viernes, 28 de noviembre de 2008

Nacimiento

Hoy, a las 00:52 minutos nació mi hija, Isabella Mux.
Nació sanita, de parto natural.
Pesó tres kilos y trescientos veinte gramos.

(Me gustaría agregar algo más, pero no tengo palabras. Curioso, porque este es un blog que se jacta de poner palabras allí donde no las hay. Supongo que la palabra con la que identificaré este día [el taxonario] será, para siempre, "Isabella" )

Comenzal

(De comienzo)

Esta palabra no define algo nuevo; define algo viejo de una manera diferente y, por ese motivo, rompe con la propuesta de Exonario.
Las estaciones de ómnibus son llamadas terminales. Pero la noción de terminal pone el acento en el que llega, en lugar de ponerlo en quien parte. Además, la palabra misma "terminal" tiene una connotación negativa: usualmente, se la utiliza como lúgubre adjetivo para "enfermo": "enfermo terminal". (Curiosamente, el diccionario de la RAE tiene definición para el adjetivo que acompaña a "enfermo", pero no para el sustantivo con el que se denominan las estaciones)

Por ello, la propuesta de Exonario es cambiar el nombre de las terminales por el de comenzales.

La definición podría ser como sigue:

Estación de la que parten ómnibus con pasajeros.

Una propuesta similar puede hacerse con los ascensores: cuando el ascensor asciende, es correcto ponerle ese nombre. Pero cuando nuestro interés es descender, el ascensor debería llamarse descensor. Descender por un ascensor es un oxímoron rayano con la paradoja.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Argicronía

(Sust. Del griego argía = pereza y chrónos = tiempo)

Sensación de que algo ocurrió hace muy poco tiempo.

A veces rememoramos un suceso que nos parece cercano en el tiempo y nos preguntamos, con cierta inocencia, cuánto hace que ocurrió. De inmediato sentimos una enorme perplejidad: el suceso no ocurrió el año pasado. Tampoco el año anterior. Así, vamos haciendo una retrospectiva mnémica para ubicar el recuerdo en el momento que le corresponde. ¿Cuándo fuimos a veranear a Pinamar? ¿El anteaño? No, porque el anteaño nació la bebé y ese año nos quedamos en casa. ¿El año anterior al nacimiento? No, porque fuimos a Mar del Plata. ¿El otro, entonces? No, porque tuve el accidente y estuve todo el verano en cama. El recuerdo se va retrotrayendo hasta encontrar su fecha en algún lejano momento, hace ocho o diez años.

Para que exista la argicronía, no es necesario que el suceso haya ocurrido muchos años atrás. Podemos creer que anoche cenamos ravioles, pero luego descubrimos que los ravioles, en realidad, fueron la cena de hace dos noches.

Por lo general, la argicronía se desata a partir de ciertas inconsistencias en los recuerdos, o porque existe más de un recuerdo que podría ocupar la fecha que inicialmente damos por supuesta. Un ejemplo: supóngase que tomamos el recuerdo "El año pasado me hice una operación de hernias durante la primera semana de enero". Este recuerdo se convierte en inconsistente, si recordamos, además, que durante esa semana fuimos a la pileta o a la playa. Por lo tanto, uno de los dos recuerdos no corresponde al del año pasado.
La argicronía nace del desconcierto que nos producen esas inconsistencias mnémicas.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Una nota

El genial Julián Gallo -consultor de medios interactivos y autor del blog Mirá!- hizo una nota sobre Exonario.

Es uno de los mejores regalos de cumpleaños que podía tener este blog.
Aquí la nota.

martes, 25 de noviembre de 2008

Felicitaciones

Bien, no había un premio, pero tres personas acertaron la clave del acertijo.

Elizabeth Auster, autora de Textualidea, fue la primera persona en enviarme un mail con la palabra que está oculta en la definición Xxxxxxxxxx.

Pocas horas después, Unservidor, autor de Seleccione, también dejó un link a la palabra correcta.

(El señor X, autor del blog Xenecorp dijo que "se moría por decir cuál era la palabra" pero no la dijo. En el post anterior me amenazó con un juicio. ¿Habrá acertado, o será puro resentimiento?)

La palabra oculta tras el manto de X es : FORTANASIA.

No hay premio, al menos por ahora.
Pero los ganadores se merecen felicitaciones y aplausos.
Después de todo, tuvieron que revisar uno por uno los archivos de Exonario del año 2007

Pista número 1

La palabra publicada ayer es, en realidad, una vieja palabra de Exonario que está en clave.

Como primera ayuda: la palabra pertenece al año 2007

lunes, 24 de noviembre de 2008

Xxxxxxxxxx

(Xxx xxxxx xxxx = xxxxxx x xxx xxxxxx xxxxxxxx = xxxxxx)

X. Xxxxx xxx palabra xxxxxx. Xxxxxxxx x xxxxxxxxxx xx xxxxxx xxx xxx palabra.

Xxxxxxx xx xxxx xxxxx x xxxxx xx xx xxxxxxxxxx xx xxxxx xxxxxxxxxxxxxxxx xxx xxx xxx palabra x xxx xxxxxxxxx xx palabras xxx xxxxxxxxxx xx xxxxxx. Xxx xxxx xx xx xxxxxx xx xxxxxx x xx xxxxxxxx xx xxxx xxxxxxxxx, xxx xxxxxxxx xxxxxxxxxx. Xx Xxxxxxx, xxxxxxx xx xxxxx Xxx, xxx xxxxxxxxxx xxxxxxxx xx xxxxxxxx xxxxxxx xx xxxxxxxxxx xx palabra "xxxxxxxxxx", xx xxx x xxxxxxx xxx xxxxx x xxxxx xxx xxx xxx xx palabra xxxxxxxxxxx. xxx palabra (xxxxx xxx xxx xxxxxxxx xx xxxxxxxx xxx, xxxxxxxxxxxxx, xxxxxxxxx xxxxxxxxxxxx xx xxxxxxx xxx xxxxxxxxxxxx) xxx xxxxxxxxxxx xxxxxxx xxxxxx xxxxxx, xxxxx xxx xx Xxxxxxx Xxxxxxxx, xx xxx xxxxxxx xxx xxxxxxxxxx xxx xxxxxxxxxx xxxxxxxx, xxxxxxx x xxx xxxxxxx xxxxxxxxx xxx x xxxxxxx xxxxxxxxxxxx. Xx xxxx xx xxxxxx xxx x xx xxxxxx xx xx xxxxxxxx "xxxxxxxx" x "xxxxxxxxx", x "xxxxxxx" xx xxxx. Xx xxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxx xxxxxx xxxxxx x xxx xxxxxx, xxxxxxxxxxxxx xxxxxxxx sin querer xx alguna xx xxx palabras xxxxxxxxxx x xxxxxxx xx xxxxxx xx xxxxx x xxxxxxxxxx xxxxxxxxxx.

