miércoles, 12 de marzo de 2008

Xenometamorfia

(Sust. Del griego xenos = extraño, metá= más allá y Morpheos = dios del sueño)

Situación onírica en la cual una persona se introduce en el sueño de otra persona.

Sólo en casos muy aislados y de dudosa corroboración, dos o más personas comparten un mismo sueño, de acuerdo a testimonios que revelan los durmientes al despertarse.
Existe la hipótesis de que hay ciertos territorios oníricos comunes -algo parecido a lo que hemos definido como ísula- y, de ser cierta esta hipótesis, no es difícil imaginar que dos o más personas puedan compartir ese territorio mientras duermen.

Los afectados de xenometamorfia no necesariamente deben estar durmiendo cerca entre sí. La xenometamorfia es poco corroborable porque uno puede meterse dentro del sueño de alguien que vive en el otro rincón del mundo y viceversa. Es raro -sumamente raro- que dos personas hayan dormido muy cerca y despierten habiendo tenido xenometamorfia. Aunque ha habido excepciones; particularmente entre niños y ancianos. Un factor común: nunca se ha dado testimonio de xenometamorfia en personas que comparten una misma cama.

Algunas leyendas cuentan que todos los habitantes de cierto pueblo soñaban todas las noches con su propio pueblo y con los mismos vecinos que veían cada día. Si uno de los soñadores se emborrachaba durante el sueño, al día siguiente sus vecinos le recriminaban la falta de recato. Si alguien cazaba un dragón entre sueños, a la mañana era ensalzado con laureles. Los asesinatos oníricos eran penados con el mismo rigor que los reales; incluso el asesino onírico, condenado a la cárcel, soñaba que estaba en la cárcel. En los sueños, sólo lo visitaban sus parientes o los verdugos.

4 comentarios:

tan versátil como acústica dijo...

si a esto agregamos, que cuando vemos a esa otra persona representa a otra persona, o sentimiento frente a una cosa, bueno, se puede decir que estamos en el horno.

un servidor dijo...

Cuando salió el video de la Wanda, a la mañana unos cuantos se levantaron tras compartir -sin saberlo muchos- una Xenometamorfia de aquellas, cuyos lamparones en la sábana fueron prueba de esta gran verdad.
Bueno, ahora ya las lavaron, pero seguro.

«—x—« dijo...

lo que son las cosas. cuando soñamos, no parece que tengamos ningún poder sobre las acciones del «yo» soñado (salvo en los «sueños lúcidos»), pero a cambio, las leyes de la física y de la lógica se disuelven y contamos con infinita libertad en relación con el escenario y las circunstancias de nuestros sueños.

cuando estamos despiertos, es exactamente al revés.

Anónimo dijo...

yo conozco a dos personas que estando en la misma cama, compartieron el mismoooo sueño