jueves, 5 de agosto de 2010

Enfulanizar

(Verbo intransitivo. De Fulano = nombre con el que se designa a personas cuyo nombre se desconoce o no se quiere nombrar. Sustantivo: enfulanización. Adjetivo: enfulanizado)

Olvidar por completo el nombre de alguien inmediatamente después de haber mantenido un contacto o una conversación. 

Los operadores de compañías telefónicas, de aseguradoras y de entidades bancarias, suelen dirigirse a sus clientes llamándolos por su nombre: "Mire, Jorge, le ofrecemos tres tarjetas, Jorge, y usted podrá utilizar el crédito máximo preasignado, Jorge, cada vez que lo necesite, a una tasa que no por usuraria, Jorge, deja de ser conveniente..."  Podemos estar seguros de que, un segundo después de ese monótono monólogo, el operador del banco olvidará nuestro nombre. Nos hemos enfulanizado, porque a pesar de la curiosa insistencia por pronunciarlo una y otra vez, nuestro nombre es apenas uno más, miriatizado en una gigantesca base de datos.  No se trata, desde luego, de una patología (una agnosia), sino de un proceso de economía que realiza la mente ante una inmanejable cantidad de datos.

Sin embargo, la enfulanización no necesariamente ocurre cuando el contacto es uno más entre muchos similares. Puede que olvidemos el nombre del único loro con el que conversamos en la vida, o el del único enfermero que asistió en el parto de nuestra única hija.

Hay personas que tienden a enfulanizarse con mayor facilidad. El plomero que vino dos semanas seguidas y cambió los caños rotos se enfulaniza enseguida. La mujer de la que nos enamoramos, y que sólo vimos una vez hace quince años, y de cuya boca sólo esa vez escuchamos pronunciar su nombre, jamás se enfulaniza.


Debe distinguirse el enfulanizamiento de la anominación. El enfulanizamiento es involuntario; la anominación es voluntaria.

3 comentarios:

Dormidano dijo...

Yo me la paso enfulanizando a la gente. Y lo más desesperante que no lo hago sólo con desconocidos absolutos o probables, sino también con personas a las que no debería enfunalizar dado que están ahí a la mano, las veo casi siempre, son parte de la familia extensa, etc.
En esos casos, recibo miradas reprobatorias de los que me rodean que ponen gesto de "¿Cömo lo vas a anfulanizar?".
No tengo excusas. Ni una.

yerbanohay dijo...

No quiero irme del tema, pero deberia haber una palabra para esa gente que enarbolando un lenguaje compasivo minimizan a la gente. A un hombre pobre le dicen, el hombrecito. Por ejemplo una vecina que habla siempre del hombrecito que me corta el pasto. Es un hombre grande, alto, fuerte. Ella es una mujer menuda, pequenha y bastante desagradable en su falsa aura de alma caritativa. Yo aborrezco ese lenguaje hipócrita, prefiero que me anfulanicen, con eso , ya digo todo!

Eva dijo...

Hay un cuento precioso de Graciela Montes que se llama "Doña Clementina queridita, la achicadora" El personaje principal es una señora que le achica el nombre a todo y termina rodeada de cosas y gente achicadas de verdad.