X. Xxxxxx xxx xxxxxx xxxxx.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Cumpleaños


HOY EXONARIO CUMPLE DOS AÑOS


Seiscientas sesenta y dos palabras nuevas para el idioma español.

Tengo mucha alegría.
¿Qué más puedo decir?


[El año pasado, como festejo, propuse un concurso exonario: invente su propia palabra. Este año voy a posponer el concurso, porque muy pronto nacerá mi primera hija y (supongo) no tendré tiempo para dedicarle al blog, al menos por unos días.

De todas maneras, en estos días aparecerá una palabra y una definición muy extrañas cuyo entendimiento estará reservado a quienes puedan resolver un evidente acertijo.

Gracias por acompañar este esfuerzo por acrecentar el caudal semántico de la lengua española. ¡Salud
!]

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Matasaje

(De matar y masaje)

Masaje que provoca la muerte.

Existen masajistas que despliegan tal violencia en el cuerpo de sus masajeados, que pueden provocarle una lesión grave, la cual, de manera indirecta, podría conducirlos a la muerte. Sin embargo, la noción de matasaje tiene en cuenta otra idea: un masaje sumamente sutil, casi imperceptible, pero que es aplicado de manera tan certera que conduce a la muerte de forma directa e instantánea.

El concepto de "masaje" está vinculado a un tipo de contacto externo. Sin embargo, se puede considerar que una puñalada es un tipo de masaje que hace contacto con las entrañas del apuñalado y, a raíz de ello, le provoca la muerte. En este sentido, un puñal es un instrumento de matasaje.

Sin duda, ahorcar a alguien con las manos es propinarle un matasaje.

martes, 18 de noviembre de 2008

Plodir

(Verbo. Tercera conjugación. Del latín ploro = llorar y ridere = reír)

Tener un llanto que parece risa o viceversa.

Si fuera por los gestos y los sonidos, en algunas personas es muy difícil distinguir cuál es la emoción que los embarga. Quienes ploden realizan simultáneamente una profusión de gestos: ululan espasmódicamente, se llevan las manos a la cara, lagrimean y se revuelcan por el piso. Cuesta saber si están desconsolados por una noticia horrible o si les han contado el mejor chiste de su vida. Sólo podemos tener esa certeza cuando se termina la acción de plodir, y el mismo afectado, ya repuesto, nos hace partícipes de su vivencia.

Otra personas ploden sin tanto escándalo: simplemente, tienen una risa que mas bien parece un lamento, y tienen un llanto que semeja el repiqueteo de una carcajada. Las personas que ploden en este último sentido suelen ser acusadas de poco genuinas, pues sus gestos parecen exagerados o incongruentes.

Un fenómeno curioso: el que plode genera en los demás un efecto inverso. Si él llora, quienes los rodean se ven tentados a reír. Si él ríe, los demás se preocupan o tienen miedo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Derrepencio,a

(Adj. De de y repente)

Dícese de quien utiliza la expresión "de repente" de manera errónea y abusiva.

Uno puede decir "de repente" en el siguiente caso: "Usted de repente se quiere ir de vacaciones", si se refiere a una decisión súbita e inesperada. El derrepencio, sin embargo, utiliza esa expresión en contextos en los que no existe tal impredecible providencia.

De manera abusiva (e igualmente errónea) se puede aplicar como muletilla: "Yo de repente quise estar tranquila y de repente me metí en la bañera y, mientras me bañaba, de repente me empecé a sentir mejor". Nótese el uso del último "de repente": a pesar de que la expresión parece hablar de un sentimiento precipitado y súbito, el resto de la construcción se refiere sin duda a un proceso paulatino, por lo que la expresión "de repente" contiene un claro oxímoron: "repentinamente de a poco".

viernes, 14 de noviembre de 2008

Penestal

(Sust. Del latín penis = pene)

Si un capitel o un cabezal son la parte superior de algo y semejan una cabeza (capitel proviene de caput = cabeza); y un pedestal es la parte inferior semejante a los pies (pedestal proviene de pes = pie), el penestal es un objeto sobresaliente que se ubica a la mitad de algo, aproximadamente como el pene en el cuerpo masculino.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Escualiforme

(Adj. Del latín squaleo = estar sucio y forma = forma. No confundir con escualiforme = con forma de escualo [pez] )

1. Dícese del objeto que posee recovecos y no puede ser limpiado con facilidad y, consecuentemente, está siempre sucio.

Uno de los problemas que conlleva el limpiar una casa consiste en estipular de antemano dónde detenerse. En principio, es posible limpiar eternamente una misma cosa. Toda limpieza, para que pueda considerarse como tal, necesita tener cierto grado de detalle: las cosas no deben parecer sucias. Desde luego, el parecer varía de acuerdo a la puntillosidad del observador. Sin embargo, aun en la limpieza más superficial, uno se encuentra con objetos más sucios que otros, y allí surge un dilema: o se invierte una buena cantidad de tiempo limpiando sólo esos (o uno de esos) objetos, o se continúa con la limpieza general. Esos objetos a los que se identifica por su mayor dificultad para limpiar, son los objetos escualiformes.

Debajo de algunos muebles difíciles de mover o entre los detalles de un adorno con meandros, volutas y ángulos, suele acumularse una mugre pegajosa que sólo puede quitarse con un trabajo paciente y esforzado.

Sin embargo, el trabajo con los objetos escualiformes nunca es completo. En la coyuntura entre la sartén y su manija, en la parte de abajo, siempre se acumula una cantidad de grasa con propiedades casi mágicas: no importa el tiempo que se invierta en quitarla; siempre hay más.

Si uno se detiene demasiado limpiando un objeto escualiforme, se verá luego en la obligación de limpiarlos a todos con el mismo detenimiento, pues el contraste entre la limpieza acentuada de uno y la mugre del otro será demasiado evidente. ¿Qué sentido tiene limpiar una única taza, si las otras once lucen descoloridas y pegajosas?

2. Dícese de la persona que siempre tiene algún detalle de desaliño o de suciedad.

Hay personas que, por más que se bañen, se arreglen, se pongan desodorante y se cambien de ropa, siguen teniendo olor apestoso, orejas sucias, pelo mal enjuagado y sombra de barba o de bozo.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Protóporo

(Sust. Del griego prótos = primero y póros = paso)

Programa o serie que está en sus inicios y que todavía no tiene definido el rumbo ni el formato.

En los protóporos se revela una gran frescura y entusiasmo. Sin embargo, las reglas que definen el programa se van replanteando y, al poco tiempo, algunas se vuelven más rígidas y otras se descartan. La frescura se va acomodando a un sistema de rutinas productivas y funcionales. A veces, toda la espontaneidad se va subsumiendo bajo las reglas y el producto se anquilosa. Otras veces, un producto amateur puede convertirse en algo mucho más profesional gracias al equilibrio entre la creatividad y las rígidas reglas autoimpuestas.

