martes, 5 de mayo de 2009

Nona

(Sustantivo. Del latín non = no y no = nadar)

Sensación de que ya no se es capaz de hacer algo.

El nombre se deriva de la impresión que tiene un nadador cuando no ha nadado después de varios lustros o décadas. Se supone que en un caso así, el ex nadador siente temor e inseguridad si debe enfrentarse al agua. La nona, sin embargo, no puede sentirla quien jamás ha experimentado el contacto con el agua: es la conciencia del amplio tiempo en el que no se ha nadado la que provoca el temor. Quien nunca ha nadado puede tener otros temores, pero nunca nona.

Normalmente, esta sensación es sólo un natural resquemor.

Desde luego, la nona se aplica a una multitud de casos.

Existe una noción de nona que consiste en creer que ya no se está a la altura de seguir haciendo lo que se está haciendo actualmente. En este caso, no hay un largo intervalo de inactividad de por medio; hay una creciente sensación de que las acciones son menos efectivas y que los resultados ya no son satisfactorios.

Desde hace tiempo, he caído en nona con Exonario. ¿Ya no estoy a la altura de lo que quise hacer con este blog, o sólo se trata de una sensación momentánea?

lunes, 4 de mayo de 2009

Debostación

(Sustantivo. De bosta y gusto)

Deseo de comer alimentos asquerosos.

La debostación ocurre cuando, ante la posibilidad de comer una buena comida, se prefiere algo horrendo, que está en los límites entre lo comestible y lo no comestible.
Por ejemplo, si ante la opción de un plato de ravioles con tuco se prefiere grasa cruda, pimienta pura o merdol, estamos ante un caso de debostación.

No debe confundirse la debostación con el deseo por comer la llamada "comida chatarra". Las hamburguesas y papas fritas todavía son "comida" en el sentido literal de la palabra. Tampoco debe confundirse la debostación con la pica: esta última consiste en el deseo de comer objetos no metabolizables, como yeso o metal. El que debosta desea, después de todo, algo que es comestible pero que en rigor no puede considerarse "comida".

jueves, 30 de abril de 2009

Perjusia

(Sustantivo. Del latín per = con insistencia y iubeo = ordenar)

Excesiva organización de un evento.


Este término se aplica a reuniones sociales masivas.

Una reunión desorganizada puede ser desagradable. Sin embargo, determinar con precisión y detalle de cada instante del evento y sacrificar la espontaneidad y el azar pueden hacer que la reunión se convierta en un fiasco. Si en una fiesta de cumpleaños se programan los acontecimientos con cierta libertad y laxitud, es posible que las cosas se den de manera fluida, sin tropiezos y con calma. En cambio, si se programa con una precisión neurótica el horario de llegada de los invitados, los rituales del corte de torta, la cantidad de minutos que se tarda en cenar y comer el postre, la exacta música que debe escucharse y la correcta ubicación de los comensales, se corre el riesgo de que cualquier imprevisto ponga en riesgo la estabilidad de todo el evento: si los invitados se retrasan, el cronograma se destruye. Sin cronograma, los mozos -quienes reciben la neurótica orden de seguir el programa- no sabrán cuándo repartir los canapés y la orquesta se sentirá desconcertada si a las 23:42 no puede dar comienzo al baile, tal como se había dispuesto.

También hay perjusia en aquellas fiestas en las cuales, si bien no se pactan rígidamente los horarios, se establecen sin embargo tantas rutinas que todo se vuelve aburrido y exasperante. Si en un casamiento hay: un ritual para ingresar a la iglesia, un ritual para sentarse, un ritual para salir, otro ritual para acompañar al cortejo; otro ritual para ingresar al salón de fiestas, otro para sacarse fotos y otro para bailar el vals, es posible que los invitados sólo asistan por compromiso. Si después de la cena hay un show de salsa, otro de batucada, otro de música brasilera, un mago, un contador de chistes y parientes que dan largos y emotivos discursos, es de esperar que desde muy temprano todos quieran irse a dormir.

Hay dos tipos de personas que fomentan la perjusia: los neuróticos y los inexpertos. En ambos casos -el primero por perfil psicológico, el segundo por desconocimiento- se desea tener un excesivo control de la realidad por miedo al fracaso.

miércoles, 29 de abril de 2009

Vorticario


(Sustantivo masculino. De vórtice.)

Vórtice de aire pequeño y controlado dentro del cual se pueden guardan objetos.

Parecería absurdo esconder joyas y otros objetos de valor en el ojo de un huracán. Sin embargo, si podemos controlar la tromba, si podemos darle una presión, una fuerza y una dirección determinadas, quizás pudiéramos lograr un centro de aire lo suficientemente seguro como para alojar en él, como en un escondite aéreo, las cosas de valor que deseamos conservar. El vorticario podría elevarse hasta la estratósfera, donde estaría a salvo de cualquier pariente cleptómano, y cuando necesitemos traerlo de vuelta podríamos "llamarlo" con algún aparato controlador de huracanes.

martes, 28 de abril de 2009

Pericupio

(Sustantivo. Del latín aperio = abrir y cupido = deseo)

Tendencia de las cosas a abrirse o a permanecer abiertas.

A veces las personas sufren de morifendia y olvidan cerrar puertas, ventanas, frascos y cuentas bancarias. A veces, por más que nos esforzamos por cerrarlas, las cosas tienden a abrirse solas: una puerta desnivelada; la tapa de una gaseosa, la boca en un momento inoportuno. A veces permanecen abiertas aunque intentemos cerrarlas: una canilla que gotea incesantemente, o la cuenta de un banco que nos sigue devengando gastos administrativos a pesar de todos nuestros cronoclépticos trámites por cerrarla.

lunes, 27 de abril de 2009

Pluscasi

(Adverbio. Del latín plus = más y casi = por poco menos de)

Por poco más.

El adverbio "casi" no contempla los casos en los cuales algo ocurre por poco, pero con una diferencia superior. Pensemos en el siguiente ejemplo:

A - ¿Has aprobado matemática? B - Casi apruebo. Saqué un seis con noventa y ocho. Por poco llego al siete.

En este caso, el "casi" indica que no se llegó. Pero no hay una palabra equivalente para el "llegué por poco, o con corta diferencia". Sería raro que el interlocutor B respondiera:

B - Casi apruebo. Saqué un siete con cinco centésimos. Llegué por poco al siete.
El "casi" de esta segunda respuesta es incorrecto. En su lugar, habría que utilizar la palabra aquí propuesta.

Pongamos otro ejemplo. El interlocutor A ha participado de un concurso cuyo primer premio era un automóvil, y cuyo segundo premio era un televisor. Si A gana por poco el televisor y por poco no gana el automóvil, puede decir que casi gana el automóvil, y que pluscasi ganó el televisor.

viernes, 24 de abril de 2009

Pomelímera


(Sustantivo. Del griego pollús = muchos; mélos = melodía y móira = porción.)

Convivencia sucesiva y ordenada de una variedad de fragmentos de melodías de diferentes canciones en la mente.

