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martes, 25 de febrero de 2014

Comproludio

(Sustantivo. Del latín con = junto, completo; pro = continuidad y ludus = juego)

Juego que contiene entre sus reglas la posibilidad de continuar jugándolo una vez terminado. 

Aunque la definición parece complicada, en realidad es bastante fácil distinguir a un juego comproludio de aquel que no lo es.
Las calesitas son comproludios: dentro del propio juego, es posible sacar la sortija, lo que permite continuar jugando. En cambio, el pool no es comproludio porque ninguna regla interna del juego permite seguir jugándolo una vez terminada la partida; ni tampoco hay reglas que permitan ganar bolas para que el juego se extienda. En todo caso se puede jugar un nuevo partido de pool, pero este nuevo partido no está conectado con el anterior. Muchos videojuegos son comproludios, en tanto pueden obtenerse "vidas" o incluso créditos para continuarlo (en el caso de videojuegos, para que sean comproludios, es necesario que su trama permita jugar indefinidamente. Se trata de juegos que pueden "darse vuelta", esto es: una vez que se llega al final de la trama, esta recomienza una y otra vez hasta que ya no queden vidas)  El tatetí, el royal ludo, las damas y el ajedrez no son comproludios, pues dentro de las partidas de estos juegos no hay reglas que permitan "ganar" partidas extras o "vidas".
En los comproludios, existe la posibilidad de jugar indefinidamente con una sola ficha o boleto inicial. Es posible, en principio, pagar una vez el ticket de la calesita y luego sacar la sortija por toda la eternidad -o, al menos, hasta que el calesitero decidiera cerrar. Podría pensarse, no obstante, en una calesita que jamás cierra sus puertas por culpa de un cliente endemoniado que saca continuamente la sortija (A su vez, para ello, es necesario pensar en un calesitero endemoniado que no detiene jamás la calesita, ni de noche, ni con lluvia, ni con el paso de las décadas)
El comproludio contiene el estímulo y la ilusión del juego eterno y recursivo. Nos promete que si entramos en sus reglas, podremos estar sometidos a ellas por siempre, como si gracias a ellas tuviésemos la chance de escapar del destino de vejez, enfermedad y muerte que nos espera a todos. La sortija es un objeto creador de futuro: nadie muere en las vísperas, ni con la sortija recién ganada en mano.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Taquiapancio

(Adjetivo y sustantivo. Del griego taxús = rápido y apanthoó = responder)

Sistema de comunicación que exige respuesta inmediata por parte del destinatario.

Cuando suena el teléfono o el timbre, debemos abandonar lo que veníamos haciendo para atender. Si demoramos la respuesta, la persona que nos llama desaparece y la comunicación se ve malograda. En estos casos, el sistema elegido es taquiapancio: el receptor debe hacer algo de modo inmediato (atender el llamado o abrir la puerta) para que el mensaje llegue; de otro modo el propio mensaje desaparece. En cambio, existen otros medios (como las cartas de correo clásico, los mensajes por correo electrónico y los mensajes de texto) en los que no se necesita corroborar con urgencia el contenido de la comunicación, y por lo tanto es posible prolongar su recepción. Los medios que no son taquiapancios podrían denominarse argapancios (del griego argá = tarde, despacio).
Los argapancios son preferibles a los taquiapancios, excepto en los casos en que la comunicación requiere de una respuesta urgente. El taquiapancio tiene un inconveniente adicional, además de la celeridad con la que exige ser respondido: su forma de notificarse es insistente y sólo cesa cuando el mensaje desapareció. El teléfono y el timbre podrían sonar una infinidad de veces. En cambio, con los argapancios -como un mensaje de texto- basta con un sonido puntual para que el contenido comunicativo esté presente en nuestro teléfono.
Las alarmas de los coches y de las casas son taquiapancias. El dolor en los seres vivos también lo es: cuando algo nos duele, nos anoticiamos de ello de manera tan insistente y apremiante que no podemos aplazar o diferir la atención a la zona dolorida.

