viernes, 31 de octubre de 2008

Metaneuma

(Sust. masculino. Del griego metá = más allá y pnéuma = aire, soplo, respiración)

Suspiro que realizan los muertos.

Como el mortiloquio, el metaneuma es un fenómeno infrecuente, desconcertante y sombrío. A veces los muertos -los muertos recientes y con muertes no cruentas, no las momias o los cadáveres corroídos y despedazados- pueden hacer una pequeña y última exhalación de aire, o bien pueden realizar un largo y prolongado suspiro acompañado de un ligero llanto o gritos aterradores.

Estas manifestaciones llenan de falsas esperanzas a los deudos. El metaneuma surge de gases acumulados en el pulmón o en otras partes del cuerpo, los cuales, por algún fenómeno puramente fisiológico, son liberados de manera repentina y a veces estruendosa.

Normalmente, el metaneuma consiste en una única exhalación. Pero, en casos muy curiosos, esta exhalación imita perfectamente a la completa acción de respirar, y se produce de manera alternada (exhalación, inhalación), como si los pulmones y los músculos funcionaran. Cuando esto ocurre, se puede sospechar un peranimismo. Sin embargo, la mayoría de las veces el aire exhalado es frío y evidencia que en el interior de ese cuerpo no hay vida: apenas una sucesión mecánica de escapes gaseosos.

jueves, 30 de octubre de 2008

Peranimismo

(Sust. Del latín per = con insistencia y anima = alma)

Fenómeno según el cual el alma permanece en el cuerpo aun después de la muerte.

Es común la creencia de que, con la última exhalación, el alma se aleja del cuerpo. Sin embargo, puede hablarse de algún caso en el cual, a pesar de esa exhalación, el alma permanezca y se empeñe en seguir habitando un cuerpo muerto. Por definición, el cuerpo muerto no puede moverse y, sin embargo, el alma le otorga movimiento. Este conflicto entre la imposibilidad de movimiento y la presencia del elemento activo puede desencadenar en dos hechos: o bien el cuerpo sigue moviéndose por dictamen del alma -aunque ya no respire-, o bien el alma se vuelve impotente para mover un cuerpo corrompido.

El peranimismo es un fenómeno curioso: normalmente, se entiende que los muertos vivientes, gólems o zombis son seres sin alma. El peranimismo afirmaría que, además de esos casos en los que el alma no es el principio activo de su movimiento, hay otros casos en los cuales sí hay un espíritu. A pesar de que no sea fácil distinguir a un zombi de un peranimado (pues en prinicipo podrían tener el mismo comportamiento post mortem) , deberíamos poder establecer si el sujeto que camina con rigor mortis es un zombi (es decir: un ser sin alma) o un peranimado.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Preforinquia

(Sust. Del latín pre = antes, foris = puerta e inquies = inquietud)

Sobresalto, temor o fastidio que provocan el sonido del timbre o del teléfono.

Un llamado sorpresivo a la madrugada nos induce a las más horrendas conjeturas: alguien necesita ayuda; alguien ha muerto. La mente elabora una seguidilla de hipótesis espantosas desde el primer ring hasta el momento de levantar el tubo. Esa premonición negativa es la preforinquia.

Pero el término no se refiere a estos casos en particular, los cuales, dado lo inesperado de un llamado a la madrugada, podrían inducir sin problemas a sospechar algo malo: la preforinquia se extiende a cualquier llamado o a cualquier timbrazo a toda hora. Quien padece de preforinquia está esperando una mala noticia o una visita imprevista que arruine los planes de su día. Desde el momento en que tocan el timbre, y durante el trayecto para abrir la puerta, el preforínquico se dice a sí mismo: "Debe ser Marcos; si es Marcos le digo que no puedo atenderlo; pero si es Carla, bueno, a Carla le tengo que inventar una historia de por qué no hice el otro día tal o cual cosa. Espero que no sea Alicia. Alicia viene de visita y se queda todo el día. ¿O vendrán a traerme un telegrama de despido? ¿O querrán, otra vez, que vaya a la oficina para avisarme que llené mal los papeles?"

Llega el alivio de la preforinquia cuando comprobamos que tras la puerta sólo hay un vendedor, o un repartidor que nos deja la pizza y sigue su viaje, o un empleado de correos que nos trae un telegrama de despido, o la mismísima muerte.

martes, 28 de octubre de 2008

Occiducia

(Sust. Del latín occido = morir y ducere = conducir)

Trayecto que realiza un vehículo cuando su conductor ha muerto.

Si al conductor de un automóvil lo sorprende la muerte mientras está manejando, el automóvil realizará una errática trayectoria hasta detenerse por completo. Esa trayectoria ciega y acéfala que nace de un movimiento sin objetivos es la occiducia.

Por extensión, se denomina así a los breves y espasmódicas corridas de un animal o persona degollados quienes, a pesar de estar muertos, conservan en el cuerpo un reflejo nervioso que los incita a escapar sin cabeza, como si todavía tuviesen una oportunidad.

lunes, 27 de octubre de 2008

Mensultar

(Verbo. Del latín mendosus = incorrecto y saltare = saltar, ir contra)

Aplicar mal un insulto.

Dada la circunstancia en que queremos insultar a alguien, elegiremos cuál de las formas insultantes se aplican mejor al hecho por el cual queremos insultar. El insulto puede estar mal aplicado de dos formas: o bien el tenor del insulto es demasiado alto (o demasiado bajo) para la situación, o bien el insulto no se aplica a la situación por la cual se lo insulta.

Un ejemplo del primer caso (insulto con tenor desproporcionado) es el siguiente: si una persona mata a otra por una acción irresponsable, sería un mensulto si los parientes del muerto se acercaran al asesino y le dijeran: "Sos un loco", en lugar de proferirle imprecaciones más apasionadas. Por el contrario, si una cajera de supermercado nos devuelve cinco centavos en caramelos, será desproporcionado gritarle "Sos una yegua malparida".

Ejemplos del segundo caso: si le decimos "forro" a alguien que en verdad es "estúpido"; si le decimos "grasa" a quien tan solo es "timorato", si calificamos de "conchudo" a quien es un "hijo de puta", o si le decimos "zagunfio" a quien simplemente tiene mala leche: en todos estos casos, estaremos mensultando.

Conviene aclarar que el mensulto es parte del juego de insultar: a veces, cuando verdaderamente se desea ofender a alguien, se le acusa de cosas que no ha hecho, o se magnifica alguna nimiedad para mensultarlo.

sábado, 25 de octubre de 2008

Ficionunciar

(Palabra y definición enviadas por Pablo Macias)

(Verbo. Del latín affectum = afectado y nuntio = anunciar)

Tendencia de un hispanohablante a pronunciar extraña y erróneamente palabras en un idioma extranjero que desconoce.

