martes 27 de mayo de 2008

Paramismo / Paramicismo

(Sust. De la expresión "para mí")

1. Tendencia a opinar cuando no se tienen fundamentos o apartándose de ellos aun en el caso en que se los tuviera.

La opinión sin fundamentos se basa sólo en dudosas intuiciones y razonamientos arbitrarios. Doxafórico y dianogrécico, el paramicista expone sus más terribles apreciaciones sin mucho análisis, anteponiendo la expresión "para mí", con la cual quiere dar a entender que su intención no es influir en los demás, sino expresar un pensamiento apenas conjetural : "Para mí que esta mujer engaña a su marido", "Para mí que estás embarazada". Sin embargo, los tímidos "para mí" que antepone el paramicista ante cada discurso son marcadores fuertes: no expresan una duda, o una hipótesis, sino una certeza interna del hablante.

El paramicismo es mucho más insólito y arbitrario cuando, aun con ciertas pruebas a mano una persona decide desconocerlas:
Un médico podría decir: "Los síntomas y los análisis nos indican que usted tiene fibrosis quística, pero para mí que en realidad es hipocondría"
Un docente podría decirle a un alumno: "Si tengo que atenerme a sus exámenes y a su participación en clase, usted está aprobado. Pero para mí que no sabe nada, así que nos vemos en marzo"
Un patrón podría decirle a su empleado: "Veo que el trabajo está terminado y bien hecho, pero para mí que usted es un chanta, así que si quiere cobrar vaya a pedirle a Magoya"
En estos casos, el paramicista se siente una persona de sagacidad superior. Al desconocer la evidencia y al anteponer el "para mí", pretende destacar su costado intuitivo y su capacidad detectivesca. Suele decir para si mismo: "Hay pruebas de que está ocurriendo X, pero yo soy más vivo y puedo ver que, por encima de las pruebas, en realidad ocurre X"

Habitualmente, este segundo caso de paramicistas está equivocado. Pero, como por lo general este paramicismo se exhibe en una situación de asimetría de poderes, tales errores no salen a la luz.

2. Tendencia a creer que a uno le deben un regalo o un recuerdo.

Esta clase de paramicista considera que quienes lo rodean le deben algo, y espera ansiosamente que se lo den. Si unos parientes se fueron de vacaciones, espera que le traigan alfajores. Si un amigo visitó un viñedo, espera que le traigan vino. Si alguien va al supermercado o al kiosco, espera que le traigan alguna sorpresita -salamines o bocaditos cabsha-.

lunes 26 de mayo de 2008

Ducción

(Del latín duco = conducir)

Operación que realiza el intelecto desde las premisas de un razonamiento hasta su conclusión.

Dado que muchos razonamientos son inductivos, deductivos y abductivos; y dado que no siempre sabemos exactamente cuál fue la operación específica que se ha realizado, podemos clasificar a estos tres tipos de operaciones bajo la etiqueta de "ducciones".

Muchas veces razonamos acerca de alguna cuestión específica y, cuando comentamos nuestro razonamiento, decimos: "Deduje tal o cual cosa", aun cuando no fue propiamente una deducción, sino -tal vez- una inducción. Ejemplo: "Vi tres latas de tomate, las tres estaban podridas. Deduje, por lo tanto, que las quinientas latas de tomate de la alacena también están podridas". Como se verá, aquí se utiliza impropiamente la palabra "deducir", pues debería haber dicho "inducir". La palabra "ducir" o "ducción", sin embargo, nos salva de cometer ese error: podemos no saber si hubo deducción o inducción; lo que sí sabemos es que hubo algún tipo de ducción.

"Ducir", "razonar", "discurrir" e "inferir" son palabras casi sinónimas. "Ducir", sin embargo, tiene un matiz muy preciso: indica alguna de las tres operaciones listadas más arriba.
"Razonar", "discurrir" e "inferir" pueden contener otros matices, no asociados directamente con esas cuatro operaciones. A veces utilizamos "razonar" o "inferir" para asociar prejuicios y preconceptos de una manera no ductiva: "eres negro, infiero que eres estúpido". Y "discurrir" podemos utilizarlo para una concatenación arbitraria de ideas.

sábado 24 de mayo de 2008

Caprichoversario

(Palabra y definición enviadas por Elizabeth Auster)

(de la superposición de capricho y aniversario):

Dícese del festejo de fechas y/o acontecimientos no convencionales.

Ejemplos: es un caprichoversario el festejo, por parte de una pareja, de sus 19 meses y medio de noviazgo (fecha no convencional), así como el de la familia que recuerda el lustro exacto del último arreglo de la heladera (acontecimiento no convencional).
Puede aplicarse también al blogger entusiasmado, que ante tantas buenas noticias derivadas de su blog, considera que festejar los 18 meses de la creación del mismo, es justo, necesario y posible.

(El mail que contenía esta palabra terminaba así: Felicitaciones por tooooodas las novedades, y por este caprichoversario, de parte de
Elizabeth Auster y Julio David Auster.
Muchas gracias a ellos por las felicitaciones)

martes 20 de mayo de 2008

Exonario cumple un año y medio

Hoy, veinte de mayo, este blog cumple dieciocho meses de vida.

Durante este corto tiempo han ocurrido muchos sucesos memorables:
- Hace exactamente un año hicimos, para festejar, el concurso "cree su propia palabra"
- Hace seis meses lanzamos otro más, como celebración del primer aniversario.
- El diario Clarín me hizo una nota.
- Radio Caracol (de Colombia) también me hizo otra nota (el audio de la entrevista está a la derecha)
- Una radio de Costa Rica se puso en contacto conmigo para hablar sobre este blog. (No tengo más información que esta; ni siquiera tengo una copia de la entrevista)
- Exonario comenzó a publicarse en papel.
- Hay propuestas para que, en un futuro no lejano, muchas acepciones de este blog sean publicadas en un libro.