Tanto los argapancios como los taquiapancios pueden generar preforinquia.

lunes, 29 de octubre de 2012

Perplecia

(Sustantivo. Del latín per = con insistencia y plenus = lleno, rebosante. Adjetivo: perplético)

Tendencia de los cajones, cajas y armarios a estar completamente llenos y desbordantes de objetos.


La perplecia es producto de una ley de las costumbres humanas: las cajas que se utilizan para guardar papeles viejos, las latas vacías para clavos, tornillos y tuercas y los cajones de la cómoda donde se ponen los suéters, en muy poco tiempo están tan cargados que ya no pueden cerrarse. En rigor, el término "perplecia" se debería utilizar cuando se dificulta o imposibilita el cierre.
Es curioso que los recipientes, baúles, latas, cajas, cajones, aparadores, armarios, roperos y bibliotecas rara vez están vacíos o medio vacíos: tenemos una necesidad de llenarlos hasta reventar. A veces compramos una nueva cajonera, o forramos latas de colores para guardar los muchos lápices y bolígrafos, pero descubrimos con desazón que esos nuevos recipientes se vuelven perpléticos en poco tiempo, y el proceso parece repetirse sin importar cuántos cajones o latas pongamos.

Existe un término en español que podría asemejarse a este: es "plétora". Pero la plétora se refiere a la abundancia excesiva de alguna cosa, y no al continente en el que abundan esas cosas, ni a la característica de que tal continente contiene más de lo que su capacidad permite.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Mecánimo

(Sustantivo. Del latín mechanicus = mecánico y animus = movimiento / anima = alma)

Mecanismo que se pone en funcionamiento de manera arbitraria y sin razón aparente.

Los mecánimos más conocidos son las alarmas de viviendas y automóviles. A veces, aunque no hubiera un detonante, las sirenas y bocinas se disparan como enloquecidas y ensordecen a todo el barrio. Las causas de esa repentina y exagerada reacción mecánica serán para siempre un enigma: no se forzaron las puertas ni las ventanas; no hubo viento y no había nadie cerca; como si el rudimentario sistema antirrobos pudiera decidir por sí mismo cuándo activarse.
Otro ejemplo del mismo tenor está dado por los teléfonos celulares: algunas veces los teléfonos, por sí solos, hacen llamadas sin que su dueño haya marcado el número. Un caso similar ocurre cuando, a veces, los timbres se activan sin que nadie los haya tocado.
En el caso de una alarma, un timbre o un teléfono, podemos sospechar que hay algún tipo de mal funcionamiento, y en rigor no se trataría de un auténtico mecánimo: para asignarle este nombre, el mecanismo debe iniciar su rutina de manera asombrosamente autónoma. En esos casos, un mecánimo puede ser un televisor que se enciende aun sin conexión eléctrica; la pava que se calienta sin que la hornalla esté encendida o el botón de descarga del inodoro que se activa estrepitosamente sin que nadie lo accione. Dada la aparente imposibilidad de su puesta en marcha autónoma, los mecánimos se comportan como si, efectivamente, tuvieran un alma interior.


martes, 9 de octubre de 2012

Misórgalo

(Sustantivo. Del griego miséo = odiar y orgaléio = instrumento, herramienta) 

Objeto o utensilio que nadie desea utilizar.

¿Tiene usted en su casa un tenedor, un plato, un cuchillo o una cuchara con el que preferiría no comer? ¿Siempre pone los vasos altos y deja de lado el redondeado, aun cuando hay mucho comensales y los vasos altos no alcancen para todos? ¿Hay un bolígrafo en el lapicero con el que nadie escribe? ¿No se seca con la toalla azul floreada? Si esta costumbre trascendiera a la mera manía personal y si cada uno de los habitantes de una casa elige no utilizar esos utensilios, estamos hablando de que esos utensilios son misórgalos: por alguna razón nadie los quiere usar. Ahora bien, ¿por qué razón?
A veces los misórgalos tienen origen dudoso, o pertenecen a una generación anterior y ligeramente oscura, o simplemente son objetos que ya no hacen juego con la mayoría de los que tenemos. En los cajones de los cubiertos conviven todas las cucharitas: las de gamuza que nos regaló la tía cuando nos casamos, las de mango de madera que compramos hace poco en el bazar, y luego un surtido heterogéneo de cucharas singulares, levemente deformes, curtidas, rotosas y de incierta procedencia. A veces no queremos usar el misórgalo porque lo asociamos a algo repulsivo: el abuelo cazaba ratas para comerlas, y las cortaba con un cuchillo de mango rojo, idéntico al que tenemos en el fondo del cajón. Aun cuando el cuchillo no fuera exactamente el mismo que usaba el abuelo -en realidad no lo sabemos-, la sola visión de ese único cuchillo de mango rojo nos provoca rechazo y por eso lo dejamos de lado. A veces, claro, nosotros mismos hemos cometido un secreto pecado y ya nos espanta utilizar una vez más los instrumentos con que llevamos a cabo ese acto inconfesable: quizás usted ya no desee tomar agua en el viejo vaso de cristal biselado, después de que lo usó para envenenar a su cónyuge con jugo de naranjas y estricnina.

