viernes, 22 de junio de 2007

Moricasia

(Mos= costumbre, hábito. Cassus= caída)

Costumbre o hábito de dejar caer objetos involuntariamente.

El afectado de moricasia no puede sostener una taza de café porque se le vuelca el contenido. Es imposible encomendarle que lleve la cena a la mesa: no sólo se corre el riesgo de enchastrar el piso; también es posible que el moricásico, en su paso hacia el comedor, se lleve por delante jarrones y adornos. Los moricásicos son sistemáticamente despedidos de trabajos en altura: andamios, construcción de edificios, piloto de aviones.

Conviene destacar que el moricásico no es, en general, una persona torpe: sólo falla en este punto, y en algunos casos se debe a problemas de equilibrio puramente clínicos. En otros casos, se debe a algo mucho más grave: dejar caer objetos simboliza, desde cierto punto de vista psicoanalítico, un desapego importante por la vida.

Existe un caso especial, el de la moricasia patológica: personas acostumbradas ya no a dejar caer involuntariamente, sino a arrojar cualquier objeto que tienen en su mano. Los afectados de esta enfermedad sienten una inmensa compulsión por romper cosas contra el piso por el solo placer de verlas destruirse.

La moricasia es pariente de la morifendia, aunque no tienen por qué darse conjuntamente en una misma persona.

8 comentarios:

The Bug dijo...

¿Es moricásica una persona que arroja un objeto voluntariamente con la seguridad de poder atajarlo antes de que caiga pero que sin embargo no puede agarrarlo a último momento y por ende involuntariamente cae?
Si es así soy moricásico.
Al menos eso me pasa cada vez que intento una vez más hacer malabarismos con huevos.
Eso sí, los golpes que deja caer la patrona sobre mi espalda luego de cada fracaso malabarístico con manchas en el piso incluidas no son moricásicos ni a palos.

Chinita Jodida dijo...

¿Es moricásica aquella persona que cuando está muy, muy cansada rompe, tira y vuelca todo a su paso (poco mas o menos que un tornado) pero cuando ha descansado tiene unos reflejos bárbaros?

<—X— dijo...

The Bug, ¿usted no tiene otra cosa con qué practicar malabarismos? Digo... sin ofender.

Manón dijo...

Ah! ahora comprendo, lo que yo llamaba idionidia era el efecto de las acciones morifendia y moricasia juntas: pero en este caso sería una moricasia y morifendia evolutiva, etapa en que los niños sienten placer abriendo cajones (sin cerrarlos luego) y tirando todo su contenido al piso.
Aquí tienen un claro ejemplo de ello, lo pesqué con las manos en la masa.

The Bug dijo...

<-X-<, lo que pasa es que me acabaron las copas de cristal.

Manón dijo...

qué feo eso, don bug, qué acto ruin!
¿y ya las lavó?

<—X— dijo...

The Bug, eso se llama huir para delante! Se acaba de ganar mi aprecio (no sé si eso es bueno).

Manón dijo...

bueno, che!
al faltarle a la oración el "se" cuasi-reflejo, mi guarra's face no pudo contener el chistecito...
(qué vergüenza, una señora mayor, madre de familia)

ruego que el benemérito miembro del jurado sepa disculpar mi desliz, no volverá a ocurrir (o sí, es que la manón es un demonio que me posee, a veces no soy dueña de mis actos, lo juro)