martes, 15 de septiembre de 2009

Revorflejar

(Verbo intransitivo. Del latín reverto = regresar y flecto = doblar. Sustantivo: revorflexión)

Desandar el camino de una multitud de asociaciones mentales aparentemente arbitrarias.

El concepto es árido, de modo que trataremos de aclararlo con algún ejemplo.
A veces nos sorprendemos a nosotros mismos por la idea que ocupa actualmente nuestra mente: ¿Por qué extraño motivo estoy pensando en Beatriz Olave, la madre de Rodrigo el cantante de cuarteto? De inmediato, tratamos de desandar el camino de las asociaciones, y unimos ese pensamiento con otros: quise saber qué hora era, busqué el reloj, hay un tema del grupo "8:40" que se llama "El Reloj"; el grupo "8:40" está o estaba integrado (entre otros) por uno de los hermanos del cantante Rodrigo; en ese grupo la señora Beatriz Olave participaba activamente pidiendo palmas en los recitales. La cadena de asociaciones fue espontánea, no premeditada ni totalmente consciente; sólo cobra inteligibilidad en el momento en que se desanda el camino.

Aun en los momentos de mayor pereza, nuestra mente no se detiene. Cada idea o situación nos remite a un recuerdo o una emoción, y esa nueva circunstancia a su vez nos remite a otros recuerdos. La propia dinámica mental nos permite unir en un instante una enorme cantidad de ideas y no siempre somos conscientes de la exacta concatenación que vamos haciendo.
De vez en cuando, sin embargo, detenemos el fluir para observar nuestro proceso mental y a partir de ese proceso recontruimos la tortuosa génesis de la idea presente. A ese acto de reconstrucción de la retrospectiva mental la llamamos revorflejar.

Cuando la revorflexión se aplica a los sueños, se denomina hipnorancia.

3 comentarios:

Shirubana dijo...

Definitivamente este verbo hacía muchísima falta. ¡Gracias!

Si Argentina dijo...

A mi paso algo similar.... se me vino a la cabeza Olave, el arquero que era primo de Rodrigo!

Ja!

Saludos!!

ChatNoir dijo...

¡Un millar de gracias! por darle nombre a esta construcción mental que, a falta de nombre, podía pensar que era algo que me pasaba casi exclusivamente a mí. Muy feliz.