jueves, 29 de octubre de 2009

Gosnirar


(Del griego geúsein = saborear y oneíros = sueño)

Quedarse paladeando un sueño luego de despertarse. 

Cuando nos despertamos con una fracción de recuerdo de un sueño, no queremos que la realidad de vigilia nos invada de manera repentina. Los tenues hilos de una compleja trama onírica requieren de reflexión y esfuerzo para salir a la luz.Queremos unos cuantos minutos de cierta atmósfera onírica, de silencio, de inmovilidad para recordar por qué el payaso salía del carrito con hormigas; por qué había gente famosa comiendo en la cocina de casa (que no era la cocina de casa) y por qué los extraterrestres mataban sólo a los que no salían del hotel. Sólo después de mucho trabajo, de inducciones fracasadas y de tanteos provisorios, aparecen las sucesivas revelaciones: el payaso era mi amigo Roberto que hacía una rutina en la que volaba porque sus hijos querían pochoclo (y por eso el carrito con hormigas); la gente famosa comía pochoclo con hormigas para levantar la autoestima (en una fase anterior del sueño, los famosos no eran famosos; eran amigos de la infancia y un plomero y otro payaso); los extraterrestres estaban en un patio escondidos tras las madreselvas y sólo eran gatos o telarañas, o una especie de gatos de plasma y telaraña y payasos.
El inmenso placer (y la sorpresa) que causa ir descubriendo las disparatadas conexiones causales entre lo que simula ser una única trama onírica (al menos así lo entendemos a través de la ísula); la curiosa mística de bucear en un recuerdo que lucha por escaparse de nosotros es lo que llamamos gosnirar.   
A veces de tanto bucear recuperamos (o inventamos) algunas hebras del sueño perdido. Otras veces somos víctimas de la xenometamorfia y recordamos sueños que han soñado otras personas.

2 comentarios:

Cronopio dijo...

La textura de esta definición rima, para mí, con algún texto de Cortázar, si bien el estilo es muy suyo y mantiene una elegante distancia. En realidad, no sé si se parece, pero es bueno y lo felicito igual.

Shirubana dijo...

"en la cocina de casa (que no era la cocina de casa)" me encantó! El clásico de los clásicos. Y también el famoso comiendo en casa. Ejemplos muy atinados.
Adoro Gosnirar (y más aún dormir). Lo aburrido es llevar el sueño a palabras. Ahí es cuando uno se da cuenta de que el diccionario no está completo. Y es una razón extra para leer el exonario :)