(Adjetivo y sustantivo. De Chirolita: nombre del muñeco del famoso ventriloquista conocido como Mister Chasman)
1. Títere que maneja a su amo.
2. Entidad inerte e inconsciente que toma el control de un sujeto consciente e intencional.
Esta palabra, en sus dos acepciones, puede utilizarse tanto en su sentido literal como en el metafórico, aunque es más común el último. En sentido literal implica otorgarle una intencionalidad real y propia a la entidad inconsciente. Un muñeco sin vida que manejara a una persona, debe tener cierto tipo de objetivos, aun cuando no se tratara de objetivos conscientes. A veces los niños dicen que sus muñecos les dan órdenes. Si ellos las acatan, y si las órdenes son sistemáticas, continuas y sin resquicio para ejercitar la propia voluntad, entonces ya no estamos ante un juguete inocente, sino ante un chirolote.
En su acepción metafórica, el término se usa para adjetivar al subordinado (de una empresa, de un estado, de un reino) que se comporta como jefe de sus propio jefe. Si el gerente le dice a su empleado: "Vení mañana a las siete y limpiame el escritorio", y si el empleado responde: "Mañana no tengo ganas; es más: vení vos a limpiarme el mío", y si el jefe acata de modo sistemático retruques de este tipo, se dice que el empleado es un chirolote. Lo mismo ocurriría si un funcionario de segunda o tercera línea del estado (o de un reino) es capaz de dar órdenes a su presidente (o a su rey), y si el presidente (o el rey) respondiera sin chistar a esas órdenes.
Para que a una persona se la califique de chirolote es necesario que su superior acate las órdenes que le imparte.
Definiciones y términos que no figuran en el diccionario ("Exonario" no figura en el diccionario, pero sí figura en Exonario)
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martes, 26 de junio de 2012
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Chupipasta
(Adjetivo. De chupe = bebida alcóholica y pasta = pastillas)
Dícese de la persona que yuxtapone o combina elementos inconexos, inoperantes o contraproducentes.
La palabra "chupipasta" parece indicar que los actos son producto de una intoxicación con drogas y alcohol, pero de hecho esto no tiene por qué ser así: podemos llamar chupipasta a quien actúa manera desatinada por simple distracción o, incluso, a alquien que realiza esa yuxtaposición de manera consciente.
Usos: "En este supermercado la leche descremada está en la misma batea junto con los caramelos de menta. El repositor debe ser un flor de chupipasta". "Mi alumno es un chupipasta: en el examen le pregunté en qué año nació Sócrates y me explicó que los griegos tenían una vida democrática y que el agua es la combinación de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno"
A veces se llama "chupipasta" a una persona cuyo comportamiento es demasiado correcto: "Uy, pero qué chupipasta es este tipo, colocó el tenedor a la izquierda y el cuchillo a la derecha"
Dícese de la persona que yuxtapone o combina elementos inconexos, inoperantes o contraproducentes.
La palabra "chupipasta" parece indicar que los actos son producto de una intoxicación con drogas y alcohol, pero de hecho esto no tiene por qué ser así: podemos llamar chupipasta a quien actúa manera desatinada por simple distracción o, incluso, a alquien que realiza esa yuxtaposición de manera consciente.
Usos: "En este supermercado la leche descremada está en la misma batea junto con los caramelos de menta. El repositor debe ser un flor de chupipasta". "Mi alumno es un chupipasta: en el examen le pregunté en qué año nació Sócrates y me explicó que los griegos tenían una vida democrática y que el agua es la combinación de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno"
A veces se llama "chupipasta" a una persona cuyo comportamiento es demasiado correcto: "Uy, pero qué chupipasta es este tipo, colocó el tenedor a la izquierda y el cuchillo a la derecha"
martes, 17 de mayo de 2011
Chucado
(Adjetivo. De Chucky: nombre de un muñeco de ficción poseído por el alma de un asesino)
Quien posee un continuo rictus de amargura y enojo en su rostro, especialmente cuando desea manifestar una emoción de alegría y placer.