A veces nos encontramos tarareando una canción. Luego de la primera estrofa, nos viene a la mente una porción de otra canción diferente y, cuando cantamos esa otra, nos viene una tercera. El primer estribillo de "La vida es un carnaval" puede disparar "Ya no eres mi bombón", y el final de la segunda estrofa podría hacernos recordar un fragmento de "La Cumparsita". Las canciones aparecen de manera sucesiva y ordenada: siempre en ese orden, siempre después de tal o cual nota. Como si nuestra mente interpretara que algunas canciones diferentes son en realidad partes de una misma canción, o como si un instante preciso de una melodía fuese una puerta mental que conduce indefectiblemente a otra melodía.

jueves, 23 de abril de 2009

Tacholecia

(De tacho = cesto y del latín lectus = lecho)

Definición que no se condice con la etimología de la palabra que define.

En muchos casos es esperable que la etimología de una palabra reúna en sí una cierta porción de los significados que se encuentran analizados en la definición. Sin embargo, en algunos casos palabra y definición no se condicen y el origen del significado hay que rastrearlo en alguna arbitraria convención histórica refractaria a cualquier búsqueda etimológica.

La palabra "tacholecia", ¿es tacholécica?
- No se condice la etimología de la palabra con la definición (por lo tanto, es tacholécica), pero:
- Puede rastrearse su significado: ha sido creada a propósito, el día 23 de abril de 2009, para ejemplificar un caso de no-casación etimológica, para ser definida en Exonario. (Por lo tanto, tal vez no sea tacholécica)

miércoles, 22 de abril de 2009

Depreber

(Verbo regular de 2ª conjugación. Del latín dis = oposición y praebeo = ofrecer)

Invitar u ofrecer algo para luego atenuar o negar la invitación.

Un amigo nos ofrece pasar las vacaciones en su casa de playa. Antes de que le contestemos, él mismo dice "Claro, habrá que ver si mi mujer está de acuerdo. Y no sé si tengo camas para todos. Bah, tiramos unos colchones... Uy, no, muchos colchones no se pueden tirar porque no hay espacio. Y la verdad es que los días vienen bastante feos para ir a la playa... Bueno, ¿qué me dicen?. ¿Vienen?"

martes, 21 de abril de 2009

Bercleyo,a

(Adjetivo. De Berkeley, por George Berkeley, filósofo irlandés del siglo XVIII)

Dícese del mundo virtual que se rige con reglas similares o cercanas a las que postulaba Berkeley para el mundo real.

Según el pensador George Berkeley, los objetos sólo existen mientras son percibidos por un sujeto: si cesa la percepción del sujeto, todo el mundo desaparece.

Existen videojuegos que adoptan alguna variante de esta filosofía. En esos juegos, el mundo en el que se mueve el personaje principal se configura y reconfigura de acuerdo a la posición que ocupa ese personaje.
En el clásico juego Super Mario Bros, el personaje principal -Mario- se mueve a través de pantallas. El mundo que existe es el que se ve en la pantalla. Mario puede recoger una flor e irse. Pero luego, si vuelve a esa pantalla, la flor puede estar allí nuevamente. En otras palabras: el mundo no se comporta como autónomo; parece resurgir de manera idéntica cada vez que Mario avanza y retrocede por el recorrido: aun si Mario recogió un item, el item está nuevamente allí en el mismo lugar de la pantalla en donde ya no debería estar.
Los mundos bercleyos no tienen entropía: gracias a la reaparición continua de un mismo objeto, se puede intentar cumplir infinitas veces con una misión: basta con ir a la pantalla donde recogimos el item necesario, y ese item estará allí, esperándonos.

Conviene aclarar que un mundo bercleyo no debe ser, necesariamente un "Mundo de Berkeley" en todos los sentidos. En otras palabras, puede ser que un mundo bercleyo sólo en algún aspecto tome los postulados de Berkeley, y en otro aspecto, en cambio, se comporte como un mundo autónomo.

lunes, 20 de abril de 2009

Deconti

(Adjetivo. De "da cuenta")

Dícese de la persona cuyas decisiones son productos de un repentino darse cuenta de algo importante.

El deconti no cambia de gustos, de costumbres o de opiniones simplemente porque sí: todos sus cambios son producto de una profunda revelación o de un inescrutable y prolongado proceso mental. Puede haber tenido el pelo largo durante décadas, pero un día "descubre" o "se da cuenta" de que "el pelo largo es para estúpidos" y se lo corta. A partir de ese instante tiene opiniones descalificadoras para con todo aquel que tiene el pelo largo y puede llegar a tratarlos de inmaduros o de seres inferiores.

A veces el deconti marca su diferencia con las expresiones "yo ya me di cuenta de que..." o "yo soy el único que se da cuenta de que...", queriendo destacar que su decisión marca un estadio superior de madurez o de inteligencia. "¿Seguís jugando al póker con tus amigos? No, yo ya me di cuenta de que los juegos de azar son en realidad un engaño". "¿Todavía seguís saliendo con la misma mujer? Por lo que veo, soy el único del grupo que se dio cuenta de que la monogamia es una pavada".

De más está decir que las "revelaciones" del deconti son banales: "Yo me di cuenta de que la literatura no era lo mío el día en que quise escribir dos palabras y no pude. Ahí me di cuenta de que estaba para otra cosa mejor". También puede verse que el deconti aprovecha su supuesta revelación para declarar que, gracias a ella, su vida está mejor encaminada o ahora conoce qué cosas son buenas. Pero basta con que pase un corto tiempo para que el deconti tenga otra revelación, muchas veces en sentido contrario al de la revelación anterior. Entonces se da cuenta de que son estúpidos los que se dan cuenta de que dejarse el pelo largo es para estúpidos, y vuelve a dejarse el pelo largo, a jugar al póker o a violar huérfanas.

domingo, 19 de abril de 2009

Allanuramiento


(Definición y término enviados por Julio David Auster)

(m., abstr., de llanura, con pref. a-):

Trastorno que sufren aquellos que habitan zonas de altura muy elevada, que se manifiesta cuando se encuentran a nivel del mar y deben efectuar prestaciones físicas de alto rendimiento.

Aquellos que bajan desde los 4.000 m de altura (o más) sufren fenómenos de adaptación cuando se encuentran en zonas bajas. Contrariamente a lo que ocurre en el caso del apunamiento, en el que a los hipócolas (habitantes de zonas bajas) les falta el aire y se sienten incapaces de correr, los hipércolas (habitantes de zonas altas) muestran un exceso de energía y una velocidad extrema en todas sus reacciones. No es raro que, jugando al fútbol, por ejemplo, estas personas desfonden una red al patear al arco o que salgan disparados por la línea de fondo sin darse por enterados de que dicho arco existe.

viernes, 17 de abril de 2009

Propóndico,a

(Adjetivo. Del latín pro = delante, en favor de y pondere = pesar, sopesar)

Persona que interpreta cada frase como si expresara una preocupación, una queja o un lamento.

Usted le dice al propóndico: "Mirá cómo llueve". Él responde: "No te preocupes, vas a ver que dentro de un rato deja de llover".
Usted expresa: "Me quiero comprar una camisa". El propóndico acota: "Tranquilo, tranquilo, vas a ver que te la vas poder comprar".
Usted anuncia "Se me manchó la camisa". Su interlocutor expresa: "Eh, viejo, te quejás por todo. Te vivís lamentando"

Usted puede expresar que la noche anterior tuvo un dolorcito en el estómago y el propóndico lo acusará de hipocondríaco: "No, Pedro, no tenés cáncer. Quedate tranquilo".

