jueves, 20 de marzo de 2008

Zoodiaxismo

(Sust. Del griego zóo = animal y diabáxo = leer)

Supuesta capacidad de los animales para descubrir códigos complejos y resolver cálculos cuyo desciframiento resulta inaccesible a la inteligencia humana.

Este supuesto aparenta estar respaldado por millones de maravillas del mundo animal: las abejas tienen una capacidad innata para calcular la posición del sol, incluso en mitad de la noche; las hormigas pueden orientarse y conducirse en línea recta hacia el hormiguero, independientemente del lugar y la distancia en la que se encuentren; las arañas pueden tejer una impresionante y equilibrada obra de arquitectura en sus telas, sin necesidad de fórmulas complejas y las aves forman bandadas simétricas y construyen nidos con una precisión apabullante. La lista de ejemplos puede extenderse sin límites.

De todas estas sorprendentes habilidades, los partidarios del zoodiaxismo infieren que los animales hacen cálculos sumamente complejos y tienen acceso a un código inscripto en la naturaleza, que el hombre no ha podido aun descifrar.

Esta hipótesis suele refutarse argumentando que las habilidades de los animales no se deben al hecho de que "entienden lo que nosotros no entendemos"; simplemente, el animal está orientado hacia ciertos objetivos prácticos y es sumamente eficiente en ellos, pero es incapaz de alcanzar una inteligencia teórica de sus cálculos y procesos. Sin embargo, algunos partidarios del zoodiaxismo llegan al extremo de postular, incluso, capacidades teóricas y racionales muy superiores a las del hombre. Desde este punto de vista, los perros pueden resolver complejas especulaciones matemáticas y filosóficas, y los gatos podrían fácilmente enfrentarse con la física cuántica. Sólo que, si bien los animales tienen el dominio de todas estas inquietantes materias, no conocen el lenguaje humano y por lo tanto no nos pueden comunicar lo que saben. Algunos han llegado a afirmar, incluso, que los animales no hablan sólo porque consideran al lenguaje como un débil e inseguro vehículo del saber. Pero que, si se lo propusieran -y si le encontraran algún sentido-, podrían hablar. En este último caso, no sólo estaríamos ante un zoodiaxismo, sino también ante una zoolexia.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Metastesia

(Sust. Del griego metá- = más allá, y aistesis = sensación)

Tener sensaciones correspondientes a otra persona.

El término se utiliza para nombrar un tipo de sensación específica: el dolor. Por lo tanto, la metastesia consiste, en particular, en sentir en el propio cuerpo el dolor de otra persona.
Existen casos documentados -aunque no por eso confiables-, a través de la historia, según los cuales una persona A se corta un dedo, y otra persona B siente el dolor. A, por supuesto, también lo siente.
Hay casos de metastesia múltiple: el metastésico siente el dolor o tiene las sensaciones visuales, táctiles u olfativas no ya de una persona, sino de un grupo cuyos integrantes pueden vivir a mucha distancia entre sí, no conocerse y no ser conocidos del metastésico.

Algunos declaran sentir los dolores de las hormigas, de los animales marinos, de seres extraterrestres, de piedras o de planetas.

En los metastésicos, la siguiente máxima epicureísta no funciona: "cada hombre sólo puede padecer por sí mismo; por más grande que sea el sufrimiento de un hombre, nunca podrá sufrir por dos hombres o por todo el mundo: su sufrimiento no será superior al de un solo hombre"

Sin embargo, la metastesia es paradójica: ¿Se puede tener los dolores de otra persona? Automáticamente, cuando alguien siente un dolor, ese dolor ya es suyo. Si otra persona siente ese mismo dolor, cualitativamente idéntico, será "su" dolor. Así, cada quien siente su propio dolor, aun cuando se atribuya que las causas de ese dolor son ajenas al cuerpo en el que se padece.

martes, 18 de marzo de 2008

Entanizar

(De "tano", abreviatura del gentilicio "napolitano". "Tano" se utiliza, por extensión, para referirse a los inmigrantes provenientes de Italia)

Pronunciar los apellidos de las personas dándoles una fonética y una grafía acordes con el idioma italiano.

En Argentina, debido a la altísima tasa de inmigrantes italianos, una vasta cantidad de apellidos han provenido del idioma italiano. Sin embargo, existieron inmigrantes de otras partes del mundo y, por consiguiente, sus apellidos no tienen resonancias románicas. Aun así el oído argentino cree escuchar algo del italiano en cada apellido de ascendencia polaca, danesa, vasca, rusa, alemana, turca o árabe, y es normal que pronuncie o escriba los apellidos de otras personas con errores propios de quien tiene su oído adaptado para escuchar un apellido italiano.

Ejemplos de entanización de ciertos apellidos:

Rouette = Roeti
Guarino = Guarini
Aceituno = Aceitunni (O, incluso "Olivi")
Pochelu = Pocelutti (Se pronuncia "pocheluti")
Kierkegaard= Chirchegardi (Se pronuncia "quirquegardi")
Björk = Borci (se pronuncia "borchi")
Jadzianagnostek = Ciaciagnagnosti (Se pronuncia "chachañañosti")
Mux = Muxi ( o "Muzi", o "Mussini", o incluso "Mussolini")
Danuto Czczdgovnilninkka = Gino Pizza

lunes, 17 de marzo de 2008

Tolón

(Sust.)

Ruido sordo en las paredes, en el techo o en el piso provocados por los vecinos que viven en las casas o departamentos contiguos
.

La vida en una propiedad horizontal está llena de manifestaciones sonoras que dan cuenta -para nuestro alivio- de que no estamos solos en el mundo. El hecho de compartir una medianera, un piso o un cielo raso, nos une con nuestros vecinos por los sonidos amortiguados que se transmiten a través de las construcciones.

Gracias a los tolones podemos inducir que la mujer del piso de arriba camina con taco aguja; sabemos también que se ha dirigido desde la cocina hacia la habitación o que se le ha caído un jarrón al piso. Podemos inferir, también, que los niños del departamento de al lado están jugando o que el abuelo que vive arriba se desplomó y cayó al piso.

El tolón no es un ruido regular, calculado y codificado. Cuando alguien, con alguna intención específica, hace ruidos para comunicarnos algo (por ejemplo: cuando la vecina de al lado nos quiere pedir que bajemos la música), ya no estamos ante un tolón sino ante algún tipo de lenguaje específico al que habrá que dar otro nombre.

domingo, 16 de marzo de 2008

Egononfuista

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(Del latín: ego non fui, yo no fui; -ista, terminación adjetival)

Dícese de aquel que trata, con mayor o menor éxito, de evitar asumir alguna culpa.

La actitud corporal de estas personas es muy característica: se encogen de hombros con mucha frecuencia y miran azorados a cualquiera que los acuse del más mínimo error.

sábado, 15 de marzo de 2008

Miramiramira

(Palabra y definición enviadas por el colaborador Julio David Auster)

(invariable, sustantivo y adjetivo; del verbo mirar; del latín mirus,a, um: maravilloso; del genitivo de mir, en ruso: mundo)

Dícese de aquel que va por la vida con la boca abierta, mirando con admiración las cosas del mundo, sin prestar atención a los peligros que lo acechan.