El chucado tiene los labios muy tensos, como si estuviera disimulando un intenso dolor. No es responsable de la rigidez de su cara; sus cejas se curvan naturalmente; la boca se le aprieta y el entrecejo se le arruga como si las preocupaciones lo abrumaran. Todo esto puede ocurrirle aunque se esté riendo y, en rigor, el término se aplica precisamente cuando nos damos cuenta de que su emoción es contraria a la que manifiesta su rostro prima facie.
Quien posee un continuo rictus de amargura y enojo en su rostro, especialmente cuando desea manifestar una emoción de alegría y placer.
El chucado tiene los labios muy tensos, como si estuviera disimulando un intenso dolor. No es responsable de la rigidez de su cara; sus cejas se curvan naturalmente; la boca se le aprieta y el entrecejo se le arruga como si las preocupaciones lo abrumaran. Todo esto puede ocurrirle aunque se esté riendo y, en rigor, el término se aplica precisamente cuando nos damos cuenta de que su emoción es contraria a la que manifiesta su rostro prima facie.
martes, 10 de agosto de 2010
Chirria
(Sustantivo. De chirriar. Adjetivo: chirrioso)
1. Capacidad de hacer continuos ruidos molestos de manera involuntaria.
Las personas que padecen de chirria no pueden evitar hacer ruido en situaciones para las que, normalmente, no se suelen emitir sonidos perceptibles. El chirrioso suele prolongar una breve acción -abrir una puerta, calzarse los zapatos, sentarse en el sofá- y con ello produce continuas resonancias, estertores, quejidos y murmullos de los objetos involucrados en esa acción. Cuando se ejecuta un acto ruidoso, es conveniente hacerlo rápido, pero el chirrioso no advierte esta regla de cortesía. Además de prolongadas, las acciones del chirrioso son torpes y repetidas. Abre y cierra la rechinante puerta cinco o seis veces, con estruendosa lentitud, porque se ha olvidado algo del otro lado. O hace infinitas prequiversas en la cama, o respira agitado, con bufidos y carraspera, o mastica un sonoro chicle, o sus zapatos taconean con estrépito, o sus pantalones hacen un gracioso e irritante "flip flip" cuando camina.
2. Tono quejoso.
"Chirrioso" en esta acepción y "quejoso" son casi sinónimos, aunque hay una leve diferencia. El quejoso es aquel que, de hecho, se queja continuamente. El chirrioso, en cambio, sólo tiene el tono, aunque puede no estar quejándose. A veces, después del disgusto que implica quejarnos por algo, se nos impregna la "personalidad quejosa" aun más allá de la propia situación de queja. Si en una cena con amigos en un restaurante, el mozo nos trae los ravioles fríos, nos quejaremos y quizás armemos un pequeño escándalo. Una vez que el mozo se retiró con el plato, trataremos de hablar con normalidad y bien dispuestos a seguir la charla con los amigos. Sin embargo, persistirá algo de chirria, de ese tonito entre prepotente y desesperado que utilizamos para gritonearle a los demás cuando nos sentimos con derecho a hacerlo.
Cuando un grupo de personas se reúne para jugar a algo (naipes, videojuegos, juegos de mesa) es posible que alguno de los participantes se vea afectado por chirria. Esos participantes son los que van perdiendo. Aunque no se quejen expresamente, a veces el tono lastimero de su voz delata que no se sienten a gusto con la continua derrota. "Carlitos, hasta ahora no ganaste ni una mano", dicen los amigos en tono de sorna. Carlitos quizás no diga una palabra y se limite a sonreír con amargura. Sin embargo, unos minutos después Carlitos pedirá que le sirvan vino, o que le hagan un café, y ese pedido sonará con chirria: su tono será levemente aflautado como si estuviera a punto de llorar, y si bien no se quejará expresamente, la chirria de su voz delatará el verdadero estado de ánimo.
1. Capacidad de hacer continuos ruidos molestos de manera involuntaria.
Las personas que padecen de chirria no pueden evitar hacer ruido en situaciones para las que, normalmente, no se suelen emitir sonidos perceptibles. El chirrioso suele prolongar una breve acción -abrir una puerta, calzarse los zapatos, sentarse en el sofá- y con ello produce continuas resonancias, estertores, quejidos y murmullos de los objetos involucrados en esa acción. Cuando se ejecuta un acto ruidoso, es conveniente hacerlo rápido, pero el chirrioso no advierte esta regla de cortesía. Además de prolongadas, las acciones del chirrioso son torpes y repetidas. Abre y cierra la rechinante puerta cinco o seis veces, con estruendosa lentitud, porque se ha olvidado algo del otro lado. O hace infinitas prequiversas en la cama, o respira agitado, con bufidos y carraspera, o mastica un sonoro chicle, o sus zapatos taconean con estrépito, o sus pantalones hacen un gracioso e irritante "flip flip" cuando camina.