Los anuncios que usted hacía sólo intentaban transmitir una información, sin énfasis ni marcas. Sin embargo, el propóndico se empeña en no entender su propósito e interpretar sus emisiones como si fueran gimoteos propios de quien se ahoga en un vaso de agua.
El propóndico es incapaz de tener empatía con sus interlocutores y rápidamente se vuelve una persona a quien nadie le puede confiar sus confidencias.

jueves, 16 de abril de 2009

Extrecanor

(Sustantivo. Del latín extremus = último y canorus = sonoro)

Último grito o sonido vocal que realiza una persona que muere violentamente y que es consciente de la muerte inminente.

Quien se estrella con su automóvil grita; un segundo después del impacto quizás intente balbucear o gemir y finalmente muere. Ese último gemido -o esa última sucesión de sonidos finales- son los extrecanores.

De acuerdo al tipo de muerte, el extrecanor difiere. El que cae de una gran altura tal vez sólo grite, o diga algún juramento final. El ahorcado hace un ronquido fuerte y desagradable; el decapitado puede hablar y articular palabras un par de segundos después de que su cabeza ha sido cortada.

Aun en los casos en que la muerte no sea violenta, se puede hablar de un extrecanor en el último estertor. Sin embargo, la inminencia de algo violento y definitivo es esencial para este concepto.

miércoles, 15 de abril de 2009

Copoliprato

(Sustantivo y adjetivo. Del griego copros = excremento; pollys = muchos y pragma = acción)

Objeto que tiene dos o más funciones no complementarias o incluso contradictorias.

Un reloj con cafetera; un rallador de queso con teléfono y bolígrafo; un llavero con termómetro, vaso y radio; un abrelatas que es también un bote, un lavarropas, un ropero y una plancha: todos estos son ejemplos de coplipratos.

Cuando las funciones del objeto son complementarias, el objeto se llama simplemente poliprato. Un ejemplo: teléfono celular que posee linterna.

La diferencia entre la copolipracia y la polipracia se basa en el concepto de "función complementaria". ¿Qué significa aquí la presencia o la ausencia de esta complementariedad? Establezcamos que la "funcionalidad complementaria" significa el aprovechamiento de la propia estructura del objeto. Por ejemplo, es parte de la "función complementaria" de un teléfono que, gracias a la energía que dispone, se pueda utilizar una parte de esa energía como linterna. Como puede verse, simplemente se encauza una funcionalidad dentro de otra. Ese es el caso del objeto poliprato.
¿Qué ocurre con el objeto copoliprato? Justamente todo lo contrario. La estructura del reloj no se puede aprovechar para incorporarle la estructura de una cafetera; más bien se trata de dos estructuras diferentes que han sido implementadas en una misma materia, generando la monstruosa unión de dos esencias inconciliables.

(El reloj - mesa que ilustra esta definición, ¿es copoliprato, o simplemente poliprato?)

martes, 14 de abril de 2009

Merdol

(Sustantivo. De mierda)

Pasta semilíquida homogénea formada a base de agua, papel, harina y excrementos que se utiliza como pegamento o como base para moldear artesanías.

Los ingredientes del merdol pueden variar: hay merdol sin harina ni papel -sólo agua y excrementos-, y merdol con solventes.
Cuando el merdol se seca y endurece, se convierte en mercilla.
Si se mantiene húmedo durante un cierto tiempo, los excrementos fermentan y forman una bebida, la merdolina.

lunes, 13 de abril de 2009

Ercondro, a

(Adjetivo. Del griego erxomai = ir y ndrón = árbol)

Dícese de quien pierde el objetivo de su discurso y se focaliza en algún detalle puntual y accesorio.

Esta definición y su término corresponden a lo que mienta la expresión "irse por las ramas". El ercondro no atiende a la urgencia o la premura con la que se le solicita una explicación o una información. "Usted busca la manguera contra incendios -dice el ercondro, interceptando a un bombero en mitad de una emergencia- ; la manguera está en el cuarto de la limpieza. En ese cuarto hay una escoba que barrió la cubierta del Titanic una noche antes de hundirse. Dicen que la limpieza fue perfecta y que el marinero que usó esa escoba se salvó pero curiosamente nunca más anduvo en barco ni barrió. ¡A que no se imagina cómo conseguimos esa escoba!"

A veces el ercondro es un detroloquista.

viernes, 10 de abril de 2009

Homofotocolobolofobócrono, a

(Adj. Del griego homoios = igual; photos = luz; kólon = miembro; bólos = arrojador; fóbos = temor y cronos = tiempo)

Dícese de la persona a quien le disgusta presenciar fotografías -en las que aparece ella misma, más joven- que han perdido la luminosidad y se han vuelto homogéneamente amarillentas por el paso del tiempo.

El homofotocolobolofobócrono ve esas fotografías con una nostalgia neblinosa; se ve a sí mismo más joven, pero también más borroso: el papel deslucido corre la misma suerte que la memoria. Deja de ser un reflejo fiel de un instante y se convierte en terreno de conjeturas laxas, apenas probables, casi irreales. Las imágenes amarillentas de los que hemos sido -como miembros de un pasado perdido y de un futuro venturoso que nunca llegó- son los testimonios raídos, imperfectos y silenciosos de esa nada sombría de lo que ya no está: la juventud, el paisaje de la infancia, la mascota que murió hace veinte años, los amigos aun con guardapolvos, la esperanza dichosa de algún día crecer y ser adulto.



(¿Será este el adjetivo más largo de la lengua española?)

jueves, 9 de abril de 2009

Escotícono

(Sustantivo. Del griego skotóma = oscuridad y eikones = imagen)

1. Aparición de imágenes vívidas e iluminadas en plena oscuridad.

Un escotícono puede ser algún fenómeno metafísico, paranormal o inusitado -como la aparición de un ser sobrenatural precedido por flores de gazol, o una builgoña- , o bien una alucinación provocada por una indebida excitación de la retina.
Los escotíconos no se dejan ver por una luminosidad propia; mas bien parecen iluminados. Como si una luz -desde arriba, desde abajo o desde atrás- los estuviese enfocando. De modo que el escotícono consiste, al menos, en dos cosas: la aparición de una imagen, y la fuente de luz que ilumina a la imagen.

2. Visión de imágenes en una porción del ojo en la cual se sufre un escotoma.

Un escotoma se caracteriza por una zona circunscrita de pérdida de visión, debido a una lesión en la retina. Se trata de una ceguera parcial y localizada, en la cual una parte de la retina no percibe imágenes y, por lo tanto, desde cierto ángulo no se puede ver.
Un escotícono consiste en la visión de imágenes -a veces inconexas y contradictorias- en la zona donde se tiene el escotoma. En otros términos, el escotícono es la reducción al absurdo del escotoma: en lugar de que el escotoma consista en no ver, mas bien consiste en ver cosas que no están , pero sólo con una porción del ojo afectado de escotoma. Como si en un televisor que tiene algunos píxeles rotos se pudiera ver otro canal precisamente a través de esos píxeles rotos.

(La foto muestra un escotoma. Imagine el lector que un escotícono fuera una imagen que ocupa ese lugar ciego y sombrío del centro)

¿Es una contradicción ver un escotícono dentro de un escófeno?

miércoles, 8 de abril de 2009

Feregrinar

(Verbo. Del latín fera = fiera y ager = lugar agreste y salvaje. Adjetivo: feregrino, a)

Correr en cuatro patas desnudo por el campo.

