viernes, 30 de enero de 2009

Moscelar


(Verbo. Del latín monstro = mostrar y celo = ocultar

Exhibir algo un momento para luego esconderlo.

Un niño tiene un chocolate y la muestra a un amigo. El amigo observa admirado y entusiasmado, pero el niño oculta la golosina una vez que la ha mostrado. Un millonario muestra su holgada billetera a sus parientes pobres para luego guardarla sin ofrecer un peso. En estos casos se moscela con dos intenciones: fanfarronear y despertar cierta envidia. Pero existe una tercera intención oculta en aquellas dos mucho más maliciosa que es despertar la ilusión y el deseo ajenos, haciendo creer que hay una voluntad de compartir aquello que se exhibe, cuando en verdad no es así.

Se puede moscelar con el propio cuerpo. Cuando una mujer muestra por un segundo sus pezones o su trasero con la intención de despertar la lujuria de un hombre, está moscelando. Si luego se quita toda la ropa y se entrega, no hubo moscelación. Si después de esa mínima y provocativa exhibición decide vestirse y retirarse, diremos que hubo histeria y moscelación.

jueves, 29 de enero de 2009

Idiópero

(Sust. Del griego idios = propio, particular y péras = límite)

Objeto que limita consigo mismo.

El idiópero no es un objeto infinito ni ilimitado. Se trata de una cosa que no comparte las propiedades geométricas habituales, pues se encuentra plegado sobre sí mismo sin otro objeto alrededor: todo lo que hay alrededor, es él mismo.

Otra manera de ser del idiópero consiste en que sus límites o bordes poseen propiedades distintas a las usuales. Se pueden postular idióperos cuyos límites perimetrales sean una entidad matemática, un color abstracto o una energía metafísica y no estrictamente un límite en el sentido común de la palabra.

(La imagen que acompaña a esta entrada, por supuesto, no corresponde a la de un idiópero. Como se habrá entendido, no puede visualizarse un ser de características idióperas. En su lugar, hay una medusa intergaláctica llamada Lordakium, que es aproximadamente lo que imagino cuando trato de tener una idea visual de un idiópero)

martes, 27 de enero de 2009

Anoperdacia

(Sust. Del latín a = partícula privativa; nosco = conocer; per = con insistencia y data = datos)

Profusión de datos para identificar algo que no se conoce.

Dado que la definición es un tanto árida, conviene aclararla con ejemplos. La anoperdacia se manifiesta en diálogos. Supongamos que A y B conversan. A desea hacerle recordar algo a B. B insiste en que no conoce eso que supuestamente debería recordar. Por lo tanto, A agrega información y datos para que B tenga mayores indicios identificatorios.
Ejemplo:

A - ¿Te acordás de la película Los dragones también lloran?
B - Nunca vi esa película
A - ¿No te acordás? Trabajaba Robert de Niro haciendo de dragón rojo.
B - Nunca vi esa película.
A - ¡Robert de Niro! y el otro... Ese, el rubio... el de Ghost.
B - Nunca vi esa película.
A - También trabajaba la actriz esa que hace los locos Addams.
B - Nunca vi esa película.
A - ¿Pero cómo que no? Esa en la que entra un tipo a la habitación y descuartiza un oso de peluche creyendo que es la mujer.
B - Nunca vi esa película.

Como puede apreciarse, este diálogo puede continuar por siempre. Mientras A permanezca empecinado en no escuchar o no creer lo que dice B, adolecerá de anoperdacia. Por supuesto, también puede ocurrir que B efectivamente haya visto la película, y no lo recuerde. En ese caso, la anoperdacia pretende tener un efecto mnemotécnico: los datos son pequeños hilos para poder traer el recuerdo a la luz. Sin embargo, sea que el hecho en verdad haya ocurrido o no, es algo que muchas veces resulta irrelevante. A veces, el dialogante pretende hacer recordar al otro algo para lo cual no es necesario ningún dato o ningún recuerdo. Imaginemos que A se proponía contar el argumento de la película Los dragones también lloran. En ese caso, no parece relevante que se requiera ningún recuerdo por parte del interlocutor, y menos con tanta vehemencia.

lunes, 26 de enero de 2009

Gastropía

(Sust. Del griego gasterós = estómago y entropía = medida de desorden de un sistema)

Deterioro en el placer culinario a través del tiempo.

Un niño adora agregar salsa de chocolate, dulce de leche y merengue al helado. Ese mismo niño, cuando es adolescente, puede comer medio kilo de helado, pero le resulta empalagoso subrayar algo dulce con otra cosa dulce. Ese adolescente, cuando es adulto, no comería medio kilo de helado, sino apenas un pequeño vasito de oblea. En la vejez, sólo comerá obleas sin agregado de dulces. Para que se produzca la gastropía, es necesario que en cada etapa resulte repugnante el placer que se obtenía en la etapa anterior: "Ahora ni loco como crema chantilly", dice como si se hubiera quitado la venda de los ojos. El gastrópico, a pesar de la repugnancia que siente, puede sentir cierta nostalgia: "Antes me tomaba diez cervezas y no me hacía nada. Ahora tomo medio litro y caigo redondo"

jueves, 22 de enero de 2009

Econocuate

(Sustantivo y adjetivo. De económico y cuate)

Persona que señala la inconveniencia de hacer determinada compra.

El econocuate acompaña a un amigo al shopping. Cuando el amigo se entusiasma por comprar algo caro, suntuoso y en cuotas con altos intereses, el econocuate lo convence para que busque una opción mejor o para que evite las muestras de desmedido entusiasmo frente a los vendedores.

Hay que destacar que el econocuate nunca puede ser un marido que acompaña a su mujer al shopping y pone cara de disgusto ante cada compra. Tampoco es una madre que se enoja por los compulsivos gastos de sus hijos en los videojuegos: el econocuate busca argumentos sólidos para hacerle ver a su acompañante que ese gasto no vale la pena, y no se enojará si, a pesar de las buenas razones en contra, el amigo de todos modos decide hacer la compra.

En el supermercado, el econocuate es quien se da cuenta enseguida de las trampas escondidas detrás de las ofertas, los anuncios, los envases y las marcas. ¿Atún de lata grande? No conviene, es mejor dos latas de atún en envase chico. ¿Seis al precio de cinco? Sí, pero cuidado: en otro supermercado cuesta aun más barato que en esa oferta. ¿Jamón cocido? No, paleta. El econocuate detecta enseguida los propaláfelos.

miércoles, 21 de enero de 2009

Artisenirro

(Sust. Del latín ars = producto; signum = señal y erro = ir equivocado)

Envoltorio, envase o producto de manufactura que posee su línea de corte o sus flechas indicadoras en un lugar inadecuado.

