miércoles, 4 de marzo de 2009

Jaschoneta

(Sustantivo. Úsase más en plural. Del alemán hasslich = feo y schön = bello)

Patrones de fealdad en un rostro bello.

A veces contemplamos a una mujer de rostro hermoso y cabello perfecto. Sabemos que es bella, pero nuestra impresión se detiene en algún puntilloso detalle negativo. Tal vez cuando mastica sus ojos se vuelven muy saltones; tal vez tiene un pómulo un poco más alto que el otro. Tal vez parpadea mucho, o una extraña -y casi invisible- arruga le cruza la frente cuando habla. Estos patrones ocasionales, casi arbitrarios y que no arruinan el conjunto -pero sí arruinan nuestra impresión de ese conjunto- son las jaschonetas.

En una acepción relacionada (aunque algo diferente, pues no se implica la noción de "belleza"), las jaschonetas son las imperfecciones del rostro que llaman poderosamente la atención. Un grano, una verruga, un lunar, una ligera asimetría o una mancha tienen un efecto malsano: uno no puede dejar de mirarlas.

martes, 3 de marzo de 2009

Diplómera

(Sust. masculino. Del griego diplós = doble y hémera = día)

Día doble.

Para que haya un día doble es necesario que el sol, una vez llegado al poniente, retroceda hasta alcanzar nuevamente el oriente y desde allí vuelva a hacer su recorrido diurno.

Pero un perfecto día doble sería aquel en el cual las horas pasan más lentamente -duran exactamente el doble-, y que cada hora dure dos horas. Un diplómera es un "happy hour" divino: Dios, o los astros, o la gracia de la naturaleza, o un preocupante desfasaje cuántico, podrían hacer que, cada tanto, el tiempo sea más flexible, menos tirano, y que los relojes -también los relojes biológicos- marchen a la mitad del tiempo.

Está bien protestar para que nos den más días de vacaciones. Mejor sería hacer una protesta universal para tener diplómeras, trímeras o incluso infinitémeras.

lunes, 2 de marzo de 2009

Autindopracia

(Sust. Del griego autos = propio, por sí mismo endos = interior y pragma = cosa, asunto, acción. Adjetivo: autindoprato,a)

Capacidad de un objeto de contener en su interior a otros objetos de su misma clase.

Una bolsa en la que se guardan bolsas; una caja en la que se guardan cajas o una mamushka en la que caben muchas mamushkas son autindopratos.
Hay recursividad en la autindopracia: un objeto autindopracio podría contener otros objetos autindopracios. Una bolsa puede contener una bolsa que a su vez contenga bolsas; una mamushka contiene otra mamushka que contiene a su vez a otra más.

Este término se aplica también no sólo a los objetos que se contienen unos dentro de otros, sino a objetos que se aplican a otros objetos de la misma clase, aun cuando no se contengan. Es el caso de un objeto de limpieza que sirve para limpiar a otros objetos de limpieza, o de un camión de remolque que remolca a camiones de remolque, o de un jabón que sirviera para lavar jabones, o de una tristeza infinita que nos embarga cuando pensamos en la tristeza infinita que nos embarga.

Los objetos que no son autindopráticos se denominan heterindopráticos. Un libro no contiene libros; un automóvil no contiene automóviles y una cabeza no contiene cabezas.

El conjunto de todos los objetos autindopráticos, ¿es él mismo autindoprático, o es heterindoprático?
(Véase la paradoja de Russell)

domingo, 1 de marzo de 2009

Ascensorable


(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(adjetivo)

Dícese de todo aquello que, en ocasión de una mudanza, puede ser transportado en un ascensor.

El detalle es importante. Un sillón grande y cómodo se transforma en un objeto digno de odio cuando debe ser llevado por escalera (si es caracol, peor) y ni hablar de bibliotecas en una sola pieza, que ponen a prueba el dominio que uno pueda tener de la aplicación del teorema de Pitágoras, para ver qué inclinación darle para permitir su paso.
¡Cuánto más agradable hubiera resultado el suplicio de Sísifo si hubiera sido auxiliado en su fatiga infinita con un ascensor condenado a subir y bajar eternamente!

viernes, 27 de febrero de 2009

Fechazo

(Sustantivo. De fecha)

Día u hora del futuro cercano en el que hay que cumplir con algo trabajoso e inesperado.

A veces una persona se compromete con un trabajo a mediano plazo: el estudio para un examen, la entrega de una monografía, la construcción de una casa, la resolución de un asesinato. Sin embargo, puede olvidarse de esa fecha si el plazo es razonable y si permite cierto margen de relajación. Hay un momento de lucidez en el cual la persona advierte que ya le queda poco tiempo, y que tal vez deba recurrir a prácticas desesperadas para cumplir con lo pactado en fecha. Esa iluminación tardía acompañada de angustia es el fechazo.

También puede ocurrir que se cambien bruscamente los márgenes de tiempo para alguna actividad: tal vez pensábamos que teníamos tres meses para resolver una madeja de fórmulas lógicas. Sin embargo, el director de la facultad puede llamarnos cuando apenas ha pasado un mes, y decirnos que quiere la solución sin falta para el día siguiente. Con ese llamado hemos recibido un terrible fechazo.

Un último caso de fechazo se da cuando no se nos advirtió un plazo previo. Por ejemplo: nos enteramos de una beca, de un concurso, del pago del monotributo, del vencimiento de la luz justo unas horas o apenas un día antes de que expire nuestra posibilidad de participar o de pagar sin que nos corten los servicios o nos cobren sumas siderales. Este tipo de fechazo se conoce como el "todo ya". Es costumbre que se nos avise de un trabajo o una acción cuando ya caducan los plazos: becas, ofertas laborales, congresos, días de anotación para una vacante. Casi siempre nos enteramos en el último minuto y debemos correr como condenados para presentarnos ya mismo en tiempo y forma.

Olvido, cambio de plazo y "todo-ya": las tres posibilidades del fechazo.

Como puede verse, "fechazo", "flechazo" y "rechazo" tienen un parecido no sólo fonético. El fechazo cae de golpe como un flechazo, y puede provocar todo tipo de consecuencias indeseables si no se toman medidas urgentes. Por ello, los fechazos provocan disgusto y uno quisiera rechazarlos.

jueves, 26 de febrero de 2009

Sucto,a

(Adjetivo. Del latín sub = por debajo y tectum = techo)

1. Dícese de quien sólo realiza una actividad si tiene la certeza de que podrá ampararse bajo un techo.

El sucto le teme a los chaparrones inesperados y a la intemperante falta de sombra. Acepta travesías y pic nics siempre y cuando haya una cabaña, un hotel o una heladería en las cercanías. Timorato y previsor, conoce los peligros de la exposición al sol en horarios poco convenientes, y tiene un conocido que le contó que a un amigo suyo lo partió un rayo en medio de un chaparrón repentino.

2. Dícese de la actividad o la reunión que, inicialmente planeada para estar al aire libre, debe trasladarse bajo techo por culpa de un estado del tiempo adverso.

