jueves, 18 de octubre de 2012

Distrófemo


(Adjetivo y sustantivo. Del griego dis- = con dificultad y tróphema = alimento)

Alimento que no contiene alguna de las propiedades esenciales que posee naturalmente su tipo.

Aunque la definición es un poco rebuscada, se puede entender con unos pocos ejemplos:
El café descafeinado es distrófemo: si al café se le quita la cafeína (propiedad que incluso lleva un nombre que indica la conexión casi esencial con el producto), ya tenemos algo que quizás no debería llamarse café. Un café descafeinado es casi una contradictio in adjecto, un oxímoron.
Quizás el más elocuente sea la leche descremada y deslactosada: sin crema y sin lactosa, la leche se convierte en una inocente, insípida y poco nutritiva agüita blanquecina, y en rigor es dudoso que podamos seguir llamándola "leche". Otro ejemplo, aunque quizás no tan certero, es el de la cerveza sin alcohol.

Puede verse que la estrategia de quienes fabrican distrófemos consiste en "des- -ar" un alimento; es decir: operar sobre él algún tipo de proceso que permita aplicarle el prefijo "des-" y el sufijo verbal "-ar". Se supone que al "des- -ar" un alimento, se le quitan propiedades perjudiciales o poco saludables, y quizás está bien que así sea. Pero si aceptamos abiertamente los alimentos distrófemos, entonces se ha allanado el camino para aceptar otros aun más retorcidos y cuya eliminación de elementos esenciales no tenga nada que ver con la salud: quizás pronto aparezca un jugo de naranja sin color naranja, sin sabor ni olor a naranja y sin las propiedades de la naranja. Este producto se llamaría "jugo de naranja desnaranjizado", y consistiría en agua corriente tal vez potable. En un caso extremo, podrían vendernos un envase vacío, con jugo de naranja desnaranjizado, desjuguizado y desmaterializado. De hecho, se podría prescindir del envase (en cuyo caso nos venderían un envase de cartón descartonizado). Conviene recordar que los distrófemos son usualmente más caros: el jugo de naranja desnaranjizado se convertiría en un alimento de lujo.

Los productos distrófemos no deben confundirse con los propaláfelos. El propaláfelo se parece al producto original, pero no lleva el mismo nombre. El distrófemo, en cambio, sí lo lleva: el café distrófemo (descafeinado) se sigue llamando "café". En cambio, el propaláfelo del jamón se llama paleta o fiambre de emparedado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena esta definición.Es de mis favoritas.¡Te felicito!

Marlene Díaz Marbán dijo...

Me encanta. ¡Por fin tengo una palabra para definir a los caramelos sin azúcar!