor amiga? Descuide, alguien ejercerá su rol, y los comentarios insidiosos que hubieran sido para usted, ahora los recibirá otra persona que ocupa su lugar. Sus vicegos hacen que su ausencia apenas se note. Podría morir en este preciso instante y sus vicegos mañana llenarán cada lugar social que le pertenecía. Eso, que podría ser motivo de preocupación, en realidad debería aliviarlo: la pesada carga de su ego puede ser llevada fácilmente en los hombros de otras personas.
(Como afirma un comentarista anónimo: no se entiende cuál es la diferencia entre un vicego y un sustituto. En realidad, parece que no la hay. Este término está destinado, entonces, o bien a cambiar de significado, o bien a irse de Exonario)
Persona que ocupa el lugar de uno mismo en una reunión a la que no se puede asistir.
¿Usted es el gracioso de los cumpleaños? ¿Justo hoy no puede ir al festejo de la tía Elsa? No se preocupe, si llega a ir el primo segundo, quédese tranquilo. La reunión será tan divertida como si hubiera estado usted. Es posible que el primo cuente algunos chistes que tenía reservados para la ocasión. ¿Es usted el que discute sobre política? Si no puede asistir al evento, su tío Andrés lo sustituirá. ¿Siempre llora de manera histérica en los casamientos? ¿Y justo hoy no puede ir a la boda de su mejor amiga? Descuide, alguien ejercerá su rol, y los comentarios insidiosos que hubieran sido para usted, ahora los recibirá otra persona que ocupa su lugar. Sus vicegos hacen que su ausencia apenas se note. Podría morir en este preciso instante y sus vicegos mañana llenarán cada lugar social que le pertenecía. Eso, que podría ser motivo de preocupación, en realidad debería aliviarlo: la pesada carga de su ego puede ser llevada fácilmente en los hombros de otras personas.
(Como afirma un comentarista anónimo: no se entiende cuál es la diferencia entre un vicego y un sustituto. En realidad, parece que no la hay. Este término está destinado, entonces, o bien a cambiar de significado, o bien a irse de Exonario)
martes, 9 de agosto de 2011
Vergador
(Sustantivo. De verga = pene)Entidad metafísica cuasidivina que provoca el nacimiento de bebés varones.
Ejemplo de uso: "Todas las jóvenes de la tribu han tenido varones y ninguna niña este último año. Se ve que ha pasado el vergador por aquí". En esta acepción, se considera que la masculinidad implica un don divino, mientras que el sexo femenino sólo existe por defecto.
Si un grupo de mujeres se despierta de un día para el otro con el sexo cambiado de manera inexplicable, puede decirse también que ha pasado el vergador.
A veces se emplea este término como sinónimo de semental. Sin embargo, no es la acepción correcta. Un semental no necesariamente es fértil, y aun si lo fuera no implica que su descendencia sea masculina. En todo caso, puede utilizarse para referirse a un semental que sólo procrea varones (también futuros sementales)
martes, 2 de agosto de 2011
Vomesaca
(Adjetivo y sustantivo.De "¿Vos me sacaste?")
Costumbre de revisar estanterías, frascos y cajones para tomar sumas pequeñas de dinero.
En Chile se utiliza el término "bolsiquear" para referirse a la acción de registrar bolsillos para sacar lo que hay dentro, aunque el diccionario no da más detalles. Se supone que "bolsiquear" es una acción furtiva, hecha siempre a espaldas del dueño del contenido del bolsillo. La actitud vomesaca no necesariamente implica este aspecto furtivo, y no se refiere al contenido privado del bolsillo, sino a ciertos objetos y lugares de la casa que no son propiedad de un único habitante: una familia vomesaca (aquí usamos el término como adjetivo) es aquella en la que hay un acuerdo tácito para sacar y utilizar el dinero encontrado, si es que este dinero se ha dejado en un lugar visible y colectivo. Las monedas del vuelto que quedan sobre la biblioteca o sobre la heladera; los billetes de baja denominación dentro del jarrón o en la alacena junto a las galletitas pueden ser usados para menesteres cotidianos, sin necesidad de preguntar de quién son o por qué los han dejado ahí: como si esa actitud de "dejar a la vista", en un lugar indefinido, concurrido y poco propicio para guardarlo implicara que el dinero se ha convertido en propiedad común. El acuerdo tácito entre los vomesaca implica que ninguno de ellos pueda protestar si se usa un dinero dejado en cualquier parte pública de la casa.