Un cumpleaños, un casamiento o un recital al aire libre muchas veces se ven amenazados por la lluvia. Sin embargo, a veces se le puede ganar una pulseada a la tormenta y, con la colaboración de los invitados, es posible trasladar la música, los caballetes y los alfajores a un garage o comedor para que la reunión no se malogre. Esa nueva reunión improvisada, apurada y en un lugar con poco espacio, es una reunión sucta.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Cuiricar

(Verbo. Idiotismo. Sustantivo: cuiric [masculino])

Caminar tratando de pisar las tapas de agua y gas que hay en la vereda.

Esta costumbre puede ser producto de una arbitrario ritual obsesivo, pero la definición tiene más que ver con un juego que con un problema psicológico. Puede ser una afición propia de quienes juegan a videojuegos. Cada tapa de agua o de gas que se pisa es un cuiric. El caminante que cuirica se imagina a sí mismo como personaje de un videojuego, y finge que las tapas de agua y gas son cajas de bonos o municiones, o paquetes que le dan beneficios.

Para cuiricar hay que poner ciertas reglas. Por ejemplo, se debe determinar de antemano qué beneficio se obtiene por pisar cada tapa. Supongamos que las tapas de gas dan cien puntos, y las de agua dan cincuenta. El cuiricador se impone a sí mismo alcanzar una determinada cantidad de puntos. Si llega a destino antes de alcanzar el puntaje estipulado, debe continuar unas cuadras. Cuando obtiene el puntaje, debe evitar por todos los medios seguir pisando tapas. Si no llega al puntaje asignado, su misión queda pendiente y debe empezarla nuevamente de cero.

El que cuirica es sin duda un ludífice.

martes, 24 de febrero de 2009

Facificar

(Verbo. De facies = cara, rostro y -ficar = convertirse, volverse)

Encontrar expresiones faciales en los objetos inanimados.

Los semáforos tienen un rostro: la luz verde es la boca, la luz amarilla es la nariz y la roja es el ojo. Si está la luz verde encendida, el rostro tiene una expresión bondadosa. Cuando es amarilla, el semáforo está frunciendo la nariz. Cuando es roja, tiene una expresión grave.
Los autos también tienen una cara, cuyos evidentes ojos son los faros delanteros. Hay rostros atentos, rostros diabólicos y rostros tristes.

Puede pensarse que la palabra "personificar" es sinónimo de esta. Sin embargo, la facificación es anterior a la personificación: primero es necesario ver un rostro; luego se le pueden atribuir emociones, sentimientos y actitudes propias de personas.

(La definición me la sugirió Belén Bobadilla, quien suele describir con un detalle admirable el rostro de los automóviles)

ACTUALIZACIÓN: el lector Klaus me ha informado que esta definición ya tiene palabra: pareidolia. De modo que "facificar" es un verbo sinónimo de "pareidolizar". Por lo tanto -puesto que este no es un blog de sinónimos-, esta palabra está en cuarentena y más temprano que tarde será borrada.

lunes, 23 de febrero de 2009

Pulicorión

(Sustantivo. Del griego poli = muchos; húle = materia y xóorion = lugar, sitio)

Cuerpo que posee la capacidad de ocupar el mismo lugar que otro cuerpo presente.

En nuestro mundo, los cuerpos sólidos son claramente impenetrables: no se puede encontrar más que un solo cuerpo en un solo espacio. Los líquidos y los gaseosos también lo son, pero a nivel molecular. Eso significa que, en un sentido macroscópico, son penetrables pero no lo son en su sustrato molecular fundamental. Todo cuerpo material es en última instancia impenetrable, y cualquier fenómeno en el cual varios cuerpos ocupen un único punto espacial parece, sin embargo, imposible.

Los pulicoriones, en cambio, desafían esta ley de la impenetrabilidad. Son raros fenómenos que se dan muy de vez en cuando y en situaciones no fácilmente corroborables.
Algunas personas juran que han sido atravesadas por ciertos objetos sólidos -incluso, otras personas-, como si se tratara de hologramas. Si bien no hay registros confiables, podemos poner ejemplos para ilustrar esta idea: imagine el lector que está apilando tres sillas, una encastrada encima de la otra. Una vez que usted termina de apilar, empieza a notar algo raro: a pesar de que las sillas están una encima de la otra, lo que ve es que todas están tocando el suelo, compartiendo el mismo lugar físico. Como si se tratara de sillas etéreas.
Hay otros testimonios: dardos u otros proyectiles que aparecen al otro lado del muro que debía contenerlos -como si hubiesen atravesado la pared-; libros cuyas hojas se atraviesan a sí mismas y se convierten en una sola hoja ilegible.

Por lo general, un objeto se vuelve pulicorión por un instante, y luego vuelve a tener propiedades normales. A veces, claro, cuando se recupera la impenetrabilidad, las consecuencias pueden ser nefastas: si dos personas que se han atravesado mientras sus cuerpos son pulicoriones, permanecen atravesadas cuando se acaba el efecto pulicorión, existe la posibilidad de que estallen sus órganos como si hubieran tenido una violenta colisión.
Dado que el estado de pulicorión es transitorio, fugaz y breve, es difícil determinar si en verdad existió en algún momento esa curiosa propiedad. Después de todo, los objetos supuestamente pulicoriones no tienen, en sí mismos, cualidades especiales.

Se sospecha que los pulicoriones poseen un resabio de ciertas propiedades pre-físicas anteriores al Big Bang: después de todo, en ese punto sin dimensiones y con masa casi infinita, coexiste todo en su máxima pulicorionidad.
Otra situación naturalmente posible para la existencia permanente de los pulicoriones son los agujeros negros.
En estas dos situaciones mencionadas -la física de la materia antes del Big Bang, y los agujeros negros- la materia se convierte en un caso límite de la pulicorionidad, pues en esas circunstancias en verdad los cuerpos no están ocupando lugar alguno. En el no-lugar, todo puede coexistir.
La física relativista, sin embargo, tal vez interpretara la frase anterior del siguiente modo: la coexistencia de muchos cuerpos en un idéntico punto del espacio indica que esos cuerpos son en realidad un solo cuerpo.

sábado, 21 de febrero de 2009

Feco,a

(Término y definición enviados por Juan Manuel de Felice)

(Adjetivo. De materia fecal y garca -apócope de 'oligarca'-)


Dícese de la persona que puede ser catalogada como hipócrita, deshonesta, falsa e inmoral, pero que es considerada como persona excelente por la mayoría de quienes recién lo conocen.

En otras palabras un simple garca, al que muchas veces, debido al nivel de formalidad que se apunta a mantener en ciertos círculos, es un buen sinónimo que puede ser utilizado como un simple parche cuando nos encontramos ante un bache de nuestro vocabulario. Además, la expresión "feco", a pesar de su contundencia, puede ser usada sin que otro sospeche que se trata de un insulto.

viernes, 20 de febrero de 2009

Palineido

(Sust. Del griego palin = nuevamente y eidos = imagen, figura, representación)

Imagen que aparece en la mente de manera repetida, incongruente e involuntaria

Muchas veces no importa la actividad que estemos realizando: nuestra mente nos trae un recuerdo, una asociación de imágenes sin sentido o una mixtura de melodías sin que hayamos querido pensar en ello y sin que hayamos visto o escuchado algo que pudiera servirnos para relacionarlo. ¿Por qué mientras pelo las papas, mientras pienso en el pollo que está en el horno, me viene a la mente la imagen de un compañero casi anónimo de escuela primaria? ¿Por qué en esa imagen, ese compañero olvidado dice "me gustaría jugar un partido de polo"? ¿Por qué esa imagen me asalta tres o cuatro veces al día, con fuerza y vivacidad? No lo sé: sólo es posible decir que he sufrido un palineido.