Nada de esto habría sido posible si no fuera por ustedes, queridos lectores.

También, en este tiempo, han ocurrido sucesos divertidos y curiosos:

- Una participante del primer concurso exonario pidió que cambiara su nombre porque había enviado una palabra ligeramente malsonante que le dificultaba conseguir trabajo: cada vez que se presentaba en una entrevista laboral, sus potenciales jefes buscaban en Google su nombre y aparecía este post encabezando la lista (No damos el verdadero nombre de esta persona por razones obvias).

- Una lectora (tampoco es conveniente decir su nombre) pidió que le creáramos una palabra específica para referirse a una mujer, licenciada en sociología, de unos treinta años, de parloteo impreciso, vago y grandilocuente, de nula sapiencia académica. Después de muchas cavilaciones, pude elaborar esta palabra (aunque tengo ciertas reservas sobre mi interpretación de algunas partículas que la conforman) : Ginecanamatabhipocléptica.

(Gyné, Gynaicós = mujer; an = sin; mathos = conocimiento, ab = separada de, hipo [por "hipótesis"= base, fundamento]; klepto = robar) [Literalmente: mujer que roba con ciertas opiniones sin fundamento, que está alejada de un verdadero conocimiento]

- El lector Julio David Auster se convirtió en un colaborador entusiasta de este blog y no ha cesado de enviarme palabras cuyas definiciones derrochan ingenio, creatividad y humor. No las he contado, pero sus colaboraciones (calculando las que todavía no fueron publicadas) ya deben rondar los cincuenta términos.

- En este año y medio se han publicado quinientas veinte palabras, a razón de casi una por día -excepto algunos fin de semana-. De esas quinientas veinte, al menos cien pertenecen a colaboraciones de lectores.

- Hay palabras publicadas que tarde o temprano se irán de este blog porque no cumplen con los requisitos de originalidad o de novedad en la acepción: se trata (entre otras) de las palabras antropía, pigra y mónago. Aunque por ahora van a quedar allí, como un testimonio de palabras inapropiadas, deben leerse como si estuviesen en una virtual cuarentena semántica. "Antropía" es un término que ya existía. "Pigra", según un fiel lector, es una palabra que se utiliza -incluso con la misma acepción que le dimos aquí- en el idioma italiano (lo cual no la invalida, pero al menos le resta puntos), y "Mónago" nació como un chiste que, al final, resultó que tenía una referencia real: yo había pensado que, si un monaguillo es un niño asistente del párroco, un mónago podía ser un adulto, cuarentón, soltero, desocupado, que vive con su madre, que continúa desde niño siendo asistente. ¡Pero resulta que la figura del asistente adulto, en España, parece que existe, y se llama justamente monago, sin acento!

- La palabra "Pragcepto" me ha servido como término teórico para realizar un trabajo que envié a un congreso de filosofía (El título del trabajo es: "Los conceptos del concepto: ¿es usted un zagunfio?") Es posible que en parte de mi tesis doctoral utilice ese término y, dado que la tesis es una investigación sobre la intensionalidad (sí, con "s") en el lenguaje, es altamente probable que Exonario me sirva de continuo ejemplo testigo de ciertos juegos con el lenguaje.

- Casi todos los días se me ocurren dos o tres palabras nuevas, de modo que publicando a razón de una por día, el blog tendrá una reserva de términos por cierto tiempo, aun si dejaran de ocurrírseme acepciones. Algunas de las palabras que están en lista de espera son: holomiasma, zoolexia, lexozoísmo, fitolexia, usolexia, telóptero, hpnoleucia, intraviarse, chonguismo, dormidero, cuico, ultrafacto, pocholear, gregorinicia, amefacto, coprocinético, cosolo, paratrofia, altrafaz, eumecanocosmia, helichula, paraverso, trochemochista, acongotar, replosión, electroma, epistemometría, codividuo, encamamarse, vercesi, goloncho, intraceptar, panfronismo, engrotar, descopetar, guiñeñe, acrocracia, matungo, holemia, opismo, prostulticia, antícono, dopesismo. Dado que las palabras y las definiciones se me ocurren -a veces- en momentos y lugares inoportunos, muchas de ellas están anotadas en papelitos arrugados con la incomprensible letra de la tambaleante escritura en la oscuridad luego del súbito despertar a la madrugada.

- Este blog me ha servido de una inesperada terapia intelectual. Gracias a Exonario he logrado detener la gregocronía: la sensación de que el tiempo pasa demasiado rápido. Desde el día 20 de noviembre de 2006, fecha de creación de este blog, los días han pasado sin prisa, sin esa sensación de que el tiempo vuela. ¿A qué se debe esto? Una especulación posible es que cada jornada se convierte en algo especial: cada día lleva la marca de la palabra que fue publicada, y eso lo hace relevante y no simplemente un día más. Por eso he publicado la palabra taxonario, para hacer notar que -al menos desde mi subjetividad- los días ya no se marcan con fecha, sino con la palabra que fue publicada. El 31 de diciembre de 2006 no fue fin de año: fue el día pisodiadroma. Y el miércoles 6 de febrero de 2008 fue inolvidable por muchas razones, pero sobre todo por la palabra navidar.

Todavía hay infinitos campos semánticos que no tienen nombre. Descubrirles el correcto es una maravillosa tarea que no pienso abandonar, y en la que espero que me acompañen.

Salud y saludos.

lunes 19 de mayo de 2008

Exonario se publica en papel

La revista Ecodías, de edición semanal, ha comenzado a publicar palabras de Exonario en su suplemento de arte, cultura y sociedad (El nombre del suplemento es "Línea de Fuga")
Se trata de una revista de la ciudad de Bahía Blanca, de distribución gratuita y con muy buena difusión. Sus notas no son meramente informativas; hay muchas veces un trabajo de reflexión y de denuncia sobre hechos nacionales e internacionales, aunque el foco de atención está puesto sobre casos a nivel local.

