martes, 22 de abril de 2008

Arzomimio

(Sust. Del gr. arxaios = primero, inicial y mnéme = recuerdo)

1. Primer pensamiento del día.

En cualquier momento del día podemos preguntarnos: ¿qué fue lo primero que pensé cuando me desperté? Si podemos responder satisfactoriamente a esta pregunta, habremos localizado el arzomimio del día.

El término, sin embargo, refiere con mayor propiedad a esta segunda acepción:

2. Recuerdo más antiguo de la vida.

La persona que es capaz de recordar un suceso ocurrido cuando tenía tres años, pero es incapaz de recordar algo antes de ese suceso, ha descubierto el arzomimio de su vida.

Existen quienes dicen que pueden recordar sucesos mientras estaban en el vientre materno. En estos raros y dudosos casos, o bien debemos colocar el arzomimio en tan temprana etapa, o bien podemos sospechar que hubo alguna confusión -por ejemplo, confundir el recuerdo de las imágenes de un sueño de la primera infancia con un recuerdo intrauterino.

Existe una teoría metafísica que desbarata el concepto de arzomimio: aquella según la cual hemos tenido vidas pasadas y, con algún tipo de técnica especial, podremos recordar quiénes fuimos y qué hemos hecho antes de nacer. En estos casos, podemos limitar el arzomimio al recuerdo más antiguo de la vida actual, pero en rigor habría que extenderlo a la que debió ser nuestra primera vida (supongamos, cuando nuestro alma encarnó por primera vez en un cuerpo), si es que el concepto de "primera vida" tiene algún sentido dentro de esta teoría. Incluso, podríamos remontarnos más allá y suponer que es posible recordar lo que hacía el alma antes de encarnarse en su primera vida.

La teoría de la reencarnación puede tener derivaciones paradójicas para nuestra memoria. Algunos pensadores han supuesto que nuestras reencarnaciones no son sucesivas, sino aleatorias. Es decir, no morimos en un tiempo y reencarnamos enseguida; mas bien nuestro alma se mantiene al margen de toda temporalidad y puede reencarnar, una vez, en un ilota romano de la época de Augusto; luego reencarnar en un empleado bancario del siglo veinte, luego en un matemático babilonio del siglo ocho antes de cristo y luego convertirse en un piloto de transbordadores cuánticos en el siglo veintitrés, para luego volver a encarnar en el mismo ilota romano de cuatro vidas atrás. Si se acepta esta última hipótesis, la noción de arzomimio debe borrarse de nuestro léxico.

lunes, 21 de abril de 2008

Peraltriz

(Sustantivo femenino. Del latín per = con insistencia y altrix = madre, nodriza.)

Mujer que exhibe ruidosamente su rol de madre para reclamar supuestos derechos o para dar consejos.

La peraltriz hace valer a los gritos los derechos que le corresponden como madre: prioridad en las colas de los bancos, en las cajas de supermercado, en las guardias médicas. Pero, si bien esos derechos son legítimos, ella cree que -por el solo hecho de llevar un par de niños pequeños en sus brazos- se ha ganado la atención prioritaria de todo el mundo. Cruza la calle con el semáforo en rojo, con el carrito de su bebé y sin mirar a los costados, porque cree que todos se van a dar cuenta de que va con un bebé; pero si un automovilista osa siquiera tocarle bocina, ella es capaz de llamar a los medios para contar la barbaridad de que "un loco casi atropella a mi hijo". Si en una aglomeración, alguien involuntariamente la empuja, ella no dudará en apelar a su único e infalible recurso: gritar con furia "¿no ves que tengo un bebé, animal?".

La peraltriz no está especialmente preocupada por el bienestar de sus hijos; sólo le importa que los demás la reconozcan como madre y, con ello, le puedan otorgar alguna ventaja por encima de los demás. Por eso expone a sus niños a riesgos innecesarios; para poner a prueba el reconocimiento y la solidaridad ajenas. No le importa saber que la insensibilidad que ella encuentra en los demás, en realidad es un espejo de su propia imprudencia. Ella es capaz de llevar a su bebé a la Montaña Rusa; y si el bebé se descompone, gritará que por favor detengan el juego, que todos son unos desalmados y que llamará a la policía. Es importante aclarar que la peraltriz jamás sale a la calle sin alguno de sus hijos pequeños, pues estos le sirven de escudo ante circunstancias que ella pudiera considerar injustas o insolidarias. Las frases favoritas de la peraltriz son: "yo, antes que mujer, soy madre" y "a mí esto me lo tienen que solucionar, yo tengo hijos"

Por alguna razón, la peraltriz considera que, dado que tiene hijos, puede dar consejos y convertirse en autoridad de vida e incluso académica. "Claro, vos porque no sos madre... Si tuvieras hijos lo entenderías". "Sí, podés aprender muchas cosas estudiando, pero te lo digo yo que soy madre: nada te da más experiencia que un hijo". "¿Cómo podés dar clase a niños si no sabés lo que es criar a un chico?"; "Si sos madre, entendés lo que es el sacrificio. Pero si no lo sos, nunca lo sabrás". Es curioso cómo muchas mujeres cuyo único gran acontecimiento en la vida ha sido tener un hijo, a veces se transforman en peraltrices soberbias capaces de dar los más indiscutibles consejos acerca de cómo se debe vivir la vida. Sorprende más, aun, el caso de la mujer de vida disipada y despreocupada que un día queda embarazada sin desearlo y, una vez con su hijo a cuestas, se transforma en una sabia mujer que da consejos inapelables y exige derechos a los gritos.

La peraltriz no siempre es histrópada. De hecho, puede muy bien no importarle los niños. Sin embargo, cada tanto puede soltar un gritito histrópada como este: "¿Alguien por favor quiere pensar en los niños?"

Las mujeres pueden convertirse en peraltrices ya desde el embarazo.

domingo, 20 de abril de 2008

Psitacichascador,a

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(Adj. Del griego psittakós: loro; chascarrillo y terminación -dor, agente. También se la encuentra en la forma "sitacochascador" e incluso "sitacochascor")

Dícese de quien es capaz de contar cuentos de loros con singular pericia.