martes, 2 de octubre de 2012

Éxogo

(Sustantivo. Del griego exo = fuera y egó = yo)

Dispositivo con el cual puede enviarse al propio yo a un lugar diferente, sin trasladar el cuerpo. 

¿Cuánto tiempo faltará para que se invente un éxogo?
Imagine que usted está en su casa aburrido y desea hacer un viaje excitante por lugares desconocidos y lejanos. Quizás, en poco tiempo, se invente una especie de cámara viajera que pueda mostrarnos, en vivo y en directo, un viaje través del mundo o incluso del espacio. Pero la cámara viajera no es un éxogo: para que lo sea, es necesario que toda la conciencia esté viajando con la cámara, y que nuestro yo perciba los sucesos de esos lugares lejanos in situ. En otras palabras: no sería la representación virtual de un lugar lejano, sino la representación real de los sucesos de ese lugar lejano mediante una especie de yo virtual inserto en el dispositivo.
Las personas postradas, enfermas o muy ancianas, que no pueden siquiera salir de su casa tendrían la posibilidad de desprender el yo de su dolorido cuerpo y situarlo en el éxogo para disfrutar de un viaje placentero. Los éxogos, además, podrían utilizarse para explorar espacios remotos sin comprometer el cuerpo de los investigadores. Los cosmonautas contemplarían la superficie de los planetas situando su yo en el éxogo espacial y dejando su cuerpo en la Tierra.

Existe, desde luego, un pequeño problema, y es que todavía no se ha hallado ningún método para desacoplar el yo de una persona y trasladarlo a la mente virtual de un dispositivo. Es posible, también, que buscar un método así sea producto de algún error conceptual en lo que se refiere a la interacción entre la mente y el cuerpo. Es posible, también, que el propio yo sea una ficción.

martes, 14 de agosto de 2012

Escomicrófolo


(Adjetivo y sustantivo. Del griego skoupídi = basura, mykrós = pequeño y phaulós = defectuoso)

Objeto o sistema que deja de tener funcionalidad absoluta cuando tiene un pequeño desperfecto. 

Muchos juguetes electrónicos se vuelven inútiles cuando se sale la soldadura de un cablecito que resulta imposible volver a pegar. Algunos paraguas se convierten en escomicrófolos cuando se rasga levemente la tela impermeable o alguna de sus varillas se dobla. Un pequeño agujerito en el fondo del vaso ya lo convierte en un objeto incómodo e inútil. Ciertas relaciones se terminan cuando uno de los amantes descubre que su pareja posee un pequeño vicio que no está dispuesta a abandonar.
Ante un escomicrófolo, sólo nos queda esperar que se convierta en anastolpio. Pero, por lo general, nos veremos obligados a omniriciar.




miércoles, 18 de julio de 2012

Mirióbolos


(Sustantivo. Del grigeo mýrias = diez mil y bállo = arrojar)

Cada una de las innumerables piezas que quedan desperdigadas en el piso cuando se vuelca un receptáculo o una caja. 