El profesor Marcelo Díaz, encargado de la redacción del suplemento, escogió la palabra "Cronoclepsia" para inaugurar las publicaciones. No sé cuántas ni cuáles palabras publicarán (En las próximas ediciones se publicarán "Cachipirrosa" y "Epistecripticismo", pero no sé qué otras están en lista de espera, si es que hubiera una lista tal). Supongo que será una sorpresa abrir la revista y ver allí una acepción -al azar- tomada -con mi consentimiento, claro- de este blog.

(En las fotos muestro la tapa de la revista y la página donde aparece la palabra. No se ve bien porque están fotografiadas, pues no tengo escáner)

viernes 16 de mayo de 2008

Antonómata

(Adj. Del gr. anthos = flor y mathos = conocimiento)

Persona que se jacta de haber aprendido con los mejores maestros, o de haber estudiado a los mejores en su género.

El antómata no es un especialista y no tiene -tal vez- un gran conocimiento. Pero aprovecha cualquier ocasión para hacer notar su cercanía con figuras de gran renombre: "Aaaaah, ¿vos estudiás letras? Yo estuve en Francia hace unos años e hice un curso con Noam Chomsky". "Bueno, si hablamos de hermenéutica, ya lo dijo mi maestro una vez que nos juntamos a tomar un café en Viena, allá en 1969: 'la hermenéutica es como el fuego: si la tocás te quemás'". (El antómata siempre cae en la tentación de mostrar una relación especial e incluso íntima con su maestro)

Puede ocurrir que el antómata haya sido un autodidacta y no quiera perder la ocasión de demostrarlo. Para ello, recurrirá a citas de obras de difícil acceso o de lectura complicada. "No, claro, vos te metiste en eso de la neurología... Pero, como dice Patrick Churchland, 'el cerebro tiene muchas sorpresas'".

No parece necesario aclarar que el antómata elabora -e incluso inventa- sus citas de acuerdo a su escasa memoria, pero lo relevante no es lo que cita de su maestro, sino el autor o maestro de quien toma la apócrifa cita prestada.

El antómata es un esnob intelectual.

jueves 15 de mayo de 2008

Bulóbalo,a

(Adj. Del greigo boulé = voluntad y ballo = arrojar)

Persona que responde a una pregunta devolviendo al interrogador la responsabilidad de responderla.

La definición no parece muy clara, pero se verá con ejemplos:

- Si un hombre que fue engañado por su mujer pide consejo a un amigo, y el amigo le responde con un lacónico "manejalo como puedas", entonces el amigo es un bulóbalo.

- Si un docente le pregunta a un especialista en ciencias de la educación: ¿Cómo debemos trabajar de manera integrada cuando en un aula de escuela hay niños con capacidades especiales?, y el especialista responde: "Usted debe tratar de integrar a esos niños aplicando estrategias novedosas", debemos decir que este especialista es un bulóbalo.

- Si en un curso básico de enfermería se nos da una actividad práctica cuya consigna es "busque en internet cómo realizar un curso de enfermería", diremos que ese curso es un fiasco y que es bulóbalo, o que sus pícaros gestores son bulóbalos.

Los bulóbalas utilizan ciertas palabras o frases comodín: "No te puedo dar recetas", "Hacé lo que puedas", "La respuesta está en tu interior". Son peligrosos los bulóbalas con título profesional. Se los suele encontrar entre los especialistas en carreras humanísticas como la psicología, la filosofía y la pedagogía, y también entre médicos: "Sólo usted puede determinar cuánto dolor siente", "Usted no puede dormir, bueno, yo le recomiendo que haga un esfuercito y se duerma". El bulóbalo profesional es peligroso porque -supuestamente- es el único legalmente autorizado para darnos una respuesta, pero se rehúsa a hacerlo mediante la estrategia argumentativa conocida como "devolver la pelota". El peligro reside en que, si el interrogador acepta esa respuesta circular e insuficiente y se hace cargo de lo que le dice el bulóbala, es posible que siga cometiendo graves errores, de los cuales el bulóbala no será responsable, pues él no dio indicaciones concretas para actuar.

miércoles 14 de mayo de 2008

Ginodermo

(Adj. Del griego gyné = mujer y derma = piel. Se utiliza únicamente en género masculino)

Hombre de piel suave, tersa, frágil y con poco vello.

Un ginodermo no es necesariamente un afeminado, aunque lo parece. Por lo general tiene manos de dedos largos, piernas esbeltas, no se le nota la nuez de adán y en ciertas circunstancias puede ser confundido -muy a su pesar- con una mujer.

Por extensión, un ginodermo es cualquier hombre que tiene un excesivo cuidado por su piel. El ginodermo no toma sol (o, por el contrario, quiere estar siempre bronceado), usa guantes para tareas domésticas, se pone cremas en la cara, manteca de cacao para los labios y atiende con exceso cualquier grano o pequeña lastimadura. Entre las palabras que más utiliza el ginodermo, está "humectación".




martes 13 de mayo de 2008

Presordia / posordia


(Sust. Del latín pre- y sordes = suciedad)

Sensación de suciedad que transmite un objeto por el solo hecho de que en el futuro servirá como instrumento para hacer una tarea sucia.

Podemos tener reparos en limpiarnos la boca con un repasador sucio, y ese reparo es razonable. Pero si el repasador aun no está sucio -porque fue recién comprado- y aun así no queremos limpiarnos con él porque sentimos que tiene algo así como una "esencia sucia", estamos padeciendo de presordia.