El feregrino se comporta como un animal; desoye la civilidad con la que fue criado y sacude sus sentidos. Se siente vital, libre, liviano y sin pensamientos. Siente como nunca la agudeza de su olfato, y la sangre tumultuosa corre en sus venas llenas de instinto. Es una fuerza indómita que sólo desea correr, desgarrar, engullir y fornicar.

Existe una subespecie del feregrino que sólo mora en las ciudades y practica la feregrinación en su propia casa, encerrado en un baño o en una habitación oscura. En el caso más patético, este sucedáneo de feregrino sale desnudo por la ciudad sólo para provocar a los transeúntes. Ese no es un auténtico feregrino; su nombre es ferinardo (Del latín ferinus = relativo a la fiera). El ferinardo no se siente libre ni vivo; es un hombre solitario y sociópata que sólo desea ser amado, deseado, apaleado o baleado.

Donde se conjugan pensamiento, temor, palabras y desnudez, encontramos ferinardos.
Donde hay vitalidad, aire libre, espacios agrestes, gruñidos y desnudez, encontramos feregrinos.

martes, 7 de abril de 2009

Cafiasporro

(Sustantivo masculino. De cafiaspirina y porro)

Sustancia o combinación de sustancias con efectos contradictorios.

El cafiasporro puede ser un preparado que se consume de una sola vez -por ejemplo, en una bebida-, o una serie de sustancias que se consumen de manera sucesiva.
Un sedante con café; un té de floripondio junto a un antialucinógeno; una pastilla de carbón junto a un purgante; un Sertal seguido de una parrillada completa; un vaso de agua con balurdo: estos son ejemplos de cafiasporro.

Es curioso que, muchas veces, la contradicción de efectos produce un tercer efecto inesperado, indeseable e impredecible. Por ejemplo, la combinación de un sedante con un euforizante puede provocar dolores de cabeza, inmovilización de piernas o remembranzas de hechos dolorosos y tristes.

La denominación "cafiasporro" se da cuando la contradicción de los efectos, si bien puede ser muy molesta durante un tiempo, no deja secuelas demasiado pronunciadas.

El "efecto cafiasporro" a veces es deseado y otras veces ocurre por distracción o negligencia.

lunes, 6 de abril de 2009

Nefascordio

(Verbo. De nefastus = impío, maldito y cordis = corazón, afecto. Verbo: nefascordiar)

Historia en primera persona que busca admiración a partir de una desgracia o una decisión estúpida.

Cuando llega la sobremesa, o cuando una reunión se vuelve prolongada, ya no quedan hazañas o aventuras heroicas para contar. En ese punto, comienza el tiempo de nefascordiar: los invitados compiten para ver quién cuenta la mejor historia que lo hace quedar como un pobre desgraciado o un imbécil. Es muy común que se elaboren contrapuntos de nefascordios: los invitados compiten para ver a quién le ha ocurrido el hecho más desgraciado o quién ha tomado la decisión más irracional. El nefascordio normalmente comienza con la frase: "No sabés lo que me pasó a mí". Ejemplos: El invitado A dice "Ayer me crucé con una persona que me miraba feo. Le pregunté por qué me miraba y me empezó a golpear. No sabés cuánto me golpeó. Lo quería esquivar y no podía. Se juntó gente a mi alrededor y se reía. En mitad de la pelea se me cayeron los pantalones". El invitado B agrega: "¿Y lo que me pasó a mí? No tenés idea. Fui a cobrar el sueldo y tuve un pálpito. Me metí en el casino y lo jugué todo. Perdí. Entonces pedí un préstamo para recuperar el dinero perdido. Volví a perder. Entonces saqué dinero de la empresa para recuperar todo. Volví a perder". El invitado C intenta levantar su apuesta: "¡Y si yo te contara! Me caí en una escalera mecánica de un shopping y cuando llegué arriba el borde de la escalera me agarró el cachete del culo! La escalera se trabó. Hubo que llamar a una ambulancia. Todos se reían"

sábado, 4 de abril de 2009

Fotoyopando

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(Mejor que photoshopando. De Photoshop con terminación "ando, a" propia del gerundivo latino, "que debe ser sometido al Photoshop")

Dícese de todo aquel que ya no resiste una foto sin retoques.

Una persona fotoyopanda puede haber sido, en sus tiempos, muy chiflanda, pero el tiempo ha pasado y entre las arrugas y los efectos de don Isaac Newton y su gravedad, ya resulta inexcusable, si es que le interesa conservar su imagen consagrada, que la informática salga en su ayuda con su bisturí virtual.

Ejemplos de uso:
–Jorgelina, ¿no te das cuenta de lo fotoyopanda que estás? No te salva ni el Dr. 90210.
–Ese político ya está fotoyopando. No hay otra manera de tapar tantas canas sin que se note a dos cuadras.

jueves, 2 de abril de 2009

Gatojayjay

(Sustantivo y adjetivo masculino. De gato y jota, y ésta de pija = pene)

Hombre que imposta la voz y se comporta de manera sensual cuando se encuentra frente a un grupo de mujeres.

El gatojayjay se hace el "especial" cuando se encuentra con cualquier mujer que le resulte ligeramente atractiva: habla con voz gruesa, hace chistecitos con doble sentido y, si hubiere algún otro hombre presente que pudiera verse como competidor, hará un patético juego de rivalidades retóricas: lo pondrá en aprietos con algún cómico acertijo y tratará de generar una íntima complicidad con las mujeres. Si puede, hará quedar mal al resto de los hombres contando alguna historia vergonzosa o anticipando cierta información como "vos no te hagas el vivo que tenés novia", con lo cual pretende dejar fuera del juego de seducción a otro hombre presente. Este término se aplica sólo al hombre heterosexual.

Puntualmente, el adjetivo "gatojayjay" hace referencia a la pose seductora, no tanto al hecho de que el gatojayjay, además de seducir, pretende dejar fuera del juego al resto de los supuestos competidores. Conviene aclarar que muchas veces esos rivales están en la imaginación del gatojayjay.

miércoles, 1 de abril de 2009

Huicar

(Verbo. Mejor que weekar. Del inglés week = semana. Sustantivo = huiqueo)

Realizar actividades que son propias de los días hábiles.

Los domingos y los feriados tienen una "marca" especial. Durante esos días, no podemos hacer ciertas cosas que sí son posibles cualquier otra jornada de la semana y que conforman nuestro rutinario huiqueo. Si a la salida del trabajo hacemos trámites en el banco y luego tomamos una merienda en un bar, todas esas actividades son parte del huiqueo. Con justa razón, si alguien nos encuentra en ese bar durante el fin de semana, podría preguntarnos: "¿qué hacés, huicando un día domingo?".

Podrá observarse que uno puede huicar durante los días feriado. Eso pasa cuando se toman horas extras en el trabajo o cuando, por alguna extraña excepción burocrática, puede realizar trámites que son propios de los días de semana: "Ayer domingo estuvo abierta la oficina del registro nacional de las personas, y pude retirar el documento".

Cuando uno huiquea en un día feriado tiene un -a vececs delicioso- sentimiento de contrariedad. Los días feriado suelen estar acompañados de un "espíritu de feriado": los negocios están cerrados; la gente transita menos y va con poco apuro. El que huiquea percibe ese "espíritu" desde afuera, sin participar y quizás con algo de nostalgia.