Exonario nació como un protóporo (seguramente, la única manera de nacer de las cosas que se hacen con ánimo de que duren). En las primeras entradas, no se buscaba la etimología de los términos y se publicaban varias palabras en un día. Se llegaron a publicar vocablos cuyas definiciones ya existían, pero que eran raras (como la palabra "pica", ya eliminada del blog) y se publicaron definiciones para construcciones de dos palabras (mano molleja, pierna manteca) en lugar de una, como se hizo con las seiscientas cincuenta y cinco palabras restantes.

martes, 11 de noviembre de 2008

Conmendable / comendable

(Adjetivo. Del latín cum = prefijo que significa reunión, agregación o cooperación y emmendabilis = reparable, ajustable)

Objeto para cuya manipulación es necesario ajustar al unísono un conjunto de partes.

Dado que la definición es un tanto árida, será necesario aclararla mediante un ejemplo. Hay ciertos frascos y latas de pintura que sólo pueden cerrarse o abrirse si se hace fuerza, simultáneamente, en muchos puntos del perímetro de la tapa. No es suficiente con golpear o hacer palanca en un lugar; se necesitan de varias manos para rodear el perímetro y golpear o tironear al unísono.

Existen objetos tales que, cuando se rompen, no se pueden reparar por partes, pues la reparación de una pequeña porción conlleva el desarreglo de otra (ocurre con frecuencia en los mecanismos barílatos). Un ejemplo de ello está dado por cierta clase de desperfectos en una casa: si se descascara la pared por la humedad, no sirve arreglar únicamente el sector descascarado; será necesario hacer un trabajo conmendable y reparar la pared entera, o bien derribarla y construirla de nuevo.

Es menester que un objeto conmendable no sea un demendo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Pronodia

(Sust. Del latín pro- = prefijo que indica impulso o movimiento hacia adelante y nodus = nudo, nodo, enredo)

1. Tendencia a enredarse o atascarse de algunos objetos, preferentente flexibles, alargados y finos.

Dos cables o dos hilos pueden enredarse entre sí. Pero incluso un cable por sí solo puede quedar prendido o atascado con otros objetos. Si tiramos de la manguera con la que regamos el jardín, ésta puede quedar enredada con ella misma, o bien puede atascarse con las piedras del patio. La pronodia es esta curiosa capacidad que poseen algunos objetos de volverse una madeja rebelde e insoluble.

No todo objeto alargado es pronódico. A veces, por alguna extraña razón, dados dos objetos finos y flexibles de la misma calidad, uno de ellos es pronódico y el otro no lo es. Las sogas y los cables suelen ser menos pronódicos que los hilos y las mangueras.

Es importante destacar que la pronodia no nace de una naturaleza pegajosa de los objetos que se enredan. En ese sentido, una telaraña no es pronódica.

Según algunos pensadores, el lenguaje es una continua fuente de pronodia. El lenguaje es una madeja y sólo un arduo trabajo lógico puede ayudarnos a desenredarla. Una vez que hayamos desenredado el lenguaje, según el filósofo Ludwig Wittgenstein (1889 - 1951), desaparecerán todos los problemas filosóficos. Este sería un buen augurio, de no ser porque el lenguaje mismo tiende a enredarse: dada su naturaleza pronódica, aun cuando se hubieran solucionado todos los problemas, el lenguaje, por sí solo, se anudaría sobre sí mismo y nos devolvería una multitud de viejos problemas, ahora disfrazados con un ropaje nuevo.

Es tentador pensar que cualquier dificultad en la expresión de una frase o un texto no tiene su causa en la impericia de quien la profiere, sino en el trabajoso lienzo de lenguaje con el que construimos los pensamientos. (Cualquier oscuridad en este mismo texto, acháquese a la pronodia)

Este término posee una segunda acepción:

2. Tendencia a establecer relaciones complicadas y trabajosas.

Los chapalocas y las chapalocos sufren de pronodia.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Previloquio

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(sust. m.; de previo y lat. loqui, hablar):

Expresión oral caracterizada por no usar las palabras que corresponden, sino aquellas que se encuentran respectivamente antes en el lexicón de la RAE.

Esto requiere una memoria superlativa por parte del previlocuente (porque se supone que se conoce de memoria todo el diccionario) y exige que sus interlocutores poseen la misma habilidad, por lo menos pasivamente, para poder interpretar sus dichos; ergo, estas pobres personas no pueden comunicarse con nadie.
Análogamente existe el postloquio, donde se adopta el vocablo que sigue en el Diccionario.

Cada nueva edición de la RAE exige que los previlocuentes o los postlocuentes tengan que actualizarse.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Tercioloquio

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(sust. de tercio, tercero y del latín loqui, hablar):

Habilidad que tienen algunas personas de armar sus oraciones mediante saltos, como si fueran pianistas que tocan intervalos de terceras (do mi, re fa, mi sol, etc.)

Mozart, además de ser un gran músico, era sumamente creativo en su correspondencia, en particular con la que mantenía con su primita Bäsle; usaba este artificio de la escritura para confundirla, como si la frase: "Hace mucho que no me escribís" se transformara en "Hace que mucho no que me no escribís". A él, por supuesto, le salía con mucha mayor gracia.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Tocacio

(Adj. De tocar. Úsase casi con exclusividad en masculino)

Dícese de quien exhibe ciertas partes de su cuerpo y pide que lo toquen.

El tocacio suele ser un hombre que presume de sus músculos o de la tersura de su piel. Pero no le basta con generar un discurso repugnante y ególatra; sospecha que -por alguna razón- no le creemos lo que dice y nos insta a corroborarlo personalmente. "Mirá qué duros que tengo los bíceps... tocá, tocá", insiste.

Otra clase más morbosa es la de quien exhibe operaciones, heridas o inflamaciones y pide que le toquen para confirmar que sus tejidos no están bien o que se le descosió la herida. Ya bastante desagradable resulta ver los eccemas y los ganglios abultados: él, además de ofrecernos un innecesario y nauseabundo espectáculo a la vista, insiste en que comprobemos las purulencias de su desagradable cuerpo a través de otros sentidos.

En general, los tocacios suelen ser hombres. El hombre es tocacio ante mujeres y ante otros hombres. Sin embargo, la mujer -en caso de ser tocacia-, sólo lo es ante mujeres. La mujer aprende bastante temprano que no debe incitar a que los hombres la toquen, a menos que desee tener sexo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Teratopsia

(Sust. Del gr. teratos = monstruo y -ópter = que ve)

Sensación de que los rostros de las personas se han vuelto monstruosos.