"Abra por la línea punteada" o "siga el troquel" son indicaciones propias de un paquete de galletitas, un envoltorio de chocolate o una plancha de ticket canasta. A veces, sin embargo, esas instrucciones gráficas vienen corridas por un error de impresión o manufactura, y en esos casos, si las seguimos al pie de la letra, corremos el riesgo de no poder utilizar correctamente el producto: el sachet de leche quedaría abierto en un lugar incómodo para servir o las galletitas se desparramarían por el piso.

Los artisenirros son monstruos cuyos horrendos padres son las ciegas máquinas empacadoras.

martes, 20 de enero de 2009

Perfactismo

(Sust. De per = prefijo que indica insistencia y factum = hecho, acción)

Obsesiva tendencia por mostrarse activo y productivo.

Alguien puede preguntarnos: "¿Qué hiciste durante las vacaciones?" y nos pueden ocurrir dos cosas: que seamos sinceros, o que nos sintamos en la trabajosa obligación de enumerar la multitud de objetivos que logramos. Recordamos vagamente que un día hemos pintado el techo de la cocina, y responderemos: "Estuve arreglando la casa", aun cuando la mano de pintura sólo ocupó media hora de trabajo de una tarde calurosa. Por supuesto, el perfactista necesita enumerar varias acciones: además del arreglo de la casa, debe incluir otras actividades para que no parezca que estuvo holgazaneando -lo que le resulta horroroso, aun cuando eso es lo que efectivamente hizo. "Estuve estudiando", agregará, mientras recuerda que sólo leyó dos carillas de un libro de texto. "Ayudé a mi vieja a limpiar el patio", cuando en realidad sólo le cebó mate durante quince minutos. "Hice trámites", cuando sólo fue a buscar a su esposa con el auto a la salida de Rentas. El autoengaño puede incluso ser más profundo: el perfactista pudo haber pasado todo el verano tirado en la cama mirando el cielo raso, y contará esa experiencia como "un intento tortuoso por descubrir una fórmula universal en las imperfecciones de la pintura del techo".

En las empresas y comercios, los patrones obligan a sus empleados a fingir perfactismo. Un jefe no puede ver que su empleado esté sentado tomando un té: necesita verlo en actividad continuamente. Por eso, el empleado no sólo finge que trabaja sino, además, tiene siempre preparado un discurso profuso en enumeraciones de las cosas que se hicieron durante esa mañana. En este caso, no hay una tendencia obsesiva sino una estrategia de supervivencia: al patrón le gusta creer que sus empleados son eficientes y eficaces, y al empleado le conviene no defraudar esa creencia.

Fuera de los ámbitos laborales y académicos, el perfactismo es peligroso cuando somos incapaces de reconocer frente a otros que simplemente no hemos hecho nada. Cuando tememos el juicio y creemos que siempre se debe justificar nuestra existencia mediante acciones sin descanso, nos hemos dejado llevar por un perfactismo nocivo.

El perfactista cree que cada instante de la vida humana debe generar un producto, y siente horror a la pérdida de tiempo.

(Esta palabra hoy se publicó más tarde de lo habitual porque estuve muy ocupado tratando de desentrañar los secretos más profundos y controvertidos de un videojuego)

lunes, 19 de enero de 2009

Foricondio

(Sust. de latín foris = puerta y abscondo = esconder)

Ángulo de una puerta o ventana desde donde se pueden observar otras dependencias de la casa de manera parcial y casi sigilosa.

Una persona sabe que su habitación tiene una puerta que da al pasillo, y que el pasillo conduce al comedor. Un día descubre que, si observa desde esa puerta parándose de una manera determinada y mirando desde un muy estrecho ángulo, puede ver una buena parte del comedor y de la cocina -la cual, en principio, no se podía ver desde la habitación. Descubre luego que, si abre la ventana que da al patio, desde allí no sólo ve la ventana de la habitación contigua, sino que a través de ella visualiza parte del pasillo y el baño. Desde luego, la visualización de estos inesperados ambientes de la casa es parcial y muy imperfecta. Estos modestos y ocasionales micropanópticos, descubiertos de manera fortuita, son los foricondios.

sábado, 17 de enero de 2009

Copalipsis

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(Sustantivo. De copa y apocalipsis)

Dícese de la última copa de fútbol antes del fin del mundo. No hace falta aclarar que sería una copa de clausura. No más revanchas, no más "el próximo es para nosotros".

jueves, 15 de enero de 2009

Áluto

(Sustantivo colectivo. Del griego a = partícula privativa y lýo = desatar)

Clase de objetos que debe desecharse una vez que se enreda, debido a la complejidad de la madeja.

Por causa de la pronodia, algunos objetos tienden a enredarse. Sin embargo, unos son más fáciles de desatar que otros. En principio, todo nudo puede ser desenredado, pero en algunos casos, si calculamos el tiempo y la atención que debemos dispensar a ciertas madejas, a los efectos prácticos es conveniente deshacerse de ella antes que realizar el intento. Ejemplos de álutos: el cabello anudado y la tansa de un reel.
Conviene aclarar que no todo enredo forma un áluto: hay una cantidad de nudos crítica -que dependerá de la pronodia de los objetos enredados- que determina si vale o no la pena desenredarlos.
También podemos considerar álutos a aquellos objetos que no se desechan ni se les deshace su nudo: se los corta para que puedan tener cierta utilidad. De una madeja de cable podemos cortar pequeños alambrecitos sin necesidad de deshacer toda la madeja. Los tallarines enredados todavía pueden ser comidos, convenientemente cortados.

miércoles, 14 de enero de 2009

Agnosodia

(Sustantivo. Del griego a = partícula privativa; gignósco = conocer y hódos = camino)

Sensación que provoca no reconocer a una persona por estar fuera de su ámbito habitual.

Nos encontramos en la playa con un hombre de rostro familiar, quien nos saluda con afecto. El hombre lleva bermuda y ojotas, y cada gesto produce en nosotros un efecto paradojal: por un lado, no es posible recordar de dónde lo conocemos. Por otro, nos parece que lo hemos visto todos los días de nuestra vida. En algún instante, por un comentario casual, nos enteramos de que ese hombre es Pedro, el dueño de la carnicería del barrio. Hemos visto el rostro de Pedro, las reses de Pedro y el delantal blanco de Pedro cada día: Pedro es su carnicería. Fuera de ese contexto se convierte en un rostro equívoco sin identidad. Sentimos un breve deconcierto, porque quizás la mañana anterior habíamos dialogado con él casi como confidentes, y hoy nos comportamos como si hubiésemos tenido una amnesia parcial.