La presencia de loros como aves de cautiverio está atestiguada desde hace unos tres mil años entre los antiguos asirios; a partir de allí se los encuentra en todas las culturas de Asia y de Europa. Siempre causó asombro su capacidad de reproducir el lenguaje humano; algunos ejemplares logran, además, imitar el timbre de voz de sus dueños o de otras personas con quienes tiene trato frecuente, sin dejar de lado a los locutores de televisión con los que se va familiarizando con el tiempo, confundiendo a los que no los conocen, o no están enterados de su presencia en un hogar.
Avanzando hasta nuestros días, por ejemplo, existen testimonios de un loro que, al escuchar el sonido del teléfono de su casa, advertía a su dueño sobre esa circunstancia imitando a la perfección la voz de la madre de este: "Fulano (no es del caso revelar su nombre, N. del T.), ¡teléfono!"
Pero también debe tenerse en cuenta el hecho de que los loros tienen una gran habilidad para intervenir en las conversaciones humanas aportando datos que no solo son inoportunos en determinadas circunstancias, sino que llegan a abochornar a los presentes. No olvidemos también que las cacatúas, que son parte del mismo orden de los Psittaciformes, agregan a la capacidad de fonación la forma burlona que tienen de moverse: mantienen fijas sus patitas mientras mueven su cuerpo de derecha a izquierda, junto con el movimiento de la cabeza de arriba abajo, lo cual para una persona muy susceptible puede dar la idea de que "este pajarraco me está gastando".
De ahí el surgimiento de toda una categoría de chistes que reflejan esta capacidad de los loros de hacer pasar un mal rato a alguien. Una prestigiosísima enciclopedia internacional recoge en su 11a. edición (de principios del siglo pasado) una colección de chistes de loros que incluyen muestras milenarias, provenientes de las más distintas culturas.
Hay humoristas que se especializan en esta clase de cuentos, porque es necesario poder imitar la propia voz del loro, en toda su animalidad, sin estropearse la garganta, cosa que no está al alcance de cualquiera.

sábado, 19 de abril de 2008

Peripatóniro,a

(Palabra y definición enviadas por Luciano Sabattini)

(Adj. Del griego peripatéo = pasearse y oneirós = sueño)

Así como el sonámbulo es el hombre que camina mientras duerme, el peripatóniro es el hombre que sueña que camina mientras duerme. Lo que resulta mortificante es la poca diferencia entre ambas categorías: uno se sueña caminando en los mismos lugares en los que lo haría si la caminata se hiciera siendo sonámbulo, con la posibilidad, encima, de tener pesadillas.

viernes, 18 de abril de 2008

Úrula

(Sust. Del latín urina = orina y -ula = terminación de diminutivo)

Pequeña mancha de orina en los calzoncillos y bombachas.

La úrula es producto de pequeñas y no percibidas incontinencias de esfínter, o por los goteos de orina que quedan después de la micción.
Sólo se llama "úrula" a la mancha que aparece en ropa íntima, pijamas y sábanas. Si se trata de ropa de fajina o de etiqueta, o incluso si la mancha es considerable, ya no recibe este nombre.

jueves, 17 de abril de 2008

Alicabolia

(Sust. Del lat. aliquod = algo y aboleo= desaparecer. Literalmente, "algo ha desaparecido")

Inequívoca impresión de que falta algo que siempre estuvo
.

Los hombres tenemos una especie de "percepción globalizadora", que opera reconociendo la disposición relativa de objetos con los que nos encontramos habitualmente. Por ejemplo, podemos llegar a nuestra casa y reconocer como familiar el conjunto formado por el grifo de la cocina, los cubiertos recién lavados, los azulejos de fondo y las tazas de café colocadas sobre la mesada. Pero si un día alguien, en nuestra ausencia, quita las tazas, probablemente nuestra inmediata reacción sea la de una desconcertada extrañeza: percibimos -como si tuviéramos un sentido especial para ello- que falta algo, aunque todavía no podemos reconocer qué. Esa extraña impresión de que "falta algo", es la alicabolia.

La alicabolia se da porque la ausencia de un objeto en un paisaje provoca un profundo desajuste entre lo que estamos percibiendo ( el paisaje sin el objeto) y la imagen previa que nos habíamos formado de ello. Una vez reconocido el objeto faltante, la alicabolia disminuye hasta que la nueva imagen del paisaje pasa a reemplazar a la antigua.

(Sospecho que esta palabra, así como entró en Exonario, deberá irse de él: me figuro que la psicología de la percepción ya debe haber acuñado un término para referirse a este fenómeno. Por eso, espero la cálida confirmación de los lectores)

miércoles, 16 de abril de 2008

Atelúmilo

(Sust. Del latín ater = negro, oscuro, amenazador; lumen =luz y -ulum = desinencia latina de diminutivo)

Crepúsculo en el cual, a pesar de que el cielo está nublado y oscuro, el sol se deja ver en el horizonte mortecino y por un momento ilumina con un naranja espectral las zonas altas y edificios.

Los atelúmilos son momentos mágicos de la tarde o del amanecer, pues nada en la oscuridad del cielo hacen presagiar ese extraño baño de luz onírica. De hecho, da la impresión de que se está asistiendo a un espectáculo de otro planeta.

martes, 15 de abril de 2008

Audicular

(Verbo. Del latín audeo = atreverse, osar y culo. Sustantivo: audiculio)

Exhibir el trasero desnudo en señal de provocación, fanfarronería y alegría.

El audiculio es una costumbre típicamente masculina y se asocia en gran medida con los encuentros deportivos futbolísticos, aunque no es exclusivo de este rubro. Al finalizar un partido de fútbol, es normal que algunos integrantes de la hinchada del equipo ganador se bajen los pantalones y entre cánticos difamantes muestren su trasero, para provocar a la hinchada contraria.
Resulta contradictorio que sea el trasero y no los genitales los que se exhiben, dado que el audiculio expresa la superioridad territorial de un hombre frente a otros y, simbólicamente, el falo sirve mejor a estos propósitos que el trasero.
Si quienes exhiben su culo no son los que comparten la alegría de la victoria, sino los integrantes de la hinchada perdedora, este acto de ningún modo puede llamarse audiculio, sino patetismo, y la exhibición debe entenderse como acto de sometimiento y entrega servil.

lunes, 14 de abril de 2008

Obloturpista

(Adj. del latín oblare = pagar y turpitudo = fealdad)

Persona que paga una fortuna para tener ciertas experiencias que podrían conseguirse gratis y que, incluso, son indeseables.

El obloturpista va a restaurantes de lujo para comer polenta o lechuga, y de postre: naranja. Paga excursiones para visitar los basurales de su ciudad. Revienta la tarjeta para irse de vacaciones a un pueblito horrible, aburrido, árido y frío, y se hospeda -previo abonar en dólares- en una tapera llena de arañas y sin calefacción. Puede acceder gratuitamente a los favores sexuales de una mujer hermosa, pero prefiere pagarle a la prostituta más fea de la ciudad. Puede ver el partido de fútbol en su casa, por los canales abiertos; pero se siente más vivo si lo va a ver a un bar donde debe pagar una altísima consumición.

Podría pensarse que el obloturpista es un excéntrico millonario que cada tanto decide "vivir la vida rústicamente". Pero no es así: el obloturpista a veces vive en una tapera y ahorra para irse de vacaciones a una tapera. Usa pantalones rotosos que compró en una feria de usados, pero gasta un dineral para comprar otro par de pantalones aun más rotosos en una feria de diseñadores. Tiene un Renault Gordini descuajeringado modelo 71, pero se entusiasma y se embarga para comprar un fiat 600 más destatartalado modelo 62.

domingo, 13 de abril de 2008

Aleosilbido

(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(sust. m., del latín alea 'dado' y sibilare = silbar):

Silbido con contenido aleatorio

El aleosilbador, cuando comienza a producir su aleosilbido, no tiene conciencia de lo que va a silbar y, a medida que transcurre el tiempo, va reconociendo la melodía. Es un fenómeno frecuente en personas que conocen muchísima música; cuando se inspiran para silbar, acude a su memoria una melodía de su vasto repertorio a la que no siempre les resulta fácil identificar por su nombre. Téngase en cuenta que, a diferencia de lo que ocurre cuando se escucha una reproducción por un medio mecánico, en este caso no se cuenta más que con el silbido propio y, por lo tanto, no hay ningún tipo de información acerca de la instrumentación: un violín suena igual que una quena, un contrabajo igual que un piano.

sábado, 12 de abril de 2008

Aromoyector

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(sust. m., del latín aroma y iacio = arrojar, proyectar):

Dispositivo capaz de difundir aromas del mismo modo que un proyector es capaz de proyectar una película sobre una pantalla.