Los miróbolos siguen apareciendo muchos días después de que un recipiente se haya caído: bolitas, piezas de rompecabezas, alfileres, tachuelas. No importa cuán exhaustiva haya sido nuestra recolección posterior a la caída: seguiremos encontrando mirióbolos durante semanas y meses; incluso en lugares alejados y recónditos.   

martes, 10 de julio de 2012

Vestiplecio


(Sustantivo. Del latín vestis = ropa, vestimenta y plexus = tejido, entrelazado)

Abrazo que se dan las prendas de vestir cuando están en el lavarropas o colgadas en la soga.

Cuando vamos a sacar la ropa de la lavadora, ya retorcida por la fuerza centrífuga, descubrimos que las mangas de la camiseta se han anudado como enredaderas alrededor del pantalón; que los calzoncillos terminaron embrollados con las medias; que los cordones de las zapatillas se han revolcado con los trapos rejilla . Luego, en el tendedero, el viento coloca las botamangas del pantalón sobre la campera; la camisa pasa sus puños por el trasero de la minifalda y la sunga se dobla en pliegues frenéticos hasta quedar encimada sobre el corpiño. Las prendas lavadas y luego tendidas al sol muestran entre sí una especie de amor que es a la vez impúdico, desinhibido, abstracto y silencioso.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Entropendio

(Sustantivo. De entropía [Neologismo a partir del griego en = en + tropéin = dar vueltas] y del griego paixnídi = juego)

Juego que permite cada vez menos posibilidades a medida que se avanza en él.

La física nos ha dicho que el universo se dirige hacia un estado de desorden total, en el cual los intercambios de energía serán nulos. Se dice que nuestro universo tiene entropía creciente, dado que el desorden crece. Esto significa que los estados futuros serán muy diferentes, más pobres y más simples que los estados iniciales, ricos, diversos y complejos.
Muchos juegos inventados por el hombre no tienen en cuenta la entropía del universo, pero sus reglas generan nuevos tipos de entropía. El ajedrez es un entropendio, puesto que el estado inicial es muy rico y permite un sinfín de posibilidades, pero a medida que se avanza y las piezas se van eliminando, las posibilidades disminuyen de manera drástica y no existe una regla ulterior que permita reintroducir piezas.  Lo mismo ocurre con las damas.
El pool o billar tiene la misma característica: la cantidad de bolas es decreciente, hasta que el propio universo de esa partida se destruye cuando desaparece la última bola.
Existen otros juegos, en cambio, en los cuales la complejidad va en aumento y por lo tanto no son entropendios. Es el caso de los juegos de estrategia en tiempo real (en los cuales se agregan unidades en vez de quitarse: tanques, soldados, aviones) o aquellos juegos de naipes en los que se puede "barajar y dar de nuevo" una infinidad de veces, de manera que la entropía se contrarresta con un nuevo reparto de cartas

jueves, 1 de diciembre de 2011

Presoleto

(Adjetivo. Del latín pre = antes y solere = soler. Sustantivo: presolescencia)

Antónimo de obsoleto: Dícese del objeto, interfaz o implemento tan avanzado que no funciona.

Mientras la tecnología obsoleta ya no sirve porque deja de ser compatible con la tecnología actual, los artefactos presoletos son igualmente incompatibles, pero a causa de que todavía no se ha difundido la tecnología que los haga compatibles. Veamos un ejemplo rebuscado y luego uno más sencillo: Muchas computadoras portátiles tienen una salida VGA para conectarse a monitores y cañones reproductores. La salida VGA es la tecnología estándar. Pero otras computadoras sólo poseen salida HDMI en reemplazo de la VGA. Se supone que HDMI es "lo que se viene". Sin embargo, la mayoría de los cañones y monitores sólo soportan la salida VGA y no tienen la posibilidad de conectarse mediante la HDMI. Tal vez la próxima generación de monitores incorpore esta conexión, pero por ahora las computadoras que la poseen no tienen medio para conectarse con esos monitores: son presoletas y por lo tanto prácticamente inútiles.   
Un ejemplo sencillo: los procesadores de texto Word tienen versiones 2003, 2007 y 2010. Si alguien ya tuviera una versión 2012 se encontrará con que el texto escrito en esa versión no puede ser soportado por quienes tienen versiones anteriores. Su adelanto tecnológico lo obligará a elaborar documentos y mantenerlos aislados en su computadora, sin posibilidad de compartirlos (a menos, claro está, que guarde sus archivos en formatos de versiones anteriores, con lo cual se pierden las ventajas de poseer la última versión). Cuando se difunda el Word 2012, en ese entonces el adelanto tecnológico rendirá sus frutos.

