lunes, 16 de julio de 2007

Obstosídeo

(Sust. Del latín Obsto, impedir; y sedes, asiento)

Lugar en el que las sillas están ocupadas con objetos de uso frecuente.

En los obstosídeos, la ropa recién planchada, los diarios viejos, las facturas pagadas, el gato y el perro ocupan todos (o casi todos) los asientos.
Estos objetos están allí provisoriamente. Sin embargo, los habitantes del obstosídeo se acostumbran a esa ilegítima ocupación y con el paso del tiempo dejan de considerar que las sillas son para sentarse y las aceptan como depósitos permanentes: los diarios viejos están "en la silla de los diarios"; el gato está en "la silla del gato".

Otra modalidad de obstosídeo (que puede combinarse con la anterior) consiste en tener todas -o casi todas- las sillas rotas. En estos obstosídeos, los dueños de casa deben advertir a las visitas dónde sentarse y cómo, porque cada silla tiene su peculiar desperfecto: "si te sentás en la de la punta, no te hamaques; si te sentás en la del medio, no te reclines, y si vas a la cabecera, apoyá tus asentaderas en el borde, porque la base está desfondada"

Un obstosídeo está habitado por personas potencialmente domicidas.

12 comentarios:

Corvina dijo...

En mi obstosídeo comedor, si te descuidás las gatas ocupan un rato cada silla, dejando la tela de tapicería llena de pelos, de manera que no se pueden usar, a menos que quieras salir con la ropa adornada con pelos de gato.

<—X— dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
<—X— dijo...

Estoy empezando a tener la impresión de que Manón y Mux están confabulados para describir el interior de mi morada, al que de algún modo misterioso hubieran ganado acceso (!).

Manón dijo...

si señor!

lo de mi abuela es la dictadura del obstosídio: la de los diarios, la de la ropa arrugada, la de la ropa para planchar, la de las revistas de tejido, la del tejido (bolsa con ovillos de lana y agujas) y, por supuesto, la de ella.

podrán deducir que mis visitas duran lo que tardan en acalambrarse mis piernas...

Manón dijo...

quise decir la de la ropa ya planchada además de la de la ropa arrugada,

pero qué torpe estoy!

Mantis dijo...

La pregunta es: ¿cómo se llamaría la condición de que (en un hogar obtosídeo, propiedad de una familia domicida) uno tenga que buscar lugares atípicos donde poder sentarse?

gabrielaa. dijo...

parasideosis?

<—X— dijo...

¿La cualidad indolente del que deja convertir su hogar en un obstosídeo podría ser la «deobstosidia»?

gabrielaa. dijo...

dudo mucho que un/a (potencial) domicida que vive en un obstosídeo, deje el hábito así de un día para el otro. lo suyo sería una pregunta retórico/lingüística, supongo?

<—X— dijo...

gabrielaa: si su ultimo comentario se refiere a mi ultimo comentario, creo que no ha leido bien mi ultimo comentario. si su ultimo comentario no se refiere a mi último comentario, haga de cuenta que esta es una respuesta retórica.

gabrielaa. dijo...

-x-, efectivamente leí mal su (ahora ante-)último comentario: interpuse mentalmente una preposición y lo di vuelta. digamos que leí "... que deja DE convertir su hogar en un obstosídeo". y pensé cuán difícil es largar el trago, por ejemplo.

mis disculpas.

retomando, lo de "deobstosidia" me gusta: remite a "de()sidia".

<—X— dijo...

gabrielaa, releyendo mi respuesta retorica, temo haber sonado demasiado cortante... mil disculpas, no era esa mi intención. efectivamente, imagine que habia usted agregado un «de» mentalmente. esta también es en cierto modo una respuesta retórica. gracias por visitar mi blog.