Una mujer asustada en Teherán se recuesta en la arena verde para escapar de "El Malicón"; un caballito de colores y brillantina con algunas notas de la música de Brigada A, algunas notas de La Vida es un Carnaval y una recitación quejumbrosa y excitada. Un lagarto que tuve hace años al cual mi hermana le pisó la cola; el pulóver de plush verde que usé en el invierno de 1985: estas desordenadas madejas de imágenes son plausibles candidatos a palineidos.

A veces los palineidos son horrorosos y están relacionados con algún tipo de desorden neurológico. No debe ser agradable tener la imagen insistente e involuntaria de un hombre agazapado debajo de la cama quien nos susurra "te vas a morir".

Los palineidos tienen la etérea incoherencia de una fantasía onírica. Lo más desconcertante de esta fantasía es la continua e involuntaria repetición a lo largo del día: como si la mente hubiese caído en algún tipo de bucle simbólico.

jueves, 19 de febrero de 2009

Desgoliar / Degoliar

(Verbo. De Goliath. Sustantivo: desgolio)

Ser derrotado imprevistamente por alguien poco poderoso.

Quien tiene la supremacía no sospecha de sus súbditos. Sin embargo, alguno de ellos - probablemente el más sometido, el más vigilado y el más inofensivo- conozca las tramas ocultas para vencer al supremo. El ordenanza escucha los negocios sucios de su jefe; sabe que puede extorsionarlo con una confesión policial y sabe -también- que su jefe no tiene la menor sospecha de que se ha filtrado la información al trabajador más invisible. La empleada doméstica sabe mejor que ninguno sobre los escandaletes privados de la familia para la cual trabaja.

El marxismo se basa en un principio social que puede formularse utilizando este término: la clase obrera cree que está indefensa; sólo debe tomar conciencia de su condición de David para tomar el poder y desgoliar a la burguesía.

Los casos de posopia pueden nacer a partir de un desgolio. Superman puede no haber sido derrotado por Lex Luthor, pero quizás una anciana indefensa le haya hecho una zancadilla fatal en plena calle, un día cualquiera.

(Nota acerca del término: en verdad, podría haber sido "engoliarse", pues justamente lo que hace que una persona se asemeje a Goliath es este derrocamiento. La partícula des- resulta equívoca, porque parece sugerir que se deja de ser Goliath en el momento en que se es derrotado. En verdad, podríamos decir que es precisamente esa derrota la que hace que Goliath sea Goliath. Pero la partícula des- nos remite a algo que se dejó de ser: en este caso, se dejó de tener la supremacía: ese es el sentido del des-)

miércoles, 18 de febrero de 2009

Lenirrupción

(Sust. Del latín leniter = con /por suavidad y ruptus = roto)

Golpe, choque o rotura de algo por exceso de cuidado.

Muchas veces es suficiente con que alguien diga "hay que tener mucho cuidado con eso" para que nuestra atención se focalice de manera excesiva y exagerada, y terminemos malogrando la orden inicial. La lenirrupción ocurre casi de manera fatal. Somos conscientes de que, si no hubiéramos sabido que ese jarrón pertenecía a la dinastía Ming, no nos habrían traicionado los nervios para cuidarlo y transportarlo: las cosas valiosas y frágiles se cuidan mejor si se desconocen su valor y su fragilidad.

El término se utiliza también en un sentido figurado: la lenirrupción consiste en quedar muy mal y hacer papelones cuando nos revelan la identidad, el cargo o la fama de una persona. Podemos dialogar muy bien y con tranquilidad con un desconocido quien, circunstancialmente, comparte nuestra espera en la sala de la guardia médica. Si ese hombre revela que es profesor en nuestra facultad, y descubrimos que con él debemos rendir un examen crucial, es posible que tratemos de agradarle, de cuidar ciertas apariencias y terminemos lenirrumpiendo el diálogo y malogrando el resultado del examen.

martes, 17 de febrero de 2009

Anarata

(Sust. Del griego ana = hacia arriba y raktes = profusión de agua)

Si una catarata es, de acuerdo a su definición, una gran caída de agua, la anarata debe ser una cantidad inmensa de agua que es impulsada hacia arriba. Por extensión, se llama así al impulso ascendente de cualquier líquido, sea en grandes o pequeñas cantidades.

La etimología nos da el marco; el uso del idioma nos provee de refinamientos y metáforas: llamamos anarata, además, a la masiva promoción de empleados a tareas de nivel superior, al masivo ascenso de rangos en el ejército o a la profusión de docentes que aumentan su dedicación y su cargo.

Mientras el concepto de catarata mienta una fluidez natural y delicada, la anarata tiene algo de perverso, monstruoso y preocupante. No es común que los cien empleados de una concesionaria de autos pasen de ser vendedores a subgerentes, o que un río se eleve hacia el cielo. Las anaratas tienen algo de profecías apocalípticas.

Por extensión, también, se denomina anarático a todo lo que es abrupto, inesperado y masivo como una ola titánica que se ha formado de un minuto para el otro en el mar tranquilo, o como una repentina invasión de incompetentes ocupando puestos de alta jerarquía.

lunes, 16 de febrero de 2009

Ecolagro, a

(Adj. del latín exitus = salido; colo = habitar y ager = campo)

Dícese de quien se jacta de conocer el comportamiento de la naturaleza por haber vivido durante un tiempo lejos de la zona urbana.

El ecolagro suele ser un adulto que se vanagloria de sus "años de infancia en el campo" y que, por consiguiente, cree que sabe todo con respecto a aves, a estados del tiempo, a suelos y cuidados de animales. Quizás sólo estuvo en el campo los dos primeros años de su vida, pero supone que la sola mención de "haber sido criado en el campo" le confiere un poder especial para escudriñar las nubes, detectar hierbas venenosas, dictaminar cuándo deben castrarse los gatos y los perros y decidir cómo debe implementarse la política agropecuaria.

Por supuesto, nunca oculta su desdén por todos los que sólo vivieron en la ciudad. Cree que "urbanidad" es sinónimo de "burocracia" y "debilidad de espíritu".

Un término relacionado con este es agritreto. En esencia, los dos términos pueden ser coextensivos, pero mientras el agritreto tiene cierta inocencia, el ecolagro es vanidoso y despectivo.

sábado, 14 de febrero de 2009

Armenizar

(Palabra y definición enviadas por el señor X)

Entretener a los concurrentes a una velada con música, bailes, chistes y tentempiés propios de la cultura armenia

viernes, 13 de febrero de 2009

Pijalero

(De pija = pene)

Dícese de quien exhibe el pene como si fuera un arma.