De todas maneras se caracterizan por poseer coherencia convencional en las tonalidades y desinencias de las palabras. En el caso del ingles se distingue el agregado de una sibilante al final de una dental o un diptongo "ou, au" inventado. Ejemplos: la voz inglesa "I'm in home" se ficionuncia "amimjóum"; la francesa "bonjour" se ficionuncia "bonshúrr".

viernes, 24 de octubre de 2008

Mortiloquio

(Sust. De mortuus = muerto y loquor = hablar)

Habla de un muerto.

El mortiloquio más común es el que en la quiniela se representa con el número "48": la figura de un muerto se aparece en sueños y dice algo, muchas veces profético.

Pero la acepción se refiere, más bien, a un hecho poco frecuente pero bien documentado: un muerto que habla mientras está siendo velado, o mientras es enterrado. Lo curioso de este hecho es que -si hemos de fiarnos por los documentos- la persona está efectivamente muerta mientras profiere una seguidilla de palabras (pues podría sospecharse un fraude o una catalepsia). Luego de eso, se calla para siempre.

Hay quienes interpretan, a través de los mortiloquios, que la muerte es como un profundo sueño. Una persona que duerme y sueña, cada tanto balbucea. El mortiloquio es el balbucear del sueño de la muerte.

Según un poco fiable documento necrológico de la ciudad de Bahía Blanca, en el año 1987 un muerto dijo, mientras era velado: "Juéguenle al 48"

jueves, 23 de octubre de 2008

cocaje

(Sustantivo colectivo. Del francés coq = gallo, de donde deriva la expresión "coqueto")

Conjunto de personas que ante cualquier evento se arregla y se pone la mejor ropa.

Mientras el trusaje sale a la calle sin importarle su apariencia de entrecasa, el cocaje elige cuidadosamente su vestimenta y pasa horas frente al espejo para ir hasta la esquina a comprar lechuga. El cocaje no entiende el concepto de vestimenta informal. Con su temor a parecer desharrapado, muchas veces peca de incongruente: va a un pic nic con mocasines, traje y corbata (si es hombre), o a la playa ardiente con tacos y vestido de noche (si es mujer).

miércoles, 22 de octubre de 2008

Contravocar

(Verbo. Del latín contra = contra y vocare = invitar. Sustantivo: contravocación)

Invitar a alguien para algún evento y recibir como respuesta una invitación a un evento similar.

Las contravocaciones pueden tener dos efectos: o bien alivio, o bien la pesada sensación de compromiso. Pongamos ejemplos:

- A no tiene deseos de salir de su casa. Llama a B para invitarlo a cenar. Pero B (quien tampoco desea salir) le pide -le contravoca- a A que sea él quien vaya a su casa. Con lo cual, A se verá comprometido a aceptar la invitación -puesto que él fue quien llamó en primer lugar para pedirle a B que cenaran juntos. En este caso, la contravocación tiene un efecto negativo.

- A no tiene deseos de invitar a B para su cumpleaños. Pero se ve en el compromiso de hacerlo, dado que B es su amigo. Sin embargo, B se excusa diciendo que ya ha sido invitado a un cumpleaños, o que él mismo está festejando el cumpleaños de algún pariente en su propia casa, para lo cual contravoca a A a ese festejo. A, sin embargo, puede excusarse diciendo que sus parientes y amigos irán a visitarlo a su casa, con lo cual puede rechazar sin problemas la contravocación de B. Este es un caso de contravocación positiva.

Las contravocaciones son una negociación en la que se ponen en juego apenas dos factores: la necesidad de compañía y la comodidad.

martes, 21 de octubre de 2008

Himenizar

(Sust. De himen)

Sellar envases de manufactura con algún material envolvente y difícil de quitar.

Los productos manufacturados vienen en complicados embalajes externos e internos, los cuales -muchas veces- es necesario romper en lugar de quitar de manera trabajosa.
Muchos productos vienen con un plástico alrededor de su tapa: es un precinto de seguridad que suele tener la leyenda: "no consuma si el precinto ha sido violado". El precinto resguarda y testifica la virginidad del producto, como el himen de una mujer.

Por extensión, se llama himenizar a la acción de embalar excesivamente a algún objeto, como ocurre en este ejemplo.

lunes, 20 de octubre de 2008

Terroahorrismo

(Sust. De terror y ahorro)

Sensación de incertidumbre y temor por perder el valor del dinero ahorrado.

Las personas que ahorran dinero tienen varios tipos de temores con respecto a sus ahorros: el lógico temor a una continua y aplastante devaluación o la incertidumbre de que lo roben -sean ladrones que ingresan a la casa, o bancos que confiscan capitales- antes de que se pueda tener lo suficiente para hacer una compra importante. A estos temores se le debe sumar una desazón por tener que apartar regularmente una porción del sueldo para un destino incierto.

Los prestamistas se aprovechan del terroahorrismo. Le hacen creer a sus víctimas que es mejor un crédito ya -con intereses usurarios- antes que un paciente ahorro a conciencia.

sábado, 18 de octubre de 2008

Beneviolencia

(Término y definición enviados por Pablo Conte)

Dícese de una particular forma de buena voluntad hacia las personas, que se manifiesta en forma agresiva.

Por ejemplo, una persona que agarra a un famélico, lo ata a una columna, le pone un caño en la boca para mantenérsela abierta y le introduce por ella su dosis necesaria de nutrientes, vitaminas, proteínas y minerales, está ejerciendo la beneviolencia.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Trofofrénico, a

(Sust. Del griego trépho = alimentarse y frené = frente, mente)

Dícese de quien sólo piensa en los preparativos para la comida.

Se debe hacer una advertencia: el trofofrénico no es una persona que siempre tiene hambre ni que necesariamente desee comer. Su interés por la comida no pasa, necesariamente, por el hecho de comer, sino mas bien por organizar cómo será su alimentación el resto del día.

El tropofrénico, cuando desayuna, piensa en las compras y preparativos para el almuerzo. Durante el almuerzo, está haciendo planes para la merienda. Cuando llega la merienda, prepara mentalmente la picada de las siete de la tarde. A las siete, comienza a visualizar qué va a preparar para la cena.

No debe confundirse el trofofrénico con el goloso. El trofofrénico no necesariamente come mucho, ni tiene una gran ansiedad por la comida.

martes, 14 de octubre de 2008

Discontrar / Discuentro

(Sust. Del latín dis = partícula que denota separación y contrariedad, y contra = contra)

Encontrar cosas que no se sabía que estaban perdidas.

Si el verbo "encontrar" se forma con "in" y "contra", y su etimología mienta una relación en la cual algo aparece enfrentado (como cuando uno se encuentra con un tigre en la selva), el verbo discontrar supone un encuentro sorpresivo, pero en el cual la sorpresa no deriva de lo impredecible e inesperado del encuentro, sino de la certeza de que ese objeto repentinamente encontrado no debería estar allí.