Esta sensación se produce porque solemos incorporar a las personas a su paisaje habitual. El médico, en su consultorio; el empleado público, detrás de su oficina y el pordiosero en la vereda. Quizás reconoceríamos a nuestro médico en otro consultorio que no fuera el suyo (el paisaje sigue siendo similar o parecido: ambiente de médicos) Pero, ¿nos sería tan fácil identificar a nuestro carnicero atendiendo en el consultorio? ¿O al médico pidiendo monedas en la vereda? ¿O al mendigo en una playa top de Punta del Este?

martes, 13 de enero de 2009

Famosombi / Famozombi

(Adj. De famoso y zombie)

Dícese de la persona famosa con poco carisma, pobre desempeño y escaso talento que, sin embargo, se mantiene y resurge año tras año en la televisión.

A veces vemos un programa de televisión y nos preguntamos cómo su conductor o adláteres pueden soportar ser tan estúpidos o patéticos. No entendemos por qué motivo el programa se mantiene al aire por más de una emisión. Sin embargo, inexplicablemente, el famoso perdura y le ofrecen nuevos trabajos: lo vemos todos los años con una propuesta ligeramente diferente, aunque con el mismo tenor de patetismo.

El Teto Medina, Marley, Jorge Rial, Ricardo García (más conocido como El esposo de Adriana Aguirre), Leonardo Simmons -quien pareció querer escapar de este destino- y Silvio Soldán son un pequeñísimo puñado de famosombis.

lunes, 12 de enero de 2009

Mecanofacto

(Sust. Del latín mechanicus = mecánico [del griego mechánon = máquina] y factum = hecho)

Si un artefacto es una obra o pieza mecánica que crean los hombres de acuerdo a ciertas reglas (de acuerdo a cierto arte), el mecanofacto tendría idénticas características, con la diferencia de que la obra no está hecha por humanos, sino por una máquina. Por lo tanto, definiremos mecanofacto como la pieza o aparato mecánico creado por una máquina.

Dado que -al menos hasta ahora- todas las máquinas están bajo la supervisión del hombre, la intención terminal tanto de los artefactos como de los mecanofactos es el bienestar -o malestar- humanos.

Se suele pensar que detrás de cada mecanofacto hay un artefacto. En otros términos: pensamos que las máquinas construyen a otras máquinas que a su vez construyen a otras, pero que en último término hay algo construido por el hombre. Sin embargo, puede que en algunos rubors hayamos llegado a un grado de mecanización en el cual sólo hay mecanofactos, y la intervención humana es mínima. Es posible que un robot diseñe a otro robot, y que este último rediseñe a su robot creador, y que el creador rediseñe a su criatura. Este proceso en principio podría realizarse infinitas veces sin intervención humana.

domingo, 11 de enero de 2009

Machoquismo

(Palabra y definición enviadas por Pablo Conte. Blog: Seleccione)

(De machismo y masoquismo)

Malestar inconscientemente voluntario que sufren algunas mujeres por un hombre ordinario al que adoran con locura casi literal.


La machoquista aparenta enojos por cada traición del susodicho, autovictimizada para evitar responsabilidades y autoculpabilizada de los defectos del vividor, pero no quiere vivir sin él, que suele ser un tipo que no vale ni tres pesos. Las machoquistas parecen no poder vivir sin sufrir por el granuja, como si ello fuera su deber o virtud, y son capaces de proferir frases como "Me pega pero lo quiero", "Me engaña pero me lo merezco" o "No trabaja, se la pasa fumando y emborrachado con los amigos en la vereda, vive en mi casa que pusimos a nombre de ambos, lo llamo al celu y me atiende una mina. Ahora hace 5 días que no aparece, santa pitonisa... ¿cómo puedo hacer que vuelva? Lo amooooooo"

sábado, 10 de enero de 2009

Amnoniloga

(Palabra y definición enviadas por Baterflai)

(Sust. Del griego a = partícula negativa; mnéme = recuerdo y logos = palabra, discurso)

Palabras que se escuchan durante los sueños y se olvidan de inmediato cuando se despierta.

El proceso psíquico que las acompaña es la amnonilexia. Cuando ya se pone brava la cosa (es decir: el proceso se hace crónico) y no logramos recordar ni una palabra de nada de lo que soñamos, estamos ante una amnonilogopatía.

(La imagen no tiene que ver exactamente con la definición, pero el gato que aparece allí durmiendo -y tal vez sufriendo amnoniloga- es muy parecido a Camilo, el gato polar de Baterflai)

viernes, 9 de enero de 2009

Desmortar

(De mortar)

Dejar de ser un cadáver reconocible e identificable.

Cuando el muerto todavía tiene identidad; una tumba y deudos que lo recuerden, se dice que este muerto está mortando. Si algún pariente abriera la tumba y el ataúd, podría decir: allí están los huesos de Fulano.
Pero llega un momento en el cual la degradación física se vuelve tan pronunciada que las partes ya no pueden reconocerse: sólo hay tierra, o varios restos de huesos juntos -si se ha estado en un osario común-, o apenas una lápida borroneada. En estos casos, el cadáver está desmortado. El muerto ha dejado de mortar, y ahora pasa a un periodo de fusión elemental con la tierra inanimada.

jueves, 8 de enero de 2009

Atrividente

(Adj. De ater = negro, oscuro y videns = vidente)

Si la clarividencia es una facultad paranormal que permite percibir con claridad cosas lejanas e inaccesibles, la atrividencia es una facultad de percepción igualmente paranormal, pero imperfecta. El atrividente percibe con claridad algunos grandes sucesos del futuro, pero no puede vaticinar acontecimientos mínimos y fácilmente pronosticables. Puede adivinar que exactamente dentro de dieciséis años, dos meses y cinco días entrará un desconocido a nuestra casa y nos asesinará con un cuchillo, pero es incapaz de predecir que lo golpearemos por darnos una mala noticia de manera tan anticipada y sin que se lo hayamos pedido.

Muchos supuestos clarividentes son, en realidad, atrividentes. Después de todo, si alguien tiene la capacidad de ver el futuro o de leer otras mentes, ¿por qué debería conocer todo el futuro, o por qué debería tener acceso a todos los sucesos que ocurren en todas las otras mentes? La atrividencia es una imperfecta facultad que tal vez puedan tener los humanos. La clarividencia, en cambio, es una perfección divina.

Un ejemplo de atrividencia puede verse en este excelente post de mi amigo The Bug.

miércoles, 7 de enero de 2009

Chiflina

Roce entre ancianos con intenciones sexuales.