Hay gente que es indiferente a todo lo que los rodea; otras, por el contrario, prestan una atención excesiva a cualquier nimiedad, de modo que "los árboles no les dejan ver el bosque"

(Le pregunto al señor Auster, ¿qué nombre le pondría a estos otros que están ciegos al bosque?)

viernes, 14 de marzo de 2008

Doxáfora

(Sust. Del gr. doxa = opinión y fora = hacia afuera)

Explicación de una complejísima teoría o trama narrativa en pocas palabras, como acotación marginal y con un fuerte juicio de valor.

Los doxafóricos tienen conocimientos superficiales e inconexos acerca de casi todo. El doxafórico hace afirmaciones científicas, estéticas y filosóficas amparándose en principios mal aprendidos o en opiniones escuchadas al pasar. No obstante, cree que su palabra es valiosa y habla no con la humildad de quien aventura una improbable e ingenua hipótesis, sino con la pedantería de quien tiene la palabra definitiva sobre el tema. No sólo despacha en dos palabritas el trabajo intelectual de miles de años o de cientos de personas; además se otorga el derecho de juzgar toda empresa intelectual. Debido a que sus palabras son poco sustanciales, el doxafórico en realidad juzga sus propios dichos y los encuentra absurdos. Lo que ocurre es que su conocimiento -o su opinión- es tan superficial que ninguna afirmación que salga de su boca le parece plausible. Puede decir una necedad como "La evolución quiere decir que el hombre viene del mono", pero como esta afirmación le parece desabrida e inverosímil -y de hecho, así formulada, además de imprecisa e incompleta, suena sumamente ridícula-, el doxafórico se ve tentado a completar la afirmación con un juicio: "Pero si esto fuera cierto, deberíamos ver que los monos tienen crías humanas, y eso no pasa"

Ejemplos de doxáfora: "Platón dijo que todo es una idea, pero es obvio que estaba loco porque las cosas son cosas, no son mi idea"; "Los científicos buscan encontrar la verdad en los experimentos, pero ningún experimento te va a solucionar la vida".

A veces, se utiliza la doxáfora para hablar de la vida y los logros de otras personas. "Sí, Carlitos hizo una carrera, consiguió laburo, se casó y ahora está pelado". En este caso, puede no incluirse el juicio sobre la vida de la persona, pero la enumeración breve, concisa y mezquina para resumir los sucesos de la vida de Carlitos nos inducen a creer que su vida es miserable.

La doxáfora está complementada con el epistecripticismo.

jueves, 13 de marzo de 2008

Epistecripticismo

(Del gr. epistéme = ciencia, conocimiento y cryptikós = oculto)

Creencia según la cual ciertos conocimientos son demasiado complejos como para explicarlos en pocas palabras.

El epistecripticista es incapaz de dar un resumen o una breve reseña de aquello que se le pregunta; supone que, si el que pregunta no hace un estudio profundo y a conciencia, no vale la pena explicar de qué se trata. Puede decir frases como la siguiente: "no te puedo resumir cómo se juega al ta te tí en dos palabras". Si bien cree que la brevedad atenta contra la disciplina cuya elucidación se le requiere, de todos modos nunca intenta dar una explicación detallada, y por lo tanto el conocimiento solicitado permanece como una ciencia oculta y misteriosa, sólo reservada a unos pocos iniciados que hicieron el largo y fatigoso camino para conocerla completamente.

El error del epistecripticista está en creer que no es posible dar pistas aclaratorias u orentaciones. Él siente que cualquier reseña parcial es un bastardeo a sus conocimientos, y suele sentirse ofendido cuando le requieren una rápida dilucidación de su materia: "Estudié toda la vida la teoría de la relatividad, y vos me pedís que te la explique en dos minutos. Así no se puede"

A veces el epistecripticista simplemente no conoce la materia sobre la que se le pregunta, o es incapaz de encontrar las estrategias retóricas para dar una brevísima reseña con pocas palabras.

Epistecripticismo y doxáfora son dos puntos extremos en lo que respecta a la comunicación de un conocimiento.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Xenometamorfia

(Sust. Del griego xenos = extraño, metá= más allá y Morpheos = dios del sueño)

Situación onírica en la cual una persona se introduce en el sueño de otra persona.

Sólo en casos muy aislados y de dudosa corroboración, dos o más personas comparten un mismo sueño, de acuerdo a testimonios que revelan los durmientes al despertarse.
Existe la hipótesis de que hay ciertos territorios oníricos comunes -algo parecido a lo que hemos definido como ísula- y, de ser cierta esta hipótesis, no es difícil imaginar que dos o más personas puedan compartir ese territorio mientras duermen.

Los afectados de xenometamorfia no necesariamente deben estar durmiendo cerca entre sí. La xenometamorfia es poco corroborable porque uno puede meterse dentro del sueño de alguien que vive en el otro rincón del mundo y viceversa. Es raro -sumamente raro- que dos personas hayan dormido muy cerca y despierten habiendo tenido xenometamorfia. Aunque ha habido excepciones; particularmente entre niños y ancianos. Un factor común: nunca se ha dado testimonio de xenometamorfia en personas que comparten una misma cama.

Algunas leyendas cuentan que todos los habitantes de cierto pueblo soñaban todas las noches con su propio pueblo y con los mismos vecinos que veían cada día. Si uno de los soñadores se emborrachaba durante el sueño, al día siguiente sus vecinos le recriminaban la falta de recato. Si alguien cazaba un dragón entre sueños, a la mañana era ensalzado con laureles. Los asesinatos oníricos eran penados con el mismo rigor que los reales; incluso el asesino onírico, condenado a la cárcel, soñaba que estaba en la cárcel. En los sueños, sólo lo visitaban sus parientes o los verdugos.

martes, 11 de marzo de 2008

Movatua

(Sust. Del latín moveo = mover)

Escultura móvil

Si una estatua, de acuerdo a su etimología, es una escultura estática, una movatua habrá de ser una escultura móvil, dotada de algún tipo de mecanismo interno que le haga realizar alguna rutina.

Por extensión, cualquier pieza de museo que se exhiba en movimiento, es también una movatua. Un antiguo autito a cuerda, un fonógrafo o una cajita de música que funcionen y sean expuestos como reliquias, son movatuas.

lunes, 10 de marzo de 2008

Culetear

Aunque este término es ampliamente utilizado en su acepción de tener relaciones sexuales, el culeteo, según la definición de Exonario, consiste en violentar físicamente el espacio de otro mediante empujones con el trasero.

El culeteo es siempre amistoso. Cuando se hace entre conocidos (generalmente masculinos), puede terminar en una divertida riña o montonera* -como ilustra la foto. Otras veces, puede interpretarse como una insinuación sexual, y podrá derivar o bien en la consumación de esas intenciones, o bien en un escándalo. Hay bailes que incluyen el culeteo entre sus pasos.