Es esencial a la actitud vomesaca que el dinero tomado nunca es la totalidad de lo que hay: si encuentra ocho pesos, tomará tres o cuatro. Debe tenerse en cuenta que esa totalidad es exigua y está conformada por vueltos y monedas.
Desde luego, si desaparece un gran ahorro del placard o de una caja fuerte, ya no estamos hablando de la actitud vomesaca, sino de un robo.
Costumbre de revisar estanterías, frascos y cajones para tomar sumas pequeñas de dinero.
En Chile se utiliza el término "bolsiquear" para referirse a la acción de registrar bolsillos para sacar lo que hay dentro, aunque el diccionario no da más detalles. Se supone que "bolsiquear" es una acción furtiva, hecha siempre a espaldas del dueño del contenido del bolsillo. La actitud vomesaca no necesariamente implica este aspecto furtivo, y no se refiere al contenido privado del bolsillo, sino a ciertos objetos y lugares de la casa que no son propiedad de un único habitante: una familia vomesaca (aquí usamos el término como adjetivo) es aquella en la que hay un acuerdo tácito para sacar y utilizar el dinero encontrado, si es que este dinero se ha dejado en un lugar visible y colectivo. Las monedas del vuelto que quedan sobre la biblioteca o sobre la heladera; los billetes de baja denominación dentro del jarrón o en la alacena junto a las galletitas pueden ser usados para menesteres cotidianos, sin necesidad de preguntar de quién son o por qué los han dejado ahí: como si esa actitud de "dejar a la vista", en un lugar indefinido, concurrido y poco propicio para guardarlo implicara que el dinero se ha convertido en propiedad común. El acuerdo tácito entre los vomesaca implica que ninguno de ellos pueda protestar si se usa un dinero dejado en cualquier parte pública de la casa.
Es esencial a la actitud vomesaca que el dinero tomado nunca es la totalidad de lo que hay: si encuentra ocho pesos, tomará tres o cuatro. Debe tenerse en cuenta que esa totalidad es exigua y está conformada por vueltos y monedas.
Desde luego, si desaparece un gran ahorro del placard o de una caja fuerte, ya no estamos hablando de la actitud vomesaca, sino de un robo.
lunes, 11 de julio de 2011
Valecuatro
(Sustantivo. De vale cuatro, apuesta del juego llamado "truco" cuya aceptación implica la suma de cuatro puntos para el ganador)
1. Inocultable expresión de euforia por la presunción de una victoria.
Así como la "cara de póker" consiste en la simulación de serenidad ante una situación de enorme ventaja competitiva, la "cara de valecuatro" nace de la incapacidad para disimular la alegría ante un contexto en el que se paladea la victoria. El jugador que posee un full de ases y reinas en el póker, o el as de espadas, el siete de espadas y el seis de espadas en el truco, puede adoptar dos actitudes: o la ecuanimidad de la cara de póker, o el desenfreno de la cara de valecuatro. Desde luego, la actitud de valecuatro es claramente contraproducente, y redunda en un beneficio mucho menor del que puede obtener el que pone cara de póker: los rivales advierten la expresión de valecuatro y por ello deciden bajarse de las apuestas. Sin embargo, un buen jugador puede simular una cara de valecuatro cuando en realidad sus cartas son pobres; de ese modo puede lograr que otros jugadores decidan irse al mazo con la creencia de que no podrán batirse ante el valecuatro.
2. Redoble exagerado e innecesario de una apuesta o de una propuesta.
La expresión "quiero vale cuatro" en el juego de truco a veces se enuncia para redoblar una apuesta con la intención de amedrentar al rival. El principio que guía a esta intención es: el que redobla una apuesta confía en sus naipes. Existen contextos (fuera de ese juego) en los cuales el redoble de una apuesta puede ser inoperante, o incluso perjudicial. "Te apuesto cien pesos a que gana la selección argentina", propone A. B replica: "Yo te apuesto cien pesos y mi casa a que pierde": B ha cometido un valecuatro; ha hecho una oferta elevadísima que podría perjudicarlo mucho si pierde. En otros contextos no hay apuesta, pero sí propuesta: si nuestro jefe nos dice "Tenés que venir a las siete de la mañana y quedarte hasta las tres de la tarde", cometeremos un valecuatro si agregamos: "No tengo problema. Puedo venir a las cinco de la mañana, y quedarme hasta las diez de la noche". El jefe no nos exigía tanto, pero nosotros mismos le proponemos trabajar más horas, y con ello cometimos un valecuatro.
