martes, 7 de agosto de 2012

Nevelación


(Sustantivo. Del latín nego = negar y velum = velo)

Revelación metafísica en la que se muestra la no existencia de alguna entidad divina. 

Mientras en las revelaciones clásicas el dios se manifiesta para mostrarse a sí mismo como existente y como vocero de las leyes universales, en las nevelaciones la manifestación se destaca por la ausencia y el silencio. Lo único que se manifiesta en las nevelaciones es la certeza de que el dios en el que confiábamos no existe. Pero no se trata de un razonamiento ni de una especulación: es un sentimiento de vacío espiritual, de orfandad cósmica, de soledad transmundana.
La nevelación provoca un estremecimiento místico: mediante ella, sabemos que se nos está por revelar algo trascendente. Pero todo lo que se revela es que nada hay allí para interpelarnos ni para manifestarse. Se manifiesta la ausencia -la necesaria ausencia- de entidades manifestables.

Así como el religioso puede justificar su profunda fe en una revelación divina, un ateo podría justificar su ateísmo en una nevelación. En rigor, la revelación de una entidad metafísica y la revelación de la inexistencia de tales entidades, podrían provocar el mismo grado de sentimiento indubitable. Quien tuvo una revelación ya no tiene dudas. Quien tuvo una nevelación, tampoco. En ese sentido, el religioso no está en mejor posición que el ateo, pues el ateo podría tener la misma firme convicción y el mismo sentimiento místico que el religioso. Sólo que este último, lo tendría en sentido contrario al del religioso.

En rigor, para que surja una nevelación -es decir, para que se cree la convicción de que una entidad divina no existe- no hace falta una interpelación mística. Basta con algunos hechos cotidianos en los que se manifiesta la crudeza de la vida y el silencio de dios. La muerte de un ser querido; un interminable dolor producto de una enfermedad terminal o un hijo con cáncer, pueden por sí mismos funcionar como nevelaciones.

4 comentarios:

Dormidano dijo...

"Dónde estaba dios cuando te fuiste" o "dios no estaba ahí donde nací" son canciones que expresan una nevelación.
Yo creo que la fe es una lucha permanente contra la nevelación, dado que el mundo tal como está invita a pensar, al menos, en una divinidad prescindente.

César Altamiranda dijo...

hola, vine a comentar algo que ya fue comentado. por lo tanto solo me quedo para adherir. saludos

Anita Mux dijo...

Puedo ver de los dos lados por haber tenido no se cómo decir...un acercamiento y milagro de que mi mamá se recuperara de una enfermedad complicada. Y por el otro veo que la religión cristiana lleva con libertad a los creyentes a rezar, a seguir leyes que alguien escribió, y que lo que muchas veces muestran ( Vaticano= riqueza y poder del cual no se despojan para ayudar a los pobres del mundo) se contradice con lo real, entonces donde está esa Divinidad?

Dormidano dijo...

Si me permite Anita:
Una cosa es la fe y otra muy distinta la institución social llamada Iglesia (de cualquier tipo y pelaje).
La fe es un asunto personal, que puede volverse colectivo pero siempre obedece a una decisión interna.
Una institución, en el mejor de los casos, agrupa a los fieles de cualquier confesión, pero no asegura que los principios que se enuncian sean efectivamente llevados adelante.
Disculpe la intromisión Don Jorge.