2. Tono quejoso.
"Chirrioso" en esta acepción y "quejoso" son casi sinónimos, aunque hay una leve diferencia. El quejoso es aquel que, de hecho, se queja continuamente. El chirrioso, en cambio, sólo tiene el tono, aunque puede no estar quejándose. A veces, después del disgusto que implica quejarnos por algo, se nos impregna la "personalidad quejosa" aun más allá de la propia situación de queja. Si en una cena con amigos en un restaurante, el mozo nos trae los ravioles fríos, nos quejaremos y quizás armemos un pequeño escándalo. Una vez que el mozo se retiró con el plato, trataremos de hablar con normalidad y bien dispuestos a seguir la charla con los amigos. Sin embargo, persistirá algo de chirria, de ese tonito entre prepotente y desesperado que utilizamos para gritonearle a los demás cuando nos sentimos con derecho a hacerlo.
Cuando un grupo de personas se reúne para jugar a algo (naipes, videojuegos, juegos de mesa) es posible que alguno de los participantes se vea afectado por chirria. Esos participantes son los que van perdiendo. Aunque no se quejen expresamente, a veces el tono lastimero de su voz delata que no se sienten a gusto con la continua derrota. "Carlitos, hasta ahora no ganaste ni una mano", dicen los amigos en tono de sorna. Carlitos quizás no diga una palabra y se limite a sonreír con amargura. Sin embargo, unos minutos después Carlitos pedirá que le sirvan vino, o que le hagan un café, y ese pedido sonará con chirria: su tono será levemente aflautado como si estuviera a punto de llorar, y si bien no se quejará expresamente, la chirria de su voz delatará el verdadero estado de ánimo.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Chanicurro, a
(Adjetivo. De ya, ni y curro)
Dícese de quien abandona definitivamente una prolongada actividad delictiva.
El chanicurro pudo haber cometido todo tipo de estafas, hurtos y robos, pero un buen día encuentra un motivo suficiente para dejar de actuar en el delito. Sea porque ya ha logrado mucho dinero, porque se asustó después de un tiroteo, porque comenzó a sentir un persistente prurito moral, porque se hizo religioso o porque ya no le encontró sentido a la actividad, el chanicurro comienza a llevar una vida sedentaria y mortecina tras bastidores. Se lo suele ver en el patio de su casa, panzón, en ojotas y con un cigarrillo, preparando asados para sus amigos. O en el templo, rezando y contándole a sus hermanos su periplo pecaminoso y su posterior redención a manos del mesías. O en el bar, casi escondido en una mesa de fondo, relatando de vez en cuando sus heroicas peripecias delictivas.
El chanicurro muere a los cincuenta años de cirrosis o de un ataque cardíaco producto del colesterol y el sobrepeso. Su vida no se acaba por el disparo de un compañero traicionado o de un policía en un asalto: muere como el más pacífico y perezoso de los cristianos. A veces hay una mujer joven y hacendosa que llora con desconsuelo su desaparición. Pero, en la mayoría de los casos, nadie siente pena por él.
El chanicurro y la nomaspito han tenido vidas con cierto paralelismo.
Dícese de quien abandona definitivamente una prolongada actividad delictiva.
El chanicurro pudo haber cometido todo tipo de estafas, hurtos y robos, pero un buen día encuentra un motivo suficiente para dejar de actuar en el delito. Sea porque ya ha logrado mucho dinero, porque se asustó después de un tiroteo, porque comenzó a sentir un persistente prurito moral, porque se hizo religioso o porque ya no le encontró sentido a la actividad, el chanicurro comienza a llevar una vida sedentaria y mortecina tras bastidores. Se lo suele ver en el patio de su casa, panzón, en ojotas y con un cigarrillo, preparando asados para sus amigos. O en el templo, rezando y contándole a sus hermanos su periplo pecaminoso y su posterior redención a manos del mesías. O en el bar, casi escondido en una mesa de fondo, relatando de vez en cuando sus heroicas peripecias delictivas.