La teratopsia puede deberse a un desorden neurológico que hace ver a los objetos de manera deforme, irregular o incompleta. Pero, en su acepción original, no es necesario apelar a una patología. A veces puede ocurrir que un rostro familiar se nos vuelva extraño porque lo estamos viendo desde ángulos inusuales, o simplemente porque lo miramos demasiado: cuando alguien nos habla y, mientras escuchamos, recorremos cada detalle de su cara, nos puede dar la impresión de que ese rostro es desconocido, o hace gestos que nos son extraños, o no podemos asociar ciertas muecas o tics con la voz que oímos. A veces, de tanto mirar a los ojos, podemos pensar que su boca está como dislocada, como partida. A veces, si sólo miramos su boca o un pómulo, nos puede parecer que el pelo está muy revuelto, o muy separado del resto de los rasgos, o que su cara es demasiado grande para esa nariz tan pequeña, o que un par de granos y una manchita en la mejilla forman otra pequeña cara, triste y diabólica.

A veces, la teratopsia es la capacidad de visualizar la gran mueca, la mueca universal que se esconde detrás de cada gesto, como en este cuento.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Unanosca

(Sust femenino. Del griego = no, agnorisis = reconocimiento y tnésko = morir)

Tiempo después de la muerte en el cual el muerto todavía piensa que está vivo.

Quien sufre de unanosca no sabe que ha muerto. Prosigue con sus rutinas diarias sin notar mayores cambios que una acentuada indiferencia por parte de quienes habitualmente lo rodean. Tarde o temprano, sin embargo, debe caer en la cuenta de que la indiferencia es sólo un mínimo factor, porque -presumiblemente- también deberían modificarse la posibilidad de asir objetos o de cualquier mínimo intercambio verbal con otras personas.

La unanosca es familiar por películas como Ghost, Sexto Sentido y Los Otros. Sin embargo, en todas estas películas se revela que la ananosca nace de una multitud de inconsistencias inverosímiles. En Ghost, el alma del muerto puede caminar por el piso, como si éste todavía pudiera ofrecerle alguna resistencia. En Sexto Sentido, Bruce Willis -el muerto que padece unanosca- habla con quien fuera su mujer y reinterpreta sus silencios y sus lágrimas como una forma de problema conyugal. Es palmario que la unanosca sólo es posible si la muerte no cambiara demasiado los entornos; si en verdad se puede morir sin que se vea siquiera modificada la percepción. Pero podemos legítimamente dudar de la muerte si, en verdad, aun estando muertos podemos tropezarnos con las mismas piedras con las que nos habíamos matado por tropezarnos y rompernos el cráneo.

La creencia en la unanosca nace de la añoranza por creer que el mundo del muerto es muy parecido al de los vivos. Quienes piensan esto, son incapaces de imaginar que el infierno (el lugar que nos espera a todos) es infinitamente peor de lo que podemos conjeturar.

martes, 4 de noviembre de 2008

Gravisomnio

(Sust. Del latín gravis = pesado y somnus = sueño, ensoñación)

Soñar que se está faltando a alguna responsabilidad importante.

Usted está haciendo un plácido viaje de vacaciones. Mientras disfruta del paisaje que observa a través del ómnibus, recuerda que en cinco minutos debe presentarse al trabajo. No entiende cómo se le pudo olvidar una cosa así. Inmediatamente, el viaje se convierte en un infierno; usted se recrimina a sí mismo su torpeza, su inexplicable olvido . Sabe que está muy lejos del trabajo y que no podrá poner ninguna excusa razonable. Sin embargo, se esfuerza por inventar algo. Hace cálculos imposibles: si se baja del micro y hace dedo, tal vez llegue con media hora de atraso, si tiene la suerte de que alguien lo levante en mitad de la ruta. Pero no está vestido para trabajar; lleva pantalones cortos, ojotas y una gorra roja. Como en el final de una mala película, se despierta. Ha sufrido un gravisomnio, una pesadilla bastarda, cuyo único componente inquietante es el temor a convertirse en una persona irresponsable y poco digna de fiar.

No debe confundirse el gravisomnio con el pundisomnio (de pudor y somnus): sueño en el cual ocurre algo vergonzoso, como el descubrimiento de que se está dando una conferencia totalmente desnudo.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Logorexia

(Sust. Del griego logos = discurso, texto, razón y orexis = apetito)

Necesidad imperiosa de encontrarse con una buena narración.

A pesar de las recomendaciones, es difícil encontrar un buen libro o una buena película. Para el asiduo lector o cinéfilo, no es frecuente dar con una narrativa satisfactoria. El repertorio de historias que lo impresionaron a uno parece reducirse a un pequeño puñado. El logoréxico, sin embargo, encara un nuevo libro o va al cine no ya con la esperanza de conseguir un estremecimiento maravilloso, angustiante, y único, sino con el resignado sabor de que todo lo que vea u oiga, será aburrido, repetido y anodino.

El logoréxico no puede calmar su apetito: ninguna película supera a Vanilla Sky; ningún libro supera a Hacedor de Estrellas, La Broma o Viaje a un Planeta Wu - Wei.

Pero la desazón del logoréxico es peor cuando relee esas obras y ya no le despiertan sensaciones fantásticas y abrumadoras; apenas si siente un ligero temblor. Eso le lleva a sospechar que ha sido engañado por su propia memoria, o que el tiempo en el que la lectura comportaba placeres inconmensurables se ha terminado.

Su única salida es apelar a su propia imaginación y crear él mismo una narración que sacie su apetito. Pero la propia imaginación es un sucedáneo pobre: el logoréxico quiere sorprenderse. Quiere sentir la carne de gallina al dar vuelta una página. Y la imaginación propia rara vez da sorpresas, excepto en las pesadillas.

Por suerte está Borges. Borges es el mar infinito donde calmar la sed logoréxica; el mar a cuyas aguas se puede acudir miles de veces durante muchas vidas. Quienes no conocen a Borges permanecen siempres sedientos.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Ficionuncopiar

(Palabra y definición enviadas por Vachi Gutiérrez)

(Verbo. Derivado de ficionunciar)

Tendencia de una persona a adoptar rápidamente los acentos de un lugar extranjero.

Puede suceder por ejemplo que durante una excursión de una semana a España, el ciudadano vuelva hablando con términos como "venga, vale, coño", o más común aún, que reciba en su casa a agún amigo porteño y a las 24 hs hable con cantito o se dirija a alguien diciéndole pelotudo o forro.

viernes, 31 de octubre de 2008

Metaneuma

(Sust. masculino. Del griego metá = más allá y pnéuma = aire, soplo, respiración)

Suspiro que realizan los muertos.

Como el mortiloquio, el metaneuma es un fenómeno infrecuente, desconcertante y sombrío. A veces los muertos -los muertos recientes y con muertes no cruentas, no las momias o los cadáveres corroídos y despedazados- pueden hacer una pequeña y última exhalación de aire, o bien pueden realizar un largo y prolongado suspiro acompañado de un ligero llanto o gritos aterradores.

Estas manifestaciones llenan de falsas esperanzas a los deudos. El metaneuma surge de gases acumulados en el pulmón o en otras partes del cuerpo, los cuales, por algún fenómeno puramente fisiológico, son liberados de manera repentina y a veces estruendosa.