Cuando vamos al cine podemos apreciar personajes y paisajes, podemos oir los diálogos, los ruidos y la música; el último invento permite que podamos apreciar también los aromas. En estéreo, por supuesto. Si a la izquierda de la pantalla vemos a una hermosa señorita perfumada con Chanel Nº 5; en el centro vemos un grupo de adolescentes comiendo hamburguesas y a la derecha a un zapatero remendón, con sus manos embadurnadas de pomada y fumando un toscano, con solo girar nuestra cabeza, dirigiéndola a cada fuente odorífera, podremos apreciar ahora los olores correspondientes. El sistema es tan eficaz, que los estudios de Hollywood exigen ahora que los actores vayan a filmar bien bañaditos (o no, según sea el caso), para que no haya contradicciones entre el guion y el resultado en la sala de proyección.

viernes, 11 de abril de 2008

Catastráfico

(Sust. De catastrófico y tráfico)

Palabra elocuente, de significado casi autodefinido. El catastráfico es, en su primera y más popular acepción, el tráfico de automóviles en ciudades o rutas cuyos conductores manejan de forma imprudente y suicida.

En su segunda acepción, más específica, el catastráfico es el índice de impactos que se dan entre muchos objetos que viajan en trayectorias erráticas o impredecibles. Este índice se mide calculando la cantidad de impactos en función de la cantidad de objetos, su masa, su velocidad y su trayectoria. Por ejemplo, dado un acelerador de partículas, el grado de colisión de ciertas partículas con otras, a determinada temperatura y velocidad, es su catastráfico. El catastráfico del sistema solar resultaría de medir los impactos que han tenido los planetas entre sí, y estos a su vez con meteoros y meteoritos.

jueves, 10 de abril de 2008

Aminónimo,a

(Adj. Del latín ab = separación; minus = pequeño y nomen = nombre)

Nombre cuyo diminutivo es forzado y suena mal.

Existen nombres propios de personas, ciudades y países que se prestan para los diminutivos cariñosos: Fernandito, Carolinita, Jorgito, Argentinita, Chilecito o Riojita. Pero otros nombres -como Soledad, Hipólito, Lía- no tienen convencionalmente un diminutivo y, si se les trata de colocar uno, es necesario forzar a la palabra: Soledadcita, Hipolitito, Liíta.
Los nombres aminónimos por excelencia son los extranjeros: Sharon, Ingrid, Rawson, Chubut, Ushuaia.
Como se verá, el aminónimo no carece de diminutivo; llegado el caso siempre puede encontrarse la forma de armarlo; la diferencia es que dicho diminutivo queda tan artificial que su aplicación no suena como una muestra de cariño hacia la persona o lugar que se diminutiviza, sino como una ironía. Además, muchas palabras aminónimas sólo pueden convertirse en diminutivas si se les agrega alguna letra suplementaria o si se fuerza la forma de la palabra. "Carlos", por ejemplo, se suele diminutivizar como "Carlitos", pero lo correcto -si es que es posible- debiera ser "Carlosito", pues el sufijo que indica diminutivo debe ir al final de la palabra, y no en el medio. "Carmen" tiene como diminutivo "Carmencita", pero esa "c" en el medio está de más: debiera ser "Carmenita". Todos estos casos, para los cuales se hace necesario agregar alguna letra o forzar a la palabra para lograr el diminutivo, son aminónimos.

miércoles, 9 de abril de 2008

Arcómato, a

(Adj. Del griego arxaios = antiguo y hematos = sangre)

Antepasado anterior al tatarabuelo.

Esta palabra viene a llenar un vacío léxico que causa numerosos problemas de enunciación: si queremos hablar de un antepasado remontándonos siete u ocho generaciones atrás, debemos decir "tataratataratataratatarabuelo", lo cual es engorroso y exige un conteo de cada uno de los "tátara" para conocer la filiación exacta. Si queremos sustituir la serie de los "tátara" por la expresión "antepasado", no queda claro si se trata de un pariente indirecto o directo. Además, la palabra "antepasado" es demasiado vaga, como cuando decimos "los griegos son nuestros antepasados", con lo cual no queremos decir que haya un lazo de sangre entre nosotros y los griegos.
Por otra parte, cuando decimos "pariente lejano" no estamos diciendo lejano en el tiempo, sino en la filiación sanguínea.
Con esta palabra, en cambio, establecemos con precisión que se trata de un pariente, que tiene nuestra sangre y que ha sido el generador de uno de los deltas genéticos que desembocaron en nuestra persona. La palabra, sin embargo, no especifica cuánto debemos remontar en nuestros antepasados tal como lo hacen los sucesivos "tatara". Sin embargo, la sucesión de "tatara", en vez de aclarar la filiación generacional, muchas veces es fuente de confusiones. Por otra parte, cuando hablamos de "tataratataratatara..." por lo general no necesitamos de una precisión absoluta, y solemos encadenar los "tatara..." arbitrariamente, por mera diversión o con ironía más que con una intención informativa: "Este imbécil dice que es pariente directo de Galileo, pero apenas es su tataratataratataratataratataratataratatarasobrino segundo"

¿Tiene usted algún arcómato ilustre?

martes, 8 de abril de 2008

Perinodia

(Sust. del latín per- = prefijo que significa repetición e inodia = enfado)

Enojo motivado por el enojo ajeno.

A veces, el solo hecho de ver a otra persona enojada nos provoca un enfado con esa persona: aun desconociendo los motivos de esa manifestación de cólera, nos sentimos irritados y dirigimos nuestra ira hacia el airado. La cólera irrita al perinódico más que el motivo de esa cólera.
Si no aparece alguien con la suficiente ecuanimidad para entender al colérico sin contagiarse, la perinodia puede propagarse indefinidamente.

En aquellas poblaciones en las cuales las personas salen a la calle con expresión adusta y se irritan mutuamente ante el inevitable roce con los demás; en esos lugares tenemos una sociedad enferma de perinodia.

La perinodia es injustificada, paralizante y destructiva. Los perinódicos hacen oídos sordos a las razones de nuestros enojos, y nos instan -coléricamente- a abandonar nuestra cólera.

lunes, 7 de abril de 2008

Luditariado


(Del latín ludus = juego y terminación -ariado que indica una clase de pertenencia social. La "t" sólo está para sostener la eufonía y para mantener la similitud con otras palabras de la misma índole como proletariado y erotariado)

Franja social que desprecia todo tipo de participación política, social, familiar y laboral por el hecho de que resta tiempo para el entretenimiento.