Son parte del huiqueo ciertas actividades domésticas y personales. Afeitarse, vestirse con traje y corbata, arreglarse el cabello, pintarse los labios e incluso bañarse pueden ser parte del huiqueo.

Palabras relacionadas: Bisoliña, Hemeromorfia.

martes, 31 de marzo de 2009

Seudomodoxa

(Sustantivo. Del griego pseudos = falso; homoios = igual y doxa = creencia)

Creencia errónea según la cual, a pesar de las aparentes divergencias, en el fondo se está de acuerdo en los mismos puntos.

"Hay que lograr la paz mundial", afirma A, convencido. B lo escucha y dice "Opino igual que usted. Hay que matar a todos los árabes. Una vez que hagamos esto, lograremos la paz mundial". Resulta evidente que A y B no opinan lo mismo; sin embargo B -quien utiliza la seudomodoxa- introduce la noción del 'acuerdo en lo sustancial' para que su terrible afirmación tenga visos de ser aceptable. "Con educación y trabajo lograremos, lentamente, y a lo largo de varias generaciones, mejorar la calidad de vida y disminuir la delincuencia", dice A. "Sí, claro, hay que instaurar la pena de muerte, vigilar a los pobres e imponer la ley marcial en las villas; así aumenta la calidad de vida de la gente bien y pueden educar a sus hijos gracias al fruto de su trabajo. Opinamos lo mismo".

El partidario de la seudomodoxa cree que las intenciones humanas son idénticas, pero lo que falla es el resultado de la acción. "En el fondo, Mahatma Gandhi y Hitler pensaban lo mismo", puede decir. O bien: "Los ateos y los cristianos, en realidad, creen en lo mismo". Sospecha que hay una mente universal común, con creencias universales; y si algo aparenta ser muy diferente es porque los hombres son débiles o porque tienen mala suerte. No cree que haya opiniones irreconciliablemente malas ni acciones perversas; supuestamente, todos desean actuar bien pero terminan haciendo las cosas mal por una simple cuestión de hermenéutica, de falta de fortaleza y azar.

lunes, 30 de marzo de 2009

Teleutodoxia

(Sustantivo. Del griego teleuton = final y doxa = creencia. Adjetivo: teleutodoxástico,a)

Creencia según la cual algunos arbitrarios hechos actuales indican el final de los tiempos.

La teleutodoxia es un caso de miopía histórica con tintes apocalípticos. Quien profiere una teleutodoxia cree que ciertos hechos del mundo nunca antes habían ocurrido y, a partir de esa creencia sesgada, supone que se acerca el fin del mundo. "Antes no había tantos robos", dice el teleutodoxástico, sugestionado por una supuesta ola delictiva que difunden por los noticieros. Él compara la situación actual con los años de su infancia, y supone que antes no había robos, ni asesinatos, ni violaciones o que, si los había, eran hechos aislados y "nunca tan cruentos". "El ladrón, antes, tenía códigos. Hoy ya nadie te respeta". El teleutodoxástico agrega otros supuestos hechos para dar fuerza a su hipótesis de que el universo se termina: si hace calor, vaticina que es indicio del calentamiento global y jura que "jamás hizo tanto calor como ahora". Si viene tormenta, está convencido de que esa tormenta es "peor" que las tormentas de antaño. En este punto, él se comporta no solo como un ignorante de la historia local o regional, sino como un ignorante de su propia historia: no recuerda que en su infancia, una vez, hubo que supender las clases por las altas temperaturas, y olvida que su padre murió en una tormenta terrible durante su adolescencia, alcanzado a la vez por un rayo, un huracán y y una gran piedra de granizo.

Conviene aclarar que el teleutodoxástico nunca posee una teoría sistemática acerca del fin del mundo; su convicción apocalíptica es producto de una tibia paranoia. Él cree que toda novedad -científica, artística, social o natural- le indica la cercana presencia del fin del mundo: el nacimiento de un becerro con dos cabezas; la creación de alimentos transgénicos, la disminución de la capa de ozono, los divorcios, las pinturas abstractas hechas por caballos, la inflación, las guerras, la invasión de mosquitos, una sequía, los niños que piden dinero por la calle, los floggers o un aumento en las estadísticas de adultos paranoicos. Su único y endeble argumento es: "Antes esto no pasaba". De la -casi siempre errónea- novedad infiere el carácter extremo de la situación, y de allí la imposibilidad de que el mundo se siga manteniendo en pie.

El teleutodoxástico es un cristiano a quien lo han sugestionado las clases de catecismo de su infancia.

sábado, 28 de marzo de 2009

Gúglico,a

(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(adj., mejor que googlico, a; de Google (R))

Aplícase a la memoria increíble que tienen algunas personas que les permite recordar una multitud de datos que a los demás mortales se les escapa.

Una persona con memoria gúglica no solo no necesita consultar ningún tipo de agenda para recordar los números de teléfono de doscientas personas o más, sino que también recuerda muchísimos detalles de la vida de los demás.
Ejemplo:

El escritor novel YZ se encuentra con un amigo, ZW, que es crítico literario (y tiene una memoria gúglica ) y le dice:
-Estoy escribiendo un ensayo sobre la vinculación literaria entre Kafka y Cervantes. Hasta ahora no se le había ocurrido a nadie.
-No creas, la semana pasada encontré en Wikipedia un artículo en checo y otro en alemán que hablaban justamente de eso. Parece que hubo un simposio en Praga donde se trató ese asunto. Todos los diarios checos publicaron una cantidad de artículos sobre el tema.
Vos sabés que en Europa Central sienten adoración por Cervantes.

Otro más:

Un compositor se encuentra con un pianista (el gúglico de turno) y le dice:
-¿Qué te parece este Lied que compuse?
-Es muy lindo, me resulta parecidísimo a uno de los Rückert-Lieder que compuso Gustav Mahler a principios del siglo pasado. Me imagino que se te debe haber cruzado por la mente cuando lo compusiste.

Último ejemplo:

El Sr. XY (poseedor de una memoria gúglica) se encuentra con su hermana, la Srta. XX. Ella está llorando y él le pregunta qué le pasa. Ella le contesta:
-Me peleé con mi novio. Estoy muy desilusionada. Vos sabés que este era el primer novio que yo tuve.
-Bueno, en realidad era el quinto, no el primero. Ya pasaron cinco años, dos meses y tres días desde que te peleaste con el primero.
-Sí, bueno pero el primero en serio era este último...
-Y si me apurás un poco, te voy a decir que hubo otros tres que no se animaron, o sea que ya habrían podido ser ocho.

viernes, 27 de marzo de 2009

Datiperse

(Adj. No cambia de desinencia en el masculino. Del latín dare = dar y permisio = permiso)

Dícese de quien adopta la actitud de quien concede un permiso para algo, aun cuando no le corresponda dar permisos.

El datiperse escucha los proyectos ajenos y juzga si deben realizarse o no. "Me voy a comprar un auto", dice un ingenuo interlocutor. El datiperse se siente en la obligación de sopesar ese enunciado y, en vez de entenderlo como la afirmación de un hecho, cree que su interlocutor le está pidiendo un consejo. "Está bien, comprátelo", suelta, como si tuviese algún poder de impedirlo o como si él fuese el magnánimo donador del dinero para hacer esa transacción. "No, no te lo comprás", dice, si su evaluación es negativa.