El pijalero intenta amedrentar a otros hombres con su pene. No porque considere que es especialmente grande: cree que el acto de exhibirlo es suficiente para inhibir a quienes lo rodean. Supone -a veces de manera equivocada- que ese alarde lo convierte en el "macho alfa" del grupo y que, por consiguiente, ningún otro le robará la mujer que él elija, ni se meterá en sus asuntos. El pijalero cree, también, que tiene derecho a exigirle obediencia a los que no son pijaleros.

Es común que en el acto de ostentación el pijalero diga palabras que acompañen su gesto manual. Esas palabras pueden ser desde una amenaza acerca de lo que puede hacer con su pene hasta una invitación retórica a acercarse al miembro para idolatrarlo.

Conviene aclarar que esta exhibición no tiene por qué hacerse al desnudo. Llamar la atención al bulto en el calzoncillo; mover rítmicamente el vientre o mirarse la propia entrepierna son formas menos temerarias aunque igualmente soeces.

jueves, 12 de febrero de 2009

Biarexia

(Sust. Del griego biá = violencia y orexis = apetito)

Necesidad de observar o desplegar violencia.

Un viejo mito dice que las personas deben descargar una acumulación de energías negativas que son producto de frustraciones, incomodidades, rencores y estresores ocasionales. Si esas energías no se descargan, sobrevienen enfermedades repentinas y fulminantes. Una buena manera de descargar ese potencial negativo es manifestar violencia. La manifestación puede darse en cualquier ámbito: puede ser de manera indirecta y sublimada mediante artes, juegos y deportes; o de una manera directa participando de orgías sangrientas, grupos de tareas, terrorismo y asesinatos.

Otra manera de descargar la biarexia es mediante la visión de episodios violentos (sea en directo, sea a través de una ficción televisiva) Una persona puede sentir alivio después de observar una morbosa carnicería.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Rutanar

(Verbo. De ruso y tano [apócope del gentilicio napolitano]. Adjetivo: rutanero,a. Sustantivo: rutanismo)

Poner una excusa étnica para justificar un defecto o una polémica virtud.

El rutanero justifica sus incontrolables enojos diciendo "me salió el tano que llevo dentro". Tiene un apellido italiano y un tatarabuelo suyo, presuntamente, ha nacido en Sicilia. Cuando él se enoja y rompe todo a su paso, nadie puede calmarlo: se supone que él lleva en la sangre ese espíritu apasionado, gritón, pleitero y un poco mafioso que caracteriza a los italianos. Muchas veces, quienes rodean al rutanero legitiman esa creencia. "A mi marido no se le puede decir que no. Se calienta como una pipa. Si quiere fideos con tuco de carne, hay que hacerle fideos con tuco de carne. Que querés, es la sangre napolitana que lleva dentro"
Otros rutaneros clásicos son los que presumen de su ascendencia alemana. El alemán se empeña en aclarar que su apellido no es judío (aun cuando él ni siquiera sabe si lo es o no), y que, como todo alemán, tiene una gran habilidad para las actividades manuales. Suele ser despectivo con los descendientes de otros pueblos en lo que atañe a esa habilidad particular: "¡Ja! ¡Arreglé la cerradura! ¡No, a un alemán no le van a ganar unos cachos de bronce! ¡Y ustedes querían llamar al cerrajero judío de la otra cuadra!"
Consecuentemente, alguien de apellido con resonancia judía puede justificar su avaricia gracias al estereotipo del "judío amarrete"; quien presume de su ascendencia suiza podrá vanagloriarse de una supuesta habilidad para arreglar relojes, y un descendiente de rusos dirá que no necesita abrigarse en invierno -a pesar de que se lo ve temblar con su camiseta bajo la helada-, porque en sus genes está su abuela rusa, quien vivía en Siberia. A nivel más local también existe el rutanismo: un hijo de porteños criado en un pueblo del interior puede presumir de su "viveza criolla" y su "chamuyo porteño" ante sus vecinos, aun cuando jamás haya estado en Buenos Aires y sus padres no le hayan transmitido esas virtudes supuestamente porteñas.

El rutanero se apropia de un estereotipo para sentir que sus miserias o sus mínimas habilidades son parte de una gran comunidad racial.
En el fondo, se siente muy solo y resentido ante los logros y las virtudes de los demás.

martes, 10 de febrero de 2009

Sutábulo

(Sust. Del latín sub = por debajo y tabula = tabla)

Objeto que suele aparecer pegado debajo de la mesa o de los bancos.

Los chicles, los stickers autoadhesivos, la plastilina, la goma de pegar, los mocos, los micrófonos espía y los explosivos plásticos C4 son sutábulos.

La limpieza anual de los bancos del colegio incluye la eliminación de los anónimos y amorfos sutábulos acumulados durante el año escolar.

lunes, 9 de febrero de 2009

Mordonear

(De Mordon: nave alienígena de escaso escudo, baja resistencia y bajo índice de peligrosidad. Matar a esta nave da una cantidad intermedia de puntaje. El término es parte del argot del juego Dark Orbit)

Dedicarse con tesón a una actividad menor para lograr un resultado similar o aun mejor al de quienes se dedican a actividades de mucho más largo aliento.

Una persona puede proponerse matar una ballena con una caña de pescar y un bote. Se trataría, desde luego, de un esfuerzo titánico. ¿No es titánico, acaso, el propósito de pescar cien mil pejerreyes en lugar de una ballena? Después de todo, cien mil peces pequeños tienen la misma cantidad de carne que un cetáceo, aunque el riesgo es indefinidamente menor y las posibilidades de captura aumentan. Además, "cien mil peces pequeños" no es una hazaña de todo o nada: si uno pesca cincuenta mil, se lleva algo de pesca a su casa. En cambio, si no se pesca una ballena, no hay botín para llevarse. Quien decide pescar cien mil peces pequeños está mordoneando: no se embarca en la costosa empresa de todo-o-nada, sino en el objetivo gradual y poco arriesgado.

domingo, 8 de febrero de 2009

Reculchanclar

(Palabra y definición enviadas por Patricia Freire)

(Verbo)

Habilidad para complicar las cosas.

Etimológicamente podemos encontrar sus raíces en el refranero popular uruguayo:
"mas difícil que recular en chancletas".
"reculchanclante" es el adjetivo que resulta de reculchanclar: Aquel que todo lo complica.

jueves, 5 de febrero de 2009

Domitafio

(Sust. Del griego domos = casa y tafios = tumba)

Lugar de la casa donde hay oculto o enterrado un cadáver.

"¿Qué hago con el cadáver?" es la clásica pregunta que puede hacerse un asesino después de matar a otra persona en una circunstancia confusa, sin testigos y con escaso planeamiento previo. Descuartizar el cadáver y sacarlo en bolsas es una posibilidad. Pero en otras ocasiones puede ser más eficaz levantar algunas baldosas del piso del comedor, cavar en la tierra y colocar allí el cadáver. Luego, colocar nuevamente las baldosas. Con esta práctica, el asesino ha improvisado un domitafio.

