miércoles, 14 de octubre de 2009

Fopádira

(Sustantivo. Del provenzal feupo = tejido de seda de algodón y del latín dirae = malos presagios)

Sensación de inquietud y ligera repulsión que provocan los muñecos.

Los muñecos tienen algo abominable.
Un osito de peluche es suave y esponjoso, pero imita un poco la contextura de alguien gordo, sobreprotector y ligeramente psicópata.
Un títere tiene vida y gracia sobre los dedos del titiritero. Fuera de él, es un despojo deshuesado y exánime, más repugnante que una cucaracha a medio aplastar.
Las marionetas, los monigotes, los peluches y los payasitos necesitan de un contexto para volverse adorables. Fuera de ese contexto, provocan un ligero temblor y cierto deseo de no mirarlos. Mirarlos mucho hace que se muevan, y no queremos que a la frágil estantería de nuestra cordura se le salgan algunos clavos.
Los muñecos son inocentes en la cuna del bebé, mientras el bebé duerme o juega. Son perversos cuando el niño no está en la cuna y ellos todavía miran el cielo raso desafiantes y sin parpadear. Aun más perversos se vuelven cuando siguen allí inmóviles con su mirada descarriada una vez que el niño ha muerto por una enfermedad repentina y misteriosa. Diabólicos hasta lo inverosímil son, si aparecen en otras partes de la casa, si desaparecen o si hablan imitando la voz del niño muerto.

La golemización provoca una reptilesca fopádira.

4 comentarios:

Shirubana dijo...

Qué ganas que me diste de tirar el par de muñecas que conservo de la niñez...
No sé si agradecértelo o qué, mirá :)

El muñeco de Piglett dijo...

Tranquilo amigo... esas sensaciones son sólo un espejismos de tu mente... Muajajajajajajajajajaja!!!!

Colo dijo...

Ahora entiendo porque me caen mal los periodistas, tengo fobia a los muñecos! ;D

Un abrazo!

yerbanohay dijo...

mire, tengo una prima en barcelona que con esos munhecos está haciendo dinero, así que ya no me caen tan mal..