El caso más común del discuentro es el de un objeto que se nos ha caído y fue a parar debajo de un mueble o en los intersticios de una rejilla. Un buen día, limpiando, lo encontramos sin saber que lo habíamos perdido.

Los niños pequeños en casas ajenas suelen provocar discuentros. Si juegan con algún adorno o si se meten en un ropero, pueden sacar de allí algún objeto para dejarlo en algún lugar incongruente.

Ahora bien, si han andado niños o animales por la casa, es posible sospechar el origen del discuentro. El problema se vuelve más macabro cuando ninguno de ellos ha estado promoviendo desorden y, a pesar de ello, un buen día encontramos una estatuilla del juego de porcelanas escondida en la baulera superior del placard, envuelta en la tela verde para cortinas que habíamos dejado en el costurero. En ese caso, hay que tejer elaboradas hipótesis para decidir por qué eso está allí.

Incluso pueden darse discuentros metafísicos, pero ya esta clase de sucesos juegan con los límites de la definición dada. Pongamos dos ejemplos:
- Un niño deja un juguete en casa de sus abuelos. Los abuelos mueren, la casa se vende. El niño se vuelve adulto. Un día, ese adulto abre el cajón de su mesa de luz y encuentra allí el juguete.
- Un hombre sueña con que el dinero de la caja fuerte está en la cajonera de un ropero. Alguien imposible ha encontrado la clave de la caja y, tomando una extraña decisión, ha dejado el dinero en una cajonera -en vez de llevárselo. El hombre se levanta pensando que se trata sólo de un sueño. He aquí que, cuando revisa la caja fuerte, no encuentra el dinero. Al principio pensará que ha sido robado. Esa misma tarde, luego de realizar la denuncia y de alertar a toda la familia, decide mirar la cajonera del ropero, y por supuesto no hay dinero. Ahora bien, al rato, mientras mira desconsolado la vitrina de las copas, descubre que una de las copas de cristal tiene un fajo de billetes. Revisa la copa y allí discuentra no sólo el dinero desaparecido, sino también un anillo de oro con un pequeño diamante que pertenecía a su abuela y del cual no tenía noticia de su desaparición.

lunes, 13 de octubre de 2008

Circunviar

(Verbo. Del latín circum = alrededor y via = camino)

Perder cosas en un lugar pequeño y accesible a la vista.

Si "extraviar" es, de acuerdo a su etimología, "dejar algo fuera (extra) del camino (via)", la palabra "circunviar" recoge la acepción que se mienta cuando se dice que un objeto tiene que estar en ese mismo lugar en el que precisamente no se lo encuentra.

Un botón puede perderse en una caja de botones. Camuflado con otros botones, el botón que estamos buscando es difícil de encontrar. Imagínese, ahora, que en la caja hay sólo tres botones y que, a pesar de ello, no podemos encontrar al botón que queremos, aun cuando tenemos la certeza de que el que buscamos es alguno de esos tres. Esta certeza viene acompañada con la sospecha de que estamos siendo engañados por alguna espontánea prestidigitación sensorial. ¿Cómo puede ser que no reconozcamos lo que está allí si lo estamos mirando?.

Se suele circunviar con toda clase de objetos domésticos. El que busca la gorra que tiene puesta está circunviando. El que no encuentra la llave en una mesa -en la que sólo hay un vaso y una llave- también circunvía. El que busca un papel en el portafolios, o un libro en la biblioteca y a pesar de la certeza de que el papel y el libro deben estar exactamente ahí, no lo puede encontrar, son otros casos de circunviación.

Esta palabra está estrictamente relacionada con el dicondalio.

domingo, 12 de octubre de 2008

Dicondalio / Dicondálico

(Sust. Del latín dis = partícula negativa; abscondo = esconder y alio = genitivo de otro. Literalmente, "desescondido por otro")

Objeto que no puede ser encontrado después de búsquedas exhaustivas y que, finalmente, es encontrado por casualidad por quien no lo estaba buscando.

Cuando perdemos algo, solemos sistematizar la búsqueda de acuerdo a una jerarquía de posibles lugares en los que puede estar el objeto. Si se pierde un cepillo de dientes, comenzamos buscando por el botiquín. Luego por el resto del baño; tal vez luego por la cocina o el lavadero y finalmente por cualquier otro lugar de la casa. Cuando el objeto perdido no aparece por los ámbitos más probables, nuestra búsqueda se vuelve errática y debemos apelar a estrategias más sofisticadas o menos predecibles.

A veces ocurre el hecho insólito de que el objeto perdido estaba en uno de los lugares probables, pero -por alguna razón desconocida- no pudimos hallarlo allí. El cepillo de dientes estaba, finalmente, en el botiquín, pero a pesar de las sucesivas observaciones no pudimos verlo. Es necesario que aparezca un tercero quien, con una mirada rápida y casual, pueda visualizar aquel objeto que nuestra puntillosa investigación pasó por alto de manera sorprendente. Ese objeto extraordinariamente escondido -escondido en un escondite que no lo esconde- es un dicondalio.

También -más de acuerdo con la definición- se llama dicondalio a aquel objeto que, efectivamente, estaba perdido en algún lugar improbable pero, gracias a la tentativa asistemática de quien llega por casualidad y levanta la tapa de un frasco o mueve un poco la alfombra, logra encontrarlo. En esta acepción se cargan las tintas no tanto en el objeto, sino en quien lo encuentra por casualidad. A esta persona que aparece de manera circunstancial y nos encuentra algo, se lo llama dicondálico. El dicondálico a veces utiliza una espontánea estrategia de pensamiento lateral y con ello logra lo que la búsqueda sistemática no pudo realizar. Otras veces el dicondálico encuentra por pura casualidad.

Por extensión, se llama dicondálico a quien aparece de repente y resuelve algún acertijo o problema que parecía insoluble.

Cinco personas quieren pasar una mesa por una puerta. La mesa es demasiado grande. Llega el dicondálico, intenta pasar la mesa de formas que los demás miran con escepticismo. Finalmente, la mesa pasa por el marco. Un hombre quiere arrancar el motor de su auto, pero este se niega. Alguien que jamás anduvo en automóvil hace la prueba y el motor arranca. He aquí dos ejemplos de dicondálico.

jueves, 9 de octubre de 2008

Fobapodio


(Sust. Del griego phóbos = odio, temor; apó- = lejos, a lo lejos y hódos = camino. Literalmente: "Odio al camino que se extiende a lo lejos")

Sensación de impotencia, incomodidad y asfixia que se tiene durante un viaje largo en micro.

Los micros de larga distancia pueden ser cómodos y confortables para realizar una travesía prolongada. Pero muchas veces existen pequeños detalles que empañan la queviateria: puede haber un niño llorón o un roncador; la temperatura puede ser muy alta o muy baja; puede haber una maratón de películas a alto volumeny nuestro compañero puede ser gordo, sudoroso, suspirador y charlatán, como en esta maravillosa canción de Zambayonny.