Los integrantes del luditariado calculan al milímetro los segundos de su vida de acuerdo a un único patrón: poder disponer anchamente de tiempo para jugar a videojuegos, leer blogs, mirar programas de televisión o ir a la cancha.
El luditario rechaza ofertas laborales o becas universitarias si éstas le implican cierta dificultad para organizar su vida lúdica.

Los integrantes del luditariado viven en un especial estado de hedonismo. Pueden ser frugales, moderados y timoratos en cualquier aspecto de su vida, excepto en aquellos ámbitos lúdicos a los que se han entregado con pasión.

domingo, 6 de abril de 2008

Empilación

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(sust. f.; de en y pelo, por parasíntesis):

Acción y efecto de agregarse pelos justamente en los lugares de donde la mayoría de los mortales se los quitan (cejas, axilas y una buena cantidad de etcéteras).

Ejemplo de uso: Salma Hayek, la actriz que representó en una película el papel de Frida Kahlo, tuvo que someterse a varias sesiones de empilación de sus cejas.

sábado, 5 de abril de 2008

Esferohabiente

El señor Julio David Auster, un muy creativo colaborador de este blog, nos envía esta palabra y su correspondiente definición. Nos cuenta que la palabra nació a causa de su "preocupación por mejorar el modo de hablar de los jóvenes argentinos"

(sust. y adj. m. y f.; de esfera y habiente, que posee objetos esféricos.)

1. Dícese de la persona que procede de manera infantil, irracional; Aplícase también a cosas extremadamente simples, que no encierran ninguna dificultad //

2. Expresión culta, paralela a una expresión vulgar que empieza con b, que a lo largo de los años fue perdiendo su carga semántica ofensiva, hasta volverse una muletilla que los jóvenes, particularmente, no dejan de repetir asiduamente. Úsase muchísimo como vocativo universal para ambos sexos.

Ejemplos de uso:
acepción 1: Este muchacho es bastante esferohabiente, nunca se sabe qué torpeza es capaz de cometer. Este ejercicio de ecuaciones diferenciales es realmente esferohabiente una vez que uno conoce bien el tema.

acepción 2: "¡Hola, esferohabiente! ¿Por qué no contestaste mis mensajes de texto, esferohabiente?" "Ay, esferohabiente... ¡Todo mal, se me descompuso la máquina de depilar, esferohabiente!"

(Señor Auster: yo me sentiría más insultado si me dicen "esferohabiente" que si utilizaran otra palabra de similares connotaciones. Pero bueno, yo soy bastante zagunfio)

viernes, 4 de abril de 2008

Atichanasia

(Sust. Del gr. autos = mismo, tyché = azar, casualidad y tánathos = muerte)

Suicidio que se inflige una persona sin desearlo, en una situación confusa y absurda.

Sufriremos la atichanasia si nos clavamos involuntariamente en el abdomen el cuchillo con el cual estamos picando el perejil; si tomamos veneno confundiéndolo con azúcar impalpable, si se nos cae una aguja en la cama y durante la noche, mientras dormimos, se nos clava en la médula, si nos ahorcamos tratando de hacer el nudo de la corbata o si nos quebramos el cuello mientras exhibimos con orgullo nuestra habilidad para hacer la vuelta carnero.

Cada tanto escuchamos de personas que son víctimas de la atichanasia y entonces nos damos cuenta de que la línea entre la vida y la muerte no sólo es frágil, sino arbitraria e incluso ridícula. La atichanasia sorprende, sin embargo, por la curiosa habilidad que puede tener el ser humano para atentar groseramente contra su propia vida.

jueves, 3 de abril de 2008

Mogoligarquía

(Sustantivo. De mogólico y oligarquía)

El nombre es elocuente y casi no necesita de definición: la mogoligarquía consiste en el gobierno de unos pocos, cuyas decisiones son erráticas, sin sentido y atentan incluso contra sí mismos.

Los mogoligarcas tienen escaso poder de razonamiento y sufren de una paralizante dificultad para ejercer el poder de mando, para escuchar y para resolver problemas.

Es muy común, sin embargo, que un grupo de gobernantes se comporte como mogoligarca -es decir, que aparente tomar decisiones sin sentido y que se muestre inútil para resolver los problemas de sus gobernados- y que, sin embargo, esa estupidez sea una pantalla para esconder manejos discrecionales y corruptelas que favorecen a sus miembros.

miércoles, 2 de abril de 2008

Anágoro, a

(Adj. Del gr. ana = hacia arriba, hacia atrás y agoreúo = hablar)

Persona que es capaz de invertir con exactitud el orden de una serie de palabras, de signos, de sucesos o de objetos.

El anágoro puede dar un largo discurso "hablando para atrás", es decir: comenzando por el final, dando vuelta palabra por palabra y terminando por el principio. Es común que tenga una memoria sorprendente: el anágoro es capaz de recordar una serie numérica de cincuenta cifras, y puede recitarla desde atrás hacia adelante.

Esta habilidad no sólo se da "de atrás hacia adelante", sino también "de arriba hacia abajo". El anágoro puede leer mensajes dando vuelta no sólo el orden discursivo, sino también poniendo "patas arriba" una única palabra. El dibujo que ilustra esta entrada es un desafío sencillo para un anágoro.

En los ciertos casos, el anágoro "habla para atrás" por alguna patología neurológica y es incapaz de hablar normalmente. Pero en los casos no patológicos, el anágoro es un habilidoso que puede ganar mucho dinero en concursos televisivos que exijan esta especial capacidad para invertir el orden de una serie, o trabajando como fenómeno en alguna kermese de barrio bajo las órdenes de un dudoso y tirano mentalista.

martes, 1 de abril de 2008

Catabulia

(Sust. Del griego kata- = por lo bajo, debajo y boulé = voluntad)

Repentino y notable desgano por hacer las cosas que se suelen hacer por placer y con entusiasmo.

La catabulia no debe confundirse con la depresión o alguna otra grave patología, aunque prolongadas y continuas manifestaciones de este fenómeno podrían revelar una patología de base. Se produce cuando, por algún motivo que no puede identificarse, no se le encuentra sentido a alguna actividad que, incluso un par de minutos atrás, se hubiera realizado con ganas y alegría. En los casos normales, la catabulia es momentánea y puede deberse a factores como estrés o cansancio.

Es curiosa la polaridad de la psiquis humana: a veces se tiene la sensación de que uno podría hacer toda la vida una determinada actividad, y un día, porque sí, descubre que ya no quiere hacerla. Comer chocolates, ir al cine o bañarse pueden haber sido interesantes opciones durante toda la vida, hasta que un día simplemente ya no quedan ganas de hacerlas.

lunes, 31 de marzo de 2008

Isomagia

(Sust. Del latín iso- : igual e imago : imagen)

Capacidad de imaginar exactamente lo mismo que otra persona.