Normalmente, el metaneuma consiste en una única exhalación. Pero, en casos muy curiosos, esta exhalación imita perfectamente a la completa acción de respirar, y se produce de manera alternada (exhalación, inhalación), como si los pulmones y los músculos funcionaran. Cuando esto ocurre, se puede sospechar un peranimismo. Sin embargo, la mayoría de las veces el aire exhalado es frío y evidencia que en el interior de ese cuerpo no hay vida: apenas una sucesión mecánica de escapes gaseosos.

jueves, 30 de octubre de 2008

Peranimismo

(Sust. Del latín per = con insistencia y anima = alma)

Fenómeno según el cual el alma permanece en el cuerpo aun después de la muerte.

Es común la creencia de que, con la última exhalación, el alma se aleja del cuerpo. Sin embargo, puede hablarse de algún caso en el cual, a pesar de esa exhalación, el alma permanezca y se empeñe en seguir habitando un cuerpo muerto. Por definición, el cuerpo muerto no puede moverse y, sin embargo, el alma le otorga movimiento. Este conflicto entre la imposibilidad de movimiento y la presencia del elemento activo puede desencadenar en dos hechos: o bien el cuerpo sigue moviéndose por dictamen del alma -aunque ya no respire-, o bien el alma se vuelve impotente para mover un cuerpo corrompido.

El peranimismo es un fenómeno curioso: normalmente, se entiende que los muertos vivientes, gólems o zombis son seres sin alma. El peranimismo afirmaría que, además de esos casos en los que el alma no es el principio activo de su movimiento, hay otros casos en los cuales sí hay un espíritu. A pesar de que no sea fácil distinguir a un zombi de un peranimado (pues en prinicipo podrían tener el mismo comportamiento post mortem) , deberíamos poder establecer si el sujeto que camina con rigor mortis es un zombi (es decir: un ser sin alma) o un peranimado.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Preforinquia

(Sust. Del latín pre = antes, foris = puerta e inquies = inquietud)

Sobresalto, temor o fastidio que provocan el sonido del timbre o del teléfono.

Un llamado sorpresivo a la madrugada nos induce a las más horrendas conjeturas: alguien necesita ayuda; alguien ha muerto. La mente elabora una seguidilla de hipótesis espantosas desde el primer ring hasta el momento de levantar el tubo. Esa premonición negativa es la preforinquia.

Pero el término no se refiere a estos casos en particular, los cuales, dado lo inesperado de un llamado a la madrugada, podrían inducir sin problemas a sospechar algo malo: la preforinquia se extiende a cualquier llamado o a cualquier timbrazo a toda hora. Quien padece de preforinquia está esperando una mala noticia o una visita imprevista que arruine los planes de su día. Desde el momento en que tocan el timbre, y durante el trayecto para abrir la puerta, el preforínquico se dice a sí mismo: "Debe ser Marcos; si es Marcos le digo que no puedo atenderlo; pero si es Carla, bueno, a Carla le tengo que inventar una historia de por qué no hice el otro día tal o cual cosa. Espero que no sea Alicia. Alicia viene de visita y se queda todo el día. ¿O vendrán a traerme un telegrama de despido? ¿O querrán, otra vez, que vaya a la oficina para avisarme que llené mal los papeles?"

Llega el alivio de la preforinquia cuando comprobamos que tras la puerta sólo hay un vendedor, o un repartidor que nos deja la pizza y sigue su viaje, o un empleado de correos que nos trae un telegrama de despido, o la mismísima muerte.

martes, 28 de octubre de 2008

Occiducia

(Sust. Del latín occido = morir y ducere = conducir)

Trayecto que realiza un vehículo cuando su conductor ha muerto.

Si al conductor de un automóvil lo sorprende la muerte mientras está manejando, el automóvil realizará una errática trayectoria hasta detenerse por completo. Esa trayectoria ciega y acéfala que nace de un movimiento sin objetivos es la occiducia.

Por extensión, se denomina así a los breves y espasmódicas corridas de un animal o persona degollados quienes, a pesar de estar muertos, conservan en el cuerpo un reflejo nervioso que los incita a escapar sin cabeza, como si todavía tuviesen una oportunidad.

lunes, 27 de octubre de 2008

Mensultar

(Verbo. Del latín mendosus = incorrecto y saltare = saltar, ir contra)

Aplicar mal un insulto.

Dada la circunstancia en que queremos insultar a alguien, elegiremos cuál de las formas insultantes se aplican mejor al hecho por el cual queremos insultar. El insulto puede estar mal aplicado de dos formas: o bien el tenor del insulto es demasiado alto (o demasiado bajo) para la situación, o bien el insulto no se aplica a la situación por la cual se lo insulta.

Un ejemplo del primer caso (insulto con tenor desproporcionado) es el siguiente: si una persona mata a otra por una acción irresponsable, sería un mensulto si los parientes del muerto se acercaran al asesino y le dijeran: "Sos un loco", en lugar de proferirle imprecaciones más apasionadas. Por el contrario, si una cajera de supermercado nos devuelve cinco centavos en caramelos, será desproporcionado gritarle "Sos una yegua malparida".

Ejemplos del segundo caso: si le decimos "forro" a alguien que en verdad es "estúpido"; si le decimos "grasa" a quien tan solo es "timorato", si calificamos de "conchudo" a quien es un "hijo de puta", o si le decimos "zagunfio" a quien simplemente tiene mala leche: en todos estos casos, estaremos mensultando.

Conviene aclarar que el mensulto es parte del juego de insultar: a veces, cuando verdaderamente se desea ofender a alguien, se le acusa de cosas que no ha hecho, o se magnifica alguna nimiedad para mensultarlo.

sábado, 25 de octubre de 2008

Ficionunciar

(Palabra y definición enviadas por Pablo Macias)

(Verbo. Del latín affectum = afectado y nuntio = anunciar)

Tendencia de un hispanohablante a pronunciar extraña y erróneamente palabras en un idioma extranjero que desconoce.

De todas maneras se caracterizan por poseer coherencia convencional en las tonalidades y desinencias de las palabras. En el caso del ingles se distingue el agregado de una sibilante al final de una dental o un diptongo "ou, au" inventado. Ejemplos: la voz inglesa "I'm in home" se ficionuncia "amimjóum"; la francesa "bonjour" se ficionuncia "bonshúrr".

viernes, 24 de octubre de 2008

Mortiloquio

(Sust. De mortuus = muerto y loquor = hablar)

Habla de un muerto.

El mortiloquio más común es el que en la quiniela se representa con el número "48": la figura de un muerto se aparece en sueños y dice algo, muchas veces profético.

Pero la acepción se refiere, más bien, a un hecho poco frecuente pero bien documentado: un muerto que habla mientras está siendo velado, o mientras es enterrado. Lo curioso de este hecho es que -si hemos de fiarnos por los documentos- la persona está efectivamente muerta mientras profiere una seguidilla de palabras (pues podría sospecharse un fraude o una catalepsia). Luego de eso, se calla para siempre.

