lunes, 15 de diciembre de 2008

Anomachar

(Verbo. Del griego a = partícula negativa; mnéme = memoria y matháno = aprender. Sustantivo: anomacia)

No entender algo que anteriormente se entendía a la perfección.

Uno puede aprender a la perfección las reglas del tute cabrero, las declinaciones del idioma latino, la exacta secuencia de pasos para desarmar un reloj a cuerda o la lista completa de reyes de la dinastía borbónica. Sin embargo, al poco tiempo esos recuerdos comienzan a entrar en un olvido sistemático: llega un día (tal vez no muy lejano) en el que apenas podemos dar una imprecisa pista de aquello que antes sabíamos con tanta claridad. Del tute cabrero, sólo podremos decir que es algo que se juega con naipes y de a tres. De la dinastía borbónica, apenas si seremos capaces de ubicar temporalmente algún suceso que fuera contemporáneo a alguno de sus más famosos reyes -ni por asomo recordaremos sin vacilación el nombre de uno de los reyes.

La anomacia nos debería hacer desconfiar de aquellas personas que nos dicen: "yo sé cómo hacerlo, con todos los detalles" o "yo recuerdo la lista completa". Quizás cree que la recuerda; quizás tiene el espejismo de que todavía conserva esa sucesión de pasos o de nombres en su mente. Suele ser una sorpresa que quien nos dice que tiene esa capacidad realmente demuestre que la tiene.

2 comentarios:

gabrielaa. dijo...

ah! el viejazo, digamos...


buaaaaaaaaaaa

COCO dijo...

sería olvidar?