Existen testimonios en los cuales, si una persona (A) le pide a otra (B) que imagine algo muy general e indeterminado, B puede imaginar ese algo con exactamente los mismos detalles con que los imaginó A. Por ejemplo: si A le pide a B que imagine "un cubo", B puede llegar a imaginar a ese cubo de color rojo traslúcido y con la figura de un rostro en altorrelieve en cada una de sus caras. Cuando B le comunica a A todos esos detalles -que no venían sugeridos en el pedido de A-, A descubre con sorpresa que así, tal como se lo dice su interlocutor -color rojo, traslúcido, con rostros- lo había imaginado él mismo.

domingo, 23 de marzo de 2008

Pequeño descanso

Por primera vez en casi un año y medio, Exonario se toma un breve descanso.

Durante estos días, tengo todos los síntomas del síndrome de túnel carpiano, lo que me dificulta utilizar el mouse y tipiar con la mano derecha.

Confío en que, con algunos días de no abusar de la computadora (y de este juego), estaré recuperado.

Muchos saludos y gracias por pasar.

sábado, 22 de marzo de 2008

Introvertímido,a

El señor Pablo Conte, Un Servidor, nos envía este "neologismo ahorracaracteres de claro significado". No explicita el "claro significado", dándonos a entender que este adjetivo es una contracción de las palabras introvertido y tímido. "Si me hacés explicarlo me daría vergüenza", nos dice Pablo, poniendo en evidencia su carácter de introvertímido.
Remata su envío con la siguiente expresión: "Además, ya con eso y esto te escribí demasiado para ser vos un extraño".

Bien, Pablo, muchas gracias por tu introvertímida participación.

viernes, 21 de marzo de 2008

Dimonilla y Dimoniábulo

(Sust. femenino. Del latín daemonius = ángel rebelado)

Ambos términos se refieren a la llama de los calefones y calefactores, sólo que en momentos diferentes:

Dimonilla = Llama del calefón y de los calefactores cuando están en piloto.

Dimoniábulo = Llama múltiple de calefones y calefactores que se activa al abrir la canilla de agua caliente o al subir la temperatura.

La dimonilla es solitaria e inocente; el dimoniábulo es una pandilla pendenciera y estruendosa. En ambos términos, la terminación "illa" y "ulo" indica un diminutivo. Si bien las llamas permanentes que poseemos en nuestras casas son -según estos términos- manifestaciones infernales, éstas son lo suficientemente pequeñas como para quedar atrapadas dentro del estricto ecosistema de chapa, vidrio y propano. Calefón, calefactor y estufa son una versión doméstica y controlada del infierno.

Las llamas de los quemadores de la estufa (o cocina) y el horno, son dimoniábulos.

jueves, 20 de marzo de 2008

Zoodiaxismo

(Sust. Del griego zóo = animal y diabáxo = leer)

Supuesta capacidad de los animales para descubrir códigos complejos y resolver cálculos cuyo desciframiento resulta inaccesible a la inteligencia humana.

Este supuesto aparenta estar respaldado por millones de maravillas del mundo animal: las abejas tienen una capacidad innata para calcular la posición del sol, incluso en mitad de la noche; las hormigas pueden orientarse y conducirse en línea recta hacia el hormiguero, independientemente del lugar y la distancia en la que se encuentren; las arañas pueden tejer una impresionante y equilibrada obra de arquitectura en sus telas, sin necesidad de fórmulas complejas y las aves forman bandadas simétricas y construyen nidos con una precisión apabullante. La lista de ejemplos puede extenderse sin límites.

De todas estas sorprendentes habilidades, los partidarios del zoodiaxismo infieren que los animales hacen cálculos sumamente complejos y tienen acceso a un código inscripto en la naturaleza, que el hombre no ha podido aun descifrar.

Esta hipótesis suele refutarse argumentando que las habilidades de los animales no se deben al hecho de que "entienden lo que nosotros no entendemos"; simplemente, el animal está orientado hacia ciertos objetivos prácticos y es sumamente eficiente en ellos, pero es incapaz de alcanzar una inteligencia teórica de sus cálculos y procesos. Sin embargo, algunos partidarios del zoodiaxismo llegan al extremo de postular, incluso, capacidades teóricas y racionales muy superiores a las del hombre. Desde este punto de vista, los perros pueden resolver complejas especulaciones matemáticas y filosóficas, y los gatos podrían fácilmente enfrentarse con la física cuántica. Sólo que, si bien los animales tienen el dominio de todas estas inquietantes materias, no conocen el lenguaje humano y por lo tanto no nos pueden comunicar lo que saben. Algunos han llegado a afirmar, incluso, que los animales no hablan sólo porque consideran al lenguaje como un débil e inseguro vehículo del saber. Pero que, si se lo propusieran -y si le encontraran algún sentido-, podrían hablar. En este último caso, no sólo estaríamos ante un zoodiaxismo, sino también ante una zoolexia.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Metastesia

(Sust. Del griego metá- = más allá, y aistesis = sensación)

Tener sensaciones correspondientes a otra persona.

El término se utiliza para nombrar un tipo de sensación específica: el dolor. Por lo tanto, la metastesia consiste, en particular, en sentir en el propio cuerpo el dolor de otra persona.
Existen casos documentados -aunque no por eso confiables-, a través de la historia, según los cuales una persona A se corta un dedo, y otra persona B siente el dolor. A, por supuesto, también lo siente.
Hay casos de metastesia múltiple: el metastésico siente el dolor o tiene las sensaciones visuales, táctiles u olfativas no ya de una persona, sino de un grupo cuyos integrantes pueden vivir a mucha distancia entre sí, no conocerse y no ser conocidos del metastésico.

Algunos declaran sentir los dolores de las hormigas, de los animales marinos, de seres extraterrestres, de piedras o de planetas.

En los metastésicos, la siguiente máxima epicureísta no funciona: "cada hombre sólo puede padecer por sí mismo; por más grande que sea el sufrimiento de un hombre, nunca podrá sufrir por dos hombres o por todo el mundo: su sufrimiento no será superior al de un solo hombre"

Sin embargo, la metastesia es paradójica: ¿Se puede tener los dolores de otra persona? Automáticamente, cuando alguien siente un dolor, ese dolor ya es suyo. Si otra persona siente ese mismo dolor, cualitativamente idéntico, será "su" dolor. Así, cada quien siente su propio dolor, aun cuando se atribuya que las causas de ese dolor son ajenas al cuerpo en el que se padece.

martes, 18 de marzo de 2008

Entanizar

(De "tano", abreviatura del gentilicio "napolitano". "Tano" se utiliza, por extensión, para referirse a los inmigrantes provenientes de Italia)

Pronunciar los apellidos de las personas dándoles una fonética y una grafía acordes con el idioma italiano.

En Argentina, debido a la altísima tasa de inmigrantes italianos, una vasta cantidad de apellidos han provenido del idioma italiano. Sin embargo, existieron inmigrantes de otras partes del mundo y, por consiguiente, sus apellidos no tienen resonancias románicas. Aun así el oído argentino cree escuchar algo del italiano en cada apellido de ascendencia polaca, danesa, vasca, rusa, alemana, turca o árabe, y es normal que pronuncie o escriba los apellidos de otras personas con errores propios de quien tiene su oído adaptado para escuchar un apellido italiano.