No es costumbre que una persona decida, por sí misma, ser enterrada en su propia casa. Los domitafios suelen esconder una historia oscura; un crimen sin resolver y un alma en pena.

Los únicos domitafios legales son los que se prodigan a las mascotas.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Prodiasteria

(Sust. Del griego pro = adelante y diaphteíro = destruir)

Estado intermedio de un objeto en el cual no está totalmente sano ni está totalmente roto, pero sigue siendo operativo.

Un cristal astillado está, en algún sentido, destruido. Pero mientras las astillas sigan en la ventana manteniendo una estructura única, y sirvan para contener el frío y la lluvia, todavía seguimos considerando a esos restos como parte de la ventana. En ese caso, decimos que el cristal está en prodiasteria. Lo mismo ocurre con una infinidad de objetos de nuestra vida cotidiana.

La prodiasteria ocurre cuando la funcionalidad del objeto se vuelve precaria o provisoria. Los objetos con prodiasteria pueden ser provisempros y barílatos, aunque la inversa no siempre es correcta.

Los objetos con prodiasteria muchas veces necesitan de algún remiendo para poder seguir operando como tales. A un vaso de plástico roto se le puede poner un parche con cinta adhesiva; a una calle con baches se la puede remendar con pequeñas porciones de asfalto; a un pantalón se le puede volver a coser el agujero en el trasero, o a un corazón se le puede hacer un by pass. Pero debe saberse que la prodiasteria es un preanuncio del final: tarde o temprano, los remiendos se vuelven cada vez más precarios e insostenibles, y el objeto debe ser descartado como tal.

A veces, la prodiasteria de un objeto es el paso previo para que se convierta en nedricto y para que, posteriormente, se hunda en el oxcidio.

martes, 3 de febrero de 2009

Vercesi

(Sustantivo femenino. Idiotismo.)

Expresión de sonrisa cínica que tienen los perros cuando están con el hocico abierto y la lengua afuera.

La vercesi es una expresión propia de ciertos perros cuando tienen calor. No todo perro que posee el hocico abierto hace la vercesi: si la expresión es tierna o maliciosa, y no se parece a una sonrisa, no es vercesi.

(Este idiotismo se deriva de la expresión de un perro cuyo rostro tenía un ligero parecido al de un compañero de primaria de mi hermano. Ese compañero tenía el apellido "Vercesi")

lunes, 2 de febrero de 2009

Orolítico,a

(Adj. Del griego óros = montaña y lyticós = que disuelve)

Dícese de la persona que gana por insistencia.

El orolítico trabaja como la lenta erosión del viento y la lluvia. Nunca se les presta atención a sus esfuerzos de hormiga y, sin embargo, un día han edificado un imperio. No buscan el camino ostentoso ni desean obtener todo de un solo golpe bien dado. Los orolíticos enetuplan y empiezan desde el principio mil veces sin inmutarse.

Sin embargo, ser orolítico no siempre es señal de grandeza. Los villanos saben que pueden convencer a un funcionario incorruptible si insisten en ofrecerle coimas. Los niños, conocen que después de llorar, gritar, pedir y volver a llorar mil veces, conseguirán la golosina o el juguete que les fue negado.

Podrá verse que los campos semánticos de esta palabra son dos: implican una insistencia desmedida y un avance lento, incierto y desgastante después de cada insistencia.

viernes, 30 de enero de 2009

Moscelar


(Verbo. Del latín monstro = mostrar y celo = ocultar

Exhibir algo un momento para luego esconderlo.

Un niño tiene un chocolate y la muestra a un amigo. El amigo observa admirado y entusiasmado, pero el niño oculta la golosina una vez que la ha mostrado. Un millonario muestra su holgada billetera a sus parientes pobres para luego guardarla sin ofrecer un peso. En estos casos se moscela con dos intenciones: fanfarronear y despertar cierta envidia. Pero existe una tercera intención oculta en aquellas dos mucho más maliciosa que es despertar la ilusión y el deseo ajenos, haciendo creer que hay una voluntad de compartir aquello que se exhibe, cuando en verdad no es así.

Se puede moscelar con el propio cuerpo. Cuando una mujer muestra por un segundo sus pezones o su trasero con la intención de despertar la lujuria de un hombre, está moscelando. Si luego se quita toda la ropa y se entrega, no hubo moscelación. Si después de esa mínima y provocativa exhibición decide vestirse y retirarse, diremos que hubo histeria y moscelación.

jueves, 29 de enero de 2009

Idiópero

(Sust. Del griego idios = propio, particular y péras = límite)

Objeto que limita consigo mismo.

El idiópero no es un objeto infinito ni ilimitado. Se trata de una cosa que no comparte las propiedades geométricas habituales, pues se encuentra plegado sobre sí mismo sin otro objeto alrededor: todo lo que hay alrededor, es él mismo.

Otra manera de ser del idiópero consiste en que sus límites o bordes poseen propiedades distintas a las usuales. Se pueden postular idióperos cuyos límites perimetrales sean una entidad matemática, un color abstracto o una energía metafísica y no estrictamente un límite en el sentido común de la palabra.

(La imagen que acompaña a esta entrada, por supuesto, no corresponde a la de un idiópero. Como se habrá entendido, no puede visualizarse un ser de características idióperas. En su lugar, hay una medusa intergaláctica llamada Lordakium, que es aproximadamente lo que imagino cuando trato de tener una idea visual de un idiópero)

martes, 27 de enero de 2009

Anoperdacia

(Sust. Del latín a = partícula privativa; nosco = conocer; per = con insistencia y data = datos)

Profusión de datos para identificar algo que no se conoce.

Dado que la definición es un tanto árida, conviene aclararla con ejemplos. La anoperdacia se manifiesta en diálogos. Supongamos que A y B conversan. A desea hacerle recordar algo a B. B insiste en que no conoce eso que supuestamente debería recordar. Por lo tanto, A agrega información y datos para que B tenga mayores indicios identificatorios.
Ejemplo:

A - ¿Te acordás de la película Los dragones también lloran?
B - Nunca vi esa película
A - ¿No te acordás? Trabajaba Robert de Niro haciendo de dragón rojo.
B - Nunca vi esa película.
A - ¡Robert de Niro! y el otro... Ese, el rubio... el de Ghost.
B - Nunca vi esa película.
A - También trabajaba la actriz esa que hace los locos Addams.
B - Nunca vi esa película.
A - ¿Pero cómo que no? Esa en la que entra un tipo a la habitación y descuartiza un oso de peluche creyendo que es la mujer.
B - Nunca vi esa película.

