jueves, 8 de febrero de 2007

Entongar

(Argentina. La definición que da el diccionario de la RAE nada tiene que ver con la acepción popular, la cual tampoco aparece en el diccionaro de jergas de habla hispana)
Quedar mancillado o comprometido por la participación en algún hecho ilícito.

Usos: "En este asunto hay gente entongada" (queriendo expresar que en algo oscuro hay personas comprometidas que guardan silencio). "Vos estás entongado, por eso me echás" (traducción: estás comprometido por dinero con alguna causa oscura y por ese compromiso te ves obligado a quitarme de en medio)
(Nota : no se pierda el fantástico y esclarecedor comentario del lector MSPJ, quien con claridad, sencillez y erudición nos cuenta la historia del "tongo", palabra de la que parece derivar "entongar" )

1 comentario:

MSPJ dijo...

El diccionario de la academia efectivamente registra el término entongar con el sentido de “apilar” o “formar tongadas”. Hoy a nosotros no nos resulta muy familiar esta acepción, salvo a los estibadores en un puerto, por ejemplo, que saben denominan “tonga” o “tongada” a cualquier conjunto de objetos apilados ordenadamente. En la actualidad ya no se utilizan prácticamente las bolsas de cereal, mas a principio de siglo sí se hablaba de “bolsas en tonga” o bien de “una tonga de materiales”. ¿Tiene esta desusada acepción alguna relación con el significado popular que actualmente se le suele dar al término “entongar”? Efectivamente la tiene.

J. Victorio en su reciente edición del Cantar de Mio Cid consigna parte de la maravillosa historia de este vocablo. El término español “tonga” proviene del latín “tunica”. A su vez, túnica, como se sabe, hace referencia al vestido interior usado en la antigua Roma tanto por hombres como por mujeres. «El “tunicatus” era entonces – nos aclara Victorio – el individuo que vestía una túnica. Los romanos pudientes se valieron de esta expresión para designar al pueblo civilizado, a las personas de baja condición social que carecían de otras vestimentas y sólo portaban una túnica, pero que a pesar de estar sumidos en la miseria no carecían de urbanidad. Los “tunicati” tenían cierto nivel mínimo de educación, eran pobres que respetaban las leyes y el orden cívico, mientras que la turba era el tumulto de gente desordenada, sediciosa o revolucionaria, la muchedumbre escandalosa, alborotada y propensa a las riñas.» Por esta extraña asociación, tunica pasó a designar cualquier conjunto de elementos ordenados o alineados. Esta acepción que se encuentra en los discursos de Cicerón pasó a las lenguas romances y ya en el Cantar de Mio Cid se registran los término “tonga” y “entongar” (poner en pilas o tongas). También la variante “tongo” está atestiguada en varias salmodias que datan de la época de Alfonso el Sabio.

Durante el siglo XIII se popularizó en la península ibérica un juego de cartas en el que se apostaban rudimentarias fichas que se entongaban o apilaban y que por eso mismo se denominó tongo. En la serie televisiva Star Trek los ferengi apuestan su latinium (en láminas o barras) en un juego homónimo, pero contrariamente a lo que ciertos autores de origen anglosajón pretenden, el tongo no ha surgido de la imaginación de los guionistas de esta serie americana de ciencia ficción, sino que tiene sus raíces en el extinto Reino de Aragón. Si bien desconocemos a ciencia cierta sus reglas, lo cierto es que en el juego medieval existía la posibilidad de arriesgar todas las fichas, acto que se denominaba “entongar”, literalmente “hacer un tongo” o acomodar todas las fichas en un única fila frente al oponente poniéndolo en un aprieto. Dado que se solía jugar también con monedas, tanto tongo como entongar adquirieron varios sentidos figurados a partir de esta práctica lúdica hoy olvidada. Con el término entongar se hacía referencia en un principio al hecho de entregar una tonga de monedas, y por extensión también se denominó así a la acción de pagar u ofrecer dinero por realizar alguna actividad vergonzosa o inmoral. De acuerdo a Sebastián de Covarrubias Orozco en su Tesoro de la lengua castellana o española de 1611, “tongo” es sinónimo de engaño o actitud amañada y, la expresión “hay tongo” indica que se ha hecho trampa en un juego o que se ha tenido una actitud amañada propia de un tramposo. Justamente, incluso hoy, según el diccionario de la RAE, tongo significa “trampa realizada en competiciones deportivas en que uno de los contendientes se deja ganar por razones ajenas al juego”. Sin dudas es curioso que el nombre de un viejo juego aragonés hoy tenga una marcada connotación negativa y sea sinónimo de trampa, arreglo, estafa o soborno.

Según autores como Oudin y Minsheu, el verbo entongar fue en cierta época un término usado preferentemente por marineros, lo cual explicaría su temprano desembarco en las colonias americanas. El adjetivo entongado, por otra parte, adquirió entre los navegantes una connotación sexual, actualmente muy poco frecuente, recién en el siglo XVIII, a raíz del ultraje del tenaz Francisco Mourelle en el año 1781, pasmosa experiencia que, mal que me pese, aquí no es lugar para contar.