1. Inocultable expresión de euforia por la presunción de una victoria.
Así como la "cara de póker" consiste en la simulación de serenidad ante una situación de enorme ventaja competitiva, la "cara de valecuatro" nace de la incapacidad para disimular la alegría ante un contexto en el que se paladea la victoria. El jugador que posee un full de ases y reinas en el póker, o el as de espadas, el siete de espadas y el seis de espadas en el truco, puede adoptar dos actitudes: o la ecuanimidad de la cara de póker, o el desenfreno de la cara de valecuatro. Desde luego, la actitud de valecuatro es claramente contraproducente, y redunda en un beneficio mucho menor del que puede obtener el que pone cara de póker: los rivales advierten la expresión de valecuatro y por ello deciden bajarse de las apuestas. Sin embargo, un buen jugador puede simular una cara de valecuatro cuando en realidad sus cartas son pobres; de ese modo puede lograr que otros jugadores decidan irse al mazo con la creencia de que no podrán batirse ante el valecuatro.
2. Redoble exagerado e innecesario de una apuesta o de una propuesta.
La expresión "quiero vale cuatro" en el juego de truco a veces se enuncia para redoblar una apuesta con la intención de amedrentar al rival. El principio que guía a esta intención es: el que redobla una apuesta confía en sus naipes. Existen contextos (fuera de ese juego) en los cuales el redoble de una apuesta puede ser inoperante, o incluso perjudicial. "Te apuesto cien pesos a que gana la selección argentina", propone A. B replica: "Yo te apuesto cien pesos y mi casa a que pierde": B ha cometido un valecuatro; ha hecho una oferta elevadísima que podría perjudicarlo mucho si pierde. En otros contextos no hay apuesta, pero sí propuesta: si nuestro jefe nos dice "Tenés que venir a las siete de la mañana y quedarte hasta las tres de la tarde", cometeremos un valecuatro si agregamos: "No tengo problema. Puedo venir a las cinco de la mañana, y quedarme hasta las diez de la noche". El jefe no nos exigía tanto, pero nosotros mismos le proponemos trabajar más horas, y con ello cometimos un valecuatro.
lunes, 6 de junio de 2011
Vermigrama
(Sustantivo. Del latín vermis = gusano y del griego gramma = letra. En inglés: "wormword")
Texto escrito con gusanos.
El vermigrama es un medio de comunicación posible cuando no se tiene a mano lápiz, papel ni impresora, pero sí se dispone de centenares de gusanos o lombrices. En estos casos, sólo se deben disponer los gusanos sobre una superficie plana y formar con ellos las letras de las palabras, hasta escribir un mensaje completo. Se requieren hasta tres o cuatro lombrices para hacer ciertas letras: la A mayúscula imprenta, por ejemplo, puede formarse con tres gusanos (dos formando las astas de la letra, y uno para hacer la barra central); la O en cambio puede hacerse con un único gusano mordiéndose la cola. Espontáneamente los gusanos tienden a formar distintas variedades de la letra S.
Es conveniente que los gusanos estén paralizados, adormecidos o muertos, porque si se mueven el vermigrama se desarmará o dejará un mensaje diferente.
Texto escrito con gusanos.
El vermigrama es un medio de comunicación posible cuando no se tiene a mano lápiz, papel ni impresora, pero sí se dispone de centenares de gusanos o lombrices. En estos casos, sólo se deben disponer los gusanos sobre una superficie plana y formar con ellos las letras de las palabras, hasta escribir un mensaje completo. Se requieren hasta tres o cuatro lombrices para hacer ciertas letras: la A mayúscula imprenta, por ejemplo, puede formarse con tres gusanos (dos formando las astas de la letra, y uno para hacer la barra central); la O en cambio puede hacerse con un único gusano mordiéndose la cola. Espontáneamente los gusanos tienden a formar distintas variedades de la letra S.