Hay quienes interpretan, a través de los mortiloquios, que la muerte es como un profundo sueño. Una persona que duerme y sueña, cada tanto balbucea. El mortiloquio es el balbucear del sueño de la muerte.

Según un poco fiable documento necrológico de la ciudad de Bahía Blanca, en el año 1987 un muerto dijo, mientras era velado: "Juéguenle al 48"

jueves, 23 de octubre de 2008

cocaje

(Sustantivo colectivo. Del francés coq = gallo, de donde deriva la expresión "coqueto")

Conjunto de personas que ante cualquier evento se arregla y se pone la mejor ropa.

Mientras el trusaje sale a la calle sin importarle su apariencia de entrecasa, el cocaje elige cuidadosamente su vestimenta y pasa horas frente al espejo para ir hasta la esquina a comprar lechuga. El cocaje no entiende el concepto de vestimenta informal. Con su temor a parecer desharrapado, muchas veces peca de incongruente: va a un pic nic con mocasines, traje y corbata (si es hombre), o a la playa ardiente con tacos y vestido de noche (si es mujer).

miércoles, 22 de octubre de 2008

Contravocar

(Verbo. Del latín contra = contra y vocare = invitar. Sustantivo: contravocación)

Invitar a alguien para algún evento y recibir como respuesta una invitación a un evento similar.

Las contravocaciones pueden tener dos efectos: o bien alivio, o bien la pesada sensación de compromiso. Pongamos ejemplos:

- A no tiene deseos de salir de su casa. Llama a B para invitarlo a cenar. Pero B (quien tampoco desea salir) le pide -le contravoca- a A que sea él quien vaya a su casa. Con lo cual, A se verá comprometido a aceptar la invitación -puesto que él fue quien llamó en primer lugar para pedirle a B que cenaran juntos. En este caso, la contravocación tiene un efecto negativo.

- A no tiene deseos de invitar a B para su cumpleaños. Pero se ve en el compromiso de hacerlo, dado que B es su amigo. Sin embargo, B se excusa diciendo que ya ha sido invitado a un cumpleaños, o que él mismo está festejando el cumpleaños de algún pariente en su propia casa, para lo cual contravoca a A a ese festejo. A, sin embargo, puede excusarse diciendo que sus parientes y amigos irán a visitarlo a su casa, con lo cual puede rechazar sin problemas la contravocación de B. Este es un caso de contravocación positiva.

Las contravocaciones son una negociación en la que se ponen en juego apenas dos factores: la necesidad de compañía y la comodidad.

martes, 21 de octubre de 2008

Himenizar

(Sust. De himen)

Sellar envases de manufactura con algún material envolvente y difícil de quitar.

Los productos manufacturados vienen en complicados embalajes externos e internos, los cuales -muchas veces- es necesario romper en lugar de quitar de manera trabajosa.
Muchos productos vienen con un plástico alrededor de su tapa: es un precinto de seguridad que suele tener la leyenda: "no consuma si el precinto ha sido violado". El precinto resguarda y testifica la virginidad del producto, como el himen de una mujer.

Por extensión, se llama himenizar a la acción de embalar excesivamente a algún objeto, como ocurre en este ejemplo.

lunes, 20 de octubre de 2008

Terroahorrismo

(Sust. De terror y ahorro)

Sensación de incertidumbre y temor por perder el valor del dinero ahorrado.

Las personas que ahorran dinero tienen varios tipos de temores con respecto a sus ahorros: el lógico temor a una continua y aplastante devaluación o la incertidumbre de que lo roben -sean ladrones que ingresan a la casa, o bancos que confiscan capitales- antes de que se pueda tener lo suficiente para hacer una compra importante. A estos temores se le debe sumar una desazón por tener que apartar regularmente una porción del sueldo para un destino incierto.

Los prestamistas se aprovechan del terroahorrismo. Le hacen creer a sus víctimas que es mejor un crédito ya -con intereses usurarios- antes que un paciente ahorro a conciencia.

sábado, 18 de octubre de 2008

Beneviolencia

(Término y definición enviados por Pablo Conte)

Dícese de una particular forma de buena voluntad hacia las personas, que se manifiesta en forma agresiva.

Por ejemplo, una persona que agarra a un famélico, lo ata a una columna, le pone un caño en la boca para mantenérsela abierta y le introduce por ella su dosis necesaria de nutrientes, vitaminas, proteínas y minerales, está ejerciendo la beneviolencia.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Trofofrénico, a

(Sust. Del griego trépho = alimentarse y frené = frente, mente)

Dícese de quien sólo piensa en los preparativos para la comida.

Se debe hacer una advertencia: el trofofrénico no es una persona que siempre tiene hambre ni que necesariamente desee comer. Su interés por la comida no pasa, necesariamente, por el hecho de comer, sino mas bien por organizar cómo será su alimentación el resto del día.

El tropofrénico, cuando desayuna, piensa en las compras y preparativos para el almuerzo. Durante el almuerzo, está haciendo planes para la merienda. Cuando llega la merienda, prepara mentalmente la picada de las siete de la tarde. A las siete, comienza a visualizar qué va a preparar para la cena.

No debe confundirse el trofofrénico con el goloso. El trofofrénico no necesariamente come mucho, ni tiene una gran ansiedad por la comida.

martes, 14 de octubre de 2008

Discontrar / Discuentro

(Sust. Del latín dis = partícula que denota separación y contrariedad, y contra = contra)

Encontrar cosas que no se sabía que estaban perdidas.

Si el verbo "encontrar" se forma con "in" y "contra", y su etimología mienta una relación en la cual algo aparece enfrentado (como cuando uno se encuentra con un tigre en la selva), el verbo discontrar supone un encuentro sorpresivo, pero en el cual la sorpresa no deriva de lo impredecible e inesperado del encuentro, sino de la certeza de que ese objeto repentinamente encontrado no debería estar allí.

El caso más común del discuentro es el de un objeto que se nos ha caído y fue a parar debajo de un mueble o en los intersticios de una rejilla. Un buen día, limpiando, lo encontramos sin saber que lo habíamos perdido.

Los niños pequeños en casas ajenas suelen provocar discuentros. Si juegan con algún adorno o si se meten en un ropero, pueden sacar de allí algún objeto para dejarlo en algún lugar incongruente.

Ahora bien, si han andado niños o animales por la casa, es posible sospechar el origen del discuentro. El problema se vuelve más macabro cuando ninguno de ellos ha estado promoviendo desorden y, a pesar de ello, un buen día encontramos una estatuilla del juego de porcelanas escondida en la baulera superior del placard, envuelta en la tela verde para cortinas que habíamos dejado en el costurero. En ese caso, hay que tejer elaboradas hipótesis para decidir por qué eso está allí.