El chanicurro muere a los cincuenta años de cirrosis o de un ataque cardíaco producto del colesterol y el sobrepeso. Su vida no se acaba por el disparo de un compañero traicionado o de un policía en un asalto: muere como el más pacífico y perezoso de los cristianos. A veces hay una mujer joven y hacendosa que llora con desconsuelo su desaparición. Pero, en la mayoría de los casos, nadie siente pena por él.
El chanicurro y la nomaspito han tenido vidas con cierto paralelismo.
viernes, 18 de diciembre de 2009
Chulafuertes
(Adjetivo. Idiotismo)
Dícese de quien habitualmente se toma las nalgas con las manos.
El clásico gesto de "agarrarse la cabeza", en el chulafuertes se traslada a las zonas lumbares. Sin embargo, un chulafuertes no necesita de un estado de preocupación para tocarse las nalgas. Por reflejo, pone los brazos en jarra pero en lugar de apoyar sus manos en la cintura (la postura clásica), las lleva hacia atrás y más abajo, adoptando una postura incómoda de ver. Desde luego, este caso de chulafuertes es socialmente tolerado. Existe un tipo de chulafuertes que se toca las nalgas con fruición, sin reparar en que puede haber gente que sienta incomodada.
A veces, las personas enchulenguizadas y enrajadas suelen darse cuenta de que, por el prominente tamaño de sus traseros, es probable que el pantalón les haya quedado por debajo de la línea visual aceptable y entonces recurren al manotazo para corroborar si eso es así o no. Se trata de un chulafuertes que se toca para contrarrestar los efectos nocivos del enrajamiento causado por la enchulenguización.
Los chulafuertes suelen ser extrovertidos, desenfadados y altamente prejuiciosos.
Dícese de quien habitualmente se toma las nalgas con las manos.
El clásico gesto de "agarrarse la cabeza", en el chulafuertes se traslada a las zonas lumbares. Sin embargo, un chulafuertes no necesita de un estado de preocupación para tocarse las nalgas. Por reflejo, pone los brazos en jarra pero en lugar de apoyar sus manos en la cintura (la postura clásica), las lleva hacia atrás y más abajo, adoptando una postura incómoda de ver. Desde luego, este caso de chulafuertes es socialmente tolerado. Existe un tipo de chulafuertes que se toca las nalgas con fruición, sin reparar en que puede haber gente que sienta incomodada.
A veces, las personas enchulenguizadas y enrajadas suelen darse cuenta de que, por el prominente tamaño de sus traseros, es probable que el pantalón les haya quedado por debajo de la línea visual aceptable y entonces recurren al manotazo para corroborar si eso es así o no. Se trata de un chulafuertes que se toca para contrarrestar los efectos nocivos del enrajamiento causado por la enchulenguización.
Los chulafuertes suelen ser extrovertidos, desenfadados y altamente prejuiciosos.
martes, 1 de diciembre de 2009
Chairolar(se)
(De chaira)
Capacidad que poseen los objetos blandos, alargados y finos, de enroscarse sobre otro objeto alargado si se lo impacta con fuerza.
Los látigos, las sogas, las toallas y prendas mojadas se chairolan si se las utiliza dar un golpe seco sobre algo alargado y fino: se aferran como una enredadera, enroscándose en un segundo, y a veces es difícil de desenredar.
Cuando una sábana se enrosca en el cordel por acción del viento, se chairola.
La parte que queda enroscada se denomina chairola o chairolita.
Capacidad que poseen los objetos blandos, alargados y finos, de enroscarse sobre otro objeto alargado si se lo impacta con fuerza.
Los látigos, las sogas, las toallas y prendas mojadas se chairolan si se las utiliza dar un golpe seco sobre algo alargado y fino: se aferran como una enredadera, enroscándose en un segundo, y a veces es difícil de desenredar.
Cuando una sábana se enrosca en el cordel por acción del viento, se chairola.
La parte que queda enroscada se denomina chairola o chairolita.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Chinchulero,a
(Adjetivo. Posiblemente del latín cimex = chinche, de donde se deriva "chisme")
Dícese de quien tiene la noticia supuestamente correcta acerca de un chisme.