Es conveniente que los gusanos estén paralizados, adormecidos o muertos, porque si se mueven el vermigrama se desarmará o dejará un mensaje diferente.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Vichenzópelo
(Adjetivo. De Vicente López, por Vicente López y Planes)
1. Voz insultante para referirse a quien pretende pasar a la historia con acciones menores e intrascendentes.
Usos: "Carlitos se cree que por haber tocado el bajo en el acto de la independencia en la casa de Tucumán, los manuales de historia van a hablar de él. Al final, es un vichenzópelo cualquiera" ; "El vichenzópelo este se piensa que por lustrarle los zapatos a la presidenta le van a hacer un homenaje"
2. Prócer de segunda línea y de dudosa heroicidad.
Vicente López y Planes es más conocido por ser el autor de la letra del Himno Nacional Argentino. También fue gobernador de Buenos Aires y presidente de Argentina por un brevísimo periodo, aunque el resto de su biografía no suele destacarse en las efemérides escolares ni los manuales de estudio. Aun cuando hubiera sido una persona apasionada, de convicciones fuertes y de actitudes heroicas, la historia sólo iluminó su aspecto de compositor del himno. Es difícil decidir si se trata de un prócer de bronce o de un simple personaje histórico; sus hazañas resultan empequeñecidas al lado de un San Martín o un Belgrano. Por eso, cuando a lo largo de una historia épica se conserva un nombre adosado a una acción menor, se puede decir que ese nombre corresponde a un vichenzópelo.
Cuando el vicepresidente Julio Cobos dice "que la historia me juzgue" al votar de manera negativa por la ley de retenciones, quiso subirse a un modesto pedestal de fama patriótica, y, de haberlo logrado, su pequeñísima acción negativa lo convirtió en un vichenzópelo, no en un gran protagonista ni en un magno prócer.
1. Voz insultante para referirse a quien pretende pasar a la historia con acciones menores e intrascendentes.
Usos: "Carlitos se cree que por haber tocado el bajo en el acto de la independencia en la casa de Tucumán, los manuales de historia van a hablar de él. Al final, es un vichenzópelo cualquiera" ; "El vichenzópelo este se piensa que por lustrarle los zapatos a la presidenta le van a hacer un homenaje"
2. Prócer de segunda línea y de dudosa heroicidad.
Vicente López y Planes es más conocido por ser el autor de la letra del Himno Nacional Argentino. También fue gobernador de Buenos Aires y presidente de Argentina por un brevísimo periodo, aunque el resto de su biografía no suele destacarse en las efemérides escolares ni los manuales de estudio. Aun cuando hubiera sido una persona apasionada, de convicciones fuertes y de actitudes heroicas, la historia sólo iluminó su aspecto de compositor del himno. Es difícil decidir si se trata de un prócer de bronce o de un simple personaje histórico; sus hazañas resultan empequeñecidas al lado de un San Martín o un Belgrano. Por eso, cuando a lo largo de una historia épica se conserva un nombre adosado a una acción menor, se puede decir que ese nombre corresponde a un vichenzópelo.
Cuando el vicepresidente Julio Cobos dice "que la historia me juzgue" al votar de manera negativa por la ley de retenciones, quiso subirse a un modesto pedestal de fama patriótica, y, de haberlo logrado, su pequeñísima acción negativa lo convirtió en un vichenzópelo, no en un gran protagonista ni en un magno prócer.
jueves, 13 de mayo de 2010
Versomenato
(Sustantivo. Del latín versus = invertido; ego = yo y gnatus = nacido. Literalmente: "yo nacido invertido")
Persona que seríamos si hubiéramos nacido del sexo opuesto.
Es probable que alguna vez todos nos hayamos preguntado cómo habría sido nuestra vida si fuéramos mujer en vez de hombre, u hombre en vez de mujer. Se trata de una pregunta sin respuesta, porque desde el primer segundo del nacimiento nuestra identidad habría sido distinta, y ya no seríamos el que somos, aun cuando tuviéramos los mismos padres, la misma casa, la misma educación y los mismos amigos. Ese extraño de sexo opuesto que soy casi yo, en realidad soy tan poco yo como un lejano desconocido.