Esta cómica palabra y su horrible definición nacen de los prejuicios de mi abuelo materno y de mi mala memoria. Él trabajaba en un club en cuyo salón se realizaban peñas de tango y folklore. Una tarde me contó que odiaba esas reuniones, porque sólo atraían a ancianos que se frotaban entre sí "Y eso los lleva a la chiflina: la calentura entre viejos". No recuerdo si la palabra exacta era "chiflina", pero creo que era otra que sonaba igualmente graciosa. Sospecho que esa olvidada palabra y la tan espantosa definición habrán sido inventos de mi abuelo. Sin saberlo, él estaba haciendo su propio exonario.

martes, 6 de enero de 2009

Tabato,a

(Adj. De la expresión taba tomando = estaba tomando, haciendo referencia a la afición por la bebida o por la droga. Puede acompañarse con un gesto que imita la acción de aspirar cocaína mediante una "pala")

Dícese de quien expone excusas inverosímiles.

Alguien nos ha dejado plantado con un trabajo o con una cita. Ese alguien -con quien no tenemos la suficiente confianza- construye una penosa excusa para justificar su falta. A pesar de que por el temblor en la voz descubrimos que sus palabras son falsas, la persona se empeña en elaborar una trama complicada, increíble e interminable. No pueden faltar los parientes muertos, los que parecían muertos y no lo estaban; la esposa enferma que se cura milagrosamente, la abducción alienígena, la visión de ángeles, la amnesia puntual o los desfasajes cuántico-espacio-temporo-psíquicos. El tabato no se amedrenta por el tenor de sus excusas ni por los rostros escépticos y sorprendidos de sus oyentes: sabe que una explicación menor y cotidiana ("me olvidé", "no alcancé el colectivo", etc.) podría bastar para zanjar cualquier duda; sin embargo confía en que muchos disparates pueden producir un efecto paradójico: cuando no es necesario mentir tanto, podemos sospechar que algo de lo que se dice es cierto. Este efecto ocurre cuando escuchamos hablar a un ebrio: si bien puede decir muchas incoherencias, a veces es posible tejer una trama más profunda a partir de ciertos hilos de información que se revelan en sus expresiones. La posibilidad de que esa trama más profunda sea coherente y tenga algunos puntos de contacto con ciertos aspectos de lo que creemos verdadero, nos hace que su relato funcione como un todo que, por el absurdo, produce lo verosímil a partir de lo inverosímil.

lunes, 5 de enero de 2009

Cronápero,a

(Adj. Del gr. cronos = tiempo; a = partícula negativa y péras = límite)

Dícese de quien realiza visitas a conocidos y parientes sin fijarse un límite horario.

Hay personas sumamente cuidadosas con el tiempo ajeno. Algunos hacen cortas visitas a sus amigos y están atentos a todas las señales de sus anfitriones: bostezos, impaciencias, horarios de cena, tics, golpeteos en la mesa o gritos histéricos. Un visitante ideal se retira mucho antes de sospechar que pudiera estar volviéndose molesto o inoportuno. En cambio, el cronápero -cronocléptico por excelencia- no pone reparos en la extensión de su presencia. Se concede a sí mismo el privilegio de asistir a toda la intimidad de la familia de su conocido: lo acompaña a tomar mate con galletitas a las siete de la tarde; luego acepta ser invitado a la cena; le habla mientras se ducha; más tarde se queda en el living viendo una película con los hijos y luego cuenta historias y toma café hasta las siete de la mañana, ante los aburridos bostezos de sus anfitriones. Si le ofrecieran una cama o un lugar donde quedarse, no dudaría en seguir allí por tiempo indefinido.
Tarde o temprano al cronápero se le niegan las visitas o se le ponen excusas del estilo "ya me estoy yendo". Víctima de una sorprendente fragilidad emocional, el cronápero se ofende y deja entrever que lo "están haciendo a un lado". A veces simplemente aprende y ya no se vuelve tan difícil de soportar. Otras veces se suicida, o por despecho mata a quienes antaño lo recibieron y padecieron su presencia.

viernes, 2 de enero de 2009

Precarnación

(Sustantivo. De pre y carne. Verbo: precarnar)

Tiempo previo a la concepción de una persona.

Este término está estrictamente relacionado con mortar.

"¿Qué hacía usted en el año 1560?" es una pregunta para la cual no tenemos respuesta. Apenas podemos decir "Yo no había nacido en esa época". Entendido estrictamente, eso no es una respuesta, sino el enunciado que muestra el error de la pregunta. Sin embargo, si utilizamos el verbo vivir para referirnos no a una acción determinada, sino al tiempo en que transcurre nuestra vida, podríamos nombrar igualmente el tiempo previo a la vida y llamarlo precarnación. La respuesta a la pregunta inicial -despojada de todo contenido metafísico- sería: "Estaba precarnando".

Conviene prevenir un error: el término "prenatalidad" no es sinónimo de "precarnación". La prenatalidad es un tiempo de vida (el tiempo en el cual el feto aun no nació, pero fue concebido) La precarnación, en cambio, se refiere a una persona en tanto que ni siquiera fue concebida.

(Gracias señor X por la sugerencia)

jueves, 1 de enero de 2009

Mortar

(De muerte. Conjugación: yo morto, tú mortas, él morta, vosotros mortáis, ellos mortan. Perfecto simple: morté. Perfecto compuesto: he mortado)

El verbo "nacer" se refiere al hecho puntual de ser lanzado a la vida. "Vivir", en cambio, se refiere a toda la extensión de la vida, y "morir", nuevamente, se refiere al momento puntual en el que se muere. Pero no existe un verbo que se refiera a la muerte en toda su extensión.
Por eso, mortar podría significar transcurrir del tiempo en que dura la muerte. Cuando un niño pregunta qué está haciendo su abuelo muerto, la madre podrá decirle que está jugando con los ángeles, que está durmiendo o que huele las flores desde abajo de la tierra. Pero más exacto sería decirle cuál es la actividad propia del muerto: mortar. "El abuelo está mortando" es la contrapartida exacta de "El abuelo está viviendo".
Por otra parte, ¿cuándo se deja de mortar? Sin duda, cuando los restos del muerto se degradan lo suficiente como para volverse irreconocibles, o cuando se confunden sus huesos en un osario común. Mientras las personas mortan pueden ser visitadas en sus tumbas y se les puede enviar flores.
Sólo se puede hablar de cocatacos si se les puede dar alguna identidad a los muertos. Por eso, sólo pueden ser cocatacos mientras están mortando. Los cocatacos conmortan: es decir, mortan juntos.

Para mortar no es necesario apelar al concepto de posmortemidad. Se morta aun cuando no hubiera experiencias cualitativas post mortem.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Cocataco,a

(Sust. De catacumba)

Si vecino proviene del latín vicinus, y este último a su vez de vicus que significa barrio, el cocataco es el muerto o muerta que está enterrado en el mismo cementerio en las cercanías de nuestros muertos queridos, o de nosotros mismos si es que estamos muertos.

"vecino" implica vida -el barrio está habitado por personas vivas-, por lo tanto no corresponde llamar así a los muertos aledaños. Cocataco viene a llenar esa impropiedad semántica.

