sábado, 29 de agosto de 2009

Manumalugesticular

(Palabra y definición enviadas por Ignacio Pérez Constanzó)

(Del latín manu = mano, malus = mal y gesticulari = gesticular) y de éste, el sustantivo Manumalugesticulación: acción de manumalugesticular.

Gesticular con ambas manos planeando algún mal. El gesto implica movimientos suaves que indican anticipadamente el regocijo ante el deleite de un futuro acto maligno.

La manumalugesticulación suele realizarse lentamente. El mal planificado puede ser pequeño, como pensar en cómo hacer trampa jugando a las cartas con un sobrino, o grande, como planificando el dominio de todo el universo. La manumalugesticulación es un recurso muy utilizado por la industria de los dibujos animados, siendo así una característica típica del malo.

Las dos varibles más comunes son: unir y separar las puntas de los dedos o, el más efectivo —según muchos—, frotarse ambas manos, como al quitarse el jabón después de lavarse las manos, pero con mayor lentitud.

Es usual que quien manumalugesticule, lo haga mirando hacia el infinito o hacia ninguna parte, pues su mente vislumbra ya la fruición de su botín, y es posible que no sea consciente de su manumalugesticulación. También es usual que quien manumalugesticule lo haga con una expresión entre risueña y bobalicona, similar a una vercesi. En el imaginario popular, la manumalugesticulación antecede una risa maléfica, pero en la vida real no es indispensable, ni suele darse.

En la vida real, el traidor no suele anticipar sus actos y, si éste manumalugesticula, tal acción se reduce a un acto privado, y jamás público pues lo delataría. En cambio, suele ser utilizada por sus connotaciones ya conocidas, y así puede ser, por ejemplo, un buen recurso teatral.

2 comentarios:

yerbanohay dijo...

me hace acordar al senhor de la nata de gianni lunadei, que buen personaje!

«—x—« dijo...

¡Uy, qué lindo recuerdo! ¡No me perdía un capítulo! Todavía me acuerdo la canción de De La Nata:

Le pertenezco, señor, le pertenezco.
Pero no piense que soy un genuflexo.
Lo reverencio y me pongo a su servicio
y a sus pies.
Cosa que mande, señor, yo le obedezco.

Es increíble lo que puede guardar la memoria...