* Montonera: existe una definición popular para esta palabra que no puede encontrarse en el diccionario: juego en el que las personas se arrojan unas sobre otras. Los que quedan debajo tratan desesperadamente de salir. Los que quedan arriba, tratan de inmovilizar o sofocar a quienes quedan debajo.

domingo, 9 de marzo de 2008

- óbolos


Siguiendo con la temática relacionada con el comienzo de clases, continuamos con dos expresiones -más sus correspondientes definiciones- enviadas por Julio David Auster:

Tizóbolo/a (de tiza y del griego boléin: arrojar) Dícese del alumno/de la alumna (entre 6 y 17 años, en la universidad se les pasa) que suele arrojar tizas con mayor o menor puntería. A diferencia del discóbolo de la Grecia clásica, estos suelen estar vestidos y no tienen la misma gracia para el lanzamiento. Todavía no es disciplina olímpica.

Aeropapiróbolo/a
(de aero: aire, papiro: papel y del griego boléin: arrojar) Dícese del alumno/de la alumna (entre 6 y 17 años, en la universidad se les pasa) que suele arrojar avioncitos de papel con mayor o menor puntería.

(Le pregunto al sr. Auster: ¿está seguro de que en la universidad se les pasa?)

sábado, 8 de marzo de 2008

Fenestroscopía

El señor Julio David Auster, colaborador honorífico de este blog, envió tres palabras "en homenaje al comienzo de las clases". Entre hoy y mañana las publicaremos, comenzando por esta:

Fenestroscopía: (del latín fenestra: ventana y del griego scopéin: observar)

Dícese del hábito y de la acción de algunos alumnos de cualquier nivel de instrucción que, en lugar de prestar atención, miran por la ventana.

viernes, 7 de marzo de 2008

Remorfemnia (o Remorfemia)

(Sust. Del latín Morpheus = dios de los sueños y memoria = recuerdo)

Recuerdo repentino de un sueño a causa de algún suceso de vigilia aparentemente arbitrario.

Es frecuente que no recordemos los sueños de la noche anterior. Sin embargo, hay un momento en el día en el cual puede dispararse el recuerdo. Mientras miramos (por ejemplo) a la canilla que gotea, nuestra memoria nos trae la imagen de un sueño en el cual cinco clavos oxidados eran martillados simultáneamente sobre una pared. Como si algo en la forma de la canilla tuviera conexión con los martillazos. Aunque no podemos entender esa conexión, a partir de ese instante recordamos todas las conexiones del sueño y nos volvemos completamente hipnorantes.

Los casos más impresionantes de remorfemnia son aquellos en los que recordamos sueños que hemos tenido décadas atrás e incluso en la primera infancia.

jueves, 6 de marzo de 2008

Ísula

(Sustantivo. Del latín ipse = mismo, somnus = sueño y locus = lugar)

No es fácil dar la definición de este fenómeno y quizás, en el fondo, sólo lo podrán entender quienes lo hayan experimentado:

Sensación de que varios sueños inconexos y en diferentes noches tienen, sin embargo, una misma estructura narrativa o un mismo sustento situacional que los unifica.

Dadas las dificultades de esta definición, pongamos un ejemplo: una persona tiene cuatro sueños en cuatro noches. Las noches no tienen por qué ser consecutivas. Supongamos que los sueños son los siguientes:

a) 'Estoy en el subte sobre el dragón de porcelana comiendo garrapiñadas, esperando que se me pase el dolor de cabeza hasta que un linyera se despierte y me lleve a la maratón de cucarachas'

b) 'Estoy en el fondo del mar, tengo calor y me preocupa que el cielo se esté nublando'

c) 'Fui elegido rey de los esturiones, y mi auto se llama "esturión".

d) 'El mundo es una galletita de huevo duro y yo la miro desde afuera'

Dadas estas cuatro secuencias oníricas, el soñador puede llegar a sentir (supongamos) que a), b) y d) transcurren en un mismo "universo", mientras que c) pertenece a un "universo onírico" completamente diverso; como si a, b y d compartieran una especie de trama narrativa. Sin embargo, es imposible justificar esa sensación; aun así, no se trata de una asociación arbitraria: por alguna razón desconocida, al soñador le parece que los sucesos de a) transcurren en un mundo en el cual los sucesos de b) y d) no serían extraños, pero sí lo serían -en cambio- los sucesos de c). Esa extrañísima sensación injustificable que relaciona entre sí las disparatadas tramas de los más disparatados sueños, y deja afuera (paradójicamente, porque las siente incongruentes) a otras tramas igualmente disparatadas, es la ísula.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Hipnorancia

(Sust. Del griego hipnos = ensoñación onírica y gnosis = conocimiento)

Conocimiento de las relaciones que ligan una imagen onírica con otra.

Los sueños se presentan como una aparente sucesión caótica de imágenes.
Pero una vez que estamos despiertos, somos capaces de recordar las relaciones que unen a una imagen con otra, por más poderosamente absurdas que sean. Podemos decir, por ejemplo: "Yo estaba en mi casa, pero mi casa no era mi casa; después la casa se convirtió en el lobo que tenía la cara de mi ex novia y a su vez era mi madre". Como se verá, esta cadena de afirmaciones utiliza una serie de conexiones contradictorias o disparatadas: afirma que una cosa no es esa cosa (la casa); que una cosa se convirtió en otra (la casa en un lobo), que una cosa tenía la cara de otra cosa (el lobo con cara de ex novia) que a su vez era otra (el lobo era la madre). Quien relata el sueño siente inequívocamente la realidad de esas conexiones y puede sacarlas a la luz sin confundirse: en eso, precisamente, consiste la hipnorancia.

El hipnorante se despierta en cualquier momento de la noche y puede relatar, con lujo de detalles, la compleja trama de sus sueños. Puede desatar y volver a anudar las marañas de absurdas relaciones que se presentaban en cada uno de los detalles y sucesos en su aventura de morfeo.

Un ejemplo magistral de hipnorancia puede tener esta forma.

No debe confundirse la hipnorancia con la interpretación de los sueños. El hipnorante no intenta interpretar un sentido oculto; simplemente hace una descripción ordenada de la secuencia onírica.

martes, 4 de marzo de 2008

Cachipirrosa


Lugar indeterminado adonde van a parar las cosas que se desperdician involuntariamente.

Ejemplos de uso: "pasaron mis vacaciones y no pude hacer ninguna de las cosas que había planeado. El tiempo se me fue a la cachipirrosa"

"Hicimos asado para cien invitados y vinieron cincuenta. El trabajo del parrillero fue a parar a la cachipirrosa"

En otra acepción, cachipirrosa significa lugar adonde van a parar objetos o personas que desaparecen sin previo aviso y sin dejar rastros: "Martín hace una semana que no viene, se debe haber ido a la cachipirrosa". Por esta última acepción, a veces es se utiliza como nombre propio de la muerte: "Lo vino a buscar la Cachipirrosa"; "Salió con el auto y se perdió en el camino de la Cachipirrosa"

La cachipirrosa es un lugar con una física sumamente peculiar: todo lo que entra allí, jamás vuelve a salir. Inicialmente, es un lugar vacío (o un no - lugar), pero las acciones humanas -o la dejadez- lo van llenando. Curiosamente, se llena de acciones incompletas, de caminos truncos y de tiempo mal aprovechado. Todo lo que dejamos a medio hacer y quedó sumido en el oxcidio, ha ido a parar a la cachipirrosa.