Dos vecinos que nunca se llevaron bien en vida, pueden pasar una tranquila eternidad como cocatacos.

martes, 30 de diciembre de 2008

Enetuplar

(Verbo. De ene y tuplo: terminación de veces de una cantidad. Sustantivo: enetuplo)

Si redoblar es aumentar el doble o intentar algo por segunda vez con más fuerza, enetuplar consiste en insistir por enésima vez con una fuerza aun mayor que la vez anterior.

Se considera un enetuplo cuando ya se ha perdido la cuenta de cuántas veces se ha intentado algo sin conseguirlo.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Abaratrar(se)

(Verbo. Del latín barathrum = infierno, abismo, hombre insaciable. Palabra candidata a formar parte del vocabulario de una filosofía existencialista criolla)

Sentir profundamente el hastío de la insaciabilidad.

Los exquisitos laberintos de la lengua latina nos han dejado una palabra cuya amplitud semántica es reveladora: barathrum no sólo se refiere al infierno mismo, sino al hombre que merece ese infierno. La extensión que hacemos en Exonario le agrega un componente semántico de índole introspectiva: el abaratrado es quien se da cuenta de ese merecimiento y, en consecuencia, siente el peso de su continua insatisfacción.

El existencialismo francés ha acuñado dos términos de proximidad semántica con abaratrarse: náusea, para referirse a la sensación de gratuidad y vacío de la vida, y derelicción, para nombrar la autoconciencia de desamparo y responsabilidad. Abaratrarse, sin embargo, tiene evidentes resonancias criollas. Suena a barato y a batata (abatatarse equivale a asustarse, a negarse a actuar cuando llega el momento) Por ello, el abaratramiento es una náusea derelictiva criolla. Desde luego, abaratrarse, a pesar de la proximidad semántica con los dos términos existencialistas, tiene su propio peso de significado. Examinemos el abaratramiento a partir de un ejemplo: la compulsión por el juego. El jugador siente que no desea otra cosa más que jugar. Sin embargo, nunca se llena de juego. Nunca ocurre que diga "basta", como sí pasa con el sexo o los alimentos. Después de muchas horas o días de jugar al póker o a la ruleta sin parar, el jugador puede sentir abaratramiento: la certeza desdichada de que está haciendo lo que más desea, pero eso que más desea jamás lo satisface. Puede ocurrir algo similar con la necesidad de ir de shopping y comprar objetos suntuarios, con la visión de mujeres -u hombres- hermosas -o hermosos- que pasan por la calle, o con la búsqueda del conocimiento. Quien dijo que el saber nos hace desdichados es, sin duda, un abaratrado.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Cleptocálamo

(Término y definición enviados por el lector Julio David Auster)

(Adj. Del griego kléptein = robar y del latín calamus = pluma)

Dícese de la persona que pide prestado un instrumento de escritura, generalmente una birome, y no lo devuelve.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Cleptóflamo

(Término y definición enviados por el fiel colaborador Julio David Auster)

(del gr. kleptein, robar y del lat. flama, llama):

Dícese de la persona que pide prestado un encendedor y no lo devuelve.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Antesolo

(Sust. De la expresión latina ante solem = antes de que salga el sol)

Sensación de asco, fastidio o perplejidad que provoca la visión del amanecer después de una noche en vela.

Cuando se ha estado despierto toda la noche haciendo alguna tranquila actividad (leer, estudiar, chatear) a la eufótica luz de una suave lámpara, nos acostumbramos a las sombras y a la quietud nocturna. El amanecer, en esos casos, se presenta como una fuerza masiva, entrometida e incongruente que invade y empaña la mágica intimidad de la madrugada. Lo que era oscuro y suave se vuelve luminoso, incómodo y obsceno. Ese sentimiento de desolación es el antesolo.

El antesolo puede presentarse en muy diferentes circunstancias. Un insomne sufre entre las sombras, pero también odia el amanecer: el alba es su derrota, el símbolo de su irreversible fracaso contra la oscuridad. La noche se le ha escurrido sin pegar un ojo, y las luces que se cuelan por la ventana son horrendos fantasmas que ululan incesantes "hay que levantarse, comienza un nuevo día"

Después de una larga y divertida fiesta nocturna, el amanecer hace fuerza por ponerle punto final. Los límites pueden extenderse, pero la magia de las luces de colores en la oscuridad se ha perdido, y la fiesta está sentenciada.

Pero quizás el antesolo más horroroso es el que nos sorprende sin que nos demos cuenta. Ocurre cuando, de un momento para el otro, caemos en la cuenta de que ya ha amanecido. Miramos por la ventana, incrédulos y desconcertados, como si nos hubiesen robado algo importante sin que lo pudiéramos notar.

Quienes esperan con ansiedad el amanecer (por ejemplo, los que desean escapar del ataque de vampiros u otros monstruos nocturnos) no sienten antesolo, sino alguna otra sensación, más aliviadora y placentera.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Encuarentonarse

(De cuarenta)

Sentirse inmune ante ciertas preocupaciones por causa de la edad.

"Encuarentonarse" tiene una resonancia muy fuerte con el término "envalentonarse". El encuarentonado se siente más valiente y menos vulnerable a ciertos comportamientos neuróticos: no le preocupa qué dirán de él su jefe, sus parientes o sus amigos. Tampoco teme dar su desmesurada opinión ante personas poco tolerantes y propensas al golpe. No le preocupa decir que no cuando es no, y tampoco reprime sus gustos. El encuarentonado asume sin tapujos que le atraen las personas de su propio sexo, que odia su profesión y su carrera, que le encanta Arjona más que Beethoven y que, a pesar de lo que siempre quiso opinar sobre sí, es ultraconservador y derechista. Años antes fingía preocupaciones e intereses -y la acción de sostener la mentira era otra preocupación más. Ahora se asume sin tapujos.

Para encuarentonarse no es necesario tener cuarenta años; en verdad, el encuarentonamiento ocurre a una edad mucho mayor, y es un proceso que quizás tiene más que ver con la vejez que con la mediana edad. Pero no se puede desperdiciar el parecido fonético entre "encuarentonarse" y "envalentonarse", semejanza que se perdería con términos como "enochentizarse" o "ensetentizarse", amén de que estas construcciones suenan más a ser partidario de una década del siglo veinte que a una actitud ante la vida.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Enrajarse

(De raja. Sustantivo: enrajamiento)

Dejar entrever el extremo superior del trasero por encima del pantalón y por debajo de la camisa.

Las personas enchulenguizadas tienden a enrajarse. También son proclives al enrajamiento los obreros (en particular aquellos que en su trabajo deben agacharse) y quienes usan pantalón de tiro bajo o remeras cortas.