El chinchulero esgrime datos precisos con arrogancia y suficiencia: él tiene la posta. "Fabián Gianola es puto, eso es así". "La presidenta quiere renunciar desde hace rato". "A Julio Bocca lo echaron del Colón por ir a bailar borracho". A pesar de que se le esgrimen argumentos para atenuar o poner en duda esas afirmaciones, el chinchulero los desestima: él obtiene su conocimiento por una supuesta fuente a la que no tenemos acceso. Con pretensión de ser infalible, el chinchulero desprecia opiniones que lo contradicen y, si hace falta, incluye más precisiones para hacernos ver que su posición es la única que adoptaría alguien que sabe. Juega con el grado de indeterminación que suelen tener todos los chismes: en última instancia, es imposible corroborar datos en cualquier tema del que sólo hay rumores. En la falta de corroboración está la fuerza del chinchulero: a menos que le muestren pruebas "de primera mano", y no simples contraargumentos, el chinchulero puede defender su posición alegando la superioridad de la fuente.
Desde luego, jamás revela cuáles son sus fuentes: ahí perdería toda su fuerza, porque su noticia se convertiría en una simple opinión más.
Dícese de quien tiene la noticia supuestamente correcta acerca de un chisme.
El chinchulero esgrime datos precisos con arrogancia y suficiencia: él tiene la posta. "Fabián Gianola es puto, eso es así". "La presidenta quiere renunciar desde hace rato". "A Julio Bocca lo echaron del Colón por ir a bailar borracho". A pesar de que se le esgrimen argumentos para atenuar o poner en duda esas afirmaciones, el chinchulero los desestima: él obtiene su conocimiento por una supuesta fuente a la que no tenemos acceso. Con pretensión de ser infalible, el chinchulero desprecia opiniones que lo contradicen y, si hace falta, incluye más precisiones para hacernos ver que su posición es la única que adoptaría alguien que sabe. Juega con el grado de indeterminación que suelen tener todos los chismes: en última instancia, es imposible corroborar datos en cualquier tema del que sólo hay rumores. En la falta de corroboración está la fuerza del chinchulero: a menos que le muestren pruebas "de primera mano", y no simples contraargumentos, el chinchulero puede defender su posición alegando la superioridad de la fuente.
Desde luego, jamás revela cuáles son sus fuentes: ahí perdería toda su fuerza, porque su noticia se convertiría en una simple opinión más.
martes, 14 de julio de 2009
Chopatrepa
(Adjetivo. De chupa y tripa. Se aplica únicamente a personas del sexo masculino)Hombre que se declara homosexual a pesar de que el amor y las experiencias eróticas con personas de su mismo sexo le resultan repugnantes.
El chopatrepa imagina que la vida de los homosexuales es glamorosa y llena de relaciones sociales. Por eso tiene una gran simpatía con la comunidad gay y realiza grandes esfuerzos por pertenecer a ella. Sin embargo, sólo le interesa la imagen superficial de mediáticos gays de clase media que pueden darse ciertos lujos como vestirse de forma llamativa pero con estilo; hacerse operaciones con famosos cirujanos plásticos, ser atendido por un peluquero y una manicure, vivir de fiesta en fiesta, tener un auto importado y pasear con una mascota pequeña, peluda, blanca e histérica. No desea ni por asomo tener relaciones con otro gay, y mucho menos podría enamorarse de él.
Conviene destacar que el chopatrepa no necesariamente se ve atraído por mujeres. Su estado es el de una indefinición de gustos sexuales que lo vuelve muy infeliz.
miércoles, 7 de enero de 2009
Chiflina
Roce entre ancianos con intenciones sexuales.Esta cómica palabra y su horrible definición nacen de los prejuicios de mi abuelo materno y de mi mala memoria. Él trabajaba en un club en cuyo salón se realizaban peñas de tango y folklore. Una tarde me contó que odiaba esas reuniones, porque sólo atraían a ancianos que se frotaban entre sí "Y eso los lleva a la chiflina: la calentura entre viejos". No recuerdo si la palabra exacta era "chiflina", pero creo que era otra que sonaba igualmente graciosa. Sospecho que esa olvidada palabra y la tan espantosa definición habrán sido inventos de mi abuelo. Sin saberlo, él estaba haciendo su propio exonario.
jueves, 26 de junio de 2008
Chapalocos, as
(Adjetivo. Se utiliza en plural y con el artículo invertido: la chapalocos, el chapalocas)Persona que tiende a atraer a desequilibrados.