Otras veces no ocurren percances externos y sin embargo no podemos disfrutar plácidamente del viaje: el fobapodio nos invade como una desesperación por escapar de esa prisión cuyas rejas son las rayas de la ruta infinita y sus paredes son los mullidos asientos con olor a náusea de café recalentado.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Queviateria

(Sust. Del latín quiesco = descansar, relajarse; via = camino y ater = oscuro. Literalmente: "descansar en el camino oscuro")

Sensación de placidez y confortabilidad que da el viaje en ómnibus a larga distancia durante la noche.

La queviateria no es una simple modorra nocturna; a la comodidad y relajación propias de la posición del asiento reclinable, hay que sumarle el monótono zumbido del motor, el aroma a alfombra y el suave bamboleo del ómnibus en movimiento.

Para que la queviateria sea completa es necesario no conocer exactamente cuál es la trayectoria que sigue el vehículo, no saber cuándo amanece ni cuándo se llega a destino.

martes, 7 de octubre de 2008

Paratero,a



(Adjetivo. Del imperativo del dialecto español bonaerense pará: "detente")

Persona que antepone la directiva: "pará, pará" antes de que otro realice alguna acción.

Pongamos un contexto de uso para explicar esta definición: dos personas deciden preparar una comida. Una de ellas (llamémosla A) organiza el proceso y la otra (B) decide acatar lo organizado por A. Cuando comienza la ejecución de la comida, se encuentran con algunas dificultades (por ejemplo, una olla sucia o ingredientes en mal estado) y B, en vez de dar lugar a una solución conjunta, antepone la directiva "pará, pará", y no deja que A intervenga a menos que B se lo requiera. Es altamente probable que B no pueda solucionar el inconveniente, por lo que solicitará la ayuda de A. Pero cuando A decide encaminarse a dar una solución, el paratero lo detendrá con otro "pará", y ensayará alguna bizarra pseudosolución con la cual detiene o empeora el proceso.

Lo curioso es que los sucesivos "pará" del paratero no pretenden que el interlocutor se inmovilice; los "pará" son una muletilla para señalar la voluntad de decidir unilateral y arbitrariamente cómo proceder ante un problema. Es muy probable que si -en el caso del ejemplo- la comida sale mal, el paratero diga "nos equivocamos con esto", como si todo el error fuera una obra conjunta.

lunes, 6 de octubre de 2008

Equinvocación

(Sust. Del latín aequus = igual e invoco = invocar)

Invocación de la misma entidad por parte de muchas personas a la vez.

La equinvocación puede generar conflictos si se trata de una entidad trascendental que no posee avatares. Si dos personas invocan a la entidad X, y esta entidad no puede hacerse presente en dos lugares a la vez, la invocación sólo funcionará en un único caso. Para invocar a alguna entidad que no tenga avatares, es necesario ser el único que la invoca en ese momento.

Muchas personas se volvieron escépticas por culpa de invocar entidades que ya estaban siendo invocadas por otros: dado que la entidad jamás respondió a la invocación, los equinvocadores creyeron -erróneamente- que la entidad no existía.

Por el contrario, una entidad con avatares puede responder a las invocaciones simultáneas de muchos invocadores. Dependerá, desde luego, de la cantidad de avatares de que disponga la entidad, y de la cantidad de personas que realicen la invocación.

domingo, 5 de octubre de 2008

Telefagia

(Sust. Del griego téle = lejos y fago = comer)

1. Alimentarse a distancia.

En esta primera acepción etimológicamente literal, el término posee una referencia imposible. La acción de comer implica un contacto entre el alimento y el comensal, por lo cual el término "telefagia" es semánticamente inaplicable.

Existe otra acepción no muy distante de la original, pero que toma en sentido metafórico a la definición anterior:

2. Sentir el estómago lleno por el solo hecho de ver u oler alimentos.

El heladero, después de cierto tiempo de trabajar en la heladería, siente hartazgo por los helados. Lo mismo le ocurre al chef con las comidas que prepara habitualmente. Esa sensación -a veces repugnante- de que ya se está satisfecho de ciertos alimentos por el simple hecho de haberlos manipulado, olido o visto, es la telefagia.

El dicho "comer con los ojos" rescata otro matiz de esta segunda definición de la telefagia.

Existe una tercera acepción que circula (aunque no mucho) por la red:

3. Consumición de programas televisivos de baja calidad.

Esta definición es criticable por al menos dos motivos. En primer lugar, no está justificada etimológicamente: "Tele" es un apócope de "televisión". En segundo lugar, en ninguno de los términos que se utiliza se encuentra la noción de "baja calidad".

Deuteroebullente

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(Adj. m. y f., u.t.c. sust; del griego deuterós, segundo, y del part. pres. del verbo hipotético ebulllir, hervir):

Dícese de la persona que ya tiene sus (más bien muchos) años encima, por lo que no se cocina al primer hervor.
Los/las deuteroebullentes forman la mayor parte de la clientela de los cirujanos plásticos y de los que siguen con desesperación los últimos dictados de la moda, para no dejar de estar al día, a pesar de todo.

sábado, 4 de octubre de 2008

Sabequencia

(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(de sabé(s) qué y sufijo -encia, propio de doctrinas científicas)
:

Dícese del conocimiento que algunos creen tener sobre todos los fenómenos que son capaces de observar y sobre los cuales nadie podría actuar mejor que ellos.

"La selección está jugando como la mona y la culpa la tiene el técnico. Sabé qué, si me la dieran a mí, otra sería la historia". Expresiones de este tipo, referidas a cualquier campo, se escuchan todo el tiempo. Los sabequentes son seres omnipotentes, que no se arredran ante nada. A diferencia de los repretongos, que critican en persona al que hace las cosas, los sabequentes operan a la distancia y se oponen a cualquiera. Ellos serían capaces de hacer cualquier cosa mejor que los otros: educar mejor a los hijos, llevarse mejor con el cónyuge, manejar mejor un negocio, gobernar mejor la economía, etc.

viernes, 3 de octubre de 2008

Poligenar

(Adj. del griego polys = mucho y gené = nacimiento)

Nacer muchas veces.

Tal como el término polión, el verbo poligenar tiene una referencia imposible.
Los poliones pueden tener muchas edades porque han nacido muchas veces, y pueden contar sus edades de acuerdo a cada nacimiento.
La mayoría de los seres humanos somos monogénitos, pero hay casos de personas que dicen haber nacido muchas veces. Existe otra acepción de este término, un tanto más trabajosa desde el punto de vista conceptual:

Nacer de diferentes madres y padres.