El enrajamiento puede ser una estudiada fuente de seducción. Pero la mayoría de las veces es un fenómeno involuntario que sólo provoca burlas.

martes, 23 de diciembre de 2008

Enjupitarse

(De Júpiter, nombre del quinto planeta del sistema solar. Adjetivo: enjupitado)

No lograr resultados importantes a pesar de haber sido una gran promesa.

Una hermosa mujer que gana todos los concursos de belleza durante su adolescencia y, cuando cumple sus veinte, se dedica a comer hasta volverse hiperobesa. Un joven y talentoso violinista abandona su arte por pereza y a los treinta años apenas recuerda cómo tocar el violín. Un nuevo y brillante contador se presenta en la compañía como la solución a todos los problemas y, apenas dos días después de asumir su puesto, llega tarde, alcoholizado y demuestra que no sabe siquiera hacer un balance. Los protagonistas de estos ejemplos son enjupitados: supuestamente, por cierta falta de voluntad, no logran un codiciado objetivo que parecía fácilmente alcanzable. El enjupitado parece ir contra su propia naturaleza; como si la vocación que lo inflamara no llegara a despertarse del todo, o muriera en su esplendor. A veces una persona se vuelve enjupitada por las expectativas que los demás depositan en ella, y no porque ella misma tenga un talento especial. Es el caso de los padres que piensan que sus hijos son genios en algún rubro cuando en realidad son niños caprichosos y malcriados.

El término "enjupitarse" hace referencia a la característica propia del planeta Júpiter, cuya incandescencia inicial lo podría haber convertido en una estrella, pero por falta de combustión quedó relegado a la categoría de planeta.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Emplanetarse

(Verbo. Del griego planetés = errante)

Caminar haciendo trayectorias inesperadas y arbitrarias.

Un día cualquiera, una persona que era puntillosa y estricta con sus horarios y objetivos en la vida, decide salir a la calle sin rumbo para ya no volver a sus rutinas anteriores. El emplanetado sale de su casa con el firme propósito de ir al trabajo o hacer compras, pero por alguna circunstancia -quizás la intención de dar un paseo- toma por un camino inusual y luego se pierde para siempre en calles que no lo conducen a un lugar determinado. Existen casos sobrecogedores de emplanetamiento: una persona que camina bordeando un río decide abandonar su trayecto y se pierde en medio de un desierto. Otra que bordea una montaña un buen día escala la montaña y ya no vuelve a descender.

Algunas personas creen que el emplanetamiento es producto de un hechizo. En verdad, el emplanetado se comporta de una manera tan repentinamente extraña a su proceder habitual, que su actitud parece producto de una decisión ajena a su voluntad.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Fagóptero


(Adj. Del griego phágo = comer y -ópter = observador)

Persona que vigila lo que otros comen

Una madre obsesionada por la cantidad y calidad de comidas que ingiere su hijo; una tía abuela solterona que siente un enorme placer en ver cómo sus sobrinos nietos degustan sus abundantes, variadas y empalagosas tortas caseras; un cocinero amateur que está esperando la aprobación de sus amigos por su último experimento culinario o un hombre que goza viendo a su amante comer el plato que él preparó: todos ellos son fagópteros.

El fagóptero es una clase especial de voyeurista. Las diferencias entre uno y otro observador no son tan grandes: la comida y el sexo poseen un ingrediente de enorme seducción. La única diferencia notable entre el fagóptero y el voyeur es que mientras el voyeurista se solaza observando sin participar, el fagóptero espera una reacción por algo que él mismo ha preparado.

El fagóptero puede estar al límite entre lo puramente culinario y lo lúbrico. Algunos fagópteros, cuando ven a alguien probando sus platos, puede murmurar por lo bajo: "Así, así me gusta, cómo te comés la patita de pollo... Sí, cómo te tragás la salsita de roquefort que te preparó papito". Este último tipo de fagóptero se excita conjugando la observación del disfrute de sus comensales con el recuerdo de cómo preparó cada bocado.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Parifungio

(Sust. Del latín paries = pared, muro y fungi = hongos)

Dibujo que forman las manchas de humedad en una pared.

La humedad puede tener una variedad de efectos en las construcciones. Uno de ellos es el simple descasacaramiento de la pintura y el revoque. El resultado de ese proceso es un dibujo irregular de contornos bien definidos al cual, como a las nubídeas, se le puede dar una interpretación muy detallada.
Otro proceso no lleva al descascaramiento de la pared, sino a una lenta y progresiva diferenciación de matices sin bordes definidos. Los parifungios formados de este modo son figuras fantasmales cuya presencia a veces ha sido interpretada como el escaso medio de comunicación de un muerto. Abonan notablemente a esta interpretación, sin duda, los parifungios que surgen de manera rápida y espontánea -es decir, sin que se pueda corroborar la presencia de una fuente de humedad- para formar el rostro de un pariente muerto o el mapa del lugar donde quedó guardada la herencia desaparecida.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Incalizar

(Verbo. Del latín in = dentro y calix = vaso, cálice. Sustantivo: incalización)

No terminar el contenido de los vasos.

En las fiestas y reuniones es común que los invitados dejen vasos por la mitad o que se sirvan, sólo beban un trago y luego abandonen la copa. El contenido de los vasos incalizados suele tener un único destino: ser desechado.
Una variante de la incalización -no necesariamente relacionada con los ágapes- consiste en no beber el fondo del líquido de los vasos y copas. Como si ese fondo contuviera algún residuo o borra que podría afectar a quien lo bebe, el partidario de la incalización toma una de dos decisiones: cuando su vaso está a punto de vaciarse, o bien lo llena nuevamente, o bien deja de beber. Su actitud puede entenderse como un "horror al vaso vacío".

martes, 16 de diciembre de 2008

Ectosomático,a

(Adj. Del griego ecto = por fuera y soma = cuerpo. Sustantivo: ectosomatosis)

Dícese del espíritu que está presente a la vez en varios cuerpos.

El alma de los ectosomáticos es capaz de mover y dar vida a cuerpos de diferentes géneros y especies. Desde un punto de vista metafísico, el ectosomático tiene "demasiado espíritu" para un solo cuerpo, y por ello le es asignado más de uno.
El ectosomático puede controlar, simultáneamente a su propio cuerpo y al cuerpo de otras personas (pueden ser una o dos, o miles). No es necesario que el ectosomático sea consciente del control que tiene sobre esos cuerpos, y puede desconocer individualmente a cada uno de sus avatares. Desde luego, un espíritu humano puede controlar a las millones de hormigas de un hormiguero, o a una manada de ciervos en el Africa, o a una especie de seres viboroides de un planeta en la galaxia de Andrómeda. También -siguiendo el mismo razonamiento- nosotros podemos ser, en verdad, las pálidas manifestaciones de otros seres ectosomáticos. La letra de una canción de Enigma dice: "Recuerda el Chamán cuando dijo: el hombre es el sueño del delfín". Si esto fuera cierto, y si el delfín nos sustentara de vida incluso cuando está despierto, nosotros somos las manifestaciones ectosomáticas del delfín.