Ejemplos de entanización de ciertos apellidos:

Rouette = Roeti
Guarino = Guarini
Aceituno = Aceitunni (O, incluso "Olivi")
Pochelu = Pocelutti (Se pronuncia "pocheluti")
Kierkegaard= Chirchegardi (Se pronuncia "quirquegardi")
Björk = Borci (se pronuncia "borchi")
Jadzianagnostek = Ciaciagnagnosti (Se pronuncia "chachañañosti")
Mux = Muxi ( o "Muzi", o "Mussini", o incluso "Mussolini")
Danuto Czczdgovnilninkka = Gino Pizza

lunes, 17 de marzo de 2008

Tolón

(Sust.)

Ruido sordo en las paredes, en el techo o en el piso provocados por los vecinos que viven en las casas o departamentos contiguos
.

La vida en una propiedad horizontal está llena de manifestaciones sonoras que dan cuenta -para nuestro alivio- de que no estamos solos en el mundo. El hecho de compartir una medianera, un piso o un cielo raso, nos une con nuestros vecinos por los sonidos amortiguados que se transmiten a través de las construcciones.

Gracias a los tolones podemos inducir que la mujer del piso de arriba camina con taco aguja; sabemos también que se ha dirigido desde la cocina hacia la habitación o que se le ha caído un jarrón al piso. Podemos inferir, también, que los niños del departamento de al lado están jugando o que el abuelo que vive arriba se desplomó y cayó al piso.

El tolón no es un ruido regular, calculado y codificado. Cuando alguien, con alguna intención específica, hace ruidos para comunicarnos algo (por ejemplo: cuando la vecina de al lado nos quiere pedir que bajemos la música), ya no estamos ante un tolón sino ante algún tipo de lenguaje específico al que habrá que dar otro nombre.

domingo, 16 de marzo de 2008

Egononfuista

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(Del latín: ego non fui, yo no fui; -ista, terminación adjetival)

Dícese de aquel que trata, con mayor o menor éxito, de evitar asumir alguna culpa.

La actitud corporal de estas personas es muy característica: se encogen de hombros con mucha frecuencia y miran azorados a cualquiera que los acuse del más mínimo error.

sábado, 15 de marzo de 2008

Miramiramira

(Palabra y definición enviadas por el colaborador Julio David Auster)

(invariable, sustantivo y adjetivo; del verbo mirar; del latín mirus,a, um: maravilloso; del genitivo de mir, en ruso: mundo)

Dícese de aquel que va por la vida con la boca abierta, mirando con admiración las cosas del mundo, sin prestar atención a los peligros que lo acechan.

Hay gente que es indiferente a todo lo que los rodea; otras, por el contrario, prestan una atención excesiva a cualquier nimiedad, de modo que "los árboles no les dejan ver el bosque"

(Le pregunto al señor Auster, ¿qué nombre le pondría a estos otros que están ciegos al bosque?)

viernes, 14 de marzo de 2008

Doxáfora

(Sust. Del gr. doxa = opinión y fora = hacia afuera)

Explicación de una complejísima teoría o trama narrativa en pocas palabras, como acotación marginal y con un fuerte juicio de valor.

Los doxafóricos tienen conocimientos superficiales e inconexos acerca de casi todo. El doxafórico hace afirmaciones científicas, estéticas y filosóficas amparándose en principios mal aprendidos o en opiniones escuchadas al pasar. No obstante, cree que su palabra es valiosa y habla no con la humildad de quien aventura una improbable e ingenua hipótesis, sino con la pedantería de quien tiene la palabra definitiva sobre el tema. No sólo despacha en dos palabritas el trabajo intelectual de miles de años o de cientos de personas; además se otorga el derecho de juzgar toda empresa intelectual. Debido a que sus palabras son poco sustanciales, el doxafórico en realidad juzga sus propios dichos y los encuentra absurdos. Lo que ocurre es que su conocimiento -o su opinión- es tan superficial que ninguna afirmación que salga de su boca le parece plausible. Puede decir una necedad como "La evolución quiere decir que el hombre viene del mono", pero como esta afirmación le parece desabrida e inverosímil -y de hecho, así formulada, además de imprecisa e incompleta, suena sumamente ridícula-, el doxafórico se ve tentado a completar la afirmación con un juicio: "Pero si esto fuera cierto, deberíamos ver que los monos tienen crías humanas, y eso no pasa"

Ejemplos de doxáfora: "Platón dijo que todo es una idea, pero es obvio que estaba loco porque las cosas son cosas, no son mi idea"; "Los científicos buscan encontrar la verdad en los experimentos, pero ningún experimento te va a solucionar la vida".

A veces, se utiliza la doxáfora para hablar de la vida y los logros de otras personas. "Sí, Carlitos hizo una carrera, consiguió laburo, se casó y ahora está pelado". En este caso, puede no incluirse el juicio sobre la vida de la persona, pero la enumeración breve, concisa y mezquina para resumir los sucesos de la vida de Carlitos nos inducen a creer que su vida es miserable.

La doxáfora está complementada con el epistecripticismo.

jueves, 13 de marzo de 2008

Epistecripticismo

(Del gr. epistéme = ciencia, conocimiento y cryptikós = oculto)

Creencia según la cual ciertos conocimientos son demasiado complejos como para explicarlos en pocas palabras.

El epistecripticista es incapaz de dar un resumen o una breve reseña de aquello que se le pregunta; supone que, si el que pregunta no hace un estudio profundo y a conciencia, no vale la pena explicar de qué se trata. Puede decir frases como la siguiente: "no te puedo resumir cómo se juega al ta te tí en dos palabras". Si bien cree que la brevedad atenta contra la disciplina cuya elucidación se le requiere, de todos modos nunca intenta dar una explicación detallada, y por lo tanto el conocimiento solicitado permanece como una ciencia oculta y misteriosa, sólo reservada a unos pocos iniciados que hicieron el largo y fatigoso camino para conocerla completamente.

El error del epistecripticista está en creer que no es posible dar pistas aclaratorias u orentaciones. Él siente que cualquier reseña parcial es un bastardeo a sus conocimientos, y suele sentirse ofendido cuando le requieren una rápida dilucidación de su materia: "Estudié toda la vida la teoría de la relatividad, y vos me pedís que te la explique en dos minutos. Así no se puede"

A veces el epistecripticista simplemente no conoce la materia sobre la que se le pregunta, o es incapaz de encontrar las estrategias retóricas para dar una brevísima reseña con pocas palabras.

Epistecripticismo y doxáfora son dos puntos extremos en lo que respecta a la comunicación de un conocimiento.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Xenometamorfia

(Sust. Del griego xenos = extraño, metá= más allá y Morpheos = dios del sueño)

Situación onírica en la cual una persona se introduce en el sueño de otra persona.

Sólo en casos muy aislados y de dudosa corroboración, dos o más personas comparten un mismo sueño, de acuerdo a testimonios que revelan los durmientes al despertarse.
Existe la hipótesis de que hay ciertos territorios oníricos comunes -algo parecido a lo que hemos definido como ísula- y, de ser cierta esta hipótesis, no es difícil imaginar que dos o más personas puedan compartir ese territorio mientras duermen.

