martes, 19 de junio de 2012

Conmorar

(Verbo transitivo. Del latín cum = con y moratio = demora, detención. Adjetivo: conmorativo. sustantivo: conmoración)

Solucionar un problema inmovilizando las partes que padecen el problema.

El ejemplo más intuitivo (y más inadecuado para el uso de este término) es el enyesado de los huesos cuando se quiebran. Sin embargo, para que se conmore, es necesario que la inmovilidad resulte inoperante y que en rigor no constituya una solución en absoluto, sino la demora de dicha solución mediante la estrategia de paralizar los elementos que la requieren.
Pongamos un ejemplo. Usted está cambiando los azulejos del baño y ha comprado unos de color celeste. Se da cuenta de que necesita comprar una o dos cajas más de azulejos para completar el trabajo. Sin embargo, en el local de venta de azulejos le dicen que sólo tienen de color negro, y que no son del tamaño que usted requiere. "La única solución es esperar tres meses hasta que lleguen los que usted necesita", dice el vendedor, utilizando la estrategia conmorativa: no hay una solución en absoluto; mas bien se le pide que abandone sus pretensiones y deje la tarea sin concluir. Esta misma situación nos puede ocurrir con otros hechos aun más desesperantes: una operación de urgencia que se posterga porque no hay hospital (y por la cual el médico nos dice que la "solución" es esperar); un juicio laboral que se demora por tiempo indefinido a causa de las vacaciones de los jueces, por el cual los abogados nos piden paciencia.

En todos estos casos, la única herramienta que se propone es el paso del tiempo. El afectado de la conmoración no sabe siquiera si ese tiempo le otorgará la posibilidad de avanzar hacia su objetivo o si, por el contrario, el proceso se paralizará de manera definitiva. No tiene más remedio que abandonar cualquier expectativa y dedicar su tiempo a otros menesteres.

Es importante destacar que la conmoración se propone como una solución. Quien nos dice "espere por tiempo indefinido sin avanzar un ápice en su objetivo", cree (o finge creer) que ese enunciado es una forma de resolver el problema, cuando en verdad ni siquiera se han logrado las condiciones mínimas para enfrentarlo.