Las teorías ectosomáticas han resultado plausibles a muchas religiones y filosofías. Después de todo, ¿es racional pensar que cada uno está encerrado en su propia, íntima e inaccesible individualidad? ¿O más bien compartimos con el resto de los mortales algo que nos hermana mucho más allá que un simple contacto corporal?

La tesis de la ectosomatosis, sin embargo, posee componentes metafísicos sumamente discutibles. La incorroborabilidad no es su mayor debilidad: quizás, lo más flagrantemente inaceptable es la asunción injustificada de que los espíritus pueden tener "grados ontológicos": habrá espíritus cuyo grado ontológico es suficiente para sostener a un único cuerpo, y otros, de grado ontológico superior, podrán sostener a varios. Es este punto, particularmente, el que debe ser argumentado. Por supuesto, para escuchar el argumento, hay que aceptar previamente que existe algo así como el espíritu o el alma.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Anomachar

(Verbo. Del griego a = partícula negativa; mnéme = memoria y matháno = aprender. Sustantivo: anomacia)

No entender algo que anteriormente se entendía a la perfección.

Uno puede aprender a la perfección las reglas del tute cabrero, las declinaciones del idioma latino, la exacta secuencia de pasos para desarmar un reloj a cuerda o la lista completa de reyes de la dinastía borbónica. Sin embargo, al poco tiempo esos recuerdos comienzan a entrar en un olvido sistemático: llega un día (tal vez no muy lejano) en el que apenas podemos dar una imprecisa pista de aquello que antes sabíamos con tanta claridad. Del tute cabrero, sólo podremos decir que es algo que se juega con naipes y de a tres. De la dinastía borbónica, apenas si seremos capaces de ubicar temporalmente algún suceso que fuera contemporáneo a alguno de sus más famosos reyes -ni por asomo recordaremos sin vacilación el nombre de uno de los reyes.

La anomacia nos debería hacer desconfiar de aquellas personas que nos dicen: "yo sé cómo hacerlo, con todos los detalles" o "yo recuerdo la lista completa". Quizás cree que la recuerda; quizás tiene el espejismo de que todavía conserva esa sucesión de pasos o de nombres en su mente. Suele ser una sorpresa que quien nos dice que tiene esa capacidad realmente demuestre que la tiene.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Calsulecia

(Sust. Del latín calceus = zapato; sub = debajo y lectus = lecho)

Tendencia de los zapatos, sandalias, botas y zapatillas a perderse debajo de la cama.

Por alguna razón, el calzado que queda al pie de la cama suele desaparecer en ese entorno oscuro, hostil e inaccesible. Lo curioso de la calsulecia es que, a pesar de que sospechamos que los zapatos extraviados tienen que estar ahí, no podemos encontrarlos con facilidad: la calsulecia es un caso de circunviación.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Melanémera

(Sust. Del griego mélan = negro y hémera = día)

Día en la superficie de los planetas con atmósfera muy delgada, sin atmósfera y / o muy alejados del sol, en los cuales el cielo se ve de color negro.

Desde la Tierra, podemos reconocer al día no sólo por la presencia del Sol, sino también por el característico color celeste del cielo. Pero en un planeta como Plutón, a pesar de que el Sol pueda estar presente, el cielo se ve negro (pues el Sol está tan alejado que se visualiza como una estrella más), de igual modo a como se ve la noche en la Tierra. En la Luna, a pesar de que el sol se encuentra prácticamente a la misma distancia que la Tierra, se produce el mismo fenómeno de melanémera debido a la delgada atmósfera.

Debe ser sobrecogedor observar al Sol en el cénit, rodeado de un cielo totalmente negro.

martes, 9 de diciembre de 2008

Vocefalizar

(Verbo. Del portugués "vocé fala" = tú hablas. Sustantivo: vocefalidad. Adjetivo: vocéfalo,a)

Creer que se tiene la capacidad de hablar un idioma desconocido.

El vocéfalo imagina que puede entender y ser entendido por hablantes de idiomas que tienen cierta proximidad fonética con el suyo. En el caso de un hablante cuya lengua original es el español, se incurre en vocefalidad cuando se cree que por el cambio de unas pocas desinencias o acentuaciones se puede hablar portugués o italiano, sin jamás haber escuchado esos idiomas.

Otros casos de vocefalidad se dan con idiomas que no comparten una misma historia y una fonética parecida; se puede ser vocéfalo por el simple hecho de haber estudiado un poco de chino o de alemán y, llegada la circunstancia, creerse capaz de lograr una comunicación satisfactoria. Quizás, gracias al principio de caridad comunicativa, los chinos y los alemanes hagan un gran esfuerzo por entender al vocéfalo y, efectivamente, la comunicación se logre sin problemas. Pero el vocéfalo tiene la errada creencia de que él es sumamente competente en ese idioma, y que su "capacidad de aprender lenguajes" y su "capacidad de sociabilizar" con extranjeros es un don natural.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Cacarolo, a

(Adj. De cacareo)

1. Persona que ríe de forma semejante a como cacarean las gallinas.

2. Persona que expresa su sorpresa o su espanto con un prolongado y teatral grito en falsete.

El cacarolo puede ser un mojigato (o un cuchiperro) que se escandaliza por cualquier cosa. Habitualmente, es una señora mayor que, cuando se entera de algo ligeramente disgustante a través de los noticieros, emite un "Aaaaaahhh" de compromiso.

3. Ruido que emite el agua al pasar a través de una canilla, que parece el grito en falsete de una mujer.

El agua, al fluir por las cañerías puede emitir distintos tipos de sonido. A veces, cuando la canilla es vieja y los vástagos están oxidados, el agua hace un ruido parecido al grito asombrado de una mujer mayor.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Isabelinguis

(Palabra enviada por Pablo Conte, Unservidor, como "homenaje del e-lectorado al creador del Exonario")

(Del latín elinguis (enmudecer, perder la palabra o la elocuencia) e Isabella, hija de Jorge Mux.)

Fenómeno por el cual un respetado blogger de admirable prosa pierde la capacidad de decir cosas coherentes, ante el nacimiento de su hija.

Como el término no tiene equivalente, aplica también a otros similares casos ajenos, bajo el nombre de Síndrome de Isabellinguis (nazca varón o con otro nombre).


(Gracias, Unser)

viernes, 5 de diciembre de 2008

Desenchangado,a

(Adjetivo. De chango = niño)

Niño que tiene gestos o aspecto de adulto.

