martes, 11 de septiembre de 2012

Antirremia

(Sustantivo. Del griego anti = contrario y rhéma = afirmación, acción verbal. Adjetivo: antirrémico)

Estrategia oratoria que consiste en desacreditar a una persona por dos razones contrarias.

Cuando queremos desacreditar el enunciado de una persona, podemos hacer referencia a lo poco que sabe o la poca experiencia que tiene el emisor acerca de lo que manifiesta en el enunciado. Le decimos, furiosos, que no es el más indicado para señalar una inexactitud en nuestro discurso: "Qué te metés a hablar de economía, vos. Andá a estudiar microeconomía, macroeconomía, estadística, y después vení a criticarme". El emisor, sin embargo, nos aclara: "Yo tengo un doctorado en economía". Sin darnos cuenta, hemos tratado de ignorante a una persona que sabía más que nosotros. En este punto, podemos tomar dos actitudes: pedir disculpas, o utilizar la antirremia. Si hacemos lo último, retrucaremos algo como esto: "¿Y vos qué te pensás? ¿Que porque estudiaste economía yo estoy equivocado?. ¿Quién te creés que sos? ¿El nobel de economía?". Como puede verse, la aplicación de esta última estrategia ya no apela al desconocimiento del emisor, sino al hecho de que su conocimiento no debería aplicarse en este caso, o que su saber lo vuelve arrogante o, incluso, que es un bochorno, para alguien con tanto estudio, rebajarse a corregir números en una discusión amateur. La aplicación sucesiva del descrédito por desconocimiento, y el descrédito por exceso de conocimiento, es la antirremia. La antirremia es un tipo de antinomia (de ahí, también, su similitud etimológica), puesto que utiliza como válidas una tesis y su antítesis para llegar a la misma conclusión: el destinatario no debería opinar.
Existen varios recursos antirrémicos, además del ejemplificado: "No leíste lo suficiente" (argumento); "Por más que leas todo, la lectura no te va a hacer más sabio" (contraargumento). "Si trabajaras, entenderías de lo que hablo" (argumento); "Bueno, que trabajes dieciséis horas por día no es suficiente para que entiendas de lo que hablo" (contraargumento). "Vos no podés criticarme, porque nunca se te ocurrió algo parecido" (argumento), "Bueno, que de vez en cuando se te caiga una idea no te da lugar a criticarme" (contraargumento). "No sabés lo que es tener hijos, así que no podés saber el amor que siento por ellos" (argumento); "Bueno, aunque tengas diez hijos, no tenés idea de lo que siento yo" (contraargumento).