lunes, 30 de diciembre de 2013

Zapatrapo

(Sustantivo. De zapa y trapo, despectivo de travesti)

1. Dícese del hombre que confunde a un travesti con una mujer. 

Muchos travestis tienen rasgos prominentemente masculinos. O, aun cuando los suavizan, sus rasgos feminoides resultan subrayados de manera escandalosa. En la mayoría de los casos, esa apariencia masculina no pasa inadvertida. Pero algunos hombres heterosexuals, sin embargo, nunca logran distinguir a un travesti de una mujer. A veces dicen las palabras equivocadas: "Qué hermosa que es Yazmira", o "Tu amiga siempre con calzas fucsia ajustadas", delatando que no se han dado cuenta de la condición de travestis y, de paso, dando a entender que les resulta atractiva. En verdad, uno puede sentirse atraído por alguien sin necesidad de saber su sexo. Pero el zapatrapo, en particular, es una persona machista que jamás consentiría en enamorarse de (o siquiera sentir atracción por) un travesti. Eso lo pone más en ridículo: confiesa sentirse atraído por quien él cree que es una mujer, pero si supiera que se trata de un travesti jamás haría tal confesión.

2. Dícese del hombre que considera que todo el mundo ha tenido relaciones con travestis.

El zapatrapo se jacta de haber tenido relaciones con travestis. Aunque a él le disgusta aceptar que se siente atraído por una persona con órganos genitales masculinos, en realidad se justifica diciendo que "cualquiera ha tenido, alguna vez, sexo con travas", como si esa atracción fuese parte de la naturaleza de un macho. A diferencia del zapatrapo de la primer acepción, en este caso es totalmente consciente de que le atraen travestis. Pero cree que es socialmente aceptable que un macho sucumba a sus atractivos.