El frasco en el que vertiremos el orín para el análisis, el cuchillo con el que mataremos a nuestro enemigo, el trapo con el que limpiaremos la sangre: aunque estén limpios y relucientes, y todavía no hayan tenido su primer contacto con una actividad cruenta, no los usaríamos para otros menesteres excepto aquellos para los cuales el objeto está destinado.

La presordia se complementa con la posordia, la cual puede definirse como la sensación de suciedad que transmite un objeto por el hecho de que, alguna vez, tuvo contacto con alguna tarea sucia. La presordia encuentra hoy la suciedad del futuro. La posordia, sigue encontrando una suciedad pasada que ya ha sido limpiada. Por culpa de la posordia, la ropa de personas asesinadas y las casas en las que se han cometido asesinatos son difíciles de vender: por más que los vendedores aseguren que todo ha sido limpiado, las manchas parecen persistir más allá de toda evidencia.

lunes 12 de mayo de 2008

Palhipno (o palipno)

(Sust. Del griego palín = otra vez e hypnos = sueño)

Sueño que se repite.

Los palipnos pueden darse en una misma noche, en noches sucesivas o con diferencia de años o décadas.
Si atendemos a la hipótesis según la cual las almas reencarnan, es posible que haya palipnos en vidas diferentes. Incluso, el palipno puede darse entre varias personas. Como si los sueños tuvieran una entidad independiente que se conserva a través de las centurias y se transfiere entre las distintas personas que somos a lo largo del tiempo y las diversas identidades que no somos.

sábado 10 de mayo de 2008

Infimidad

(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(Sust. f., de ínfimo e intimidad. No confundir con el sustantivo formado a partir del solo adjetivo ínfimo)

Dícese de aquella amistad que, por mutuo acuerdo, se reduce a su mínima expresión.

La infimidad es un signo de poco compromiso afectivo. Los amigos ínfimos tratan de verse lo menos posible, no intentan entenderse ni respetarse y reducen todo lo posible las muestras de afecto: "Fulana y Mengano son amigos ínfimos. A veces, cuando no les queda más remedio, van al mismo cine, pero se sientan en ubicaciones separadas; cuando salen del cine, a veces comen pizza en un mismo lugar, pero sin compartir. Si alguna vez el encuentro se hace más cálido, hacen lo suyo con las luces apagadas y en absoluto silencio"

jueves 8 de mayo de 2008

Pragcepto

(Sust. Del griego pragma = acción y capio = captar)

*Término técnico de filosofía del lenguaje*

Concepto que sólo se reduce a un acto ilocutivo, pero que no posee significado.

Los conceptos tienen un componente semántico (a grandes rasgos, un significado) y un componente pragmático (un contexto de uso). Sin embargo, existen algunos conceptos que no poseen significado intrínseco, y que toda su naturaleza conceptual se agota en el contexto de uso. A esos conceptos los denominamos pragceptos.

En el habla coloquial nos encontramos con pocos pragceptos. Cuando saludamos y decimos "hola", ese concepto se agota en su función pragmática ("hola" no tiene significado, pero pragmáticamente debe entenderse como "lo estoy saludando"). En Exonario hemos tenido al menos tres: zagunfio (que no tiene significado, pero su pronunciación equivale al acto de decir "lo estoy insultando gravemente"; frenchubifrén (que tiene un pequeño componente semántico, pero su carga más fuerte es el aspecto pragmático: al pronunciarla se está diciendo "no pretendo hacerte daño, puesto que somos amigos") y omnibusalve (que equivale al acto de habla de saludar)

[Con un poco de suerte, este exologismo me puede servir para mi tesis doctoral; ya he hecho un pequeño trabajito para un congreso en el cual hice esa acuñación y puse como ejemplos dos de las tres palabras aquí ejemplificadas.]

miércoles 7 de mayo de 2008

Frostíbulo

(Sust. Conjunción de los términos frost [en inglés = congelado] y prostíbulo)

1. Prostíbulo en el cual las prostitutas son frígidas, malhumoradas y poco erotizantes.

2. Reunión o fiesta cuyos invitados apenas hablan, no sonríen, comen poco y se van temprano. Ejemplo de uso: "Ayer fui al cumpleaños de Alberto. ¿Sabés qué había para comer? Galletas de arroz. Y los invitados hablaban del karma, de la purificación del alma y el nirvana. Y no tomaban alcohol. Eso más que una fiesta era un frostíbulo".

3. Recinto mal calefaccionado en el cual ocurren cosas que, de no ser por el frío, podrían ser divertidas e incluso excitantes.

martes 6 de mayo de 2008

Omnibusalve

(Sustantivo. Del latin omnibus [dativo de omnis] = para todos y salve = salud)

Saludo generalizado a todos los presentes en una reunión.

En las reuniones de gran concurrencia puede ser trabajoso, incómodo y prolongado el acto de saludar uno por uno a los presentes. Si no se saluda a todos, se corre el riesgo de que haya ofendidos. La expresión "omnibusalve", sin embargo, emitida tanto al llegar como al irse de una reunión (aunque para despedirse se utiliza el coloquial "multichau") es la coartada perfecta para que ningún presente se sienta fuera del saludo.

Los saludados deben responder, pero no con un "omnibusalve" -pues ellos no saludan a todos, sino a quien recién llega o se va. La respuesta de los saludados debe ser un clásico "hola", "buenos días/tardes/noches" o "adiós".

Como puede apreciarse, el término se destaca por su función pragmática, ya que todo su contenido se agota en el acto de habla: decir "omnibusalve" equivale al acto ilocutivo de saludar, pero la palabra por sí misma no tiene significado propio.

lunes 5 de mayo de 2008

Matipunga

(Adj. Del griego mathos = conocimiento, sabiduría y punga = americanismo para referirse a la persona que no oculta su condición de ladrón)

Persona que se aprovecha de la vaguedad de su título terciario para dar conferencias acerca de cualquier cosa.

