miércoles, 20 de agosto de 2008

Tumicia

(Sustantivo. Del griego taumátzo = asombro y oikeios = familiar)

Actitud de asombro o perplejidad ante algo que debiera ser familiar.

Existe una noción sumamente naif de la tumicia: procurar el asombro ante las cosas pequeñas y cotidianas. Pero el término se refiere a una actitud que específicamente suelen tener las personas cuyos trabajos consisten en arreglar desperfectos. Pongamos algunos ejemplos.

Si una persona sabe que tiene caries y decide ir al dentista, le parecerá algo extraño que el profesional le diga algo como esto: "¡Usted tiene caries! ¡Mire las caries que tiene!". Es de esperar que, para el odontólogo, las caries son algo con lo que está muy familiarizado, y resulta muy chocante para el paciente descubrir el asombro del doctor. Ese asombro es la tumicia.

Otro ejemplo: cuando los caños están rotos, llamamos al plomero. Si el plomero se asombra y dice: "¡Mire usted cómo pierde agua! ¡Es increíble!", padece de tumicia.

El término se aplica, también, a aquellas circunstancias en las cuales un trabajador sólo ve dificultades en el trabajo que se le propone: "Usted quiere arreglar el techo... ¡Dios mío, el techo tiene membrana! ¡Va a haber que levantar la membrana! ¡Uy, y las chapas están oxidadas! ¡Vaya uno a saber cómo están las vigas!"

A veces, la tumicia es una estrategia que sólo resalta lo malo o lo difícil para poder cobrar más el trabajo: un trabajo sencillo puede mostrarse y enunciarse como una ardua red de complicaciones. A veces, realmente, el trabajo es complicado y es válido que el trabajador exponga las dificultades frente a quien lo contrata. Otras veces, el trabajador mismo es una persona complicada.

3 comentarios:

Walter L. Doti dijo...

Soy librero de usados y debo confesar que recurro a la tumicia como estrategia para hacerme de las bibliotecas pagando menos dinero por ellas. Me sorprendo por lo añejo de los ejemplares, incorporando al tiempo una expresión similar a la que se realiza cuando se succiona un limón. - "Esta Biblia, señora" resongo "debe haber sido impresa por Gutemberg, señora. Considérese satisfecha si le doy dos mangos"

consultando anteriores dijo...

Frecuentaba a una dentista que me resaltaba la obviedad de que yo tenía caries, y hasta parecía enojarse, lo que me provocaba perinodia y dejé de ir.
Maldita boñigueta!

Don Tunicia dijo...

Qué asombroso!

Esta palabra debiera resultarme familiar...