Quienes presumen de comprarse "lo último" en tecnología, por lo general son víctimas de la presolescencia, y deben pagar pequeñas fortunas para compatibilizar sus artefactos.

martes, 29 de noviembre de 2011

Anangiómero

(Adjetivo y sustantivo. Del griego a = negación; angizzo = tocar y méra = parte) 

Dícese de la parte defectuosa de un sistema que no se desea examinar por temor a que ya no funcione. 

Cuando un sistema posee prodiasteria, es decir, cuando opera a pesar de evidentes signos de destrucción, a veces es mejor que no se lo intente arreglar. La computadora enciende aunque se quemó el ventilador, la placa de video está suelta en el interior del CPU y la memoria RAM fue orinada por un gato. Usted sabe que, si se le ocurriera mover o limpiar algo, quizás la máquina deje de funcionar para siempre.  Tal vez, si intenta limpiar la memoria RAM, de manera involuntaria contamine con orín la placa madre; si cambia el ventilador moverá la placa de video que está suelta y generará un coctel peligroso. Algunos sistemas se mantienen operativos precisamente porque no queremos arreglarlos: nuestra intervención sólo complicaría las cosas. Nuestro propio cuerpo es anangiómero en muchos sentidos: decidimos que la operación de juanetes o el arreglo de los dientes puede generar mayores problemas que este estado de dolor y mala masticación que padecemos.

Los anastolpios son típicos objetos anangiómeros.
La diferencia entre los anastolpios, los objetos con prodiasteria y los anangiómeros es que, en los dos primeros casos, los remiendos y arreglos son deseables y contribuyen a su (precario) funcionamiento. En cambio, en los anangiómeros la reparación pone en peligro la funcionalidad.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Unimurio

(Adjetivo. Del latín unus = uno y mus = ratón)

Juego de computadora para el cual sólo es necesario usar uno de los botones del ratón.

El término parecer referirse a algo demasiado puntual. Sin embargo no lo es, y los amantes de los videojuegos entenderán esta distinción.
Hay una gama de juegos con gran complejidad lógica que requieren de una multitud de destrezas mnemotécnicas para la ejecución de todas sus funciones. En esos juegos es necesario conocer las combinaciones de teclas y las diversas funciones del botón derecho y del izquierdo del ratón. El desconocimiento de una función o la poca velocidad para realizar la combinación adecuada en el momento exacto redunda en un bajo rendimiento a la hora de jugar. Entre las destrezas requeridas para una óptima performance está, entonces, la rapidez y solvencia para apretar determinados conjuntos de teclas y botones.
En cambio, en los juegos unimurios, todas las funciones están centradas en el movimiento del ratón y la pulsación de una única tecla: el botón izquierdo del ratón. Estos juegos no necesariamente deben ser más simples que los anteriores, pero la interfaz deja de ser un serio problema de aprendizaje y memoria, pues basta con saber cuándo presionar el único botón posible para que se pueda jugar de manera óptima.

(En la imagen, el Gemcraft Tower Defense, uno de los mejores juegos unimurios)

Nota: en rigor la etimología es incorrecta, porque en lugar de hacer referencia al mus -ratón- debería referirse al botón de tal ratón. Lo importante no es la unicidad del ratón, sino del botón. Pero no he encontrado una etimología convincente ni en las palabras "botón" ni "tecla". De modo que utilicé el nombre referido al ratón, que es el instrumento por excelencia en los juegos unimurios.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Coprokínesis

(Sustantivo. Del griego kopros = excremento y kínesis = movimiento. Adjetivo: coprokinético)

Movimiento sin ritmo, cortado y agónico que realizan los objetos tecnológicos cuando tienen poca energía o poseen algún desperfecto.

