martes, 17 de febrero de 2009

Anarata

(Sust. Del griego ana = hacia arriba y raktes = profusión de agua)

Si una catarata es, de acuerdo a su definición, una gran caída de agua, la anarata debe ser una cantidad inmensa de agua que es impulsada hacia arriba. Por extensión, se llama así al impulso ascendente de cualquier líquido, sea en grandes o pequeñas cantidades.

La etimología nos da el marco; el uso del idioma nos provee de refinamientos y metáforas: llamamos anarata, además, a la masiva promoción de empleados a tareas de nivel superior, al masivo ascenso de rangos en el ejército o a la profusión de docentes que aumentan su dedicación y su cargo.

Mientras el concepto de catarata mienta una fluidez natural y delicada, la anarata tiene algo de perverso, monstruoso y preocupante. No es común que los cien empleados de una concesionaria de autos pasen de ser vendedores a subgerentes, o que un río se eleve hacia el cielo. Las anaratas tienen algo de profecías apocalípticas.

Por extensión, también, se denomina anarático a todo lo que es abrupto, inesperado y masivo como una ola titánica que se ha formado de un minuto para el otro en el mar tranquilo, o como una repentina invasión de incompetentes ocupando puestos de alta jerarquía.

1 comentario:

Andoni dijo...

Genial!

Muy clara la definición.