Incluso pueden darse discuentros metafísicos, pero ya esta clase de sucesos juegan con los límites de la definición dada. Pongamos dos ejemplos:
- Un niño deja un juguete en casa de sus abuelos. Los abuelos mueren, la casa se vende. El niño se vuelve adulto. Un día, ese adulto abre el cajón de su mesa de luz y encuentra allí el juguete.
- Un hombre sueña con que el dinero de la caja fuerte está en la cajonera de un ropero. Alguien imposible ha encontrado la clave de la caja y, tomando una extraña decisión, ha dejado el dinero en una cajonera -en vez de llevárselo. El hombre se levanta pensando que se trata sólo de un sueño. He aquí que, cuando revisa la caja fuerte, no encuentra el dinero. Al principio pensará que ha sido robado. Esa misma tarde, luego de realizar la denuncia y de alertar a toda la familia, decide mirar la cajonera del ropero, y por supuesto no hay dinero. Ahora bien, al rato, mientras mira desconsolado la vitrina de las copas, descubre que una de las copas de cristal tiene un fajo de billetes. Revisa la copa y allí discuentra no sólo el dinero desaparecido, sino también un anillo de oro con un pequeño diamante que pertenecía a su abuela y del cual no tenía noticia de su desaparición.

lunes, 13 de octubre de 2008

Circunviar

(Verbo. Del latín circum = alrededor y via = camino)

Perder cosas en un lugar pequeño y accesible a la vista.

Si "extraviar" es, de acuerdo a su etimología, "dejar algo fuera (extra) del camino (via)", la palabra "circunviar" recoge la acepción que se mienta cuando se dice que un objeto tiene que estar en ese mismo lugar en el que precisamente no se lo encuentra.

Un botón puede perderse en una caja de botones. Camuflado con otros botones, el botón que estamos buscando es difícil de encontrar. Imagínese, ahora, que en la caja hay sólo tres botones y que, a pesar de ello, no podemos encontrar al botón que queremos, aun cuando tenemos la certeza de que el que buscamos es alguno de esos tres. Esta certeza viene acompañada con la sospecha de que estamos siendo engañados por alguna espontánea prestidigitación sensorial. ¿Cómo puede ser que no reconozcamos lo que está allí si lo estamos mirando?.

Se suele circunviar con toda clase de objetos domésticos. El que busca la gorra que tiene puesta está circunviando. El que no encuentra la llave en una mesa -en la que sólo hay un vaso y una llave- también circunvía. El que busca un papel en el portafolios, o un libro en la biblioteca y a pesar de la certeza de que el papel y el libro deben estar exactamente ahí, no lo puede encontrar, son otros casos de circunviación.

Esta palabra está estrictamente relacionada con el dicondalio.

domingo, 12 de octubre de 2008

Dicondalio / Dicondálico

(Sust. Del latín dis = partícula negativa; abscondo = esconder y alio = genitivo de otro. Literalmente, "desescondido por otro")

Objeto que no puede ser encontrado después de búsquedas exhaustivas y que, finalmente, es encontrado por casualidad por quien no lo estaba buscando.

Cuando perdemos algo, solemos sistematizar la búsqueda de acuerdo a una jerarquía de posibles lugares en los que puede estar el objeto. Si se pierde un cepillo de dientes, comenzamos buscando por el botiquín. Luego por el resto del baño; tal vez luego por la cocina o el lavadero y finalmente por cualquier otro lugar de la casa. Cuando el objeto perdido no aparece por los ámbitos más probables, nuestra búsqueda se vuelve errática y debemos apelar a estrategias más sofisticadas o menos predecibles.

A veces ocurre el hecho insólito de que el objeto perdido estaba en uno de los lugares probables, pero -por alguna razón desconocida- no pudimos hallarlo allí. El cepillo de dientes estaba, finalmente, en el botiquín, pero a pesar de las sucesivas observaciones no pudimos verlo. Es necesario que aparezca un tercero quien, con una mirada rápida y casual, pueda visualizar aquel objeto que nuestra puntillosa investigación pasó por alto de manera sorprendente. Ese objeto extraordinariamente escondido -escondido en un escondite que no lo esconde- es un dicondalio.

También -más de acuerdo con la definición- se llama dicondalio a aquel objeto que, efectivamente, estaba perdido en algún lugar improbable pero, gracias a la tentativa asistemática de quien llega por casualidad y levanta la tapa de un frasco o mueve un poco la alfombra, logra encontrarlo. En esta acepción se cargan las tintas no tanto en el objeto, sino en quien lo encuentra por casualidad. A esta persona que aparece de manera circunstancial y nos encuentra algo, se lo llama dicondálico. El dicondálico a veces utiliza una espontánea estrategia de pensamiento lateral y con ello logra lo que la búsqueda sistemática no pudo realizar. Otras veces el dicondálico encuentra por pura casualidad.

Por extensión, se llama dicondálico a quien aparece de repente y resuelve algún acertijo o problema que parecía insoluble.

Cinco personas quieren pasar una mesa por una puerta. La mesa es demasiado grande. Llega el dicondálico, intenta pasar la mesa de formas que los demás miran con escepticismo. Finalmente, la mesa pasa por el marco. Un hombre quiere arrancar el motor de su auto, pero este se niega. Alguien que jamás anduvo en automóvil hace la prueba y el motor arranca. He aquí dos ejemplos de dicondálico.

jueves, 9 de octubre de 2008

Fobapodio


(Sust. Del griego phóbos = odio, temor; apó- = lejos, a lo lejos y hódos = camino. Literalmente: "Odio al camino que se extiende a lo lejos")

Sensación de impotencia, incomodidad y asfixia que se tiene durante un viaje largo en micro.

Los micros de larga distancia pueden ser cómodos y confortables para realizar una travesía prolongada. Pero muchas veces existen pequeños detalles que empañan la queviateria: puede haber un niño llorón o un roncador; la temperatura puede ser muy alta o muy baja; puede haber una maratón de películas a alto volumeny nuestro compañero puede ser gordo, sudoroso, suspirador y charlatán, como en esta maravillosa canción de Zambayonny.

Otras veces no ocurren percances externos y sin embargo no podemos disfrutar plácidamente del viaje: el fobapodio nos invade como una desesperación por escapar de esa prisión cuyas rejas son las rayas de la ruta infinita y sus paredes son los mullidos asientos con olor a náusea de café recalentado.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Queviateria

(Sust. Del latín quiesco = descansar, relajarse; via = camino y ater = oscuro. Literalmente: "descansar en el camino oscuro")

Sensación de placidez y confortabilidad que da el viaje en ómnibus a larga distancia durante la noche.

La queviateria no es una simple modorra nocturna; a la comodidad y relajación propias de la posición del asiento reclinable, hay que sumarle el monótono zumbido del motor, el aroma a alfombra y el suave bamboleo del ómnibus en movimiento.