El concepto aquí es difícil de entender, pues debemos suponer una de dos cosas o ambas: que quien ha poligenado según esta segunda acepción, ha nacido por partes (una madre parió una pierna, otra madre un brazo, etcétera), o bien ha nacido completo pero del vientre de varias madres a la vez; como si su nacimiento y gestación hubieran sido el producto conjunto del embarazo de varias mujeres. Con lo cual, en esta última interpretación, deberíamos agregar el concepto de embarazo colectivo.

jueves, 2 de octubre de 2008

Polión, a

(Adjetivo. De polys = mucho y aion = edad)

Persona que tiene muchas edades.

Enseguida se entenderá que este es un concepto de referencia imposible, al menos en lo que respecta a la temporalidad humana. Una persona es poliona si, ante la pregunta de "¿Cuántos años tiene?", puede responder algo como esto: "Tengo treinta y cuatro, cuarenta y dos y cuarenta y siete". El polión tiene simultáneamente las tres edades, presumiblemente porque nació tres veces (en ese caso se dice que ha poligenado) o por algún fenómeno de trasvasamiento temporal y de conciencia difícil de entender.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Etrobio

(Sust. Del griego aither = éter [Elemento del espacio supralunar] y bios = vida)

Ser que se gesta y vive en el espacio.

El etrobio es un tipo de extraterrestre que no ha nacido en la superficie (o el interior) de un planeta, sino en el espacio interplanetario. Un etrobio puede estar hecho de gases y puede haber nacido entre los gases y el polvo estelar. Sus constitución química ha de ser muy diferente a la de los seres vivos de la Tierra, teniendo en cuenta las rigurosas condiciones del espacio.

No cuenta como etrobio un ser que ha nacido en una nave o cualquier otro dispositivo para habitar o viajar por el cosmos. El etrobio debe ser una raza nativa del espacio, una especie desde el principio huérfana de astros.

No es imposible que la vida en la Tierra haya surgido de protoetrobios que fueron arrastrados por un meteorito, el cual luego cayó a nuestro planeta.

Un supuesto resto fosilizado de etrobio se encuentra en el único exotario chino del mundo. Su apariencia es idéntica a la de un tejido petrificado y nada hay, ni siquiera en su estructura química, que indique su pretendido origen extraterrestre.

martes, 30 de septiembre de 2008

Cualivocer


(Verbo. Del latín qualitas vocis = timbre de voz y nosco = conocer. Se conjuga como conocer)

Reconocer que la voz utilizada para hacer el doblaje de un personaje en una película es la misma que la de otro personaje en otros filmes.

Los personajes de televisión no sólo son populares por su imagen y por sus películas: también lo son por su doblaje. Homero Simpson se caracteriza por ser doblado con la voz de Humberto Vélez. Cuando escuchamos la voz de Humberto Vélez en una película solemos reconocer enseguida el timbre, el tono y la intensidad de Homero Simpson.

Para cualivocer no es necesario saber quién efectúa el doblaje. Basta con encontrar la inconfundible similitud sonora.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Repretongo, a

(Adj. Del latín reprehetor = criticar y terminación -tongo para lograr un matiz despectivo)

Persona que aparece fugazmente sólo para criticar.

El repretongo jamás está presente para dar una palabra de aliento o de elogio. Irrumpe de la nada, examina, evalúa y no puede evitar dejar alguna impresión negativa. A veces deja sus comentarios con un "te lo digo con onda", como si esa frase insulsa pudiera amortiguar el efecto negativo de sus innecesarias intervenciones.

Si preparamos una comida con el esfuerzo de un salchipibe, el repretongo aparecerá a último momento de la cena, probará dos bocados y dictaminará que le falta cocción, le falta sal, no tiene suficiente pimienta o que los ingredientes no son de buena calidad.

En el espacio virtual, el repretongo es un blogger que jamás deja comentarios pero, imprevistamente, un día sólo deja uno, muy escueto, en el que informa acerca de un error de sintaxis, de redacción, de fuente informativa o de plantilla.

El repretongo es un terrorista. Está allí para provocar un minúsculo desbaratamiento del ánimo de quien ha hecho algo. Una vez que realiza su crítica pequeña, no se queda para ayudar a modificar las cosas ni para ver qué efectos provoca su intervención. El repretongo es el dedo índice del inspector que sólo aparece cuando justo, justo, estamos cometiendo una involuntaria infracción.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Detroloquio

(Sustantivo. Del latín detortum = torcido y loquus = habla)

Historia innecesaria que se cuenta luego de dar una respuesta, o en vez de ella.

Llegamos a la farmacia y pedimos aspirinas. La farmacéutica nos dice que no tiene y, acto seguido, nos cuenta que ha hecho el pedido varias veces a la droguería y nunca le han traído las aspirinas, porque los transportistas de medicamentos están en un conflicto gremial en el que se involucran patotas sindicales de bandos mestizos, entre los cuales están infiltrados algunos integrantes del sindicato de la construcción y posibles trabajadores de Bayer, la empresa líder en aspirinas, cuyos intereses se ven perjudicados dada la sospecha de que otras marcas -como Geniol- probablemente estén haciendo lobby para que las aspirinas Bayer no lleguen a las góndolas.
La única información relevante para el comprador es el "no tengo" del pedido inicial. Todo el resto es un detroloquio.

A veces el detroloquio se usa como innecesaria advertencia o inoportuno consejo. Si le pedimos al veterinario que nos indique cómo debemos hacer la mudanza de nuestras mascotas, el veterinario podría respondernos: "Tenga mucho cuidado, yo tengo un perro y la última vez que me mudé se me escapó de la nueva casa y se había ido a la casa vieja, allá, por el Patagonia, y unos vecinos me llamaron por teléfono para avisarme que el pobre bicho estaba aullando en la puerta". Como puede verse, aquí ni siquiera hay respuesta: hay una historia cuyo único efecto es el de asustar o inmovilizar a quien hace la consulta. Esa historia es un detroloquio. Lo curioso es que, aquí, justamente se consulta a alguien especializado en el tema y no sólo no se obtiene respuesta, sino que se sale de allí con más inquietudes.

Cuando alguien nos cuenta un detroloquio puede tener unas pocas razones: a) porque piensa que su historia nos puede interesar o resultar relevante; b) porque quiere ponernos sobre aviso (a veces maliciosamente) acerca de los riesgos que estamos asumiendo; c) porque es una persona solitaria y está desesperada por un poco de diálogo.

El detroloquio es uno de los recursos de quienes padecen de tumicia.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Metamecalito

(Sust. Del griego metá = más allá; mechané = invento y lithos = piedra)

Objeto metálico producto de la tecnología que cae del cielo.

Los satélites artificiales mueren orbitando alrededor de la Tierra y, en algunos casos, tarde o temprano van cayendo por partes. Si una sección del satélite es lo suficientemente grande como para no incinerarse por completo en su intrusión a la atmósfera, el fragmento chamuscado será un metamecalito.

No todos los metamecalitos son productos de la tecnología humana. En algunos casos se han reportado objetos de manufactura extraterrestre, como una serie de metamecalitos con forma de vasija rodeada de pequeñas esferas en cuyo interior hay mercurio.