Existe una diferencia notable entre las expresiones "irse a la cachipirrosa" e "irse al carajo". "Irse al carajo" implica haber tomado voluntariamente por un mal camino o exagerar. La cachipirrosa, en cambio, es involuntaria y trágica: hace alusión a la vida y al tiempo que se escurren como agua entre los dedos.

No está del todo claro si este término es un nombre propio o un nombre común.

lunes, 3 de marzo de 2008

Condivergeno,a

(Adjetivo. Del latín condo = esconder; versus = dado vuelta y genus = género)

Persona que realiza actos en los que enmascara su verdadero género.

Cuando un hombre chatea haciéndose pasar por mujer (o viceversa); cuando una mujer firma una carta con un seudónimo masculino o cuando, en un baño de caballeros, un adolescente escribe "soy Nicole, llamame", en todos estos casos, se está ante el fenómeno del condivergénico.
También es condivergeno quien, en los juegos de rol, elige como avatar virtual a una figura del sexo opuesto.

Fíjese que el condivergeno no es transexual, ni travesti, ni transgenérico: sólo toma la figura de alguien del sexo opuesto con fines muy específicos, y sin identificarse realmente con ella.

domingo, 2 de marzo de 2008

Incunable

(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(adj. calif., u.t.c.s.; de in-, prefijo negativo, cuna y terminación adjetival -ble; no confundir con otra acepción que puede hallarse en el diccionario, derivada de incunabula: toda edición impresa hecha hasta el siglo XVI):

Dícese del párvulo al que es imposible meter en la cuna.

Así como hay bebés muy dormilones, hay otros que no quieren saber nada con la cuna; hay que tenerlos en brazos todo el tiempo. La ventaja es que su proceso de enculturación es muy precoz, porque, para lograr que aunque sea no llore, hay que hablarle, cantarle, contarle cuentos, leyendas, viejos mitos de la sociedad en que nació, leerle lo que se tiene a mano (para el caso puede servir una lectura secuencial de varias páginas de la guía telefónica o de una póliza de seguros), de manera que el niño, con el paso de los meses, se transforma en un verdadero erudito; quizás no sepa pronunciar correctamente todas las palabras que ha ido asimilando, pero posee un enorme acervo cultural que, seguramente, en el futuro se revelará en toda su magnitud.

sábado, 1 de marzo de 2008

Desirregularizar


(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(v. tr., de des + in + regularizar)

Volver regular algo que es irregular.

La presencia de los dos prefijos negativos no es ociosa, ya que se busca volver regular algo que es, de por sí, irregular; por ejemplo, la conjugación verbal castellana, que es realmente diabólica y que hace que la adquisición del idioma por parte de los extranjeros sea bastante penosa. Los chinos, por ejemplo, se vuelven ídem para aprenderlo.
¿Cómo se podrían desirregularizar los verbos castellanos? Pues es muy sencillo, para eso tenemos los paradigmas (amar de 1ª conjugación, temer de 2ª y partir de 3ª).
Tomemos al rey de los verbos irregulares, el verbo ser; que es de 2ª conjugación y por eso lo vamos a conjugar como temer:
presente de indicativo: yo so, tú ses, él sé, nos semos, vos seis, ellos sen; no hay que temer la confusión con el verbo saber, que se conjuga: yo sabo, tú sabes, etc.
pretérito perfecto simple: yo sí, tu siste, él sio (sin acento, porque es monosílabo), nos simos, vos sisteis, ellos sieron
pretérito imperfecto: yo sía, tu sías, etc.
futuro imperfecto: yo seré, tu serás (ya era regular desde siempre)
potencial: yo sería, tu serías (ídem)
presente de subjuntivo: yo sa, tu sas, él sa, samos, sais, san
imperfecto de subjuntivo: yo siera o siese, etc.
futuro imperfecto de subjuntivo: yo siere, etc.
participio pasado: sido (regular)
gerundio: siendo (regular)
Como se ve, la cosa es bastante simple, después de todo es como conjugaríamos si no nos reprimieran desde chicos; los niños son desirregularizadores intuitivos y congénitos, para ellos decir "yo sabo", "yo cabo", "yo sabí", etc., es la cosa más natural del mundo.
Otro tanto se podría hacer con la formación de los femeninos y los plurales, lo que queda a cargo del lector, total, no puede sino ser algo unívoco.

viernes, 29 de febrero de 2008

Gordonear

Actuar enérgicamente sin necesidad, con malos modales y de manera caprichosa.

El que gordonea tiene "actitud de gordo". Existe una opinión popular según la cual las personas obesas se malhumoran fácilmente y tratan de imponer su voluntad con voz alta y con gritos agudos acompañados de golpes de puño sobre una superficie sólida. Según esta opinión, además, los obesos se malhumoran cuando no se les cumplen las siguientes demandas: un asiento confortable, baja temperatura y comida. Cualquier actitud de una persona -sea o no sea obesa- que pueda encuadrarse dentro de esta manera de actuar, es una forma de gordonear.

Por otra parte, la corpulencia es siempre un buen elemento intimidatorio. Por eso, el gordoneo y la actitud mafiosa pueden complementarse sin problemas.

jueves, 28 de febrero de 2008

Permaturación

(Sustantivo. Del latín per- = muy, y maturus = maduro. Familia de palabras: permaturar, permaturado, a)

Si el término desnurturalizar significa una paulatina pérdida de la madurez y la sobriedad, la permaturación es el efecto de una maduración repentina e inexplicable.

Los adolescentes y los jóvenes suelen ser espectadores de la permaturación de sus amigos. Hay una edad en la que se cometen todos los excesos y el único objetivo en la vida es el placer inmediato. Pero de un día para el otro, algunos de nuestros compañeros de insomnio cambian su visión de la vida; como si conversar hasta el amanecer en una plaza, tomando cerveza y vino abrazados a ocasionales muchachas ya no tuviera sentido para ellos. Se cortan el pelo, se visten prolijamente y adoptan el discurso de un vendedor de celulares. A veces se hacen vendedores de celulares.

Un rasgo característico del permaturo: deja de ser divertido, distendido e inteligente, y se convierte en un cargoso censor que nos señala debilidades y obligaciones no cumplidas.

Existe un fenómeno de permaturación un tanto más complejo: la falsa permaturación.
Este caso se da cuando una persona, por circunstancias de la vida, debe mostrar que ha madurado, aunque en realidad no lo ha hecho. El falso permaturo es peor que el permaturo real, pues en el fondo comparte su visión de la vida con aquellos a los que hoy critica, pero se siente moralmente capacitado para juzgarlos en vista de su nueva situación. Una joven con un embarazo no deseado a veces adopta un 'discurso de madre' y juzga a sus amigas -ex compañeras de aventura- con la mirada de una abuela anticuada. El que se fue de viaje a un lugar lejano a veces vuelve y finge que todo le parece banal y estúpido; incluso puede llegar a decir que durante el viaje tuvo una revelación o algo por el estilo. Vuelve al barrio; es el mismo de siempre, pero finge que ha cambiado y que se ha vuelvo menos propenso a emborracharse con amigos y reírse de las viejas que se tropiezan con el cordón de la vereda.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Adorino


Hombre corpulento, sesentón, viudo, calvo, simpático, de buen pasar económico que dedica su tiempo a ayudar a niños huérfanos y carenciados, y tiene la obsesión de darles una buena educación, prodigarles comida y obligarlos a adorar figuras de santos.

martes, 26 de febrero de 2008

Desnurturalizar(se)

(Verbo. Del término nurtura: palabra del vocabulario de psicología para referirse a los procesos madurativos)

Volver(se) cada vez más inmaduro.

