sábado, 29 de septiembre de 2007

Monocordil

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

Aplícase a la guitarra a la que le queda una sola cuerda// Aplícase al/a la guitarrista que toca una tal guitarra, por tener tan pocos recursos económicos que le es imposible reponer las cuerdas que se le van rompiendo, por lo que al final se queda con una sola.

Como las cuerdas de la guitarra son seis y se puede considerar que es más o menos equiprobable que se rompa cualquiera de ellas, en teoría hay seis variedades de monocordiles (guitarras y guitarristas): monocordiles primos, monocordiles segundos, etc., hasta monocordiles sextos. Esto da pie para la formación de sextetos de guitarras monocordiles, capaces de una polifonía única, ya que los acordes que se podrían producir serían imposibles de obtener con una sola guitarra con todo su cordaje completo.

2 comentarios:

Lucas Ayala dijo...

1º comentario que dejo en este blog... para molestar un poco...

en guitarras como la de la foto, la cuerda con mayor probabilidad de romperse es la 4º, maldita 4º cuerda...

...creo que los monocordiles cuartos son muy difíciles de encontrar...

«—x—« dijo...

Hay un pariente lejano del monocordil, que es el berimbau; Ramiro Musotto compuso un tema para una miniorquesta de berimbaus afinados en notas diferentes. O sea, en cierto modo, una orquesta de monocordiles. Tuve la suerte de asistir a la ejecución de esta composición en dos ocasiones diferentes y es realmente muy interesante.

Cuando al berimbau (o a cualquier monocordil) se le corta su única cuerda, se obtiene un nulocordil o cerocordil, un instrumento con una riquísima gama de posibilidades de expresión: puede uno golpearlo, frotarlo, hablar ante la boca de la caja de resonancia o simplemente dejarlo estar.

Aunque no conozco ejecutantes famosos de nulocordil ni ninguna pieza escrita específicamente para este instrumento, intuyo que (transcripción de la partitura mediante) se adaptaría muy bien a la ejecución de la famosa pieza 4′33″ del compositor norteamericano John Cage;; revolucionaria composición que consiste en cuatro minutos y treintaitrés segundos de silencio (originalmente escrita para el piano, pero posteriormente ejecutada con éxito con diversas formaciones orquestales).