Persona que seríamos si hubiéramos nacido del sexo opuesto.
Es probable que alguna vez todos nos hayamos preguntado cómo habría sido nuestra vida si fuéramos mujer en vez de hombre, u hombre en vez de mujer. Se trata de una pregunta sin respuesta, porque desde el primer segundo del nacimiento nuestra identidad habría sido distinta, y ya no seríamos el que somos, aun cuando tuviéramos los mismos padres, la misma casa, la misma educación y los mismos amigos. Ese extraño de sexo opuesto que soy casi yo, en realidad soy tan poco yo como un lejano desconocido.
jueves, 11 de febrero de 2010
Verbifragio
(Sustantivo. Del latín verbum = palabra y frangere = romper. Adjetivo: verbifrágico)
Acción y efecto de cortar las palabras en lugares inadecuados.
Existen reglas para hacer abreviaturas o para cortar una palabra en un salto de línea. Cuando no se respetan estas reglas, se comete verbifragio.
Se produce esta tropelía, también, cuando se profieren palabras incompletas y se espera que el interlocutor las interprete en su totalidad. "Fui a comprar to..." , dice el verbifrágico. "¿Tomates?", pregunta el receptor. "No, toallitas feme..."
Muchas veces se puede inferir la parte faltante.
El verbifragio es similar al eremoloquio, con la diferencia de que en este último las palabras sí son completas, y lo que no se completa es la oración.
Acción y efecto de cortar las palabras en lugares inadecuados.
Existen reglas para hacer abreviaturas o para cortar una palabra en un salto de línea. Cuando no se respetan estas reglas, se comete verbifragio.
Se produce esta tropelía, también, cuando se profieren palabras incompletas y se espera que el interlocutor las interprete en su totalidad. "Fui a comprar to..." , dice el verbifrágico. "¿Tomates?", pregunta el receptor. "No, toallitas feme..."
Muchas veces se puede inferir la parte faltante.
El verbifragio es similar al eremoloquio, con la diferencia de que en este último las palabras sí son completas, y lo que no se completa es la oración.
jueves, 7 de enero de 2010
Vanductor,a
(Adjetivo y sustantivo. Del latín vanus = inútil, vano y duco = conducir. Verbo: vanducir. Acción y efecto: vanducción)
Persona que prepara la atención de un auditorio para contar una historia interesante, pero su historia sólo consiste en una frase u oración intrascendente.
"No saben lo que me pasó", dice un amigo que recién llega a la reunión. Los presentes hacen silencio y el amigo comienza a relatar los sucesos: "Resulta que venía por la esquina, y me encontré con un perro". El auditorio espera que la historia continúe y que la tensión narrativa justifique la apelación del narrador. Sin embargo, el cuento termina ahí. Los oyentes preguntan: "¿y qué pasó?", pero el narrador, sorprendido y a veces airado, dice: "Nada, ¿qué va a pasar? Vi a un perro ¿qué más?"
El vanductor no se se da cuenta de que ha generado más expectativa de la que se propuso satisfacer.
La vanducción es parte de la estrategia de publicidad de los noticieros amarillistas. "En el próximo bloque revelaremos una noticia importante y crucial acerca de la inflación de este año", anuncia el periodista vanductor. Cuando llega el bloque siguiente, sólo se limita a decir: "Es posible que no sea mayor que la del año pasado"
Persona que prepara la atención de un auditorio para contar una historia interesante, pero su historia sólo consiste en una frase u oración intrascendente.
"No saben lo que me pasó", dice un amigo que recién llega a la reunión. Los presentes hacen silencio y el amigo comienza a relatar los sucesos: "Resulta que venía por la esquina, y me encontré con un perro". El auditorio espera que la historia continúe y que la tensión narrativa justifique la apelación del narrador. Sin embargo, el cuento termina ahí. Los oyentes preguntan: "¿y qué pasó?", pero el narrador, sorprendido y a veces airado, dice: "Nada, ¿qué va a pasar? Vi a un perro ¿qué más?"
El vanductor no se se da cuenta de que ha generado más expectativa de la que se propuso satisfacer.