En nuestra vida cotidina, podemos llegar a conocer a una persona flemática, seria y madura cuyas acciones parecen estar dirigidas por sólidos principios éticos y cuyas decisiones son siempre cruciales y meditadas. Si esa persona, con el paso del tiempo, deja de comportarse con seriedad; no toma decisiones y se entrega a placeres mezquinos y caprichosos con cierto malhumor, decimos que se desnurturalizó. Esta desnurturalización -que, muchas veces, sorprende a quienes rodean al desnurturalizado- puede deberse a un cambio de perspectiva acerca de la propia vida, o a sucesos externos que van minando la solidez psíquica del desnurturalizado.

En una acepción un tanto más restringida, la desnurturalización puede ocurrir cuando, después de algún accidente (un choque automovilístico, un serio golpe en la cabeza) en el que se involucra la pérdida de ciertas funciones cognitivas, una persona deja de ser la que era; se comporta infantilmente; es incapaz de tomar decisiones y su estructura psíquica cambia drásticamente, acercándolo a la de un oligofrénico. En esta última acepción, la desnurturalización no es progresiva sino abrupta: quienes rodean al desnurturalizado tienen la sensación de que, de un día para el otro -después del hecho que provocó la desnurturalización-, la personalidad del adulto fue cambiada por la de un niño.

Antónimo: permaturación.

lunes, 25 de febrero de 2008

Orfanosemia

(Del griego orphanos = huérfano y sema = señal, signo)

Definición o campo semántico que no posee nombre.

La realidad está allí, inarticulada y muda. Nosotros encontramos algunas regularidades en ella y le damos nombre. Pero esas regularidades no son toda la realidad; son apenas una perspectiva. Existe una infinidad de perspectivas que podrían caber en una definición, y para las cuales podría haber nombre. Todas esas perspectivas -potencialmente infinitas-, en este momento son orfanosémicas.

Exonario se ha propuesto disminuir la orfanosemia, aun sabiendo que es infinita.

viernes, 22 de febrero de 2008

Melocólico,a

(Adj. Del griego melos = música y colos = bilis)

Persona que se emociona hasta las lágrimas cuando escucha música.

Para el melocólico, da lo mismo si se trata de un samba alegre y pasatista, o un lacrimógeno tema romántico: él se siente profundamente conmovido; una emoción parecida a la nostalgia le va subiendo por la garganta y le impide tararear la melodía.

A muchas personas les gustaría ser conmovidas sólo por un determinado tipo de música. Pero el melocólico se siente avergonzado, a veces, porque se conmueve incluso con géneros musicales que le resultan repulsivos.

Cualquier persona se vuelve inmediatamente melocólica cuando escucha alguna música que le recuerda una época pretérita, sin importar -paradójicamente- si esa música le gustaba o no en el pasado, o si esa época fue buena o mala.

jueves, 21 de febrero de 2008

Susciterapia


(Del latín suscitare = suscitar, asustar y del griego therapéia = terapia)

Cura mediante un susto repentino.

La susciterapia es famosa para curar el hipo; sin embargo diversos tipos de susto pueden curar una gran variedad de dolencias.

Los susciterapeutas trabajan en la calibración de los sustos, de acuerdo a los temores y las dolencias del paciente. No todas las personas se asustan de las mismas cosas, aunque en cierto nivel subliminal -mas relacionado con la percepción que con los temores conscientes- hay ciertas formas universales para asustar. La aparición de algo sólido, rápido, oscuro y repentino provoca automáticamente una reacción de susto.
Sin embargo, no todas las dolencias pueden curarse con este susto instintivo. Los susciterapeutas están convencidos de que, para curar alergias, fobias, malestares estomacales indefinidos, dolores de cabeza y ciertos tipos de depresión, es necesario recurrir a sustos más complejos, enraizados en temores mucho más elaborados. Por ejemplo, a alguien que padece dolores de cabeza, se lo puede asustar diciéndole que ha ocurrio una catástrofe nuclear, y que es necesario alejarse a la selva, para sobrevivir. El temor de morir por radiación puede hacer que desaparezca el dolor y que, en contrapartida, la persona encuentre una nueva manera de encarar su relación con el mundo. Aunque este ejempo pueda parecer extremo, una gran cantidad de terapeutas suelen aplicarlo -aun cuando ellos no se consideren a sí mismos como susciterapeutas.

Existe una versión más fuerte de la susciterapia: algunos suponen que todo mal físico -e incluso intelectual- puede curarse mediante diversos tipos de susto. Desde un susto repentino, fugaz, visceral hasta un miedo prolongado y lleno de matices. Se ha probado esta terapia -con resultados polémicos- en personas con problemas cardíacos y algunos tipos de cáncer.

La susciterapia sólo se puede practicar si el paciente no sabe que está siendo sometido a susciterapia. Mal podríamos asustar a quien ya sabe que lo vamos a asustar.

[PS: espero que puedan ver el breve video incluido en este post. Es un ejemplo de la perfecta susciterapia]

miércoles, 20 de febrero de 2008

Teratolexia

(Sustantivo. Del griego teratos = monstruo y lexé = palabra)

Costumbre de crear palabras para nombrar conceptos inútiles, innecesarios e imposibles de instanciar.

"Imposible de instanciar" debe entenderse como: "jamás nos vamos a encontrar con algo como lo que se describe con esa palabra". Ejemplo, aquí.

La teratolexia puede entenderse como una "manía desmedida por ponerle nombre a todo".

Los conceptos nos sirven para poder subsumir una multitud de objetos. "Objeto", entendido en su acepción más general, es toda aquella configuración y selección que hacemos de una cierta realidad, sea esta realidad empírica, ideal o imaginaria. Un objeto es, en esta acepción, tanto una mesa como la configuración formada por la mesa, el florero y las sillas. En última instancia, también aquello que llamamos "mesa" es una configuración y selección que hacemos los humanos. Sin embargo, cuando se le pone nombre a ciertas configuraciones innecesarias, estamos ante un caso de teratolexia. ¿Es necesario que la configuración descrita más arriba tenga un nombre, o nos podemos arreglar con los nombres "mesa", "silla" y "florero", independientemente?

Exonario se enorgullece de ser el blog más teratoléxico de la blogósfera.

martes, 19 de febrero de 2008

Megalosemia

(Sustantivo. Del griego megalos = gigante y sema = signo)

Excesiva e innecesaria precisión conceptual.

En el lenguaje científico, la precisión se convierte en una virtud. Pero en un lenguaje ordinario, la exactitud puntual puede malograr el proceso comunicativo.

Ordinariamente, nosotros diríamos que los colores de la imagen son (aproximadamente): rosa, salmón, amarillo, en degradé. Pero una persona megalosémica querría ponerle nombre a cada uno de los momentos del degradée y a cada parte de la ilustración. Jamás consideraría que usted le ha dado una descripción correcta de esa ilustración si no la describe exhaustiva y completamente. El megalosémico, incluso, se ve tentado a inventar conceptos para suplir las carencias semánticas del idioma.