Más desconcertantes aun son los metamecalitos que tienen la forma de un objeto imposible que ha caído del cielo sin razón y sin aparentes daños por la fricción con la atmósfera: heladeras, sillones, automóviles, y barcos cargueros.

Esta acepción está íntimamente conectada con la de petrópalo. La única diferencia destacable entre uno y otro término es la de que, en este caso, se resalta el hecho de que el objeto es un producto puramente tecnológico, mientras que en los petrópalos es suficiente con que el objeto sea sólido.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Falefigie

(Sust. Del latín fallo = engañar y effigies = imagen)

Capacidad que se suele tener durante los sueños de inventar ad hoc la justificación de algún suceso onírico.

Podemos estar soñando con una casa grande y antigua. Una casa desconocida de la cual -arbitrariamente- sentimos que es "la casa de nuestra abuela". De inmediato, cuando hacemos esta atribución (cuando decidimos que esa casa es la casa de la abuela), nos viene una serie de imágenes oníricas en las cuales nuestra propia abuela está en esa casa, cuidando de nuestra madre cuando ella era pequeña. ¿Qué ha ocurrido aquí? La ensoñación "inventa" que esa casa es de nuestra abuela. Para hacernos creer ese invento, nos inventa -además- una serie de imágenes que "cuentan la historia" de ese invento inicial. De manera que, una vez que tenemos el racconto sucesivo de las imágenes que justifican el primer invento, todo lo posterior nos parece verosímil.

Las falefigies son falsos recuerdos oníricos que se van acumulando para darle congruencia a nuestros sueños. Mientras se padece una falefigie, se tiene la sensación de que los recuerdos vienen a la memoria con fluidez y coherencia.

martes, 23 de septiembre de 2008

Propamergo


(Sustantivo. Del griego prín = antes; prágma = objeto, cosa y ergon = trabajo, fuerza)

Objeto de uso frecuente que requiere una fastidiosa preparación antes de ser usado por primera vez.

Las ollas, las cacerolas y los mates requieren de una "curación" previa a su primer uso. Las maderas necesitan laqueados y barnices para evitar su deterioro. Los lavarropas demandan la instalación de mangueras y desagües. Las computadoras necesitan de programas; los programas necesitan "upgrades" para funcionar en internet; la internet necesita de configuraciones trabajosas. En muchos casos, esta preparación primigenia debe hacerse con sumo cuidado, pues un error puede hacer que todo el proceso fracase y debamos deshacernos del objeto.

Los propamergos tienen otro defecto: muchas veces, no sólo se requiere una preparación previa, sino también un cierto periodo de prueba posterior a la preparación.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Desensobar(se)

(De sobar. Sustantivo: desensobamiento)

Limpiarse partes del cuerpo que han sido tocadas por algo o alguien repulsivo
.

Si un jettatore se cruza con nosotros y nos roza el hombro, iremos corriendo a cepillarnos el hombro para evitar el contagio de la mala suerte. Si descubrimos que una araña o una culebrilla han caminado por nuestro abdomen mientras dormíamos una siesta al sol, iremos corriendo a frotarnos con fruición el abdomen. Si tenemos fobia de los botones o los fósforos, nos lavaremos las manos luego de manipularlos, pero no para limpiarlas sino para hacer desaparecer nuestra sensación de asco. Todos estos son ejemplos de desensobamiento.

A veces, hay un desensobamiento que no ocurre por algo repulsivo, sino con la intención de borrar ciertas pruebas. Un hombre que engaña a su mujer puede desensobarse las partes del cuerpo donde lo besó su amante, para que su mujer no sospeche de perfumes y olores delatores.

Quienes padecen aceitosis tienen el continuo y nunca satisfecho deseo de desensobarse.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Encañonear

(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(de caño, con terminación frecuentativa):

Seducir al cónyuge mediante la técnica del baile de caño.

Esta danza, muy lejos de haber sido creada en la televisión y ni siquiera en los hoteles de Las Vegas, tiene un origen antiquísimo.
En la antigua Grecia era del dominio de todas las esposas de los reyes de las distintas ciudades. Claro está que aún no podían disponer de caños de acero entre el cielorraso y el piso de los dormitorios; por eso utilizaban columnas de mampostería, que al efecto, tenían un grosor mucho menor que el empleado en las columnatas de los grandes templos.
No hay que olvidar, sin embargo, que las columnas griegas seguían tres estilos: dórico, jónico y corintio. Y así eran también las columnas que utilizaban las gráciles danzarinas griegas para deleitar a los monarcas.
Este arte, finalmente, fue abandonado. Las columnas de todos los órdenes se hacían con acanaladuras que lesionaban continuamente a las niñas, por lo cual se perdió el entusiasmo y con él las ganas de reproducirse de los reyes; las dinastías fueron decayendo paulatinamente y finalmente Grecia fue dominada por otras potencias antiguas.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Zaracería


(Término y definición enviados por Bárbara Campassi)

Seria patología que consiste en el empleo de diversas interjecciones, onomatopeyas y sílabas inconexas en el medio de un relato o anécdota, a las que no se encuentra vocablo alguno que concuerde con lo que desea expresarse o no viene a la ocasión precisarlo.

Las personas que padecen de zaracería (zaraceros) constantemente se ven interrumpidas por quejas o gesticulaciones de su interlocutor, el cual, ofendido por la falta de respeto del zarazero al omitir detalles de la anécdota. Por esta misma razón se pierde el hilo del discurso y el zaracero acrecenta aún más su zaracería al no acertar el momento exacto del relato en donde fue interrumpido.


Ejemplos típicos de zaracería se llevan a cabo con las siguientes expresiones: zaraza, sarabarasa, blabla, tururu, lalala, entre otras.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Cratoscopia

(Sust. Del griego kratos = poder y scopéo = ver)

Dominio de una persona con la mirada.

A veces, las discusiones finalizan con un intercambio de miradas. El hijo pequeño puede hacer berrinches, pero la madre lo mira de manera reprobatoria, y se acaban los gritos. El alumno puede romper las instalaciones de la escuela, pero tal vez deje de hacerlo si lo está observando la directora o algún compañero de otro curso. No siempre la cratoscopia la ejerce quien tiene una superioridad jerárquica: a veces, el que tiene el poder de la cratoscopia es, justamente, el más débil. Podemos maltratar a nuestra empleada doméstica o pagarle una miseria; pero nos hará sentir mal que nos vea cuando le robamos frutas al verdulero o cuando le miramos los senos a la hija de nuestra vecina.

La cratoscopia es, muchas veces, el único recurso que tienen los débiles y los sometidos. Su mirada puede ser el peor castigo para nuestras miserias.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Capnofronia

(Sustantivo. Del griego capnoides = gris, y fronéo = pensar)

Incapacidad de tener una idea abarcadora que dé sentido a una multitud de ideas pequeñas e inconexas.