Existen títulos terciarios y universitarios que declaran abiertamente la incumbencia y el tipo de conocimiento de su portador: médico, ingeniero agrónomo, licenciado en historia. Pero la oferta de carreras y especializaciones (particularmente en el ámbito humanístico) nos ha dado una proliferación de títulos cuya incumbencia y alcances no quedan claros: licenciado en psicohermenéutica trascendental, especialista en pedagogía de las emociones, profesor de epistemología hindú, diplomado en metacognición analítica, master en anatosofía del porvenir. A esta proliferación de nombres engañosos hay que agregarle la lista de títulos que adjudican universidades dudosas o apócrifas: doctor en felicidad, master en metafísica, licenciado en parapsicología, diplomado en psicología del iris ocular, experto en niños índigo. El matipunga no es tal por el título que posee, sino por el uso que hace de ese título. Si el título es apócrifo, o es expedido por una universidad dudosa, entonces estamos ante un estafador. El matipunga normalmente no llega a tanto: mas bien juega con el engañoso nombre de su título para hablar acerca de casi cualquier cosa. Dado que nadie sabe muy bien en qué consiste el título de licenciado en psicosofía transanalítica, el matipunga portador de tan grandilocuente diploma habla acerca de los griegos de la antigüedad, incluye a Nietzsche, se mete con la ecología y los niños índigo, y asume como dado el hecho de que el alma reencarna hasta purificarse. No contento con esta ensalada new age místico-popular, el matipunga de vez en cuando utiliza conceptos vagos tomados de ciencias prestigiosas: por ejemplo, cuando habla sobre ecología y sobre "el mal que le hace el hombre al mundo", utiliza conceptos como "biotipo" o "análisis componencial", sin tener la menor idea del verdadero significado de esos términos.

Los matipungas por lo general tienen títulos o (supuestas) especializaciones cuyos nombres se forman con los prefijos: "psico-" y "socio-". Para componer el nombre de sus estrambóticos títulos, suelen utilizar palabras como "pedagogía", "filosofía", "hermenéutica" y "trascendental". Que el lector pruebe a combinar estos elementos, y obtendrá nombres grandilocuentes de dudosa referencia.

viernes 2 de mayo de 2008

Hipoplo,a

(Adj. Del griego hypo = por lo bajo y hoplon = arma. También se puede encontrar este término bajo la forma "hifoplo,a")

1. Persona que esconde un arma entre sus ropas o entre sus pertenencias inmediatas.

2. Persona que sabe un secreto incriminante y puede utilizarlo para extorsionar a alguien. (acepción poco usual)

3. Persona que tiene un gran poder pero lo disimula. Un ejemplo de este uso: un juez podría mezclarse con una multitud de presidiarios, un profesor puede sentarse entre los alumnos o un ingeniero podría trabajar mano a mano con los albañiles. Pero si ni el juez ni el profesor ni el ingeniero revelan su condición, entonces se comportan como hipoplos. Si por alguna razón estos hipoplos se encuentran en problemas, pueden apelar a su condición especial como arma para disuadir a los problemáticos. "Yo soy juez, si quiero te mando a Alcatraz". "Soy tu profesor; después de lo que dijiste no vas a aprobar mi materia". El hipoplo, en realidad, disimula su poder sólo para poder desplegarlo con toda su fuerza. Le parece maravilloso que la gente a su alrededor se sorpenda y diga: "Así que vos sos el [juez, profesor, ingeniero]", para poder asentir con una poderosa sonrisa.

El hipoplo jamás delata la presencia de su arma, de su condición o el conocimiento de su secreto, hasta el momento en que indefectiblemente decide utilizarlos.

jueves 1 de mayo de 2008

Agritreto,a

(Adj. Del latín ager = campo, del campo y el italiano tretto = criado)

Persona de carácter hosco e ingenuo, con escasos conocimientos de la vida de ciudad, porque ha sido criada en el campo sin contacto con la vida urbana.

Es un lugar común creer que el agritreto se asombra al ver teléfonos, automóviles y aviones -como si él desconociera ese mundo-; sin embargo, el término sólo se refiere a cierta hosquedad en las relaciones humanas y no a los conocimientos tecnológicos, científicos o de supervivencia.

Existe un término complementario al agritreto: urbitreto. El urbitreto es aquel habitante de ciudad que desconoce por completo la vida de campo. Sin embargo, "urbitreto" es un término sofisticado que al agritreto no se le ocurriría emplear. De hecho, la denominación "agritreto" sólo se le podía ocurrir a un timorato habitante de ciudad.

miércoles 30 de abril de 2008

Cratoftonia

(Del griego kratos = poder y fthónos = envidia)

Envidia o deseo de emular los poderes de los superhéroes.

Todos hemos sufrido cratoftonia cuando deseamos volar o cuando -por alguna circunstancia específica- sentimos una imperiosa necesidad de volvernos invisibles, de tener visión biónica o ser capaces de escuchar a grandes distancias.
El cratoftónico puede desear poderes de superhéroes o de villanos.
El rango de superpoderes deseables se ha extendido debido a la proliferación de videojuegos en los cuales el o los personajes cuentan con habilidades especiales. La cratoftonia puede en parte sublimarse gracias a la casi perfecta emulación que proveen los juegos de video: el deseo se ve cumplido cuando por fin el personaje que somos en el videojuego tiene acceso a ese poder increíble y devastador (En la foto, el príncipe Arthas, del juego Warcraft III).

¿Con qué superhéroe o superpoder suele usted sentir cratoftonia?

martes 29 de abril de 2008

Enchulenguizar (se)

(Verbo intransitivo. De chulengo: parrilla tambor para hacer asados)

Tener el trasero cada vez más grande.