Los afectados de xenometamorfia no necesariamente deben estar durmiendo cerca entre sí. La xenometamorfia es poco corroborable porque uno puede meterse dentro del sueño de alguien que vive en el otro rincón del mundo y viceversa. Es raro -sumamente raro- que dos personas hayan dormido muy cerca y despierten habiendo tenido xenometamorfia. Aunque ha habido excepciones; particularmente entre niños y ancianos. Un factor común: nunca se ha dado testimonio de xenometamorfia en personas que comparten una misma cama.

Algunas leyendas cuentan que todos los habitantes de cierto pueblo soñaban todas las noches con su propio pueblo y con los mismos vecinos que veían cada día. Si uno de los soñadores se emborrachaba durante el sueño, al día siguiente sus vecinos le recriminaban la falta de recato. Si alguien cazaba un dragón entre sueños, a la mañana era ensalzado con laureles. Los asesinatos oníricos eran penados con el mismo rigor que los reales; incluso el asesino onírico, condenado a la cárcel, soñaba que estaba en la cárcel. En los sueños, sólo lo visitaban sus parientes o los verdugos.

martes, 11 de marzo de 2008

Movatua

(Sust. Del latín moveo = mover)

Escultura móvil

Si una estatua, de acuerdo a su etimología, es una escultura estática, una movatua habrá de ser una escultura móvil, dotada de algún tipo de mecanismo interno que le haga realizar alguna rutina.

Por extensión, cualquier pieza de museo que se exhiba en movimiento, es también una movatua. Un antiguo autito a cuerda, un fonógrafo o una cajita de música que funcionen y sean expuestos como reliquias, son movatuas.

lunes, 10 de marzo de 2008

Culetear

Aunque este término es ampliamente utilizado en su acepción de tener relaciones sexuales, el culeteo, según la definición de Exonario, consiste en violentar físicamente el espacio de otro mediante empujones con el trasero.

El culeteo es siempre amistoso. Cuando se hace entre conocidos (generalmente masculinos), puede terminar en una divertida riña o montonera* -como ilustra la foto. Otras veces, puede interpretarse como una insinuación sexual, y podrá derivar o bien en la consumación de esas intenciones, o bien en un escándalo. Hay bailes que incluyen el culeteo entre sus pasos.

* Montonera: existe una definición popular para esta palabra que no puede encontrarse en el diccionario: juego en el que las personas se arrojan unas sobre otras. Los que quedan debajo tratan desesperadamente de salir. Los que quedan arriba, tratan de inmovilizar o sofocar a quienes quedan debajo.

domingo, 9 de marzo de 2008

- óbolos


Siguiendo con la temática relacionada con el comienzo de clases, continuamos con dos expresiones -más sus correspondientes definiciones- enviadas por Julio David Auster:

Tizóbolo/a (de tiza y del griego boléin: arrojar) Dícese del alumno/de la alumna (entre 6 y 17 años, en la universidad se les pasa) que suele arrojar tizas con mayor o menor puntería. A diferencia del discóbolo de la Grecia clásica, estos suelen estar vestidos y no tienen la misma gracia para el lanzamiento. Todavía no es disciplina olímpica.

Aeropapiróbolo/a
(de aero: aire, papiro: papel y del griego boléin: arrojar) Dícese del alumno/de la alumna (entre 6 y 17 años, en la universidad se les pasa) que suele arrojar avioncitos de papel con mayor o menor puntería.

(Le pregunto al sr. Auster: ¿está seguro de que en la universidad se les pasa?)

sábado, 8 de marzo de 2008

Fenestroscopía

El señor Julio David Auster, colaborador honorífico de este blog, envió tres palabras "en homenaje al comienzo de las clases". Entre hoy y mañana las publicaremos, comenzando por esta:

Fenestroscopía: (del latín fenestra: ventana y del griego scopéin: observar)

Dícese del hábito y de la acción de algunos alumnos de cualquier nivel de instrucción que, en lugar de prestar atención, miran por la ventana.

viernes, 7 de marzo de 2008

Remorfemnia (o Remorfemia)

(Sust. Del latín Morpheus = dios de los sueños y memoria = recuerdo)

Recuerdo repentino de un sueño a causa de algún suceso de vigilia aparentemente arbitrario.

Es frecuente que no recordemos los sueños de la noche anterior. Sin embargo, hay un momento en el día en el cual puede dispararse el recuerdo. Mientras miramos (por ejemplo) a la canilla que gotea, nuestra memoria nos trae la imagen de un sueño en el cual cinco clavos oxidados eran martillados simultáneamente sobre una pared. Como si algo en la forma de la canilla tuviera conexión con los martillazos. Aunque no podemos entender esa conexión, a partir de ese instante recordamos todas las conexiones del sueño y nos volvemos completamente hipnorantes.

Los casos más impresionantes de remorfemnia son aquellos en los que recordamos sueños que hemos tenido décadas atrás e incluso en la primera infancia.

jueves, 6 de marzo de 2008

Ísula

(Sustantivo. Del latín ipse = mismo, somnus = sueño y locus = lugar)

No es fácil dar la definición de este fenómeno y quizás, en el fondo, sólo lo podrán entender quienes lo hayan experimentado:

Sensación de que varios sueños inconexos y en diferentes noches tienen, sin embargo, una misma estructura narrativa o un mismo sustento situacional que los unifica.

Dadas las dificultades de esta definición, pongamos un ejemplo: una persona tiene cuatro sueños en cuatro noches. Las noches no tienen por qué ser consecutivas. Supongamos que los sueños son los siguientes:

a) 'Estoy en el subte sobre el dragón de porcelana comiendo garrapiñadas, esperando que se me pase el dolor de cabeza hasta que un linyera se despierte y me lleve a la maratón de cucarachas'

b) 'Estoy en el fondo del mar, tengo calor y me preocupa que el cielo se esté nublando'

c) 'Fui elegido rey de los esturiones, y mi auto se llama "esturión".

d) 'El mundo es una galletita de huevo duro y yo la miro desde afuera'

Dadas estas cuatro secuencias oníricas, el soñador puede llegar a sentir (supongamos) que a), b) y d) transcurren en un mismo "universo", mientras que c) pertenece a un "universo onírico" completamente diverso; como si a, b y d compartieran una especie de trama narrativa. Sin embargo, es imposible justificar esa sensación; aun así, no se trata de una asociación arbitraria: por alguna razón desconocida, al soñador le parece que los sucesos de a) transcurren en un mundo en el cual los sucesos de b) y d) no serían extraños, pero sí lo serían -en cambio- los sucesos de c). Esa extrañísima sensación injustificable que relaciona entre sí las disparatadas tramas de los más disparatados sueños, y deja afuera (paradójicamente, porque las siente incongruentes) a otras tramas igualmente disparatadas, es la ísula.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Hipnorancia

(Sust. Del griego hipnos = ensoñación onírica y gnosis = conocimiento)

Conocimiento de las relaciones que ligan una imagen onírica con otra.