El chapalocas sólo resulta atractivo para las mujeres que tienen complicaciones, fobias o complejos. Por alguna razón, una mujer con serias sociopatías encuentra en él al compañero ideal. El chapalocas padece esta circunstancia, pues en verdad preferiría la compañía de féminas menos introvertidas y más mundanas. Se siente como una aspiradora que absorbe todo lo loco y feo que anda por ahí. Recibe llamados en mitad de la noche de sus "admiradoras" quienes le cuentan con detalle la alucinación que están teniendo en ese preciso momento. O es invitado por chicas pálidas y retraídas a reuniones incómodas en las que se degollan gallinas para rituales satánicos . O es interceptado antes de ir a trabajar por una lívida flacucha vestida como la protagonista de la película Carrie quien le pide que la acompañe en el trayecto a su casa, porque ella tiene miedo de un perro cuya mirada se parece a la de su abuela muerta.
Esta caracterización puede valer, por supuesto, para una mujer que sólo atrae hombres con características enfermizas. Sólo que la locura masculina tiene una tendencia hacia la cruda agresividad antes que a la psicosis. Aunque hay especímenes de todo tipo en ambos géneros.
jueves, 19 de junio de 2008
Chucango, a
(Adj. Idiotismo.) Persona de piernas desproporcionadas con respecto al resto del cuerpo.
El chucango puede tener las piernas muy flacas -y ser obeso-, muy gordas -y ser muy flaco-, muy cortas -y tener el torso muy largo, muy peludas -y el resto del cuerpo casi sin pelo-, o muy blancas -y el resto negro o mate-, o todas estas cosas juntas.
viernes, 1 de febrero de 2008
Chocatrasca
(Adjetivo. Apócope de "hecho catrasca" = destruido)Persona avejentada y arruinada en un corto lapso.
Se dice que alguien es un chocatrasca cuando, comparado con la última vez que lo hemos visto, parece mucho más viejo de lo que debería parecer, teniendo en cuenta su edad y el lapso en el que no lo vimos.
Para que se pueda dar fehacientemente el diagnóstico de chocatrasquismo se deben tener en cuenta los dos tiempos en los que se realiza la comparación. Un tiempo A, anterior, en el cual la persona todavía conservaba una buena apariencia, y un tiempo B, posterior, en el cual se corroboran los rápidos achaques que nos llevan a calificarlo de chocatrasca. El tiempo que separe a A de B debe ser relativamente corto. Si se trata de un tiempo prolongado, simplemente hay un envejecimiento natural. El chocatrasquismo sorprende porque es abrupto; como si hubiera una discontinuidad entre la persona vista en el tiempo A y la misma en el tiempo B.
Un chocatrasca se caracteriza por haber adquirido alguno (o todos) de los siguientes rasgos entre el tiempo A y el B:
- Abundantes canas y calvicie prominente.
- Sobrepeso
- Arrugas
- Cansancio generalizado.
- Suspiros
- Sudor
- Actitud de protesta ante todo
- Posicionamiento despectivo ante las manifestaciones de personas más jóvenes: "Antes no se nos trataba así"
- Continuos reparos ante ofrecimiento de bebidas, comidas y fiestas descontroladas: "Yo ya no estoy para esos trotes, ahora tomo agua mineral y me acuesto a las diez de la noche"
Algunas personas son chocatrascas por un tiempo y luego recuperan gran parte de su vitalidad original. Otros están en una pendiente resbaladiza en la que todos los síntomas de su chocatrasquez se agudizan y potencian. Si un chocatrasca permanente conserva la sensación de que puede recuperar su vitalidad, entonces se convierte fácilmente en un chotosaurio.
viernes, 11 de enero de 2008
Chujalero

(De chujar: yerrar, equivocarse)
Persona con mala puntería.