Algo similar podría ocurrir con la hora. Si usted le dice a un amigo "nos reunimos en mi casa a las 21:00 hs", no se asombrará si su amigo llega a las 21:01 o a las 20:58. Pero si sufre de megalosemia, usted le reprochará a su amigo que no es lo mismo las 21 que las 21:01. Incluso, es posible que no atienda el timbre si no lo tocan exactamente a la hora convenida.

Exonario cae muchísimas veces en la megalosemia.

Megalosemia y angusemia son dos polos de un mismo problema semántico: la precisión enfermiza de los conceptos en conflicto con la imposibilidad de utilizar un concepto preciso.



lunes, 18 de febrero de 2008

Angusemia

(Sust. Del latín angustia = estrechez y del griego sema = signo)

Disminución de la capacidad para referirse a algo con precisión por falta de los conceptos adecuados.

La pobreza de vocabulario y la incapacidad para distinguir matices suelen ir de la mano; en ambos casos estamos ante ejemplos de angusemia. También ocurre este fenómeno cuando, a pesar de grandes esfuerzos mentales, no se puede encontrar el concepto adecuado para describir un hecho.

En el distópico mundo de George Orwell, en su libro "1984", el Partido crea una neolengua con un vocabulario acotado para evitar los matices conceptuales, lo cual redunda en la imposibilidad de alcanzar ciertos pensamientos. Los hablantes de esta neolengua sufren de una creciente angusemia.

Todo idioma es angusémico en infinitos sentidos: existen múltiples situaciones que no tienen nombre y que no pueden ser descriptas satisfactoriamente. Exonario tiene el objetivo de disminuir paulatinamente esta angusemia.

Sin embargo, se puede caer en el otro extremo: en encontrar conceptos muy precisos, que se refieran a situaciones demasiado puntuales y que sean difíciles de distinguir de otros conceptos parecidos. En ese caso, habremos caído en la megalosemia.

domingo, 17 de febrero de 2008

Zagunfio,a

(Palabra y definición enviadas por el sr. <—X—<)

(Adjetivo. Voz malsonante).

Palabra utilizada para insultar a alguien sin hacer referencia a ninguna característica real o presunta del insultado.

Ejemplo de uso: «—Sr. Roqueforte, ¡usted es un zagunfio!» (Al oír esta palabra el aludido se enfurece.)
La palabra «zagunfio» viene a llenar la necesidad de contar con palabras que cumplan la función pragmática del insulto y a la vez estén desprovistas de cualquier contenido descriptivo. Habitualmente, las palabras que usamos para insultar describen características con connotación negativa que adjudicamos real o figuradamente al insultado; es decir, la fuerza pragmática insultante deriva, a través de la connotación negativa, de un significado conceptual no necesariamente insultante.
Por ejemplo, a alguien que nos saca de quicio podemos decirle «sos un idiota», aunque el receptor de nuestro improperio no padezca en realidad un «trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida en las primeras edades de la vida» (definición de la RAE para «idiocia»); simplemente, es alguien que se nos montó en los huevos (que también es una expresión figurada). Por otra parte, cuando un siquiatra ingresa en la historia clínica de un paciente la afirmación de que tal o cual es un idiota o un demente, seguramente no está pretendiendo insultarlo, sino meramente describir su afección.
A veces los hablantes somos conscientes de que existe una tensión entre la fuerza pragmática del insulto y la inadecuación objetiva del contenido descriptivo respecto de la persona aludida. Por ejemplo, cuando decimos «mirá, tu madre es una santa, pero vos sos un hijo de puta» (afirmación que nada tiene que ver con la profesión de la señora aludida, sino con la inquina que sentimos por su progenie).
Además, existe un componente de incorrección política, porque al usar insultantemente un apelativo, estamos implícitamente insultando a quienes cargan con ese apelativo por razones objetivas. Por ejemplo, si en una reunión social le decimos a alguien que es un «mogólico» (palabra que, con significado insultante, era común, al menos hasta hace unos años) corremos el riesgo de hacer sentir mal a algún presente que tenga un familiar con síndrome de Down. Si a alguien le soltamos que es «un negro de mierda», además de hacerle saber nuestra animadversión, estamos deschavando que somos racistas, a la vez que insultamos con nuestro racismo a todas las personas de piel oscura. (Así como las hinchadas de fútbol desnudan su homofobia casi siempre que insultan a la hinchada rival: «Eeehhh, son todos puuuutooos».)
De este segundo aspecto de inadecuación es testigo la expresión «mirá, no te digo que sos un animal porque sería un insulto a los animales».
La palabra «zagunfio» viene a resolver esa carencia de nuestro idioma. Tiene fuerza pragmática insultante, pero nada más; no quiere decir absolutamente nada, aparte del uso implícitamente insultante. De hecho, se podría imaginar toda una gradación de palabras insultantes vacías, según el nivel de enojo que justifique su uso.
Por último, cabe notar que el fenómeno opuesto, palabras amables sin contenido descriptivo, existe, como da cuenta el siguiente diálogo hipotético entre enamorados:
—Hola, cuchi-cuchi, ¿me extrañaste?
—Sí mi michiningui...

sábado, 16 de febrero de 2008

Cartoxplotar

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(v. intr., de carta, que en este caso se refiere a la tarjeta de crédito y explotar):

Reventar la tarjeta de crédito.


Cuando la situación anímica de una persona no es de las mejores, una de las válvulas de escape más comunes es darse algún gusto postergado. Eso suele significar, generalmente, un gasto superior a las posibilidades de la persona, por lo cual se utiliza en estos casos la tarjeta de crédito, sin pensar que en algún momento habrá que pagar. El concepto de reventar la tarjeta es tan viejo como la tarjeta, hacía falta una expresión sintética como cartoxplotar.
¿Por qué se dice reventar la tarjeta? Seguramente, en el fondo, se piensa en la actitud de la rana en la famosa fábula de Fedro: quiso ser grande como un buey inflando su cuerpo y terminó reventando. El deudor hace lo mismo: quiere mostrarse poderoso gastando sin sentido, hasta que revienta la tarjeta.
En la vida real las cosas no son tan filosóficas: lo que le pasa a la persona es que se siente muy deprimida y decide que, por qué no, se va a comprar un celular nuevo, o un par de zapatos carísimos, o un viaje a un lugar en el que nunca había pensado antes. La expresión verbal es: "Ma siiiiiií, yo cartoxploto. Los gustos hay que dárselos en vida".

viernes, 15 de febrero de 2008

Mandamínimo

Existe el mandamás quien, según la Real Academia, es la persona que ostenta demasiada autoridad.
Pero, ¿qué pasa con quien ostenta una gran autoridad, pero sin embargo su autoridad es mínima? Eso es lo que mienta este término: el mandamínimo (en su primera acepción) es una persona cuyo poder es minúsculo; pero que se aprovecha de dicho poder para poner todos los obstáculos imaginables.