La enchulenguización es diferente según se trate de hombres o de mujeres, e incluso varía de acuerdo a la edad.
Hay una enchulenguización temprana que puede darse en la preadolescencia. Puede afectar por igual a niños y niñas.
Luego hay otra, después de los veintidos o veintitrés.
Existe una enchulenguización natural de ciertas mujeres, cuyas caderas quedan desproporcionadamente grandes después de su primer parto.
Los hombres, en cambio, si no se han enchulenguizado hasta los treinta o treinta y cinco años, todavía tienen una oportunidad a partir de esa edad. Particularmente, si hacen trabajos sedentarios y si son afectos a las bebidas alcohólicas y a los asados.

Cuando el hombre se enchulenguiza, tiene una gran tendencia a dejar entrever el extremo superior de su trasero por encima del pantalón y por debajo de la camisa. Este fenómeno no ocurre muy seguido entre mujeres.

lunes 28 de abril de 2008

Pigra

(Sust. Del latín pigritia: lentitud, desgana.)

1. Lentitud y torpeza para atender a los clientes en un local de ventas.

Cuando en un negocio los empleados encargados de la atención demoran demasiado no sólo mientras atienden a un único cliente, sino también cuando hacen tareas que debieran ser expeditivas -como tipiar los precios en la calculadora, o decir cuál es el valor de un producto-, estamos ante el fenómeno de la pigra. Los empleados con pigra no reparan en que el local puede estar abarrotado de gente; ellos nunca levantan la vista ni apuran su trabajo. Como fenómeno asociado, la pigra suele ir acompañada por una enojosa tendencia a no respetar el orden de llegada de los clientes y, -peor aun- tampoco llamar por número.
También hay pigra en esos megalocales de venta de electrodomésticos en los cuales el cliente se desplaza por las góndolas sin que los empleados se acerquen a atenderlo.
La pigra se asocia con la ineficiencia, pero no siempre es producto de ella: a veces, el empleado pigroso simplemente desconoce cómo debe atenderse un local.

2. Lentitud para realizar un oficio.

También asociado con los oficios, la pigra de esta segunda acepción supone la conjunción de un par de hechos: contratar a alguien para hacer un trabajo en nuestra casa (un plomero, un pintor, un gasista, un techador), y corroborar que esta persona tarda mucho en arreglar algo que tal vez sólo demandaba unos minutos. Supongamos que alguien contrata a un plomero para arreglar un caño roto. El plomero, si está afectado de pigra, llegará mucho más tarde de la hora convenida, hará una revisión superficial y luego se tomará unos cuantos días para volver y comenzar la reparación.

Resulta curioso que este término sólo se aplique a obreros y empleados de comercio, pero que no se extienda también a profesionales, docentes y empresarios: hay un sesgo clasista en la noción de "pigra".

Las personas afectadas de pigra (tanto en su primera como su segunda acepción), suelen ser calladas, de movimientos suaves y nunca o casi nunca explican a qué se debe la incomprensible demora para completar la actividad.

viernes 25 de abril de 2008

Cuchiperro,a

(De cujo o cuzco = voz para llamar al perro y perro)

Si la palabra mojigato deriva de mojo (voz para llamar al gato) y gato, y un mojigato es una persona que hace escrúpulo de todo, un cuchiperro tiene connotaciones similares, sólo que referidas al lenguaje:

Persona que cambia los insultos, las imprecaciones y los juramentos por una frase no insultante.

Ejemplos: "la que te pan con queso" (por "la puta que te parió"), "la conferencia de prensa" (por "la concha de tu hermana"), "Qué volumen que sos" (por "qué boludo que sos") Normalmente, este insulto lavado se enuncia de manera afectuosa y acompañado con alguna demostración paralingüística de cariño (guiños, sonrisa, palmada en el hombro). En algunos casos, el cuchiperro marca el momento en el cual aquello que iba a ser un insulto se transforma en una frase inocente: "¡Qué volú --- men que sos", "¡La con --- federación de los estados!" Esta pausa enfatiza el carácter jocoso e inocentón del insulto.

El cuchiperro suele ser una persona traicionera y poco confiable, pues muchas veces tiene incontenibles ganas de proferir una injuria feroz, pero simula ecuanimidad y cariño, y apenas se atreve a soltar una frasecita lavada. Es normal que sufra de tics nerviosos durante estos accesos de furia mal contenida.

El cuchiperro puede ser un mojigato. Un mojigato siempre es un cuchiperro.

jueves 24 de abril de 2008

Propaláfelo (o Propaláfero)

(Sust. Del lat. propalam = público, manifiesto y fallo = engañar, hacer falacias. Aunque se lo suele pronunciar como "propaláfero", la raíz es la misma, pues el cambio de la "l" por la "r" obedece a razones de eufonía)

Producto de manufactura que ha disminuido su calidad o su cantidad pero cuya presentación disimula eufemísticamente dicho cambio.

Existen productos de góndola de supermercado que han sufrido enormes e inexplicables mutaciones: el jamón cocido ahora es pernil de cerdo cocido. El cacao en polvo es ahora polvo para preparar bebida sabor chocolate. El detergente es lavavajillas. El yogur bebible es bebida láctea; el jugo de naranjas es bebida analcohólica con un porcentaje variable de jugo de naranja. El almendrado no tiene almendras sino maní acaramelado. El queso cuartirolo dejó de existir y ahora es simplemente "cremoso" o "reelaborado". Esta lista está lejos de ser exhaustiva.

Cuando un producto quiere mimetizarse con otro, pero ofreciendo un sucedáneo de características dudosas o claramente inferiores a las de ese otro, estamos ante un propaláfelo.