La vanducción es parte de la estrategia de publicidad de los noticieros amarillistas. "En el próximo bloque revelaremos una noticia importante y crucial acerca de la inflación de este año", anuncia el periodista vanductor. Cuando llega el bloque siguiente, sólo se limita a decir: "Es posible que no sea mayor que la del año pasado"
viernes, 18 de septiembre de 2009
Vércubo
(Adjetivo. Del latín versus= dado vuelta y cubo = yacer) Si el íncubo es el demonio masculino que se posa sobre la mujer para tener relaciones y el súcubo es el demonio femenino que yace bajo el hombre, el vércubo es el demonio que adopta la forma de un hombre para tener relaciones con un hombre, o de una mujer para tener sexo con otra mujer.
Según ciertas creencias, la homosexualidad puede ser producto, o bien de una posesión, o bien de una seducción demoníaca. En el primer caso, el "demonio de la homosexualidad" está dentro del cuerpo de quien se ve atraído por personas del mismo sexo, y ese demonio puede ser expulsado con exorcismos. En el segundo caso, un vércubo ha despertado pasiones homosexuales mediante una inducción externa, sin necesidad de poseer el alma de su víctima, pero seduciéndolo mediante la consumación de un acto sexual que despertará para siempre la pasión por el mismo sexo. Esta pasión, al contrario de la que surge por la posesión, no puede exorcizarse, pues es la propia alma del individuo la que siente apetitos homosexuales.
sábado, 18 de julio de 2009
Visitatlón
(Palabra y definición enviadas por Elizabeth Auster)(Sustantivo. De visita y el griego athlon = competencia)
Seguidilla de visitas a amigos y parientes que se suceden cuando el individuo recientemente mudado a gran distancia de la ciudad de origen, visita su pago chico.
Durante un visitatlón se dan, uno tras otro, los compromisos sociales, se duerme poco, se come casi exclusivamente en restaurantes, y se regresa al nuevo hogar agotado, descompuesto pero feliz de ver bien a los amigos.
lunes, 13 de julio de 2009
Yanún
(Adverbio. Del latín iam = ya y nunc = ahora)Los adverbios "ahora", "ya" y "enseguida" son usados de una manera sumamente ambigua. El cartel de "enseguida vuelvo" de un local comercial nos está anunciando que el vendedor puede tardar en regresar dos minutos, media hora o tres horas. Lo mismo ocurre con los términos "ya" o "ahora": "ya estoy llegando" puede significar "llego en cinco minutos" o "en tres días estoy allí". "Ahora voy a estudiar una carrera" no implica que en este preciso momento se esté ingresando en la facultad; ese "ahora" puede referirse a un tiempo que se extiende por varios meses o incluso años.
Para evitar esta ambigüedad, proponemos el término yanún que significa "ahora inmediatamente", con un desfasaje no mayor a unos pocos minutos.
Diez minutos de demora ya no son yanún.
Yanún y cominsumismo son conceptos antónimos.
miércoles, 10 de junio de 2009
Vascorcer (se)
(Verbo. Del latín vastitudo = vastedad y coerceo = encerrar. Segunda conjugación irregular -como torcer-)Quedar atrapado de forma ridícula e improbable en algún lugar.
Uno puede quedar vascorcido cuando, en el intento por abrir una ventana, queda entre la persiana y el vidrio sin posibilidad de salir. O cuando no encuentra la salida en un lugar que no necesariamente es laberíntico. O cuando alguna extremidad se atora en algo con lo cual la probabilidad de atorarse es mínima: la mano en la máquina expendedora de gaseosas, el pie entre las vías del ferrocarril o la cabeza entre los barrotes de una silla.
El término "vascorcer", derivado de "vastedad" y "encerrar" es un juego de palabras en el cual se expresa lo insólito del encierro en un lugar amplio y poco propicio para quedar atrapado. Etimológicamente, el término se parece mucho a excerrar.
miércoles, 29 de abril de 2009
Vorticario

(Sustantivo masculino. De vórtice.)
Vórtice de aire pequeño y controlado dentro del cual se pueden guardan objetos.