Los automóviles deteriorados que resoplan, se detienen, prosiguen la marcha, vuelven a detenerse e intentan seguir andando son corpokinéticos. También lo sería un molino de viento cuyas aspas dan vueltas de forma intermitente y perezosa, un avión a cuerda que se aleja lento, doliente e indeciso, una batidora que posee cuchillas que giran como si cada tanto se frenaran, o un robot rengo.
Cuando un objeto es coprokinético tiene toda la apariencia de que ya no va a moverse. Sin embargo, se mueve un poco más de forma moribunda, a veces con pequeñas explosiones, quejidos y signos de destartalamiento.

martes, 12 de julio de 2011

Ánhoro

(Sustantivo. Del griego ana = hacia atrás y horáo = observar, ver)

1. Objeto que permite visualizar hechos del pasado.


2. Lugar en el que pueden observarse hechos ocurridos en el pasado.

La expresión "máquina del tiempo" implica la posibilidad de situarse por completo en el curso de acontecimientos pretéritos. Pero hay quienes, basándose en hipótesis científicas, concluyen que es teóricamente imposible viajar al pasado, o que la propia noción de un viaje al pasado implica concepciones erróneas (por ejemplo, la suposición de que "el pasado" es una especie de "lugar temporal" al que se puede acceder mediante un "viaje" a ese "lugar")
Si estas hipótesis son ciertas, al menos queda la posibilidad de un sucedáneo: la observación de sucesos ya ocurridos, proyectados (en dos o en tres dimensiones) sobre algún artefacto, o en rincones especiales de la naturaleza. Los ánhoros nos permitirían visualizar hechos del pasado, sin que podamos intervenir en ellos ni modificar su curso.
Quizás algún día se invente un artefacto para lograr ese objetivo. Quizás hay lugares del universo que funcionen como ánhoros: el fondo verdinoso de una laguna, en el que se proyecta espontáneamente la imagen de la casa de mi bisabuela en el año 1965, o la parte de atrás de un patio frondoso, entre cuyos árboles es posible reencontrar a parientes muertos que todavía están en la sobremesa de un asado del año 1953.

martes, 28 de junio de 2011

Metastroma

(Del griego metá = más allá y stróma = tapiz. "Estroma" es un término de biología y nombra al entramado celular de un órgano. Sinónimos: endometastroma, kinestroma, endokinestroma)

Traslación de un órgano (o de un grupo de órganos) de una parte del cuerpo hacia otra.

Si existiera una persona cuyas vísceras cambiaran de lugar; si su corazón se mudara de izquierda a derecha, o del pecho hacia el abdomen; si su estómago se moviera hacia el cráneo y el cerebro hacia los intestinos, o incluso si las órbitas de sus ojos, nariz y boca se movieran de sus espacios relativos y aparecieran en otras partes del cuerpo, estaríamos ante casos cabales de metastromas.

viernes, 20 de mayo de 2011

Proltracción

(Sustantivo. Del latín procul = lejos de, y tractione = ablativo de "tractio": tracción )

Acción de mover, tironear o agitar el extremo de algo para encontrar una cosa en el otro extremo.

Cuando las llaves, el documento o la cartera se han extraviado entre los colocios de nuestra casa, podemos buscarlos revisando uno por uno los vericuetos y los recipientes. Entre las técnicas que incluimos en nuestras búsquedas, puede estar la proltracción : si hay una manta o un cobertor sobre la mesa o la estantería, tiramos de un extremo del cobertor para ver si, desde el otro extremo, se descubre el objeto extraviado. La proltracción funciona como una "búsqueda a distancia": la acción que ejecutamos aquí (en el extremo A de una cosa) repercute en el otro lado (el extremo B), y podría ocurrir que, incidentalmente, al descubrirse el otro extremo se muevan y reacomoden los objetos y aparezcan por fin las llaves.

La proltracción es la táctica que solemos emplear cuando queremos hacer salir a un animal o un insecto escondido bajo una manta. Si sabemos que hay una araña debajo del extremo superior de la sábana, lo mejor será tironear del extremo inferior para que salga.