Es de destacar que la mayoría de los propaláfelos en ningún momento afirman ser lo que no son (por ejemplo: el polvo para preparar jugo en ningún momento dice "jugo en polvo", sino "polvo para preparar bebida con sabor a... ") , pero en el imaginario colectivo van reemplazando poco a poco a aquellos productos originales; hasta el punto en el que esos originales -de los cuales el propaláfero es una copia cada vez más desteñida- se convierten en prohibitivos o lisa y llanamente desaparecen. Por ejemplo, hoy es casi imposible encontrar detergente o jamón cocido, y es normal que en las tiendas ofrezcan lavavajilla (que es detergente diluido en agua) y lo presenten como detergente.

Los propaláfelos generan una distorsión en los productos y ponen a prueba la percepción de los consumidores, pues suelen aparecer propaláfelos de propaláfelos. Un caso ejemplar es el del jamón. Durante la década de los ochenta, en las fiambrerías de Argentina podía encontrarse jamón cocido y crudo. Existía un propaláfelo: la paleta cocida, más barata. Hoy existe el pernil de cerdo y el fiambre para emparedado, además del "jamón cocido" a secas, que no es el mismo "jamón cocido" al que hacíamos referencia en los años ochenta. Si se quiere pedir jamón cocido auténtico, se debe especificar que uno desea "jamón cocido natural". La paleta cocida es, actualmente, un propaláfelo de cierta alcurnia, mientras que el "fiambre para emparedado" o el "jamón cocido a secas" son propaláfelos de ese propaláfelo inicial.

Otro caso puede darse con los "jugos". En los años ochenta, podía encontrarse envases de "jugo de naranja". Hoy, los envases contienen un porcentaje de jugo, lo que los convierten en propaláfelos. Pero aun, de entre esos que tienen porcentaje, existen algunos cuyo porcentaje es de naranjas reales y otros que tienen un porcentaje de jugo concentrado (artificial).

Cuando uno desea un producto auténtico -y no su propaláfelo-, muchas veces puede ayudarle al vendedor si utiliza los adjetivos "natural" o "real": "Déme jugo natural", "Déme almendrado con almendras reales". A veces, eso tampoco es suficiente.

miércoles 23 de abril de 2008

Boñiguete

(Adj. No cambia de desinencia según el género: es una mujer boñiguete. De boñiga)

Persona de la cual se descubre que tras ciertos actos aparentemente desinteresados y afectuosos persigue una finalidad perversa, especuladora y egoísta.

Para que alguien sea calificado de boñiguete es menester que, antes de recibir tal calificación, haya sido tenido por una persona amable y bondadosa.

Ejemplos de uso: "Martín parecía un buen tipo pero es un boñiguete: resulta que le pega a su mujer, maltrata a su empleada doméstica, dejó morir a su padre para cobrar la herencia y no se lava los dientes"
Para generar el "efecto boñiguete" basta con que se de un contraste entre una buena acción aparente y dos malas acciones que quedan en evidencia en algún momento: "Sí, mirá vos, el tipo parecía bueno porque ayudaba a su mujer dándole dinero para que ella ponga un negocio. Pero era un boñiguete: resulta que sólo lo hacía porque quería ser mantenido por su mujer, y el dinero se lo había robado a su suegro"

Se suele asociar que los hombres con facciones rudas, corpulentos y que usan anillos y cadenas son boñiguetes, así como las mujeres musculosas, de risa ruidosa, cejas pobladas y voz ronca. Pero esta asociación es sólo un prejuicio.

La mayoría de los seres humanos tienen aspectos de boñiguete. Gran parte de los esfuerzos mentales de los hombres están destinados a ocultar la propia miseria boñiguetística.

martes 22 de abril de 2008

Arzomimio

(Sust. Del gr. arxaios = primero, inicial y mnéme = recuerdo)

1. Primer pensamiento del día.

En cualquier momento del día podemos preguntarnos: ¿qué fue lo primero que pensé cuando me desperté? Si podemos responder satisfactoriamente a esta pregunta, habremos localizado el arzomimio del día.

El término, sin embargo, refiere con mayor propiedad a esta segunda acepción:

2. Recuerdo más antiguo de la vida.

La persona que es capaz de recordar un suceso ocurrido cuando tenía tres años, pero es incapaz de recordar algo antes de ese suceso, ha descubierto el arzomimio de su vida.

Existen quienes dicen que pueden recordar sucesos mientras estaban en el vientre materno. En estos raros y dudosos casos, o bien debemos colocar el arzomimio en tan temprana etapa, o bien podemos sospechar que hubo alguna confusión -por ejemplo, confundir el recuerdo de las imágenes de un sueño de la primera infancia con un recuerdo intrauterino.

Existe una teoría metafísica que desbarata el concepto de arzomimio: aquella según la cual hemos tenido vidas pasadas y, con algún tipo de técnica especial, podremos recordar quiénes fuimos y qué hemos hecho antes de nacer. En estos casos, podemos limitar el arzomimio al recuerdo más antiguo de la vida actual, pero en rigor habría que extenderlo a la que debió ser nuestra primera vida (supongamos, cuando nuestro alma encarnó por primera vez en un cuerpo), si es que el concepto de "primera vida" tiene algún sentido dentro de esta teoría. Incluso, podríamos remontarnos más allá y suponer que es posible recordar lo que hacía el alma antes de encarnarse en su primera vida.

La teoría de la reencarnación puede tener derivaciones paradójicas para nuestra memoria. Algunos pensadores han supuesto que nuestras reencarnaciones no son sucesivas, sino aleatorias. Es decir, no morimos en un tiempo y reencarnamos enseguida; mas bien nuestro alma se mantiene al margen de toda temporalidad y puede reencarnar, una vez, en un ilota romano de la época de Augusto; luego reencarnar en un empleado bancario del siglo veinte, luego en un matemático babilonio del siglo ocho antes de cristo y luego convertirse en un piloto de transbordadores cuánticos en el siglo veintitrés, para luego volver a encarnar en el mismo ilota romano de cuatro vidas atrás. Si se acepta esta última hipótesis, la noción de arzomimio debe borrarse de nuestro léxico.

lunes 21 de abril de 2008

Peraltriz

(Sustantivo femenino. Del latín per = con insistencia y altrix = madre, nodriza.)