Los sueños se presentan como una aparente sucesión caótica de imágenes.
Pero una vez que estamos despiertos, somos capaces de recordar las relaciones que unen a una imagen con otra, por más poderosamente absurdas que sean. Podemos decir, por ejemplo: "Yo estaba en mi casa, pero mi casa no era mi casa; después la casa se convirtió en el lobo que tenía la cara de mi ex novia y a su vez era mi madre". Como se verá, esta cadena de afirmaciones utiliza una serie de conexiones contradictorias o disparatadas: afirma que una cosa no es esa cosa (la casa); que una cosa se convirtió en otra (la casa en un lobo), que una cosa tenía la cara de otra cosa (el lobo con cara de ex novia) que a su vez era otra (el lobo era la madre). Quien relata el sueño siente inequívocamente la realidad de esas conexiones y puede sacarlas a la luz sin confundirse: en eso, precisamente, consiste la hipnorancia.

El hipnorante se despierta en cualquier momento de la noche y puede relatar, con lujo de detalles, la compleja trama de sus sueños. Puede desatar y volver a anudar las marañas de absurdas relaciones que se presentaban en cada uno de los detalles y sucesos en su aventura de morfeo.

Un ejemplo magistral de hipnorancia puede tener esta forma.

No debe confundirse la hipnorancia con la interpretación de los sueños. El hipnorante no intenta interpretar un sentido oculto; simplemente hace una descripción ordenada de la secuencia onírica.

martes, 4 de marzo de 2008

Cachipirrosa


Lugar indeterminado adonde van a parar las cosas que se desperdician involuntariamente.

Ejemplos de uso: "pasaron mis vacaciones y no pude hacer ninguna de las cosas que había planeado. El tiempo se me fue a la cachipirrosa"

"Hicimos asado para cien invitados y vinieron cincuenta. El trabajo del parrillero fue a parar a la cachipirrosa"

En otra acepción, cachipirrosa significa lugar adonde van a parar objetos o personas que desaparecen sin previo aviso y sin dejar rastros: "Martín hace una semana que no viene, se debe haber ido a la cachipirrosa". Por esta última acepción, a veces es se utiliza como nombre propio de la muerte: "Lo vino a buscar la Cachipirrosa"; "Salió con el auto y se perdió en el camino de la Cachipirrosa"

La cachipirrosa es un lugar con una física sumamente peculiar: todo lo que entra allí, jamás vuelve a salir. Inicialmente, es un lugar vacío (o un no - lugar), pero las acciones humanas -o la dejadez- lo van llenando. Curiosamente, se llena de acciones incompletas, de caminos truncos y de tiempo mal aprovechado. Todo lo que dejamos a medio hacer y quedó sumido en el oxcidio, ha ido a parar a la cachipirrosa.

Existe una diferencia notable entre las expresiones "irse a la cachipirrosa" e "irse al carajo". "Irse al carajo" implica haber tomado voluntariamente por un mal camino o exagerar. La cachipirrosa, en cambio, es involuntaria y trágica: hace alusión a la vida y al tiempo que se escurren como agua entre los dedos.

No está del todo claro si este término es un nombre propio o un nombre común.

lunes, 3 de marzo de 2008

Condivergeno,a

(Adjetivo. Del latín condo = esconder; versus = dado vuelta y genus = género)

Persona que realiza actos en los que enmascara su verdadero género.

Cuando un hombre chatea haciéndose pasar por mujer (o viceversa); cuando una mujer firma una carta con un seudónimo masculino o cuando, en un baño de caballeros, un adolescente escribe "soy Nicole, llamame", en todos estos casos, se está ante el fenómeno del condivergénico.
También es condivergeno quien, en los juegos de rol, elige como avatar virtual a una figura del sexo opuesto.

Fíjese que el condivergeno no es transexual, ni travesti, ni transgenérico: sólo toma la figura de alguien del sexo opuesto con fines muy específicos, y sin identificarse realmente con ella.

domingo, 2 de marzo de 2008

Incunable

(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(adj. calif., u.t.c.s.; de in-, prefijo negativo, cuna y terminación adjetival -ble; no confundir con otra acepción que puede hallarse en el diccionario, derivada de incunabula: toda edición impresa hecha hasta el siglo XVI):

Dícese del párvulo al que es imposible meter en la cuna.

Así como hay bebés muy dormilones, hay otros que no quieren saber nada con la cuna; hay que tenerlos en brazos todo el tiempo. La ventaja es que su proceso de enculturación es muy precoz, porque, para lograr que aunque sea no llore, hay que hablarle, cantarle, contarle cuentos, leyendas, viejos mitos de la sociedad en que nació, leerle lo que se tiene a mano (para el caso puede servir una lectura secuencial de varias páginas de la guía telefónica o de una póliza de seguros), de manera que el niño, con el paso de los meses, se transforma en un verdadero erudito; quizás no sepa pronunciar correctamente todas las palabras que ha ido asimilando, pero posee un enorme acervo cultural que, seguramente, en el futuro se revelará en toda su magnitud.

sábado, 1 de marzo de 2008

Desirregularizar


(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(v. tr., de des + in + regularizar)

Volver regular algo que es irregular.

La presencia de los dos prefijos negativos no es ociosa, ya que se busca volver regular algo que es, de por sí, irregular; por ejemplo, la conjugación verbal castellana, que es realmente diabólica y que hace que la adquisición del idioma por parte de los extranjeros sea bastante penosa. Los chinos, por ejemplo, se vuelven ídem para aprenderlo.
¿Cómo se podrían desirregularizar los verbos castellanos? Pues es muy sencillo, para eso tenemos los paradigmas (amar de 1ª conjugación, temer de 2ª y partir de 3ª).
Tomemos al rey de los verbos irregulares, el verbo ser; que es de 2ª conjugación y por eso lo vamos a conjugar como temer:
presente de indicativo: yo so, tú ses, él sé, nos semos, vos seis, ellos sen; no hay que temer la confusión con el verbo saber, que se conjuga: yo sabo, tú sabes, etc.
pretérito perfecto simple: yo sí, tu siste, él sio (sin acento, porque es monosílabo), nos simos, vos sisteis, ellos sieron
pretérito imperfecto: yo sía, tu sías, etc.
futuro imperfecto: yo seré, tu serás (ya era regular desde siempre)
potencial: yo sería, tu serías (ídem)
presente de subjuntivo: yo sa, tu sas, él sa, samos, sais, san
imperfecto de subjuntivo: yo siera o siese, etc.
futuro imperfecto de subjuntivo: yo siere, etc.
participio pasado: sido (regular)
gerundio: siendo (regular)
Como se ve, la cosa es bastante simple, después de todo es como conjugaríamos si no nos reprimieran desde chicos; los niños son desirregularizadores intuitivos y congénitos, para ellos decir "yo sabo", "yo cabo", "yo sabí", etc., es la cosa más natural del mundo.
Otro tanto se podría hacer con la formación de los femeninos y los plurales, lo que queda a cargo del lector, total, no puede sino ser algo unívoco.