Al datiperse no se le pueden dar noticias acerca de nuestros emprendimientos. Jamás dirá "te felicito" o "me alegro". En lugar de eso, se pondrá a examinar los problemas que sobrevendrán si llevamos a cabo lo que nos proponemos; sopesará las posibles motivaciones y los alcances de nuestras acciones -como si nosotros mismos no hubiésemos hecho eso antes de decidir actuar-, y luego soltará su conclusión con el aplomo de quien da un veredicto inapelable. "Está bien, andá a Mar del Plata de vacaciones. Sí, está bien", dice, cuando se entera de que hace meses que uno planea un viaje.

Lo más nefasto del datiperse es que, cuando examina en voz alta las posibilidades y las motivaciones, lo hace de una manera superficial y ofreciendo una caricatura de nuestras actitudes. "Ah, te querés ir a Mar del Plata. Claro, me imagino. Habrás dicho "uy, qué linda la playa", habrás sacado un crédito para alquilar una casita, te habrás comprado la malla.... Está bien, andá, te va a hacer bien el sol y el casino". Fotequérico y catatecto, el datiperse es un personaje soberbio y resentido que se contenta con remedar un forzado espacio de poder en lugar de actuar, escuchar, callarse y dejar actuar.

jueves, 26 de marzo de 2009

Sungalunga

(Adj. No cambia de forma en femenino o masculino. De sunga y del italiano lungo,a= largo.)

Dícese de quien utiliza una prenda ceñida que resalta de manera exagerada alguna prominencia del cuerpo.

El sungalunga posee unos bíceps desproporcionadamente grandes y pretende exhibirlos bajo una delgadísima, apretada y sugerente remera. Pero no se da cuenta de que la remera subraya demasiado algo que ya de por sí se puede ver como exagerado. Una mujer puede ser sungalunga si tiene senos o trasero grandes, y pretende remarcar esa desproporción con alguna prenda que resalte los senos o el trasero.
El término, sin duda, se aplica en primer lugar al hombre que posee un destacado órgano sexual y quiere remarcar su prominencia con una sunga.

El acto del sungalunga es frívolo. Sin embargo, el concepto que lo anima tiene cierta complejidad y se basa en un juego de resaltamientos a partir de lo ocultado: ocultar para resaltar. Es verdad que el sungalunga, por lo general, no se da cuenta del juego que juega y cree que es más sexy gracias a su fingido ocultamiento.

Término relacionado: machorongo.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Dolodoro

(Sust. Del griego dólos = trampa y dóron = regalo)

Objeto dado en donación por un tiempo.

El que hace un regalo o una donación jamás pretenderá que le devuelvan lo donado, a menos que haya expresado su voluntad de prestar en vez de regalar.
Sin embargo, hay un resquicio intermedio entre el regalar y el prestar. Hay ciertos bienes que pueden donarse por un tiempo. Si un vecino que se fue de viaje nos pide que le cuidemos la casa durante una semana, y a cambio nos ofrece que saquemos comida de su freezer para cocinar durante esa semana, nos habrá regalado el contenido de dicho freezer siempre y cuando lo consumamos dentro de ese periodo: su pago es un dolodoro.
En el ejemplo anterior, el dolodoro es producto de la buena voluntad y por lo general se puede negociar. En cambio, las empresas de servicios ofrecen maliciosos y poco convenientes dolodoros: "Si comprás un teléfono móvil, te regalamos seiscientos pesos en llamadas y mil mensajes de textos para hablar con quien quieras durante dos días". En este ejemplo, como se verá, hay un regalo tramposo con una fecha de caducidad demasiado estricta. En rigor no hay regalo y tampoco hay préstamo: se trata de un inequívoco dolodoro.

martes, 24 de marzo de 2009

Prominonizar

(Sust. Del latín pro = en lugar de y minuo = disminuir e -izar = terminación de infinitivo)

Aplicar erróneamente un diminutivo por proyección de una característica ajena.

A veces le hablamos a un bebé y decimos "qué lindas manitos, qué orejitas pequeñitas, qué ojitos chiquitos". Otras veces, por una proyección equivocada, decimos "El bebé me agarró las manitos", y en ese caso nos aplicamos nosotros el diminutivo que debía aplicársele al bebé. Cada vez que cometemos este error estamos prominonizando.

domingo, 22 de marzo de 2009

Gigántulo,a

(Adj. Del latín gigas = gigante y -ulum = terminación de diminutivo)

1. Gigante pequeño.

Un gigántulo tiene estatura y contexturas pequeñas. Su esencia parece contradictoria, aunque no hay paradoja en ser un gigante pequeño.

Durante los años '50 del siglo XX, un gran filósofo llamado Willard Quine estableció que no existen definiciones inquebrantables. "Gigante = persona de tamaño enorme" no es un enunciado necesario y analítico. Si se establecieran ciertos cambios semánticos en el concepto de "gigante", habría lugar para incluir en su definición precisamente aquello que parece contradecirlo.

¿Podría el agua no estar compuesta por H2O? (El agua que consumimos, después de todo, contiene otros elementos -impurezas, nitritos, nitratos, amonio, calcio, magnesio, fosfato- y sin embargo insistimos en llamarla "agua"). ¿Puede un gigante ser pequeño? Basta con descubrir que ciertos enanos, en realidad, son esencialmente gigantes que no crecieron lo suficiente para que tengamos un gigántulo. Paralelamente, quizás algunos gigantes parezcan gigantes, pero tal vez sean enanos con gigantismo. No debe confundirse al gigántulo con el enano, ni al gigante con el enanón.

2. Persona de gran porte y gran altura, pero con apariencia de niño o de enano.

A veces las proporciones corporales y faciales de las personas parecen contener alguna clase de oxímoron.

jueves, 19 de marzo de 2009

Agayuspín / Egueyuspón

(Sustantivo. Idiotismo. Derivado de la malinterpretación de la letra de una canción de Abba, I have a dream, en el verso donde dice "I have a dream, a song to sing". Cuando tenía cuatro años, en 1978, esa canción esaba de moda y asocio mi malinterpretación con el hecho de que mi padre se había ido a trabajar a Zapala, en la provincia de Neuquén. Mi madre, mi hermano y yo fuimos a visitarlo durante las vacaciones de invierno y nos quedamos en un hotel que me parecía majestuoso, muy similar al hotel de la película El Resplandor. En el gigantesco comedor del hotel, a través de la música funcional, Abba repetía una y otra vez agayuspín egueyuspón. Una noche, mientras todos dormíamos en la habitación, me escapé y caminé por el pasillo del hotel hasta llegar al comedor en penumbras. A pesar de la oscuridad, se escuchaba la incongruente música funcional, eternamente encendida, que repetía: agayuspín egueyuspón. Ahora asocio a la canción de Abba con el terror pastoso que me transmitía no sólo la oscuridad, el frío, el viento andino silbando por entre las cortinas, la soledad en un lugar oscuro y solitario, sino también la incongruencia de ese sonido angelical, tibio, diurno e inofensivo. Como si la canción fingiera ser inocente durante el día, pero durante la noche se aliaba con los sigilosos escondrijos de la penumbra helada)

Terror provocado por la conjunción incoherente de ciertos elementos que, tomados uno por uno, no provocan miedo.