Un mandamínimo es aquel supervisor raso, o aquel cabo del ejército, o aquel empleado de la telefónica que hoy, ahora, en este preciso momento, tiene un gran poder de decisión sobre alguna cuestión que a nosotros nos interesa, y se regodea en ello. Nos hace esperar, nos maltrata y nos muestra el infranqueable muro de su modestísima autoridad. Sabe que, en cuanto pongamos un pie en la calle o cuando hablemos con alguien que tiene más poder que él, el mandamínimo deberá retractarse por habernos maltratado; pero en esos pocos segundos de intransigente soberbia se siente un dios.

El mandamínimo gorrea y es sumamente soconto.

Existe el término "mandamenos" para referirse a un mandamás que intenta imponer su voluntad a toda costa y al cual la mayoría obedece. Un mandamás ilegítimo es, en el fondo, un mandamenos. Los que lo siguen y adoptan su carácter autoritario, son unos mandamínimos.

jueves, 14 de febrero de 2008

Fonogramoide

(Sustantivo. Del griego foné = sonido, gramma = letra y eidos = forma)

Semejanza que tienen los sonidos de la naturaleza con los que puede emitir la boca humana.

Las onomatopeyas recogen estas semejanzas y les dan nombres convencionales. En la naturaleza escuchamos el canto del gallo, el maullido del gato, la caída de la lluvia, explosiones volcánicas. Aunque estos sonidos son inarticulados, creemos escuchar cierta concatenación que se asemeja a nuestras emisiones vocales (o vocoides) y consonantes. En español, el gallo canta "kikiriki". Eso significa que, para el oyente español, el gallo canta con fonogramoides "k" e "i". No es lo mismo que una explosión haga "bum" a que haga "bam". Los sonidos de uno y de otro se diferencian claramente; el oído diferencia el fonogramoide "u" del "a". Un globo al desinflarse hace "puff", mientras que un fluorescente al romperse hace "paff". Ambos sonidos son inconfundibles y pueden distinguirse sin error por el fonogramoide correspondiente.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Descoñado,a

(Adj. Del latín cognatus = nacido en la misma época que uno)

Dícese de quien no se entiende con las personas de su misma edad, y se lleva mejor con los mayores o los más jóvenes.


Un descoñado suele ser socórdico.

martes, 12 de febrero de 2008

Socordia

(Sust. Del latín socer = suegro,a y cor = corazón)

Empatía con el suegro del sexo opuesto.

Los hombres que sufren socordia se llevan mejor con su suegra que con su mujer. Como es de esperar, el socórdico (o la socórdica) sufre los celos de su cónyuge.

lunes, 11 de febrero de 2008

Capalero,a

(Adj. De la expresión "cagar a palos"= golpear muchas veces hasta lastimar, no necesariamente con un palo)

1. Persona que suele ganar con ventaja en alguna actividad.

La palabra "capalero" permite hacer una rápida asociación semántica con el vocablo "capo". Quien dice que alguien "es un capalero", suele querer decir que es un capo y que lleva una gran ventaja.

No se utiliza esta expresión para referirse a quien gana con gran diferencia por intervención del azar. El capalero debe haberse esforzado en igualdad de condiciones con otros participantes en la misma actividad.

Aquel que gana ventaja por azar, suele llamarse palicero (de paliza)

2. Persona inestable que ante cualquier contrariedad responde a los golpes. En esta acepción, es sinónimo de pandillero, golpeador.

viernes, 8 de febrero de 2008

Cotulunar

(Idiotismo. Verbo)

Morir de noche, en silencio, en la cama y con los ojos abiertos.
La persona que cotuluna en algún momento ha abierto sus ojos para morir; literalmente ha tenido un despertar a la muerte.
Todos nos acostamos a la noche con el terror de encontrar a la mañana siguiente a algún ser querido cotulunando.

jueves, 7 de febrero de 2008

Verandante / Veraviandante

(De vera = orilla y andar. También se puede utilizar la expresión "veraviandante", que agrega la palabra via = camino)

Persona que camina cerca del cordón de la vereda.

Está tácitamente estipulado que el caminante urbano debe andar por la zona media de una vereda; no muy cerca del cordón ni (en el otro extremo) pegado a los muros de las construcciones. El verandante sale de esa zona media y se aventura en el borde cercano a la calle, donde suelen estar los canteros, los canastos para la basura y los puestos de diarios. Un verandante debe prestar mucha atención; su caminata no puede seguir una trayectoria rectilínea debido a los innumerables obstáculos en su andar.

Cuando tres o cuatro personas caminan uno junto a otro por una vereda, uno de ellos se convierte en verandante por la simple razón de que la zona media de una vereda regular sólo tiene espacio para dos personas.

(Gracias José Schmidt, por la palabra y por el concepto)

miércoles, 6 de febrero de 2008

Navidar

(Verbo. De navidad. Suele utilizarse en participio de presente: "navidando")

Sentirse feliz por los preparativos de una celebración.

Cuando se está navidando, las luces brillan con más color y las personas parecen renovadas. Si la celebración se realiza en la propia casa, ésta luce mucho más bella. Cuando navidamos, solemos limpiar y adornar lugares que siempre permanecen olvidados y sucios, y por lo general cambiamos alguna iluminación. Si preparamos alimentos y disponemos la mesa para recibir invitados, lo hacemos con alegría y de manera distendida.

El sentimiento de navidar conjuga una deliciosa mezcla de extrañeza y familiaridad.

El término puede hacerse extensivo a otros ámbitos, no solamente festivos y no necesariamente relacionados con lugares conocidos. Cuando uno visita un lugar turístico que hacía años que no se visitaba, en una inesperada escapada de fin de semana, es normal navidar. Se navida, también, después de una mudanza a una casa acogedora y tranquila.

Durante la navidación, el estrés parece tomarse un respiro y el tiempo parece regalado para disfrutar de cosas pequeñas y cotidianas.
(Nota : en este momento estoy de vacaciones en Mar del Plata, ciudad que no conocía y que estoy recién descubriendo. Y el treinta y uno de enero, cumplí años y los festejé en mi casa. Desde ese día estoy navidando sin parar)

martes, 5 de febrero de 2008

Rofo

(Del germano *Raupan = arrancar, pelar; del cual deriva también la palabra en español "ropa")

Sensación de claustrofobia por no poder quitarse una vestimenta.

Como puede apreciarse, la palabra utiliza dos fuentes semánticas de acuerdo a su etimología: por un lado, la noción de "quitarse" proveniente del germano Raupan, y por el otro, el objeto específico que se desea quitar: la ropa. La palabra "rofo", sin embargo, le agrega un componente semántico que no estaba presente en "Raupan" ni en "ropa": la desesperante sensación de saberse atascado.

Un pantalón o un sueter demasiado ajustados, o una campera con el cierre roto pueden provocar rofo cuando uno quiere quitárselos y la vestimenta parece hacer increíbles esfuerzos por mantenerse adherida al cuerpo. La transpiración, a veces, hace aun más difícil sacársela y eso puede aumentar el rofo. En los casos más desesperantes, se llega a cortar el abrigo con una tijera.

lunes, 4 de febrero de 2008

Discepto

(Sustantivo. Formado por oposición a "concepto". No confundir con el verbo latino discepto = discutir, disentir)

Si un concepto subsume una multitud de objetos, de los cuales se da una o varias características en abstracto (por ejemplo: el concepto de 'verde' subsume a todos los objetos que son verdes; el concepto de 'silla' subsume a todos los objetos que se compongan de 'respaldo, base, sostén, para una sola persona'), un discepto es aquel concepto que subsume objetos con características contradictorias o redundantes. Ejemplo ficticio de discepto: "Bitoro: toro doblado y partido en dos formado por dos toros".