Para que la queviateria sea completa es necesario no conocer exactamente cuál es la trayectoria que sigue el vehículo, no saber cuándo amanece ni cuándo se llega a destino.

martes, 7 de octubre de 2008

Paratero,a



(Adjetivo. Del imperativo del dialecto español bonaerense pará: "detente")

Persona que antepone la directiva: "pará, pará" antes de que otro realice alguna acción.

Pongamos un contexto de uso para explicar esta definición: dos personas deciden preparar una comida. Una de ellas (llamémosla A) organiza el proceso y la otra (B) decide acatar lo organizado por A. Cuando comienza la ejecución de la comida, se encuentran con algunas dificultades (por ejemplo, una olla sucia o ingredientes en mal estado) y B, en vez de dar lugar a una solución conjunta, antepone la directiva "pará, pará", y no deja que A intervenga a menos que B se lo requiera. Es altamente probable que B no pueda solucionar el inconveniente, por lo que solicitará la ayuda de A. Pero cuando A decide encaminarse a dar una solución, el paratero lo detendrá con otro "pará", y ensayará alguna bizarra pseudosolución con la cual detiene o empeora el proceso.

Lo curioso es que los sucesivos "pará" del paratero no pretenden que el interlocutor se inmovilice; los "pará" son una muletilla para señalar la voluntad de decidir unilateral y arbitrariamente cómo proceder ante un problema. Es muy probable que si -en el caso del ejemplo- la comida sale mal, el paratero diga "nos equivocamos con esto", como si todo el error fuera una obra conjunta.

lunes, 6 de octubre de 2008

Equinvocación

(Sust. Del latín aequus = igual e invoco = invocar)

Invocación de la misma entidad por parte de muchas personas a la vez.

La equinvocación puede generar conflictos si se trata de una entidad trascendental que no posee avatares. Si dos personas invocan a la entidad X, y esta entidad no puede hacerse presente en dos lugares a la vez, la invocación sólo funcionará en un único caso. Para invocar a alguna entidad que no tenga avatares, es necesario ser el único que la invoca en ese momento.

Muchas personas se volvieron escépticas por culpa de invocar entidades que ya estaban siendo invocadas por otros: dado que la entidad jamás respondió a la invocación, los equinvocadores creyeron -erróneamente- que la entidad no existía.

Por el contrario, una entidad con avatares puede responder a las invocaciones simultáneas de muchos invocadores. Dependerá, desde luego, de la cantidad de avatares de que disponga la entidad, y de la cantidad de personas que realicen la invocación.

domingo, 5 de octubre de 2008

Telefagia

(Sust. Del griego téle = lejos y fago = comer)

1. Alimentarse a distancia.

En esta primera acepción etimológicamente literal, el término posee una referencia imposible. La acción de comer implica un contacto entre el alimento y el comensal, por lo cual el término "telefagia" es semánticamente inaplicable.

Existe otra acepción no muy distante de la original, pero que toma en sentido metafórico a la definición anterior:

2. Sentir el estómago lleno por el solo hecho de ver u oler alimentos.

El heladero, después de cierto tiempo de trabajar en la heladería, siente hartazgo por los helados. Lo mismo le ocurre al chef con las comidas que prepara habitualmente. Esa sensación -a veces repugnante- de que ya se está satisfecho de ciertos alimentos por el simple hecho de haberlos manipulado, olido o visto, es la telefagia.

El dicho "comer con los ojos" rescata otro matiz de esta segunda definición de la telefagia.

Existe una tercera acepción que circula (aunque no mucho) por la red:

3. Consumición de programas televisivos de baja calidad.

Esta definición es criticable por al menos dos motivos. En primer lugar, no está justificada etimológicamente: "Tele" es un apócope de "televisión". En segundo lugar, en ninguno de los términos que se utiliza se encuentra la noción de "baja calidad".

Deuteroebullente

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(Adj. m. y f., u.t.c. sust; del griego deuterós, segundo, y del part. pres. del verbo hipotético ebulllir, hervir):

Dícese de la persona que ya tiene sus (más bien muchos) años encima, por lo que no se cocina al primer hervor.
Los/las deuteroebullentes forman la mayor parte de la clientela de los cirujanos plásticos y de los que siguen con desesperación los últimos dictados de la moda, para no dejar de estar al día, a pesar de todo.

sábado, 4 de octubre de 2008

Sabequencia

(Término y definición enviados por Julio David Auster)

(de sabé(s) qué y sufijo -encia, propio de doctrinas científicas)
:

Dícese del conocimiento que algunos creen tener sobre todos los fenómenos que son capaces de observar y sobre los cuales nadie podría actuar mejor que ellos.

"La selección está jugando como la mona y la culpa la tiene el técnico. Sabé qué, si me la dieran a mí, otra sería la historia". Expresiones de este tipo, referidas a cualquier campo, se escuchan todo el tiempo. Los sabequentes son seres omnipotentes, que no se arredran ante nada. A diferencia de los repretongos, que critican en persona al que hace las cosas, los sabequentes operan a la distancia y se oponen a cualquiera. Ellos serían capaces de hacer cualquier cosa mejor que los otros: educar mejor a los hijos, llevarse mejor con el cónyuge, manejar mejor un negocio, gobernar mejor la economía, etc.

viernes, 3 de octubre de 2008

Poligenar

(Adj. del griego polys = mucho y gené = nacimiento)

Nacer muchas veces.

Tal como el término polión, el verbo poligenar tiene una referencia imposible.
Los poliones pueden tener muchas edades porque han nacido muchas veces, y pueden contar sus edades de acuerdo a cada nacimiento.
La mayoría de los seres humanos somos monogénitos, pero hay casos de personas que dicen haber nacido muchas veces. Existe otra acepción de este término, un tanto más trabajosa desde el punto de vista conceptual:

Nacer de diferentes madres y padres.

El concepto aquí es difícil de entender, pues debemos suponer una de dos cosas o ambas: que quien ha poligenado según esta segunda acepción, ha nacido por partes (una madre parió una pierna, otra madre un brazo, etcétera), o bien ha nacido completo pero del vientre de varias madres a la vez; como si su nacimiento y gestación hubieran sido el producto conjunto del embarazo de varias mujeres. Con lo cual, en esta última interpretación, deberíamos agregar el concepto de embarazo colectivo.

jueves, 2 de octubre de 2008

Polión, a

(Adjetivo. De polys = mucho y aion = edad)

Persona que tiene muchas edades.

Enseguida se entenderá que este es un concepto de referencia imposible, al menos en lo que respecta a la temporalidad humana. Una persona es poliona si, ante la pregunta de "¿Cuántos años tiene?", puede responder algo como esto: "Tengo treinta y cuatro, cuarenta y dos y cuarenta y siete". El polión tiene simultáneamente las tres edades, presumiblemente porque nació tres veces (en ese caso se dice que ha poligenado) o por algún fenómeno de trasvasamiento temporal y de conciencia difícil de entender.