Los agayuspines (o egueyuspones) provocan un escalofrío en la espalda precisamente por la incongruencia de que ciertas cosas estén cumpliendo un rol transfigurado y absurdo. En un basural pueden encontrarse muchas cosas. Pero nos provocará un agayuspín hallar un muñeco a pilas que esté funcionando solo, mutilado, moviéndose sólo porque las pilas conservan algo de energía. A veces, una nota ligeramente incoherente o disonante en una canción, o la repentina aparición del propio rostro frente al espejo, con una expresión desconocida, pueden provocar el agayuspín.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Mortanamón

(Sustantivo y adjetivo. De la expresión inglesa "more than a month" = más de un mes)

Dícese del problema o la circunstancia que se extiende y se dilata durante más de un mes.

Usted tiene que arreglar una pérdida en el baño. Llama a un plomero; el plomero avisa que no puede ir a su casa el día que habían acordado. Él propone otro encuentro, pero esta vez a usted no le conviene. Decide llamar a otro plomero. Este último va a su casa y le hace un presupuesto. Usted está de acuerdo con que comience cuanto antes, pero él necesita unos materiales -tal vez algún tipo de caño- que no son fáciles de conseguir. Él dice que, en cuanto consiga los materiales, lo llama. Pasan los días, y no recibe el llamado. Usted trata de comunicarse con él, pero parece que el hombre tiene problemas en su familia y no está en condiciones de atenderlo. A usted, por otra parte, le surgen unos cuantos inconvenientes y ya deja de preocuparse por la pérdida: todo el asunto se ha convertido en un mortanamón.

La pata rota de la mesa; el extraño ruidito que hace el auto cuando arranca; la necesidad de cumplir con el posteo en un blog o la menstruación que no llega cuando debiera, son otros tantos ejemplos de mortanamones.

Cualquier asunto que queda pendiente y traspapelado entre otros asuntos más urgentes, es un mortanamón. Sabemos que tarde o temprano hay que enfrentarlo y darle una solución. Sin embargo, el mortanamón tiene una curiosa proppiedad: podemos olvidarlo fácilmente mientras el problema no esté presente con toda su fuerza. Mientras tanto, el mortanamón está allí a la espera, pendiente no sólo de nuestra voluntad sino también de una improbable y milagrosa conjunción de voluntades magistralmente coordinadas.
Un imperio se derrumba por la agobiante acumulación de mortanamones, más que por invasiones foráneas.

martes, 17 de marzo de 2009

Miticoda

(Sustantivo. Del latín mitis = suave y coda = cola)

Frase final de una emisión que pretende suavizar o justificar un insulto, una ofensa o una crítica denigrante y prejuiciosa.

"Te lo digo con onda", "Te lo digo en el buen sentido" o el más aplomado "Es una crítica constructiva" son remates de emisiones que se utilizan para quitar peso a una frase o a un discurso terrible. "Carlitos, sos un negro de mierda. Pero 'negro de mierda' en el buen sentido te lo digo". "Mirá, Marcela, a mí me da un poco de impresión la ortodoncia que usás. Es una crítica constructiva". "José, sos un imbécil a cuerda. Con onda te lo digo".

A veces la miticoda viene acompañada del imperativo: "No te ofendas, pero...". Curiosamente, el que realiza la miticoda exhibe su deseo de no ofender, aunque en la emisión principal parece haber tenido esa intención sin tapujos. "Me causás repugnancia. Te veo y me dan ganas de matarte. No te soporto y me parecés la persona más fea del universo". Esas proferencias crean efectos irreversibles en las relaciones humanas: no puede seguir habiendo diálogo ni puntos de encuentro después de afirmaciones tan duras. Sin embargo, después de eso puede venir una miticoda que crea la ilusión de que a pesar de los lazos destruidos, todavía se puede conservar un diálogo políticamente correcto e incluso constructivo: "Lo que te digo va con la mejor onda", como si esta frase hueca pudiera menguar la dureza de las afirmaciones anteriores.

Quienes utilizan miticodas suelen creer en fantasías new age acerca de la armonía universal, el feng shui, la salvación milagrosa, la purificación del alma a través de discutibles raptos de sinceridad o la física cuántica.

lunes, 16 de marzo de 2009

Helichula

(Sustantivo. Del griego helios = sol y del latín -ulus: terminación de diminutivo)

Reflejo móvil de luz de los espejos, vidrios y objetos brillantes.

Los espejos retrovisores, los vestidos con lentejuelas y las joyas doradas reflejan la luz del sol en su paso por la calle. A veces el reflejo de un auto genera una luz huérfana que llega a colarse por sorpresa en lugares inesperados: el espejo retrovisor de un auto refleja la luz del sol en la habitación de un quinto piso en un edificio a tres cuadras. El que observa esta luz eufótica, traviesa e imprevista no sabe de dónde surge; sólo percibe su movimiento fugaz y huidizo.

El conjunto de las helichulas de una ciudad forma una anónima danza aleatoria de luces.

viernes, 13 de marzo de 2009

Espontognosia

(Sustantivo. Del latín sponte = espontáneamente y gnosis = conocimiento)

Conocimiento repentino e incausado de algo complejo.

Si son ciertas algunas teorías funcionalistas, en el instante en que hemos adquirido un conocimiento la química de nuestro cerebro se configura de una manera diferente a la que teníamos cuando no teníamos ese conocimiento. Por ejemplo, Einstein elaboró la teoría de la relatividad sólo porque su química cerebral estaba configurada de una determinada manera, y no por otra razón.
Si por casualidad - por una cuestión aleatoria puramente química y eléctrica- nuestro cerebro se configurase exactamente como el de Einstein, podríamos conocer la teoría de la relatividad sin haberla estudiado: he ahí la espontognosia.

Algunos casos a lo largo de la historia pretenden ser -si no se descubre que se trata de fraudes- ejemplos de espontognosia. Personas que hablan idiomas que jamás estudiaron o que reproducen en cello una suite de Bach, sin jamás haber tocado el cello ni haber escuchado a Bach.

A veces se cree que la espontognosia es el regalo de una musa maldita, el fruto de una revelación, un despertar de genialidad o simplemente una casualidad demasiado improbable.

A muchos niños espontognóticos que repentinamente se han puesto a recitar versos en sánscrito sus padres les han quitado el don con un sancachazo en la nuca.

jueves, 12 de marzo de 2009

Suquilar

(Del latín sub = por debajo y del árabe al kirá = alquiler)

En español el verbo "alquilar" puede usarse de una manera ambigua. Puede servir para dos acepciones contrarias:

1- Dar en alquiler (una bien propio).
2- Pagar una renta por un bien ajeno.

En la expresión "estoy alquilando una casa" se patentiza esta ambigüedad.
Por ello, Exonario propone reservar el término "alquilar" para la segunda acepción (pagar una renta por un bien ajeno), y utilizar suquilar para la primera acepción.

La expresión "dar en alquiler" parece solucionar esta ambigüedad, pero no la zanja del todo. Es correcta cuando la casa todavía no fue alquilada. Pero si se le pregunta al dueño de una casa que actualmente está alquilada qué piensa hacer con ella, no tiene sentido decir que la "da", pues ya fue dada. Lo que hace en ese momento es suquilar.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Subafar

(Verbo. Del latín sub = por lo bajo y affor = hablar)

En una reunión, captar la atención de dos o tres hablantes mientras un tercero habla a todos los presentes.