Como puede apreciarse, este diálogo puede continuar por siempre. Mientras A permanezca empecinado en no escuchar o no creer lo que dice B, adolecerá de anoperdacia. Por supuesto, también puede ocurrir que B efectivamente haya visto la película, y no lo recuerde. En ese caso, la anoperdacia pretende tener un efecto mnemotécnico: los datos son pequeños hilos para poder traer el recuerdo a la luz. Sin embargo, sea que el hecho en verdad haya ocurrido o no, es algo que muchas veces resulta irrelevante. A veces, el dialogante pretende hacer recordar al otro algo para lo cual no es necesario ningún dato o ningún recuerdo. Imaginemos que A se proponía contar el argumento de la película Los dragones también lloran. En ese caso, no parece relevante que se requiera ningún recuerdo por parte del interlocutor, y menos con tanta vehemencia.

lunes, 26 de enero de 2009

Gastropía

(Sust. Del griego gasterós = estómago y entropía = medida de desorden de un sistema)

Deterioro en el placer culinario a través del tiempo.

Un niño adora agregar salsa de chocolate, dulce de leche y merengue al helado. Ese mismo niño, cuando es adolescente, puede comer medio kilo de helado, pero le resulta empalagoso subrayar algo dulce con otra cosa dulce. Ese adolescente, cuando es adulto, no comería medio kilo de helado, sino apenas un pequeño vasito de oblea. En la vejez, sólo comerá obleas sin agregado de dulces. Para que se produzca la gastropía, es necesario que en cada etapa resulte repugnante el placer que se obtenía en la etapa anterior: "Ahora ni loco como crema chantilly", dice como si se hubiera quitado la venda de los ojos. El gastrópico, a pesar de la repugnancia que siente, puede sentir cierta nostalgia: "Antes me tomaba diez cervezas y no me hacía nada. Ahora tomo medio litro y caigo redondo"

jueves, 22 de enero de 2009

Econocuate

(Sustantivo y adjetivo. De económico y cuate)

Persona que señala la inconveniencia de hacer determinada compra.

El econocuate acompaña a un amigo al shopping. Cuando el amigo se entusiasma por comprar algo caro, suntuoso y en cuotas con altos intereses, el econocuate lo convence para que busque una opción mejor o para que evite las muestras de desmedido entusiasmo frente a los vendedores.

Hay que destacar que el econocuate nunca puede ser un marido que acompaña a su mujer al shopping y pone cara de disgusto ante cada compra. Tampoco es una madre que se enoja por los compulsivos gastos de sus hijos en los videojuegos: el econocuate busca argumentos sólidos para hacerle ver a su acompañante que ese gasto no vale la pena, y no se enojará si, a pesar de las buenas razones en contra, el amigo de todos modos decide hacer la compra.

En el supermercado, el econocuate es quien se da cuenta enseguida de las trampas escondidas detrás de las ofertas, los anuncios, los envases y las marcas. ¿Atún de lata grande? No conviene, es mejor dos latas de atún en envase chico. ¿Seis al precio de cinco? Sí, pero cuidado: en otro supermercado cuesta aun más barato que en esa oferta. ¿Jamón cocido? No, paleta. El econocuate detecta enseguida los propaláfelos.

miércoles, 21 de enero de 2009

Artisenirro

(Sust. Del latín ars = producto; signum = señal y erro = ir equivocado)

Envoltorio, envase o producto de manufactura que posee su línea de corte o sus flechas indicadoras en un lugar inadecuado.

"Abra por la línea punteada" o "siga el troquel" son indicaciones propias de un paquete de galletitas, un envoltorio de chocolate o una plancha de ticket canasta. A veces, sin embargo, esas instrucciones gráficas vienen corridas por un error de impresión o manufactura, y en esos casos, si las seguimos al pie de la letra, corremos el riesgo de no poder utilizar correctamente el producto: el sachet de leche quedaría abierto en un lugar incómodo para servir o las galletitas se desparramarían por el piso.

Los artisenirros son monstruos cuyos horrendos padres son las ciegas máquinas empacadoras.

martes, 20 de enero de 2009

Perfactismo

(Sust. De per = prefijo que indica insistencia y factum = hecho, acción)

Obsesiva tendencia por mostrarse activo y productivo.

Alguien puede preguntarnos: "¿Qué hiciste durante las vacaciones?" y nos pueden ocurrir dos cosas: que seamos sinceros, o que nos sintamos en la trabajosa obligación de enumerar la multitud de objetivos que logramos. Recordamos vagamente que un día hemos pintado el techo de la cocina, y responderemos: "Estuve arreglando la casa", aun cuando la mano de pintura sólo ocupó media hora de trabajo de una tarde calurosa. Por supuesto, el perfactista necesita enumerar varias acciones: además del arreglo de la casa, debe incluir otras actividades para que no parezca que estuvo holgazaneando -lo que le resulta horroroso, aun cuando eso es lo que efectivamente hizo. "Estuve estudiando", agregará, mientras recuerda que sólo leyó dos carillas de un libro de texto. "Ayudé a mi vieja a limpiar el patio", cuando en realidad sólo le cebó mate durante quince minutos. "Hice trámites", cuando sólo fue a buscar a su esposa con el auto a la salida de Rentas. El autoengaño puede incluso ser más profundo: el perfactista pudo haber pasado todo el verano tirado en la cama mirando el cielo raso, y contará esa experiencia como "un intento tortuoso por descubrir una fórmula universal en las imperfecciones de la pintura del techo".

En las empresas y comercios, los patrones obligan a sus empleados a fingir perfactismo. Un jefe no puede ver que su empleado esté sentado tomando un té: necesita verlo en actividad continuamente. Por eso, el empleado no sólo finge que trabaja sino, además, tiene siempre preparado un discurso profuso en enumeraciones de las cosas que se hicieron durante esa mañana. En este caso, no hay una tendencia obsesiva sino una estrategia de supervivencia: al patrón le gusta creer que sus empleados son eficientes y eficaces, y al empleado le conviene no defraudar esa creencia.

Fuera de los ámbitos laborales y académicos, el perfactismo es peligroso cuando somos incapaces de reconocer frente a otros que simplemente no hemos hecho nada. Cuando tememos el juicio y creemos que siempre se debe justificar nuestra existencia mediante acciones sin descanso, nos hemos dejado llevar por un perfactismo nocivo.

El perfactista cree que cada instante de la vida humana debe generar un producto, y siente horror a la pérdida de tiempo.

(Esta palabra hoy se publicó más tarde de lo habitual porque estuve muy ocupado tratando de desentrañar los secretos más profundos y controvertidos de un videojuego)

lunes, 19 de enero de 2009

Foricondio

(Sust. de latín foris = puerta y abscondo = esconder)

Ángulo de una puerta o ventana desde donde se pueden observar otras dependencias de la casa de manera parcial y casi sigilosa.

Una persona sabe que su habitación tiene una puerta que da al pasillo, y que el pasillo conduce al comedor. Un día descubre que, si observa desde esa puerta parándose de una manera determinada y mirando desde un muy estrecho ángulo, puede ver una buena parte del comedor y de la cocina -la cual, en principio, no se podía ver desde la habitación. Descubre luego que, si abre la ventana que da al patio, desde allí no sólo ve la ventana de la habitación contigua, sino que a través de ella visualiza parte del pasillo y el baño. Desde luego, la visualización de estos inesperados ambientes de la casa es parcial y muy imperfecta. Estos modestos y ocasionales micropanópticos, descubiertos de manera fortuita, son los foricondios.

sábado, 17 de enero de 2009

Copalipsis

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(Sustantivo. De copa y apocalipsis)

Dícese de la última copa de fútbol antes del fin del mundo. No hace falta aclarar que sería una copa de clausura. No más revanchas, no más "el próximo es para nosotros".

jueves, 15 de enero de 2009

Áluto

(Sustantivo colectivo. Del griego a = partícula privativa y lýo = desatar)

Clase de objetos que debe desecharse una vez que se enreda, debido a la complejidad de la madeja.