Muchas personas desean realizar algún invento para cuya consumación necesitan de una idea que les ayude a dirigir la totalidad de la obra. Por ejemplo, un novelista no sólo debe tener un conjunto de imágenes fragmentarias, sino -además y principalmente- una idea de conjunto. Para ello se requiere de un poder de síntesis que pueda trascender las ideas mínimas y puntuales. El continuo fracaso para lograr esa idea trascendente es la capnofronia.

De la capnofronia no pueden surgir proyectos narrativos de largo aliento. El novelista capnofrónico es capaz de imaginar con exactitud un diálogo o una escena de amor, pero no puede lograr un desenlace que incluya a ambos elementos en una trama contundente y abarcadora. Sin embargo, una multitud de ideas fragmentarias, puntuales y heterogéneas pueden conformar un proyecto en sí mismo.

Exonario es producto de la capnofronia.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Nosumos

(Sustantivo y adjetivo. Se utiliza generalmente en plural. Del latín "non sum" = "no soy")

Identidades que habríamos tenido si nuestros padres hubieran tenido hijos con otras personas.

Mi madre pudo haberse casado con -por lo menos- cinco hombres antes de conocer a quien fuera mi padre. Es indudable que, si hubiese tenido hijos con alguno de esos novios anteriores, ninguno de ellos habría sido yo. Si mi padre no hubiese conocido a mi madre, tampoco habría nacido yo: existirían -en el mejor de los casos- algunos seres cuya identidad y genealogía sería en buena parte diferente de la mía. Sin embargo, en ese laberinto de hipotéticos mundos pretéritos, el hecho fortuito que dio origen a mi persona no se habría dado aunque muchas de las otras circunstancias hubieran sido idénticas. Todos esos seres que habrían gestado en lugar de mí, son mis nosumos.

Cada uno de nosotros tiene sus nosumos, y nosotros mismos somos los nosumos de otros seres que jamás existieron y que ya -tal vez- no puedan existir.

Estrictamente, para pensar la noción de nosumo debemos hacer una introspección para la cual no hay demasiado lenguaje: debemos imaginar que nosotros somos otros seres, nacidos de al menos un padre diferente, pero que, a pesar de la diferencia, seguimos siendo el que somos. En otras palabras, se trata de un experimento mental de imaginarse siendo uno mismo, pero con otro padre, en otras circunstancias y con una identidad diferente.

(A pesar de que la definición de esta palabra involucra contrafácticos y enredadas madejas de subjuntivos, sospecho todos en la vida hemos pensado en esta posibilidad)

martes, 16 de septiembre de 2008

Yoliarreglo

(Adj. De la expresión "yo lo arreglo". No cambia de desinencia si se utiliza en femenino)

Dícese de la persona que se compromete a solucionar un problema y como consecuencia de su acción provoca un problema mayor.

El yoliarreglo tiene un defecto adicional: es incapaz de reconocer que, gracias a su inconsciente y buena intención, ha provocado un desperfecto más acentuado que el original. Si se empeña en destapar la cañería del baño, seguramente romperá un caño que comunica con la fosa séptica. Recién en ese momento, cuando una marejada de agua marrón inunda la casa, declarará lacónicamente: "hay que llamar a un plomero". De más está decir que, si no se le agredece la dudosa ayuda, el yoliarreglo se ofende profundamente.

Un dolicatroli puede ser un yoliarreglo.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Gazol

(Etimología desconocida. Palabra revelada a través de un sueño)

Materia de la cual están hechos ciertos objetos etéreos que se presentan antes de tener una revelación o de sufrir la visita de seres sobrenaturales.

La irrupción de un ser metafísico viene preanunciada por ciertas irregularidades sensoriales.

Un buen indicio de que una persona está siendo atacada por entidades del más allá es escuchar cómo percibe su entorno doméstico. En muchos casos, se descubre que en ese entorno aparecen objetos anómalos, generalmente translúcidos, que sólo pueden verse desde determinado ángulo, por el vano de las puertas o el ojo de las cerraduras. Esos objetos de sustancialidad vacilante están hechos de gazol.

El objeto de gazol más característico es la flor. Quien va a recibir la visita de entidades de ultratumba puede descubrir, un día cualquiera, que todo el piso de su casa está cubierto de extraños pétalos translúcidos. También pueden aparecer racimos o estalagmitas.

De más está decir que el gazol sólo puede ser percibido por aquel que sufrirá la espantosa visita del demonio, de un muerto vengativo o de builgoñas sádicas.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Crunchobangia / Bangocruncha

(Sustantivos. De las voces inglesas crunch y bang, para referirse al "Big Crunch" y al "Big Bang": procesos de implosión y de expolsión que marcan los límites de existencia del universo)

Crunchobangia: Acción y efecto de mantener por un tiempo algo oculto en un lugar reducido para luego difundirlo rápidamente por una zona.

Para que se cumpla la crunchobangia, debe notarse un alto contraste entre el prolongado ocultamiento y la posterior veloz irradiación del objeto.
Las "células dormidas" terroristas practican la crunchobangia: pasan desapercibidas durante largo tiempo hasta que un día se inmolan y cometen asesinatos en masa. Ciertas enfermedades del cuerpo también son crunchobángicas: no pueden ser detectadas hasta que, un día se manifiestan y se vuelven rápidamente devastadoras. El dinero puede ser crunchobángico: una persona puede guardar una fortuna en plazo fijo durante diez años, y un buen día decide gastar absolutamente todo en un tour de compras por el mundo.

Bangocruncha: Acción y efecto de ocultar algo durante largo tiempo después de haberlo expuesto y difundirlo hasta el cansancio.

Los artistas, los actores y las personas que viven del escándalo mediático suelen practicar la bangocruncha. Su rostro, su voz, sus opiniones pueden quedar a veces escrachadas durante un breve lapso de fama, tiempo en el cual aparecen en todos los canales y en todas las radios. Luego de esa fama de papel, desaparecen de la escena y ya no vuelve a saberse de ellos hasta el día de su muerte.
Este fenómeno también es extensivo a ciertos objetos domésticos que suelen usarse mucho y exhaustivamente durante un corto tiempo. Luego el objeto se pierde y ya no vuelve a usarse ni a hablarse de él. Es muy común en juguetes infantiles: los niños suelen tener un breve entusiasmo por todo lo nuevo; al poco tiempo pierden interés por el rompecabezas o el robot y lo abandonan en algún cajón anónimo para formar parte de un planelocio.

A veces, entender por qué ocurren los fenómenos de crunchobangia o de la bangocruncha es difícil de grampumbar.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Grampumbar

Las reglas de este blog -expresadas a la derecha del cuerpo de texto- dicen claramente: las contribuciones foráneas se publicarán los fines de semana. Sin embargo, esta contribución del genial Julio David Auster amerita ser publicada precisamente en esta fecha.