Tirar de un hilo que está enredado entre un sinfín de otros objetos es también una modalidad de proltracción.

miércoles, 13 de abril de 2011

Afolotecno

(Sustantivo y adjetivo. Del griego a = negación; phaulós = defectuoso y technikós = técnico)

Artefacto que funciona a la perfección sólo cuando lo prueba el representante del servicio técnico.

Es muy común que la computadora, la estufa o el televisor tengan algún desperfecto que no se manifiesta cuando llega el especialista a revisarlos. "Enciende sin problemas. Funciona", dice ante nuestro desconcierto. El técnico hace algunas comprobaciones y limpiezas parciales; cambia piezas menores y casi sin importancia. Especula: "Puede ser la termocupla", "Tal vez el botón de encendido", "Quizás le están faltando algunos drivers". Como en los casos de asintomiatra, basta con que el especialista se retire para que el artefacto vuelva a fallar. Este proceso puede repetirse incontables veces, hasta que decidimos comprar un nuevo aparato, o bien hasta que el técnico se harta de las imaginarias fallas de nuestros artefactos.

lunes, 11 de abril de 2011

Omniriciar

(Verbo. Del latín omni = que abarca todo y reicio = desechar) 

Reemplazar o descartar drásticamente la totalidad de un sistema ante el defecto de una de sus partes.

Quien compra una nueva bicicleta cuando se rompe una cubierta; o abjura de la totalidad de su carrera académica porque no le gusta una determinada asignatura, o abandona a su amada porque le encuentra un defecto inesperado, está omniriciando.
En rigor el término debería aplicarse a aquellas acciones de desechar algo cuya parte defectuosa podría cambiarse. En este sentido riguroso quizás se aplique con más propiedad al ejemplo de la bicicleta, un poco menos a la carrera académica y tal vez menos aun a la amada con defectos. Es patente que una cubierta de bicicleta puede fácilmente reemplazarse por otra; no es tan fácil (o es a veces imposible en la práctica) modificar el contenido de una carrera o lograr que la amada mejore sus defectos. En este último caso, en parte, porque los defectos de carácter están sujetos a consideraciones puramente subjetivas; en parte porque no es bueno que una persona se sienta obligada a cambiar para que su amante la acepte, y en parte porque quien da demasiada importancia a un defecto sin duda ya no está enamorado.

jueves, 17 de marzo de 2011

Flecomado

(Adjetivo. Utilízase sólo en femenino. Del latín flecto = doblar, girar y commeatus = tráfico de vehículos. Antónimo: aflecomado)

Esquinas de los cruces de las calles por las que doblan los automóviles.

Cuando dos calles perpendiculares de una mano se cruzan, en las cuatro esquinas de ese cruce ocurrirán indefectiblemente las siguientes combinaciones: en dos de esas esquinas, los vehículos doblarán y dificultarán el cruce de los peatones; en dos de ellas, los autos no doblarán. Las esquinas por las que pueden doblar los automóviles se denominan flecomadas; serán aflecomadas en el caso contrario.
La ilustración sirve para interpretar el uso de este concepto. Obsérvense los autos rojos. Dada la dirección que llevan, en el cruce sólo podrán doblar hacia su derecha, pero no hacia la izquierda. Eso implica que el cuadrante derecho superior es flecomado: si un peatón decide cruzar la calle perpendicular, debe observar no sólo que no vengan autos verdes, sino también que no esté doblando un automóvil rojo. A su vez, los automóviles verdes sólo pueden doblar hacia la izquierda, y esto implica que la esquina que está en el cuadrante inferior izquierdo sea peligrosa para los peatones: deben observar no sólo que no pasen autos rojos, sino también que no doblen autos verdes, y por lo tanto es flecomada. Pero las esquinas superior izquierda e inferior derecha son aflecomadas: en esas esquinas se puede cruzar si no vienen vehículos, y no hay que precaverse de que pueda doblar imprevistamente un automóvil que viene por el carril perpendicular.

Siempre es más seguro cruzar a través de una esquina aflecomada que a través de una flecomada. En las esquinas aflecomadas basta con observar el semáforo para saber si vienen vehículos o no. En las flecomadas, en cambio, es necesario mirar si un conductor va a doblar para cambiar de calle.