Por causa de la pronodia, algunos objetos tienden a enredarse. Sin embargo, unos son más fáciles de desatar que otros. En principio, todo nudo puede ser desenredado, pero en algunos casos, si calculamos el tiempo y la atención que debemos dispensar a ciertas madejas, a los efectos prácticos es conveniente deshacerse de ella antes que realizar el intento. Ejemplos de álutos: el cabello anudado y la tansa de un reel.
Conviene aclarar que no todo enredo forma un áluto: hay una cantidad de nudos crítica -que dependerá de la pronodia de los objetos enredados- que determina si vale o no la pena desenredarlos.
También podemos considerar álutos a aquellos objetos que no se desechan ni se les deshace su nudo: se los corta para que puedan tener cierta utilidad. De una madeja de cable podemos cortar pequeños alambrecitos sin necesidad de deshacer toda la madeja. Los tallarines enredados todavía pueden ser comidos, convenientemente cortados.

miércoles, 14 de enero de 2009

Agnosodia

(Sustantivo. Del griego a = partícula privativa; gignósco = conocer y hódos = camino)

Sensación que provoca no reconocer a una persona por estar fuera de su ámbito habitual.

Nos encontramos en la playa con un hombre de rostro familiar, quien nos saluda con afecto. El hombre lleva bermuda y ojotas, y cada gesto produce en nosotros un efecto paradojal: por un lado, no es posible recordar de dónde lo conocemos. Por otro, nos parece que lo hemos visto todos los días de nuestra vida. En algún instante, por un comentario casual, nos enteramos de que ese hombre es Pedro, el dueño de la carnicería del barrio. Hemos visto el rostro de Pedro, las reses de Pedro y el delantal blanco de Pedro cada día: Pedro es su carnicería. Fuera de ese contexto se convierte en un rostro equívoco sin identidad. Sentimos un breve deconcierto, porque quizás la mañana anterior habíamos dialogado con él casi como confidentes, y hoy nos comportamos como si hubiésemos tenido una amnesia parcial.

Esta sensación se produce porque solemos incorporar a las personas a su paisaje habitual. El médico, en su consultorio; el empleado público, detrás de su oficina y el pordiosero en la vereda. Quizás reconoceríamos a nuestro médico en otro consultorio que no fuera el suyo (el paisaje sigue siendo similar o parecido: ambiente de médicos) Pero, ¿nos sería tan fácil identificar a nuestro carnicero atendiendo en el consultorio? ¿O al médico pidiendo monedas en la vereda? ¿O al mendigo en una playa top de Punta del Este?

martes, 13 de enero de 2009

Famosombi / Famozombi

(Adj. De famoso y zombie)

Dícese de la persona famosa con poco carisma, pobre desempeño y escaso talento que, sin embargo, se mantiene y resurge año tras año en la televisión.

A veces vemos un programa de televisión y nos preguntamos cómo su conductor o adláteres pueden soportar ser tan estúpidos o patéticos. No entendemos por qué motivo el programa se mantiene al aire por más de una emisión. Sin embargo, inexplicablemente, el famoso perdura y le ofrecen nuevos trabajos: lo vemos todos los años con una propuesta ligeramente diferente, aunque con el mismo tenor de patetismo.

El Teto Medina, Marley, Jorge Rial, Ricardo García (más conocido como El esposo de Adriana Aguirre), Leonardo Simmons -quien pareció querer escapar de este destino- y Silvio Soldán son un pequeñísimo puñado de famosombis.

lunes, 12 de enero de 2009

Mecanofacto

(Sust. Del latín mechanicus = mecánico [del griego mechánon = máquina] y factum = hecho)

Si un artefacto es una obra o pieza mecánica que crean los hombres de acuerdo a ciertas reglas (de acuerdo a cierto arte), el mecanofacto tendría idénticas características, con la diferencia de que la obra no está hecha por humanos, sino por una máquina. Por lo tanto, definiremos mecanofacto como la pieza o aparato mecánico creado por una máquina.

Dado que -al menos hasta ahora- todas las máquinas están bajo la supervisión del hombre, la intención terminal tanto de los artefactos como de los mecanofactos es el bienestar -o malestar- humanos.

Se suele pensar que detrás de cada mecanofacto hay un artefacto. En otros términos: pensamos que las máquinas construyen a otras máquinas que a su vez construyen a otras, pero que en último término hay algo construido por el hombre. Sin embargo, puede que en algunos rubors hayamos llegado a un grado de mecanización en el cual sólo hay mecanofactos, y la intervención humana es mínima. Es posible que un robot diseñe a otro robot, y que este último rediseñe a su robot creador, y que el creador rediseñe a su criatura. Este proceso en principio podría realizarse infinitas veces sin intervención humana.

domingo, 11 de enero de 2009

Machoquismo

(Palabra y definición enviadas por Pablo Conte. Blog: Seleccione)

(De machismo y masoquismo)

Malestar inconscientemente voluntario que sufren algunas mujeres por un hombre ordinario al que adoran con locura casi literal.


La machoquista aparenta enojos por cada traición del susodicho, autovictimizada para evitar responsabilidades y autoculpabilizada de los defectos del vividor, pero no quiere vivir sin él, que suele ser un tipo que no vale ni tres pesos. Las machoquistas parecen no poder vivir sin sufrir por el granuja, como si ello fuera su deber o virtud, y son capaces de proferir frases como "Me pega pero lo quiero", "Me engaña pero me lo merezco" o "No trabaja, se la pasa fumando y emborrachado con los amigos en la vereda, vive en mi casa que pusimos a nombre de ambos, lo llamo al celu y me atiende una mina. Ahora hace 5 días que no aparece, santa pitonisa... ¿cómo puedo hacer que vuelva? Lo amooooooo"

sábado, 10 de enero de 2009

Amnoniloga

(Palabra y definición enviadas por Baterflai)

(Sust. Del griego a = partícula negativa; mnéme = recuerdo y logos = palabra, discurso)

Palabras que se escuchan durante los sueños y se olvidan de inmediato cuando se despierta.

El proceso psíquico que las acompaña es la amnonilexia. Cuando ya se pone brava la cosa (es decir: el proceso se hace crónico) y no logramos recordar ni una palabra de nada de lo que soñamos, estamos ante una amnonilogopatía.

(La imagen no tiene que ver exactamente con la definición, pero el gato que aparece allí durmiendo -y tal vez sufriendo amnoniloga- es muy parecido a Camilo, el gato polar de Baterflai)

viernes, 9 de enero de 2009

Desmortar

(De mortar)

Dejar de ser un cadáver reconocible e identificable.