Ejemplos de uso: "cuidado con ese policía; además de tener gatillo fácil es chujalero; seguro que ve algo en movimiento, le dispara, le yerra y te pega a vos"
martes, 1 de enero de 2008
Chumarrero
(De la pronunciación de la palabra inglesa tomorrow = mañana)Persona que innecesariamente deja actividades para hacer el día siguiente.
El chumarrero se excusa de hacer algo urgente o importante hoy mismo apelando a un infinito cansancio, a un continuo dolor de cabeza, al tiempo que le demanda alguna afición perjudicial y adictiva (como el bingo o la ruleta) o a ocupaciones indefinidas de las que no puede dar demasiada precisión.
Supone ingenuamente que mañana tendrá la energía necesaria que hoy le falta. Sospecha que esta noche dormirá bien, que mañana no tendrá dolor, que al día siguiente no sentirá inmensos impulsos por jugar una fichita en el casino y que no surgirán inconvenientes de ningún tipo. El chumarrero evita tomar decisiones los días festivos y feriados; los considera un tiempo gratuito.
El chumarrero prolonga insensatamente sus decisiones, hasta que el peso de la realidad se le viene encima. Cuando ya no le quedan plazos; cuando ya no hay un mañana hacia el cual patear las obligaciones, se desespera y se siente miserable. Es un hedonista con una visión distorsionada de cómo distribuir los placeres y los trabajos.
(Este blog no está manejado por un chumarrero; si así fuera, no postearía un primero de enero a las siete y media de la mañana.)
viernes, 23 de noviembre de 2007
Chorificar
CUARTA PALABRA DEL 2º CONCURSO EXONARIO.AUTOR: Juan Galas
(Combinación de las palabras chorear y verificar).
Dicese de la persona que simula una verificación cuando en realidad está choreándose (es decir, robando) algo.
viernes, 2 de noviembre de 2007
Chorisaco
1. Saco o campera holgada con múltiples bolsillos internos ocultos.El término parece derivarse de chorizo, cuyo significado es "ladrón oportunista y de poca monta", y "saco". El chorisaco, según esta derivación, sería la prenda en la cual un ladrón puede guardar el producto de sus robos.
2. Bolsa de nylon muy grueso, que tiene muchas divisiones y bolsillos internos. También, se denomina así a una bolsa formada por varias capas de nylon, como una "cebolla de bolsas". En cada una de las capas de este chorisaco se pueden guardar papeles u otros objetos delgados y planos. Para disimular el hecho de que la bolsa contiene muchas capas, la capa interior se suele pegar o fundir con la capa exterior, de modo que las bolsas intermedias quedan inaccesibles. Sólo sirve para guardar algo que se desee ocultar, y este ocultamiento funciona solo una vez: si surge la necesidad de extraer un objeto guardado en alguna de las capas intermedias, se deberá romper el chorisaco.
lunes, 29 de octubre de 2007
Chupajitas
1. Persona que sólo consume bebidas a través de un sorbete, bombilla o pajita. En algunas dietas, se recomienda el chupajismo porque, según estadísticas, se bebe más líquido a través de un sorbete que directamente del vaso. A veces, por una imposibilidad física o por alguna fobia que impide acercar los labios a un recipiente (anforofobia, vitrofobia), una persona puede verse compelida a beber líquidos sólo a través de un sorbete. Los casos más insólitos de fobias relacionadas con el chupajismo tienen que ver con la anforofobia: el bebedor no puede siquiera ver los vasos o los recipientes; por lo tanto debe disponer de una bombilla muy larga (dos o tres metros) para beber desde una habitación contigua en la que el vaso no esté al alcance de la vista.2. Hombre que se masturba muy seguido.
3. Hombre o mujer afectos a las felaciones.
sábado, 6 de octubre de 2007
Chupamediático
(Término y definición enviados por el lector Julio David Auster)(adj., u.t.c. sustantivo; palabra compuesta por la superposición de chupamedias y mediático)
Periodista o comunicador social con gran poder en los medios que emplea su espacio para dirigirse de manera obsecuente hacia quienes ejercen el poder o, por extensión, hacia todos aquellos que, por algún motivo, gozan de cierto renombre.
El chupamediático se vuelve especialmente obsecuente con las empresas que publicitan su programa.
jueves, 20 de septiembre de 2007
Changochongo
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