El niño desenchangado no tiene el encanto infantil; es como un adulto en un cuerpo pequeño. Su rostro y su actitud expresan ecuanimidad. Su lenguaje es certero, sus palabras exactas y con la mirada provoca temor e incomodidad en la gente.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Guelogio

(Sust. Del griego geláo = reír y lógos = discurso)

Querer hablar en serio mientras se tiene un acceso de risa.

Quien sufre de un guelogio, debe detenerse muchas veces durante su anuncio para decir: "esto que digo es en serio". Lo cual, por supuesto, le provocará aun más risa.

Etimológicamente, guelogio y ridiloquio significan exactamente lo mismo. Sin embargo, como "guelogio" es palabra de origen griego, y "ridiloquio" es de origen latino, podemos utilizar ambos términos con acepciones diferentes, tal como ocurre con los términos "ética" ("costumbre" en griego) y "moral" ("costumbre", en latín).

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Cenitalizar

(Sust. Del árabe assumut, de donde deriva "cénit", y del latín -izare = terminación verbal que significa "dejar en cierto estado")

Poner un objeto o un grupo de objetos de la manera más vertical posible.

Existen objetos como las botellas, los vasos, los jarrones, las lámparas, la CPU de las computadoras, cuya forma habitual de estar puestos es, justamente, de manera cenital (lo más vertical posible). Pero otras cosas, como televisores, impresoras, escáneres, camas y mesas, suelen estar apoyados del lado más extenso. La cenitalización se utiliza, a veces, para aprovechar mejor el espacio y para que las cosas más extensas ocupen menos lugar.

El término "cenitalizar" se aplica con propiedad a aquellos objetos que no suelen estar en forma vertical.

Algunas veces, la cenitalización genera un innecesario equilibrio inestable, pues la verticalidad creada se apoya en un lado sumamente pequeño del objeto, y de ese modo se convierte en una forma de promarginia.
La cenitalización muchas veces implica la pérdida momentánea de la funcionalidad del objeto cenitalizado. Una cama puesta de manera vertical no sirve para dormir.

¿No habría bastado con la palabra "verticalizar" para referirse a este fenómeno? No: la verticalización no presupone la máxima verticalización posible. La cenitalización, sí. Hay objetos que pueden ponerse de manera vertical (es decir: pueden apoyarse en uno de sus lados poco extensos), pero que no pueden cenitalizarse (es decir: apoyarse en el lado menos extenso). Los objetos que tienen alguno de sus lados demasiado pequeños no pueden cenitalizarse.

martes, 2 de diciembre de 2008

Promarginia

(Sust. Del latín pro= partícula que indica impulso o movimiento hacia adelante y margen = margen, límite. Adjetivo: promargínico)

Tendencia a dejar objetos en los bordes de algo.

Los afectados de promarginia pueden tener una gran superficie donde apoyar objetos, pero -quizás por descuido- los dejan mas bien en los bordes y extremos, poniendo siempre en peligro la integridad de las cosas.
A veces, la promarginia se realiza intencionadamente, solo para molestar a otras personas, o para hacer pruebas de equilibrio. ¿Qué tan al borde puede quedar un vaso o un jarrón de cristal? ¿Cuál es el límite físico después del cual una cosa, inevitablemente, se cae?

Un objeto muy al borde es visualmente molesto, pues sentimos y presentimos la inminencia de su caída. ¿Cuánto podemos aguantar -psicológicamente- viendo a los anteojos en el filo de la mesada? ¿Qué tan preparados estamos para soportar ver a nuestro hijo recién nacido con medio cuerpo afuera de la cama?

Al igual que la morifendia y la moricasia , la promarginia es una mala costumbre que puede atentar contra la paciencia de quienes nos rodean.

Una variante de la promarginia es la tendencia a dejar cosas en un cierto equilibrio inestable, independientemente de si están o no al borde de algo. Los objetos en equilibrio inestable sufren de una promarginia intrínseca, pues continuamente están a punto de romper ese equilibrio, y esa es una manera de estar al borde.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Parifar

(Verbo. Del latín par = igual y for = hablar. Sustantivo: parifacia [par, fatum])

Decir algo en el mismo instante en el que otra persona está hablando.

Para que se esté parifando, es necesario que las dos personas hablen al unísono y las emisiones tengan la misma duración, de modo que se logre el efecto de que ninguna de las dos pueda escuchar ningún fragmento de lo que dijo el otro.

La parifacia es perfecta cuando no sólo no pueden oírse, sino que ninguno de los dos se dio cuenta de que el otro estaba hablando. Estos casos ocurren cuando los parifantes hablan sin mirarse. Puede ocurrir que una cajera de supermercado nos dé el ticket de compra mirando el vuelto y diciendo "su ticket" en el mismo instante en que le decimos "hasta luego". Luego nos retiramos, y la cajera pensará que somos maleducados por no haberla saludado.

La parifacia es una de las mayores fuentes de malentendidos, y puede provocar que la gente se ofenda sin motivo. "Yo le hice una pregunta, pero no me contestó"; "Lo saludé y se hizo el sota". En verdad hubo respuesta y hubo saludo, pero seguramente fue tapado por otra emisión y no pudimos oírla.

Conviene aclarar que la parifacia sólo se da en el contexto de dos emisiones propiamente humanas. Si la emisión de una persona no se oye por algún ruido (un automóvil que pasa, un serrucho), necesitaremos de otro nombre para referirnos a ello.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Nacimiento

Hoy, a las 00:52 minutos nació mi hija, Isabella Mux.
Nació sanita, de parto natural.
Pesó tres kilos y trescientos veinte gramos.

(Me gustaría agregar algo más, pero no tengo palabras. Curioso, porque este es un blog que se jacta de poner palabras allí donde no las hay. Supongo que la palabra con la que identificaré este día [el taxonario] será, para siempre, "Isabella" )

Comenzal

(De comienzo)

Esta palabra no define algo nuevo; define algo viejo de una manera diferente y, por ese motivo, rompe con la propuesta de Exonario.
Las estaciones de ómnibus son llamadas terminales. Pero la noción de terminal pone el acento en el que llega, en lugar de ponerlo en quien parte. Además, la palabra misma "terminal" tiene una connotación negativa: usualmente, se la utiliza como lúgubre adjetivo para "enfermo": "enfermo terminal". (Curiosamente, el diccionario de la RAE tiene definición para el adjetivo que acompaña a "enfermo", pero no para el sustantivo con el que se denominan las estaciones)

Por ello, la propuesta de Exonario es cambiar el nombre de las terminales por el de comenzales.

La definición podría ser como sigue:

Estación de la que parten ómnibus con pasajeros.

Una propuesta similar puede hacerse con los ascensores: cuando el ascensor asciende, es correcto ponerle ese nombre. Pero cuando nuestro interés es descender, el ascensor debería llamarse descensor. Descender por un ascensor es un oxímoron rayano con la paradoja.