Cuando el muerto todavía tiene identidad; una tumba y deudos que lo recuerden, se dice que este muerto está mortando. Si algún pariente abriera la tumba y el ataúd, podría decir: allí están los huesos de Fulano.
Pero llega un momento en el cual la degradación física se vuelve tan pronunciada que las partes ya no pueden reconocerse: sólo hay tierra, o varios restos de huesos juntos -si se ha estado en un osario común-, o apenas una lápida borroneada. En estos casos, el cadáver está desmortado. El muerto ha dejado de mortar, y ahora pasa a un periodo de fusión elemental con la tierra inanimada.

jueves, 8 de enero de 2009

Atrividente

(Adj. De ater = negro, oscuro y videns = vidente)

Si la clarividencia es una facultad paranormal que permite percibir con claridad cosas lejanas e inaccesibles, la atrividencia es una facultad de percepción igualmente paranormal, pero imperfecta. El atrividente percibe con claridad algunos grandes sucesos del futuro, pero no puede vaticinar acontecimientos mínimos y fácilmente pronosticables. Puede adivinar que exactamente dentro de dieciséis años, dos meses y cinco días entrará un desconocido a nuestra casa y nos asesinará con un cuchillo, pero es incapaz de predecir que lo golpearemos por darnos una mala noticia de manera tan anticipada y sin que se lo hayamos pedido.

Muchos supuestos clarividentes son, en realidad, atrividentes. Después de todo, si alguien tiene la capacidad de ver el futuro o de leer otras mentes, ¿por qué debería conocer todo el futuro, o por qué debería tener acceso a todos los sucesos que ocurren en todas las otras mentes? La atrividencia es una imperfecta facultad que tal vez puedan tener los humanos. La clarividencia, en cambio, es una perfección divina.

Un ejemplo de atrividencia puede verse en este excelente post de mi amigo The Bug.

miércoles, 7 de enero de 2009

Chiflina

Roce entre ancianos con intenciones sexuales.

Esta cómica palabra y su horrible definición nacen de los prejuicios de mi abuelo materno y de mi mala memoria. Él trabajaba en un club en cuyo salón se realizaban peñas de tango y folklore. Una tarde me contó que odiaba esas reuniones, porque sólo atraían a ancianos que se frotaban entre sí "Y eso los lleva a la chiflina: la calentura entre viejos". No recuerdo si la palabra exacta era "chiflina", pero creo que era otra que sonaba igualmente graciosa. Sospecho que esa olvidada palabra y la tan espantosa definición habrán sido inventos de mi abuelo. Sin saberlo, él estaba haciendo su propio exonario.

martes, 6 de enero de 2009

Tabato,a

(Adj. De la expresión taba tomando = estaba tomando, haciendo referencia a la afición por la bebida o por la droga. Puede acompañarse con un gesto que imita la acción de aspirar cocaína mediante una "pala")

Dícese de quien expone excusas inverosímiles.

Alguien nos ha dejado plantado con un trabajo o con una cita. Ese alguien -con quien no tenemos la suficiente confianza- construye una penosa excusa para justificar su falta. A pesar de que por el temblor en la voz descubrimos que sus palabras son falsas, la persona se empeña en elaborar una trama complicada, increíble e interminable. No pueden faltar los parientes muertos, los que parecían muertos y no lo estaban; la esposa enferma que se cura milagrosamente, la abducción alienígena, la visión de ángeles, la amnesia puntual o los desfasajes cuántico-espacio-temporo-psíquicos. El tabato no se amedrenta por el tenor de sus excusas ni por los rostros escépticos y sorprendidos de sus oyentes: sabe que una explicación menor y cotidiana ("me olvidé", "no alcancé el colectivo", etc.) podría bastar para zanjar cualquier duda; sin embargo confía en que muchos disparates pueden producir un efecto paradójico: cuando no es necesario mentir tanto, podemos sospechar que algo de lo que se dice es cierto. Este efecto ocurre cuando escuchamos hablar a un ebrio: si bien puede decir muchas incoherencias, a veces es posible tejer una trama más profunda a partir de ciertos hilos de información que se revelan en sus expresiones. La posibilidad de que esa trama más profunda sea coherente y tenga algunos puntos de contacto con ciertos aspectos de lo que creemos verdadero, nos hace que su relato funcione como un todo que, por el absurdo, produce lo verosímil a partir de lo inverosímil.

lunes, 5 de enero de 2009

Cronápero,a

(Adj. Del gr. cronos = tiempo; a = partícula negativa y péras = límite)

Dícese de quien realiza visitas a conocidos y parientes sin fijarse un límite horario.

Hay personas sumamente cuidadosas con el tiempo ajeno. Algunos hacen cortas visitas a sus amigos y están atentos a todas las señales de sus anfitriones: bostezos, impaciencias, horarios de cena, tics, golpeteos en la mesa o gritos histéricos. Un visitante ideal se retira mucho antes de sospechar que pudiera estar volviéndose molesto o inoportuno. En cambio, el cronápero -cronocléptico por excelencia- no pone reparos en la extensión de su presencia. Se concede a sí mismo el privilegio de asistir a toda la intimidad de la familia de su conocido: lo acompaña a tomar mate con galletitas a las siete de la tarde; luego acepta ser invitado a la cena; le habla mientras se ducha; más tarde se queda en el living viendo una película con los hijos y luego cuenta historias y toma café hasta las siete de la mañana, ante los aburridos bostezos de sus anfitriones. Si le ofrecieran una cama o un lugar donde quedarse, no dudaría en seguir allí por tiempo indefinido.
Tarde o temprano al cronápero se le niegan las visitas o se le ponen excusas del estilo "ya me estoy yendo". Víctima de una sorprendente fragilidad emocional, el cronápero se ofende y deja entrever que lo "están haciendo a un lado". A veces simplemente aprende y ya no se vuelve tan difícil de soportar. Otras veces se suicida, o por despecho mata a quienes antaño lo recibieron y padecieron su presencia.

viernes, 2 de enero de 2009

Precarnación

(Sustantivo. De pre y carne. Verbo: precarnar)

Tiempo previo a la concepción de una persona.

Este término está estrictamente relacionado con mortar.

"¿Qué hacía usted en el año 1560?" es una pregunta para la cual no tenemos respuesta. Apenas podemos decir "Yo no había nacido en esa época". Entendido estrictamente, eso no es una respuesta, sino el enunciado que muestra el error de la pregunta. Sin embargo, si utilizamos el verbo vivir para referirnos no a una acción determinada, sino al tiempo en que transcurre nuestra vida, podríamos nombrar igualmente el tiempo previo a la vida y llamarlo precarnación. La respuesta a la pregunta inicial -despojada de todo contenido metafísico- sería: "Estaba precarnando".

Conviene prevenir un error: el término "prenatalidad" no es sinónimo de "precarnación". La prenatalidad es un tiempo de vida (el tiempo en el cual el feto aun no nació, pero fue concebido) La precarnación, en cambio, se refiere a una persona en tanto que ni siquiera fue concebida.

(Gracias señor X por la sugerencia)