Parecería absurdo esconder joyas y otros objetos de valor en el ojo de un huracán. Sin embargo, si podemos controlar la tromba, si podemos darle una presión, una fuerza y una dirección determinadas, quizás pudiéramos lograr un centro de aire lo suficientemente seguro como para alojar en él, como en un escondite aéreo, las cosas de valor que deseamos conservar. El vorticario podría elevarse hasta la estratósfera, donde estaría a salvo de cualquier pariente cleptómano, y cuando necesitemos traerlo de vuelta podríamos "llamarlo" con algún aparato controlador de huracanes.
martes, 3 de febrero de 2009
Vercesi
(Sustantivo femenino. Idiotismo.)Expresión de sonrisa cínica que tienen los perros cuando están con el hocico abierto y la lengua afuera.
La vercesi es una expresión propia de ciertos perros cuando tienen calor. No todo perro que posee el hocico abierto hace la vercesi: si la expresión es tierna o maliciosa, y no se parece a una sonrisa, no es vercesi.
(Este idiotismo se deriva de la expresión de un perro cuyo rostro tenía un ligero parecido al de un compañero de primaria de mi hermano. Ese compañero tenía el apellido "Vercesi")
martes, 9 de diciembre de 2008
Vocefalizar
(Verbo. Del portugués "vocé fala" = tú hablas. Sustantivo: vocefalidad. Adjetivo: vocéfalo,a)Creer que se tiene la capacidad de hablar un idioma desconocido.
El vocéfalo imagina que puede entender y ser entendido por hablantes de idiomas que tienen cierta proximidad fonética con el suyo. En el caso de un hablante cuya lengua original es el español, se incurre en vocefalidad cuando se cree que por el cambio de unas pocas desinencias o acentuaciones se puede hablar portugués o italiano, sin jamás haber escuchado esos idiomas.
Otros casos de vocefalidad se dan con idiomas que no comparten una misma historia y una fonética parecida; se puede ser vocéfalo por el simple hecho de haber estudiado un poco de chino o de alemán y, llegada la circunstancia, creerse capaz de lograr una comunicación satisfactoria. Quizás, gracias al principio de caridad comunicativa, los chinos y los alemanes hagan un gran esfuerzo por entender al vocéfalo y, efectivamente, la comunicación se logre sin problemas. Pero el vocéfalo tiene la errada creencia de que él es sumamente competente en ese idioma, y que su "capacidad de aprender lenguajes" y su "capacidad de sociabilizar" con extranjeros es un don natural.
jueves, 7 de agosto de 2008
Venustipar
(Verbo. Del latín venustus = atractivo físicamente e inops = pobreza, indigencia)Pretender la seducción de alguien a través de un recurso mínimo y básico.
El venustipador cree que el pelo limpio y la camisa planchada ya son suficientes para que las mujeres caigan a sus pies. Supone que aquello con lo cual está mínimamente decente sirve de infalible herramienta para la atracción del sexo opuesto. Si se baña muy de vez en cuando, tiene la falsa creencia de que cada vez que se bañe, las mujeres repararán en ese detalle y le harán saber cuán atractivo es. Si no se baña pero disimula su hedor con una colonia, creerá que las mujeres se acercarán atraídas por el increíble perfume. Si se aprende de memoria un par de frasecitas cómicas, creerá que ese recurso será el firme caballito de batalla para lograr una conquista amorosa.
Se podrá pensar que este recurso es inútil para ambos sexos. Sin embargo, si bien las mujeres no son engañadas por un detalle ocasional, los hombres caen como chorlitos ante cualquier atributo momentáneo de una dama. Un peinado, un poco de maquillaje, un comentario gracioso y/o una prenda bonita lucida ocasionalmente, bastan para que un tujero se vea seducido sin remedio. Los hombres sólo pueden conquistar a una dama luego de pacientes, precisas y prolongadas pruebas. Las mujeres pueden conquistar a un caballero con sólo una mirada o un maquillaje torpemente aplicado.
viernes, 6 de junio de 2008
Vorticipio

(Sust. Del latín vortex = vórtice y caput = cabeza)
Remolino formado por el cabello de la cabeza.
Sólo se denomina así al remolino estrictamente natural, no al producido por algún tipo particular de peinado.
Una misma persona puede tener varios vorticipios simultáneos en su cabeza. Ciertas teorías frenológicas asociaban los vorticipios con el carácter indómito y rebelde.
En la antigüedad se creía que, al igual que las trombas de los tornados, el vorticipio se movía, imperceptiblemente, de forma giratoria.
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