La clasificación de los animales dada por Borges en El idioma Analítico de John Wilkins da como resultado un discepto clasificatorio.

No es fácil, sin embargo, discernir si se tiene un discepto o un concepto. A lo largo de la historia, muchos disceptos fueron recategorizados como conceptos y viceversa. Es probable que la frontera que separa al concepto del discepto sea sólo epistemológica: es decir, puede tener que ver tan solo con nuestra manera de entender la realidad.

En un plano más coloquial, se llama discepto a aquel concepto imperfecto e inasible, cuya definición no sirve para reconocer a los objetos subsumidos bajo él. Ejemplo: "Coloto: coso largo no muy largo e invisible".
También se puede utilizar este término para nombrar a los desplazamientos semánticos que se realizan en ciertas frases imprecisas y ambiguas: por ejemplo, en ciertos círculos gnósticos se suele decir que todas las almas del universo están atadas a la vida por un "hilo de plata". Aquí, "hilo" y "plata" están utilizados de una manera no habitual. Por lo general, quien hace una afirmación como esa, no aceptaría que "hilo" y "plata" son simplemente metafóricos; él pretende decirnos que esos términos están usados con propiedad. Sin embargo, ante la imposibilidad de dar una definición clara, debemos concluir que "hilo" y "plata" funcionan aquí como disceptos.


viernes, 1 de febrero de 2008

Chocatrasca

(Adjetivo. Apócope de "hecho catrasca" = destruido)

Persona avejentada y arruinada en un corto lapso.

Se dice que alguien es un chocatrasca cuando, comparado con la última vez que lo hemos visto, parece mucho más viejo de lo que debería parecer, teniendo en cuenta su edad y el lapso en el que no lo vimos.
Para que se pueda dar fehacientemente el diagnóstico de chocatrasquismo se deben tener en cuenta los dos tiempos en los que se realiza la comparación. Un tiempo A, anterior, en el cual la persona todavía conservaba una buena apariencia, y un tiempo B, posterior, en el cual se corroboran los rápidos achaques que nos llevan a calificarlo de chocatrasca. El tiempo que separe a A de B debe ser relativamente corto. Si se trata de un tiempo prolongado, simplemente hay un envejecimiento natural. El chocatrasquismo sorprende porque es abrupto; como si hubiera una discontinuidad entre la persona vista en el tiempo A y la misma en el tiempo B.

Un chocatrasca se caracteriza por haber adquirido alguno (o todos) de los siguientes rasgos entre el tiempo A y el B:

- Abundantes canas y calvicie prominente.
- Sobrepeso
- Arrugas
- Cansancio generalizado.
- Suspiros
- Sudor
- Actitud de protesta ante todo
- Posicionamiento despectivo ante las manifestaciones de personas más jóvenes: "Antes no se nos trataba así"
- Continuos reparos ante ofrecimiento de bebidas, comidas y fiestas descontroladas: "Yo ya no estoy para esos trotes, ahora tomo agua mineral y me acuesto a las diez de la noche"

Algunas personas son chocatrascas por un tiempo y luego recuperan gran parte de su vitalidad original. Otros están en una pendiente resbaladiza en la que todos los síntomas de su chocatrasquez se agudizan y potencian. Si un chocatrasca permanente conserva la sensación de que puede recuperar su vitalidad, entonces se convierte fácilmente en un chotosaurio.

jueves, 31 de enero de 2008

Petrópalo

(Sustantivo. Del griego péphto = caer y rópalon = maza, martillo)

Objeto pesado e inverosímil que ha caído del cielo.

Existen numerosas historias según las cuales una gigantesca barra de hielo o de oro, un automóvil, un elefante, un muñeco de piedra o un colosal castillo han caído desde arriba (desde un imposible arriba) a la velocidad de un meteorito y ha dejado cráteres en campos y zonas suburbanas. Para que aparezca un petrópalo, es indiferente si está nublado o no; de hecho, los relatos de asombrados testigos suelen maravillarse de que en el cielo no había "ni una nube", como si la presencia de formaciones tormentosas pudiese explicar la caída de tan extraño objeto. No debe olvidarse, sin embargo, de los batracúmulos: nubes desde las cuales caen batracios. Pero un batracio no es un petrópalo.

Cuando el petrópalo es un objeto que puede haberse formado naturalmente, es posible elaborar alguna compleja hipótesis de ciencia natural para explicar su presencia, como el caso de una barra de hielo. El desafío imposible se da cuando los petrópalos parecen producto de la intervención humana, como en los casos apuntados más arriba de automóviles, muñecos de piedra y castillos. A veces, puede apelarse a la hipótesis de que tales objetos cayeron desde un avión. Sin embargo, fácilmente se puede ver que un castillo no es algo transportable, además del hecho de que la mayoría de estas historias datan de fechas anteriores al invento de cualquier artefacto volador.

miércoles, 30 de enero de 2008

Quequereco,a

(Adjetivo)

Persona que utiliza un lacónico y agresivo "¿Qué querés?" para dirigirse a quienes se le acercan.

El quequereco no se siente en la obligación de saludar, ni sonreír ni mirar a los ojos a su interlocutor. El quequerés del quequereco es un voseo irrespetuoso y despectivo. No importa si se dirige a un desconocido, a un anciano o a una autoridad: el quequereco se siente en el lugar de quien otorga y quita, de quien decide si se debe o no se debe dar. Para él, todos se acercan a pedir algo, y según su mezquina lógica, está mal que le pidan -aunque esté para atender pedidos o reclamos.

Es común encontrar quequerecos entre los comerciantes, los empleados burocráticos y las/los secretarias/os de los médicos, abogados y contadores.

martes, 29 de enero de 2008

Nedricto

(Sustantivo. Del latín nego = no y derelictum = abandonado)

Basura o despojo no declarado oficialmente como tal.

Existen ciertos objetos a los que no nos atrevemos a calificar lisa y llanamente de basura, y que guardamos o "dejamos por ahí", a veces con la secreta esperanza de volver a incorporarlo en aquella esfera de la vida de la que fue desafectado. Pero el nedricto tiene pocos destinos: o la muerte por oxcidio, o la valoración como pieza de museo, o la declaración oficial de despojo.

Existen numerosos nedrictos en nuestra vida.
Ejemplos:
Los postes en las calles que antaño llevaban cables y que resisten el paso del tiempo, estoicos e inútiles.
Las grúas herrumbrosas en un puerto abandonado.
Las vías muertas de un ferrocarril.
Los clavos y tornillos doblados y oxidados que sin embargo guardamos en nuestras cajas de herramientas.
Los frascos vacíos.
Los cartuchos de tinta de una impresora después de varios reciclajes.
La ropa en el placard del abuelo fallecido.