A veces hay un orador que acapara la atención -llamémosle superfante- y apenas permite que los demás asientan o agreguen un bocadillo. Si dos o tres víctimas del superfante deciden hablar entre sí, sin prestar mucha atención a lo que dice el superfante, han comenzado a subafar.
Subafar es una estrategia subversiva para hacer circular varios discursos en lugar de escuchar los desesperados pedidos de atención del superfante.

A veces, el que subafa es el propio superfante en un momento en que otro le quita protagonismo. Si alguien aparece y le quita su lugar de superfante, el acaparador se siente menoscabado e inicia un movimiento subversivo. Se acoda con dos o tres amigotes y hace comentarios en voz baja que culminan en una feroz risotada, o levanta la voz para responderle con bromas al nuevo protagonista de la charla.

martes, 10 de marzo de 2009

Superfante

(Adj. De super- y del latín for = hablar)

Dícese de quien acapara la conversación en las reuniones.

En las fiestas se forman grupos y subgrupos en los cuales los invitados hablan de a dos o de a tres. Sin embargo, suele haber alguien que odia esa intimidad y se siente a gusto interfiriendo en cada conversación para proponer un chiste grupal, un discurso ad hoc o una semblanza jocosa y de mal gusto del anfitrión o de algún ilustre invitado. Es común que quiera romper el hielo con una broma efectista, o que quiera concitar la atención común parándose sobre una silla, golpeando una copa con una cuchara o robándole el micrófono al cantante de la orquesta. Si el superfante nota que algunos se dispersan y comienzan a cuchichear, él no dudará en intervenir para que esa conversación no se consume: hará un chiste o contará una intimidad de alguno de los cuchicheantes.

El superfante puede adolecer de dos problemas: o bien tiene un caprichoso sentimiento de superioridad y quiere que todos hablen de él, o bien sufre de una ligera paranoia y sospecha que la charla de cada grupito cuchicheante es una conspiración contra él.

lunes, 9 de marzo de 2009

Hipercontratermia

(Sustantivo. De hiper, contra y el griego terma = temperatura, calor. Sinónimo: contratermia)

Exceso de calefacción o refrigeración en un ambiente.

La temperatura que las personas sienten como agradable en promedio ronda los 21 grados. Sin embargo, si en la calle está helando es común que en los bares, cafés, bancos, supermercados y escuelas se enciendan estufas que elevan la temperatura ambiente hasta los treinta y cinco grados. Por el contrario, si en la calle hace treinta y cinco grados, los equipos de aire acondicionado trabajan para bajar la temperatura hasta hacer castañetear los dientes.
La hipercontratermia se basa en una consigna errónea. Se supone que en el invierno la gente siempre tiene frío, y en verano siempre se tiene calor. Si bien el que entra a un bar después de una nevada probablemente desee un ambiente cálido -pues es probable que tenga frío-, una vez que se llega a cierto equilibrio homeostático -lo cual ocurre en cinco minutos- cualquier exceso de temperatura será tan odioso como la nevada. Si afuera hace calor, eso no implica que adentro tenga que hacer un frío polar o viceversa. ¿Por qué la temperatura de afuera debe ser el criterio que regule la temperatura de adentro?

miércoles, 4 de marzo de 2009

Jaschoneta

(Sustantivo. Úsase más en plural. Del alemán hasslich = feo y schön = bello)

Patrones de fealdad en un rostro bello.

A veces contemplamos a una mujer de rostro hermoso y cabello perfecto. Sabemos que es bella, pero nuestra impresión se detiene en algún puntilloso detalle negativo. Tal vez cuando mastica sus ojos se vuelven muy saltones; tal vez tiene un pómulo un poco más alto que el otro. Tal vez parpadea mucho, o una extraña -y casi invisible- arruga le cruza la frente cuando habla. Estos patrones ocasionales, casi arbitrarios y que no arruinan el conjunto -pero sí arruinan nuestra impresión de ese conjunto- son las jaschonetas.

En una acepción relacionada (aunque algo diferente, pues no se implica la noción de "belleza"), las jaschonetas son las imperfecciones del rostro que llaman poderosamente la atención. Un grano, una verruga, un lunar, una ligera asimetría o una mancha tienen un efecto malsano: uno no puede dejar de mirarlas.

martes, 3 de marzo de 2009

Diplómera

(Sust. masculino. Del griego diplós = doble y hémera = día)

Día doble.

Para que haya un día doble es necesario que el sol, una vez llegado al poniente, retroceda hasta alcanzar nuevamente el oriente y desde allí vuelva a hacer su recorrido diurno.

Pero un perfecto día doble sería aquel en el cual las horas pasan más lentamente -duran exactamente el doble-, y que cada hora dure dos horas. Un diplómera es un "happy hour" divino: Dios, o los astros, o la gracia de la naturaleza, o un preocupante desfasaje cuántico, podrían hacer que, cada tanto, el tiempo sea más flexible, menos tirano, y que los relojes -también los relojes biológicos- marchen a la mitad del tiempo.

Está bien protestar para que nos den más días de vacaciones. Mejor sería hacer una protesta universal para tener diplómeras, trímeras o incluso infinitémeras.

lunes, 2 de marzo de 2009

Autindopracia

(Sust. Del griego autos = propio, por sí mismo endos = interior y pragma = cosa, asunto, acción. Adjetivo: autindoprato,a)

Capacidad de un objeto de contener en su interior a otros objetos de su misma clase.

Una bolsa en la que se guardan bolsas; una caja en la que se guardan cajas o una mamushka en la que caben muchas mamushkas son autindopratos.
Hay recursividad en la autindopracia: un objeto autindopracio podría contener otros objetos autindopracios. Una bolsa puede contener una bolsa que a su vez contenga bolsas; una mamushka contiene otra mamushka que contiene a su vez a otra más.

Este término se aplica también no sólo a los objetos que se contienen unos dentro de otros, sino a objetos que se aplican a otros objetos de la misma clase, aun cuando no se contengan. Es el caso de un objeto de limpieza que sirve para limpiar a otros objetos de limpieza, o de un camión de remolque que remolca a camiones de remolque, o de un jabón que sirviera para lavar jabones, o de una tristeza infinita que nos embarga cuando pensamos en la tristeza infinita que nos embarga.

Los objetos que no son autindopráticos se denominan heterindopráticos. Un libro no contiene libros; un automóvil no contiene automóviles y una cabeza no contiene cabezas.

El conjunto de todos los objetos autindopráticos, ¿es él mismo autindoprático, o es heterindoprático?
(Véase la paradoja de Russell)

domingo, 1 de marzo de 2009

Ascensorable


(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(adjetivo)

Dícese de todo aquello que, en ocasión de una mudanza, puede ser transportado en un ascensor.

El detalle es importante. Un sillón grande y cómodo se transforma en un objeto digno de odio cuando debe ser llevado por escalera (si es caracol, peor) y ni hablar de bibliotecas en una sola pieza, que ponen a prueba el dominio que uno pueda tener de la aplicación del teorema de Pitágoras, para ver qué inclinación darle para permitir su paso.
¡Cuánto más agradable hubiera resultado el suplicio de Sísifo si hubiera sido auxiliado en su fatiga infinita con un ascensor condenado a subir y bajar eternamente!