viernes, 25 de abril de 2008

Cuchiperro,a

(De cujo o cuzco = voz para llamar al perro y perro)

Si la palabra mojigato deriva de mojo (voz para llamar al gato) y gato, y un mojigato es una persona que hace escrúpulo de todo, un cuchiperro tiene connotaciones similares, sólo que referidas al lenguaje:

Persona que cambia los insultos, las imprecaciones y los juramentos por una frase no insultante.

Ejemplos: "la que te pan con queso" (por "la puta que te parió"), "la conferencia de prensa" (por "la concha de tu hermana"), "Qué volumen que sos" (por "qué boludo que sos") Normalmente, este insulto lavado se enuncia de manera afectuosa y acompañado con alguna demostración paralingüística de cariño (guiños, sonrisa, palmada en el hombro). En algunos casos, el cuchiperro marca el momento en el cual aquello que iba a ser un insulto se transforma en una frase inocente: "¡Qué volú --- men que sos", "¡La con --- federación de los estados!" Esta pausa enfatiza el carácter jocoso e inocentón del insulto.

El cuchiperro suele ser una persona traicionera y poco confiable, pues muchas veces tiene incontenibles ganas de proferir una injuria feroz, pero simula ecuanimidad y cariño, y apenas se atreve a soltar una frasecita lavada. Es normal que sufra de tics nerviosos durante estos accesos de furia mal contenida.

El cuchiperro puede ser un mojigato. Un mojigato siempre es un cuchiperro.

3 comentarios:

The Bug dijo...

La frase emblema de todo cuchiperro que se martilla un dedo es "la pu...nta del obelisco".

unServidor dijo...

No sé Martín Fierro cuando dijo "Vaca...yendo gente..." qué fue, pues acabaron a los faconazos...
Lo que sé es que tengo un compañero de trabajo bastante cuchiperro que se la pasa nombrando a la Conchinchina... Dan ganas de regalarle el viaje.

miss g dijo...

gran verdad: un mojigato SIEMPRE es un cuchiperro, yo tengo una compañera evangelista que se la pasa diciendo "a la pelusa". la primera vez me dio gracia, porque no lo habia escuchado nunca, a la tercera me dieron ganas de contestarle con la puteada real, y a la quinta de romperle la cara por monjota.