Mujer que exhibe ruidosamente su rol de madre para reclamar supuestos derechos o para dar consejos.

La peraltriz hace valer a los gritos los derechos que le corresponden como madre: prioridad en las colas de los bancos, en las cajas de supermercado, en las guardias médicas. Pero, si bien esos derechos son legítimos, ella cree que -por el solo hecho de llevar un par de niños pequeños en sus brazos- se ha ganado la atención prioritaria de todo el mundo. Cruza la calle con el semáforo en rojo, con el carrito de su bebé y sin mirar a los costados, porque cree que todos se van a dar cuenta de que va con un bebé; pero si un automovilista osa siquiera tocarle bocina, ella es capaz de llamar a los medios para contar la barbaridad de que "un loco casi atropella a mi hijo". Si en una aglomeración, alguien involuntariamente la empuja, ella no dudará en apelar a su único e infalible recurso: gritar con furia "¿no ves que tengo un bebé, animal?".

La peraltriz no está especialmente preocupada por el bienestar de sus hijos; sólo le importa que los demás la reconozcan como madre y, con ello, le puedan otorgar alguna ventaja por encima de los demás. Por eso expone a sus niños a riesgos innecesarios; para poner a prueba el reconocimiento y la solidaridad ajenas. No le importa saber que la insensibilidad que ella encuentra en los demás, en realidad es un espejo de su propia imprudencia. Ella es capaz de llevar a su bebé a la Montaña Rusa; y si el bebé se descompone, gritará que por favor detengan el juego, que todos son unos desalmados y que llamará a la policía. Es importante aclarar que la peraltriz jamás sale a la calle sin alguno de sus hijos pequeños, pues estos le sirven de escudo ante circunstancias que ella pudiera considerar injustas o insolidarias. Las frases favoritas de la peraltriz son: "yo, antes que mujer, soy madre" y "a mí esto me lo tienen que solucionar, yo tengo hijos"

Por alguna razón, la peraltriz considera que, dado que tiene hijos, puede dar consejos y convertirse en autoridad de vida e incluso académica. "Claro, vos porque no sos madre... Si tuvieras hijos lo entenderías". "Sí, podés aprender muchas cosas estudiando, pero te lo digo yo que soy madre: nada te da más experiencia que un hijo". "¿Cómo podés dar clase a niños si no sabés lo que es criar a un chico?"; "Si sos madre, entendés lo que es el sacrificio. Pero si no lo sos, nunca lo sabrás". Es curioso cómo muchas mujeres cuyo único gran acontecimiento en la vida ha sido tener un hijo, a veces se transforman en peraltrices soberbias capaces de dar los más indiscutibles consejos de cómo se debe vivir la vida. Sorprende más, aun, el caso de la mujer de vida disipada y despreocupada que un día queda embarazada sin desearlo y, una vez con su hijo a cuestas, se transforma en una sabia mujer que da consejos inapelables y exige derechos a los gritos.

La peraltriz no siempre es histrópada. De hecho, puede muy bien no importarle los niños. Sin embargo, cada tanto puede soltar un gritito histrópada como este: "¿Alguien por favor quiere pensar en los niños?"

Las mujeres pueden convertirse en peraltrices ya desde el embarazo.

domingo 20 de abril de 2008

Psitacichascador,a

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(Adj. Del griego psittakós: loro; chascarrillo y terminación -dor, agente. También se la encuentra en la forma "sitacochascador" e incluso "sitacochascor")

Dícese de quien es capaz de contar cuentos de loros con singular pericia.

La presencia de loros como aves de cautiverio está atestiguada desde hace unos tres mil años entre los antiguos asirios; a partir de allí se los encuentra en todas las culturas de Asia y de Europa. Siempre causó asombro su capacidad de reproducir el lenguaje humano; algunos ejemplares logran, además, imitar el timbre de voz de sus dueños o de otras personas con quienes tiene trato frecuente, sin dejar de lado a los locutores de televisión con los que se va familiarizando con el tiempo, confundiendo a los que no los conocen, o no están enterados de su presencia en un hogar.
Avanzando hasta nuestros días, por ejemplo, existen testimonios de un loro que, al escuchar el sonido del teléfono de su casa, advertía a su dueño sobre esa circunstancia imitando a la perfección la voz de la madre de este: "Fulano (no es del caso revelar su nombre, N. del T.), ¡teléfono!"
Pero también debe tenerse en cuenta el hecho de que los loros tienen una gran habilidad para intervenir en las conversaciones humanas aportando datos que no solo son inoportunos en determinadas circunstancias, sino que llegan a abochornar a los presentes. No olvidemos también que las cacatúas, que son parte del mismo orden de los Psittaciformes, agregan a la capacidad de fonación la forma burlona que tienen de moverse: mantienen fijas sus patitas mientras mueven su cuerpo de derecha a izquierda, junto con el movimiento de la cabeza de arriba abajo, lo cual para una persona muy susceptible puede dar la idea de que "este pajarraco me está gastando".
De ahí el surgimiento de toda una categoría de chistes que reflejan esta capacidad de los loros de hacer pasar un mal rato a alguien. Una prestigiosísima enciclopedia internacional recoge en su 11a. edición (de principios del siglo pasado) una colección de chistes de loros que incluyen muestras milenarias, provenientes de las más distintas culturas.
Hay humoristas que se especializan en esta clase de cuentos, porque es necesario poder imitar la propia voz del loro, en toda su animalidad, sin estropearse la garganta, cosa que no está al alcance de cualquiera.