(de gran y pum, calco del inglés big bang, con adaptación fonética y terminación verbal):

Reproducir las condiciones del gran estallido que dio origen al universo o, en general, recrear todo tipo de acontecimientos sumamente complejos.

El 10 de septiembre de 2008 se pone en funcionamiento el Gran Colisionador de Hadrones (Large Hadron Collider, LHC) del Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN, la sigla en francés impuesta internacionalmente) que tiene por objetivo recrear las condiciones del Big Bang y nos permitirá saber, de alguna manera, de dónde venimos. Podemos decir que los del CERN están empeñados en grampumbar la historia del universo.

Pero el vocablo encuentra uso en muchas otras áreas. Aquel que, de buenas a primeras, se encuentra enganchado con una señorita, que apareció de la nada después de una noche de copas, bien puede decir: "Por más que grampumbe lo que pasó esa noche, no puedo entender qué fue lo que yo dije que le gustó tanto a esta Fulana". O esta otra situación: "Mengano está ofendidísimo conmigo y no logro entender por qué. Hace dos días que estoy grampumbando qué fue lo que hablamos la última vez que nos vimos."

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Ergoponia

(Sust. Del griego ergon = trabajo y pónos = dificultad)

Creencia según la cual el auténtico trabajo siempre debe ir acompañado de sufrimiento.

Empleados y -sobre todo- empleadores suelen tener la neurótica opinión de que el esfuerzo viene acompañado de un cierto malestar. Cuando el empleado descubre que está haciendo su trabajo con placer y hasta con enorme facilidad, se siente culpable y se autoimpone horas o trabajos extras. Cuando el jefe descubre que sus empleados son felices con su labor, tiene la sensación de que en verdad no están trabajando, y por ello les impone una nueva tarea que les genere disgusto e incertidumbre.

La cita bíblica "ganarás el pan con el sudor de tu frente" es el lema favorito de quienes padecen (o ejecutan) la ergoponia.

martes, 9 de septiembre de 2008

Labofar

(Sustantivo. Del latín labor = trabajo, labor y fari = hablar. Sustantivo: labofacia)

Hablar exclusivamente de cuestiones laborales.

Es entendible que durante la faena laboral los trabajadores utilicen un léxico restringido cuyos términos sólo sirvan para expresar la necesaria coordinación de una tarea. Un grupo de albañiles podrá hablar de clavaderas, bolsas de cemento, ladrillos cerámicos, tirantes y estuco siempre y cuando estén trabajando con esos objetos. Pero si la charla sobre cal, arena y clavos de techo se extiende aun en el tiempo libre, en las vacaciones, en las reuniones de familia, durante los festejos de carnaval y en el cine, estamos ante un caso de labofacia.

Existen personas que, con entusiasmo ininterrumpido, sólo hablan de cuestiones referidas a su trabajo. No significa esto que sean entusiastas trabajadores o que su amor por el empleo sea desmedido: simplemente, son incapaces de hablar de otra cosa. Mientras, para mucha gente, el trabajo termina cuando se baja la persiana o se cumple el horario laboral, para otros cualquier ocupación es de tiempo completo, al menos desde el punto de vista del diálogo.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Arrarado

(Adjetivo. De raro. Se utiliza sólo en masculino.)

Dícese del hombre que no se inmuta ante la belleza femenina.

Pongamos la siguiente situación: una mujer hermosa pasa por la calle. Dos hombres -quienes no se conocen- la ven pasar y regocijan su vista al unísono. A pesar del mutuo desconocimiento, ambos hombres están hermanados por un tipo especial de mirada masculina y pueden llegar a manifestar sus impresiones a través de un lenguaje a medio camino entre la admiración y la pornografía: "Está más fuerte que un caballo", "¿Qué comen las minas hoy? ¿Bulones?" "Mirá lo que es esa negra", "Laaaa....". Parece natural que un grupo de hombres haga comentarios lúbricos y jocosos cuando pasa una mujer bien dotada: el género masculino tiene mucho de tujero y de chichipío.

Pero a veces un hombre se encuentra con una dama de dotes superlativos; la ve pasar y quiere compartir su lujuria con otro ocasional hombre, a quien le hace saber -con su mirada- que la mujer es digna de mirarse e incluso de chiflarse. Sin embargo, este segundo hombre no responde a la mirada compinche, y hasta parece algo incómodo. Puede llegar a mirar para otro lado, como si la dama en cuestión no le provocase el mínimo deseo. Si este segundo hombre no es un homosexual, diremos que es un arrarado: pertenece a esa extraña subclase de sujetos masculinos que no se dejan llevar por una pollera corta, escotes prominentes o cabellera abundante. El arrarado, a veces, finge su postura por motivos religiosos o de fidelidad a una dama. Otras veces su abulia es auténtica: es este último caso el que más puede desconcertar al tujero.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Extramalar

(Verbo. Del latín extra = sumamente y malo = preferir. Sustantivo: extramalación)

Elegir entre demasiadas opciones.

Podemos quejarnos de la poca variedad de productos en la góndola de un supermercado, o de la exigua cantidad de colores que nos muestran para pintar nuestra casa. Pero si alguien se acerca a ofrecernos algo y nos da infinitas opciones, el fastidio nos llevaría a anhelar la ausencia total del ofrecimiento.

El cliente de un bar pide una infusión. El mozo pregunta: "¿Té o café?". El cliente responde: "Té, por favor". El mozo inquiere: "¿Té negro, té verde, té rojo, té de tilo, te con sabor a frutos o té con canela?". El cliente elige: "Té con sabor a frutos, por favor". "¿Con sabor a frutos del bosque, frutos rojos, frutos cítricos, frutos de mar...?", inquiere el mozo. "Frutos del bosque", contesta el parroquiano, un poco fastidiado. "¿Frutos del bosque sureño, del bosque tropical, del bosque de alerces, de la Selva Negra...?". Como puede verse, la cantidad y especificidad de los ofrecimientos puede extenderse hasta el infinito. Cuando las diferencias entre las opciones se vuelven mínimas o irrelevantes, estamos ante un caso de extramalación.

Nos gusta sabernos libres de elegir entre una cierta cantidad de opciones. Pero si las opciones son muchas, caemos en la cuenta de que no queríamos tanta libertad.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Tarantelado,a

(Adjetivo. De tarantela: música y baile napolitano)

Dícese de quien es rengo y camina como si bailara una tarantela.

La larga caminata de un rengo se hace a un ritmo sistemático y quebrado; ese ritmo es -por sí mismo- una especie de baile. Si la persona genera compases de seis por ocho, entonces tenemos a un rengo tarantelado o, simplemente, a un tarantelado.

Por extensión, se llama así a cualquier caminata de una persona que tenga escoliosis o renguera, o sea (o finja ser) lisiada, sin importar si los compases son los propios de una tarantela o de cualquier otro ritmo.